Agricultura

Chile estudia producir hortalizas en el desierto con un 90 % menos de agua

Publicado el 05/11/2026 ·

Una investigación del INIA en Atacama identifica condiciones favorables para desarrollar hidroponía en Chañaral y Diego de Almagro, donde el 84 % de los consumidores encuestados manifestó interés en comprar verduras locales.


Redacción: Redacción Mundo Agropecuario
Editor: Karem Díaz S.

Producir hortalizas frescas en una de las zonas más áridas de Chile podría convertirse en una alternativa para reducir la dependencia del abastecimiento procedente de otras regiones. Un estudio del Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA), divulgado el 23 de octubre de 2026, encontró condiciones de viabilidad técnica y comercial para establecer sistemas hidropónicos en las comunas de Chañaral y Diego de Almagro, en la Región de Atacama.

La investigación, desarrollada por INIA Intihuasi, examinó la calidad del agua disponible, las limitaciones agrícolas del territorio y las posibilidades de comercializar verduras producidas localmente. Los resultados indican que la hidroponía puede constituir una alternativa productiva, aunque su implementación requiere controlar la salinidad, ajustar la nutrición de los cultivos y garantizar capacitación técnica.

Uno de los resultados más relevantes corresponde al sistema de raíz flotante, una modalidad hidropónica que, según las estimaciones técnicas presentadas por la institución, puede reducir entre un 80 % y un 90 % el consumo de agua respecto de determinados sistemas tradicionales de cultivo en suelo.

La novedad no consiste únicamente en demostrar que es posible cultivar sin tierra agrícola. El estudio identifica qué condiciones hídricas deben cumplirse, cuáles son las fuentes de agua problemáticas y qué disposición existe entre los consumidores para adquirir hortalizas producidas en la propia provincia.

Una provincia que depende de verduras producidas fuera de su territorio

Chañaral se encuentra en una región caracterizada por precipitaciones muy escasas, disponibilidad limitada de agua y presencia de fuentes hídricas con concentraciones de sales que dificultan la agricultura convencional.

Estas condiciones han restringido históricamente el desarrollo de explotaciones hortícolas capaces de abastecer regularmente a la población.

El diagnóstico del INIA señala que prácticamente todas las hortalizas consumidas en la provincia llegan desde otros territorios. Esta dependencia puede repercutir en los costos de distribución, la frescura de los productos y la disponibilidad de verduras para los consumidores.

La investigación forma parte del programa de Transferencia Tecnológica para Mejorar la Rentabilidad Agrícola de la Agricultura Familiar Campesina de Atacama, ejecutado por INIA Intihuasi y financiado por el Gobierno Regional.

La iniciativa busca identificar alternativas productivas compatibles con las restricciones ambientales de la zona y con las posibilidades económicas de los pequeños agricultores.

La investigadora Verónica Arancibia, de INIA Intihuasi, explicó que ampliar las actividades agrícolas puede contribuir a diversificar una economía provincial fuertemente vinculada con la minería.

El objetivo no es sustituir las actividades económicas existentes, sino abrir oportunidades complementarias para las familias y comunidades que podrían participar en la producción y comercialización de alimentos frescos.

La hidroponía permite producir sin depender del suelo agrícola

El estudio examinó especialmente el sistema de raíz flotante, en el cual las plantas se desarrollan sobre estructuras que mantienen sus raíces en contacto con una solución acuosa que contiene los nutrientes necesarios para su crecimiento.

Este procedimiento evita depender directamente de la fertilidad y las características físicas del suelo, dos factores que pueden limitar el establecimiento de cultivos en territorios desérticos.

La posibilidad de recircular el agua constituye otra de sus ventajas. En lugar de aplicar continuamente nuevos volúmenes mediante riego superficial, el sistema permite mantener una solución nutritiva que se utiliza dentro de un circuito controlado.

El aprovechamiento de los nutrientes y la circulación del agua también han sido examinados en una investigación colombiana sobre producción hidropónica de lechugas, donde se evaluó el funcionamiento de un sistema de recirculación y sus efectos sobre el desarrollo vegetal.

En el caso chileno, INIA Intihuasi considera que la modalidad de raíz flotante ofrece posibilidades de adaptación a zonas con escasez hídrica, siempre que exista un suministro de agua cuya calidad pueda manejarse adecuadamente.

El ahorro de entre el 80 % y el 90 % señalado por la institución corresponde al potencial de esta tecnología frente a sistemas convencionales de referencia. No debe interpretarse como una reducción ya medida en todas las futuras explotaciones de Chañaral, cuya instalación y funcionamiento todavía dependerán de las condiciones particulares de cada proyecto.

El río El Salado quedó descartado por su elevada salinidad

Uno de los resultados concretos del diagnóstico fue la identificación de fuentes hídricas que podrían utilizarse para desarrollar cultivos hidropónicos y de otras que presentan restricciones importantes.

Los investigadores encontraron alternativas de abastecimiento continental susceptibles de emplearse mediante un manejo agronómico adecuado.

Sin embargo, el agua del río El Salado fue descartada para el sistema evaluado debido a sus elevados niveles de salinidad.

Esta diferencia es fundamental porque la hidroponía no elimina las exigencias relacionadas con la calidad del agua. Aunque las plantas no crezcan directamente en el suelo, sus raíces siguen siendo sensibles a concentraciones excesivas de sales y a desequilibrios en la disponibilidad de nutrientes.

El equipo técnico destacó la necesidad de controlar regularmente el pH y la conductividad eléctrica de la solución nutritiva. También recomendó ajustar su composición a las características químicas de cada fuente de abastecimiento.

El diagnóstico identificó, además, situaciones en las que podrían requerirse medidas preventivas de desinfección del agua.

La importancia de mantener una solución nutritiva segura también se relaciona con los desafíos sanitarios de los sistemas hidropónicos de circuito cerrado, en los que la reutilización del agua exige controlar los microorganismos sin perjudicar las raíces.

Para los agricultores interesados en establecer nuevas unidades productivas, la principal enseñanza es que la disponibilidad de agua debe evaluarse conjuntamente con su composición química y con los costos de acondicionamiento necesarios.

Experiencias anteriores obtuvieron lechugas de 350 gramos

Los resultados del estudio de factibilidad se apoyan también en experiencias agrícolas desarrolladas previamente por INIA Intihuasi en otras localidades del norte chileno.

Víctor Pizarro, profesional de la institución, explicó que los trabajos realizados en Huasco Bajo y San Pedro, en Copiapó, permitieron obtener lechugas con un peso promedio de 350 gramos mediante manejo hidropónico.

Como referencia, el especialista mencionó un peso habitual de mercado de aproximadamente 200 gramos por unidad.

La comparación muestra que, bajo determinadas condiciones de manejo, es posible obtener hortalizas de tamaño comercial incluso cuando el agua disponible presenta características minerales que dificultan su utilización agrícola.

Sin embargo, esos pesos corresponden a experiencias previas en otras localidades y no constituyen una cosecha comercial ya obtenida en las nuevas instalaciones propuestas para Chañaral.

El desempeño de una explotación dependerá de factores como la variedad cultivada, la temperatura, la calidad del agua, la formulación de nutrientes y la capacidad de mantener un manejo constante.

La expansión de la hidroponía también se observa en otras regiones latinoamericanas. En Argentina, Mendoza registra 18.650 metros cuadrados de superficie destinada a cultivos hidropónicos, una experiencia que muestra el desarrollo comercial de esta modalidad para abastecer mercados hortícolas.

El caso de Atacama presenta un desafío diferente: establecer una producción local donde las limitaciones ambientales y la escasa tradición hortícola hacen necesario construir capacidades técnicas y comerciales desde etapas iniciales.

El 84 % de los encuestados compraría verduras hidropónicas locales

La investigación incorporó una evaluación de mercado para determinar si la población estaría dispuesta a consumir hortalizas producidas mediante hidroponía en la provincia.

Entre marzo y abril de 2026 se realizaron 37 encuestas territoriales sobre hábitos de consumo, conocimiento de esta técnica agrícola y preferencias de compra.

El 84 % de las personas consultadas manifestó una intención firme de adquirir verduras hidropónicas producidas localmente.

Otro resultado relevante fue que el 59 % declaró estar dispuesto a pagar al menos un 20 % adicional por una lechuga hidropónica de origen local, utilizando como referencia un precio de 1.000 pesos chilenos para una lechuga convencional.

Respecto de los canales comerciales, el 55 % de los participantes prefirió comprar directamente al productor, mientras que el 29 % señaló las ferias libres como su opción principal.

Estos datos sugieren oportunidades para establecer circuitos cortos de comercialización, en los que las hortalizas puedan llegar al consumidor con menos intermediarios y menores desplazamientos.

No obstante, la muestra fue de 37 personas. Por tanto, los porcentajes describen las respuestas obtenidas en el estudio y no deben extrapolarse automáticamente a toda la población provincial.

La disposición declarada a comprar tampoco equivale a ventas efectivamente realizadas. Para desarrollar unidades comerciales sostenibles será necesario comprobar la demanda real, los costos de producción, los precios y la regularidad del abastecimiento.

La agricultura hidropónica también llega a las comunidades educativas

El trabajo del INIA identificó experiencias locales que pueden contribuir a ampliar los conocimientos sobre producción de alimentos en condiciones desérticas.

Entre ellas figura una iniciativa educativa desarrollada en el Liceo Bicentenario Manuel Magalhaes Medling, de Diego de Almagro, donde se han cultivado lechugas y compartido parte de la producción con familias vinculadas al establecimiento.

El profesor Francisco Cañón Matus destacó el interés de la comunidad por acceder a verduras frescas y por conocer alternativas de cultivo que puedan reproducirse a pequeña escala.

El estudio también consideró antecedentes del proyecto Falda Verde, que utiliza agua captada de la niebla para producir lechugas.

Según la información examinada por los investigadores, las muestras analizadas en esa experiencia presentaron concentraciones de arsénico, plomo y cadmio inferiores a los límites máximos permisibles considerados en la evaluación.

Sin embargo, la iniciativa enfrenta dificultades administrativas relacionadas con la tenencia del terreno y la obtención de autorizaciones sanitarias.

Estas experiencias muestran que el desarrollo de una agricultura local no depende exclusivamente de instalar equipos de cultivo. También requiere resolver aspectos organizativos, legales y comerciales para mantener la actividad en funcionamiento.

La capacitación será decisiva para convertir el estudio en producción

El diagnóstico de INIA Intihuasi concluye que existen condiciones favorables para impulsar la hidroponía en Chañaral y Diego de Almagro, pero identifica necesidades de formación y asistencia técnica.

Entre los desafíos se encuentran el mantenimiento de las instalaciones, la preparación de soluciones nutritivas, el seguimiento de la calidad del agua, la cosecha y el cumplimiento de requisitos de inocuidad alimentaria.

Los investigadores también consideran necesario fortalecer la organización de los grupos participantes y establecer procedimientos de trabajo que permitan mantener una producción regular.

Para Víctor Pizarro, la formación continua es especialmente importante en un territorio donde la agricultura no ha ocupado históricamente un lugar central en la economía.

La transferencia tecnológica deberá abarcar tanto el manejo del cultivo como las actividades posteriores a la cosecha y la comercialización formal.

El estudio proporciona una base para orientar futuras inversiones, pero no constituye una confirmación de que ya se hayan establecido explotaciones comerciales rentables en toda la provincia.

La siguiente etapa consistirá en trasladar los resultados del diagnóstico a iniciativas productivas capaces de funcionar con las fuentes de agua disponibles, mantener rendimientos adecuados y responder a la demanda de los consumidores.

Para la agricultura familiar de Atacama, la posibilidad de producir verduras frescas utilizando menos agua representa una oportunidad concreta de diversificación, condicionada por la calidad del recurso hídrico, la asistencia técnica y la viabilidad económica de cada instalación.

Fuente referencial:
Instituto de Investigaciones Agropecuarias de Chile (INIA Intihuasi) — Estudio de factibilidad para la producción hidropónica de hortalizas en Chañaral, 23 de octubre de 2026