La provincia argentina ocupa el tercer lugar nacional en superficie hidropónica declarada y organiza un clúster de productores para ampliar la producción de hortalizas con un uso más eficiente del agua
Redacción: Redacción Mundo Agropecuario
Editor: Eduardo Schmitz
La provincia de Mendoza, en el oeste de Argentina, está consolidando una nueva actividad hortícola basada en la producción de alimentos sin suelo agrícola convencional. Con 18.650 metros cuadrados de superficie hidropónica instalada, ocupa el tercer lugar nacional en esta modalidad de cultivo, según los datos del Censo 2024 de la Asociación Hidropónica Argentina. La actividad reúne a productores de lechugas, tomates, pimientos y plantas aromáticas que buscan mejorar la eficiencia en el uso del agua y ampliar sus posibilidades comerciales.
El crecimiento del sector ha dado lugar a la creación del Clúster de Hidroponía de Mendoza, una iniciativa presentada durante septiembre de 2026 para vincular a productores, instituciones técnicas, empresas y organismos públicos. Su objetivo es fortalecer una actividad que ha pasado de pequeñas experiencias de autoconsumo a explotaciones comerciales capaces de abastecer mercados regionales.
La transformación adquiere especial relevancia en Mendoza, donde la disponibilidad de agua constituye una de las principales limitaciones de la agricultura. La hidroponía ofrece una alternativa para producir hortalizas mediante soluciones nutritivas controladas, aunque su eficiencia depende de las características de cada instalación y de las prácticas de manejo.
Mendoza ocupa el tercer lugar nacional en superficie hidropónica
El Censo 2024 de la Asociación Hidropónica Argentina sitúa a Mendoza entre las provincias con mayor superficie declarada de cultivos sin suelo.
Buenos Aires encabeza la clasificación con 33.850 metros cuadrados, seguida de Córdoba con 28.750 metros cuadrados. Mendoza ocupa el tercer puesto con 18.650 metros cuadrados, equivalentes a 1,865 hectáreas.
Estas cifras corresponden a la superficie registrada en el relevamiento de 2024 y no deben confundirse con una medición actualizada de toda la producción hortícola provincial.
La actividad hidropónica se concentra principalmente en el Cinturón Verde mendocino, especialmente en los departamentos de Guaymallén y Maipú. Allí operan aproximadamente 15 productores comerciales, mientras que otros establecimientos se encuentran en General Alvear.
La distribución refleja la importancia de las zonas tradicionalmente dedicadas a la horticultura, donde los productores disponen de experiencia agrícola y acceso a circuitos de comercialización.
La hidroponía también está vinculada con una tendencia más amplia de producción agrícola mediante sistemas sin suelo, que permite controlar directamente el suministro de agua y nutrientes a las raíces.
En Mendoza, esta característica resulta especialmente importante porque la agricultura depende de una gestión cuidadosa del recurso hídrico y de la capacidad de mantener la producción durante períodos de escasez.
La falta de agua impulsa nuevas formas de producir hortalizas
La provincia de Mendoza presenta condiciones climáticas que favorecen determinadas actividades agrícolas, pero también enfrenta limitaciones relacionadas con la disponibilidad de agua.
Su producción depende en gran medida del aprovechamiento de los recursos hídricos procedentes de la cordillera de los Andes y de los sistemas de distribución destinados al riego.
La recurrencia de períodos secos ha impulsado la búsqueda de alternativas que permitan obtener mayores rendimientos por unidad de agua utilizada.
En este contexto, la hidroponía representa una opción para determinadas producciones hortícolas, especialmente cuando incorpora circuitos cerrados capaces de recuperar parte de la solución nutritiva.
El procedimiento permite suministrar agua y minerales directamente a las raíces de las plantas, sin depender de la disponibilidad natural de nutrientes en el suelo.
Los especialistas del sector señalan que algunas instalaciones hidropónicas pueden reducir considerablemente el consumo de agua frente a determinados sistemas tradicionales. Se mencionan ahorros potenciales de hasta el 90 %, aunque estos porcentajes dependen del cultivo, la tecnología utilizada y el sistema elegido como referencia.
La importancia de este factor también se observa en los sistemas de agricultura vertical que buscan reducir el consumo hídrico, donde el aprovechamiento de soluciones nutritivas y el control ambiental pueden mejorar la eficiencia productiva.
Sin embargo, la hidroponía no elimina la necesidad de agua ni garantiza automáticamente un ahorro determinado. Las instalaciones requieren un suministro estable y un manejo adecuado para evitar pérdidas, acumulación de sales y problemas sanitarios.
Lechugas, tomates y pimientos lideran la producción
Las hortalizas de hoja representan una parte importante de la actividad hidropónica mendocina.
Entre los productos cultivados se encuentran lechugas mantecosas, crespas y moradas, además de rúcula, acelga, espinaca y distintas plantas aromáticas.
Estas especies resultan adecuadas para determinados sistemas sin suelo porque presentan ciclos productivos relativamente cortos y pueden comercializarse frescas.
Algunos productores ofrecen las hortalizas con sus raíces, una modalidad que permite mantenerlas vivas durante parte del proceso comercial y puede contribuir a conservar su frescura cuando se manejan adecuadamente.
El cultivo hidropónico de lechugas ha sido estudiado también en Colombia, donde investigadores de la Universidad Nacional desarrollaron un sistema de recirculación de nutrientes para producir lechuga romana mediante una técnica que mantiene las raíces en contacto con una solución nutritiva circulante.
En Mendoza, además de las hortalizas de hoja, están adquiriendo importancia los tomates redondos, los tomates cherry de especialidad y los pimientos.
Estas producciones requieren instalaciones y estrategias de manejo diferentes, especialmente por las necesidades de nutrición, conducción de las plantas y control ambiental durante la floración y la formación de los frutos.
La diversificación permite a los productores atender distintos segmentos del mercado, desde la venta de verduras frescas hasta el suministro de hortalizas destinadas a supermercados y otros compradores comerciales.
Un clúster busca organizar a los productores hidropónicos
La creación del Clúster de Hidroponía de Mendoza constituye una de las novedades institucionales más importantes del sector durante 2026.
La iniciativa fue presentada a mediados de septiembre, durante el 43.º Congreso Argentino de Horticultura, celebrado en la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Cuyo.
Su propósito es establecer un espacio de cooperación entre productores, empresas, especialistas, instituciones académicas y organismos públicos.
El Ministerio de Producción de Mendoza impulsa esta articulación para identificar las necesidades de los establecimientos, facilitar el intercambio de conocimientos y evaluar herramientas de acompañamiento.
Alfredo Draque, director de Agricultura de la provincia, destacó que la hidroponía se está consolidando como una alternativa concreta para modernizar la producción agrícola mendocina.
La organización del sector también pretende mejorar el acceso a información técnica y fortalecer los vínculos comerciales entre quienes producen hortalizas y quienes demandan alimentos frescos.
Entre los asuntos que podrían abordarse se encuentran la capacitación, la incorporación de tecnología, las necesidades de inversión y el desarrollo de instrumentos financieros adaptados a la actividad.
El clúster representa una iniciativa de coordinación sectorial. Su creación no significa que todos los proyectos de inversión o financiación previstos ya hayan sido ejecutados.
La investigación del INTA respalda la agricultura sin suelo
El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) participa en investigaciones relacionadas con la agricultura vertical y los sistemas de producción intensiva.
En Mendoza se desarrolla el módulo experimental AV-INTA, vinculado con un proyecto internacional de FONTAGRO que reúne a instituciones de Argentina, Panamá, Colombia y Costa Rica.
La investigación busca evaluar tecnologías capaces de mejorar la productividad por superficie y reducir el uso de recursos en determinadas condiciones de cultivo.
Los ensayos del INTA Mendoza han alcanzado rendimientos de hasta 14,5 kilogramos por metro cuadrado de superficie horizontal y reducciones de hasta el 65 % en el consumo de agua frente a un sistema tecnificado en suelo bajo invernadero.
Estos resultados, presentados anteriormente en los ensayos de agricultura vertical realizados en Mendoza, corresponden a condiciones experimentales específicas y no representan necesariamente el rendimiento de todas las explotaciones comerciales de la provincia.
La investigación permite estudiar aspectos como la distribución de las plantas en varios niveles, el control de la nutrición y la eficiencia de los sistemas de riego.
También proporciona información para determinar qué tecnologías pueden resultar económicamente viables según el cultivo, el tamaño del establecimiento y las condiciones ambientales.
El conocimiento generado por estas experiencias constituye un recurso para los productores interesados en incorporar sistemas de cultivo sin suelo o mejorar los que ya utilizan.
Compostela muestra el desarrollo de la horticultura tecnificada
Entre los establecimientos que reflejan la transformación hortícola de Mendoza se encuentra Compostela, situado en Los Corralitos, departamento de Guaymallén.
La empresa desarrolla producción hortícola bajo invernaderos automatizados y cuenta con una superficie de aproximadamente 13 hectáreas de instalaciones protegidas.
Una de sus características es el aprovechamiento de orujo de uva reciclado como componente de un sustrato utilizado en la producción de tomates.
El orujo es un subproducto de la elaboración del vino que contiene restos de pieles, semillas y otros materiales vegetales procedentes del procesamiento de la uva.
Su utilización agrícola representa una alternativa para aprovechar determinados residuos de la industria vitivinícola, una actividad de gran importancia económica en Mendoza.
El empleo de sustratos derivados de materiales orgánicos requiere evaluar sus propiedades físicas, químicas y sanitarias antes de utilizarlos en los cultivos.
La experiencia de Compostela ilustra una modalidad de horticultura tecnificada que puede combinar estructuras protegidas, manejo controlado de nutrientes y aprovechamiento de subproductos regionales.
Conviene distinguir las 13 hectáreas de invernaderos de esta empresa de los 18.650 metros cuadrados de superficie hidropónica declarada para Mendoza en el Censo 2024. Las cifras corresponden a conceptos y referencias diferentes y no deben sumarse ni compararse directamente como si midieran la misma superficie productiva.
La nutrición de las plantas exige un control preciso
Uno de los principales desafíos técnicos de la hidroponía es mantener una solución nutritiva adecuada para cada cultivo.
Las plantas necesitan elementos esenciales como nitrógeno, fósforo, potasio, calcio, magnesio y diversos micronutrientes.
En los sistemas sin suelo, estos nutrientes deben suministrarse en cantidades y proporciones apropiadas para evitar deficiencias, toxicidades o desequilibrios que afecten el crecimiento.
El control del pH y de la conductividad eléctrica permite vigilar determinadas características de la solución nutritiva, aunque también es necesario comprobar la calidad del agua y las necesidades específicas de cada especie.
La elección de los fertilizantes constituye una parte fundamental del manejo. Las soluciones nutritivas utilizadas en hidroponía deben prepararse considerando la composición del agua disponible y las etapas de desarrollo de las plantas.
Los sistemas de recirculación pueden mejorar el aprovechamiento del agua y los nutrientes, pero también requieren medidas de prevención para evitar la propagación de patógenos a través de los circuitos compartidos.
Por ello, la incorporación de hidroponía no consiste únicamente en sustituir la tierra por agua. Exige conocimientos agronómicos, seguimiento permanente y capacidad para responder ante fallas de funcionamiento.
La comercialización abre oportunidades fuera de Mendoza
La ubicación geográfica de Mendoza constituye otro factor de interés para los productores hidropónicos.
El sector considera que la provincia puede abastecer mercados de consumo dentro de su territorio y ampliar los envíos hacia otras regiones argentinas.
Entre los destinos potenciales se encuentran Buenos Aires y diferentes localidades de la Patagonia, donde la disponibilidad de determinadas hortalizas frescas puede estar condicionada por las distancias y las características de la producción regional.
La comercialización de verduras de hoja requiere mantener condiciones adecuadas de manipulación, temperatura y transporte para conservar la calidad del producto.
Los tomates y pimientos presentan necesidades logísticas diferentes, pero también dependen de una planificación eficiente entre cosecha, clasificación, almacenamiento y distribución.
El fortalecimiento del clúster podría contribuir a organizar mejor estos procesos y facilitar relaciones comerciales entre productores y compradores.
No obstante, la expansión hacia nuevos mercados dependerá de factores como los costes de producción, la disponibilidad de infraestructura, los precios y la capacidad de mantener una oferta constante.
La hidroponía avanza como alternativa para la horticultura mendocina
El desarrollo de cultivos sin suelo en Mendoza refleja una transición desde experiencias de pequeña escala hacia modelos comerciales más especializados.
La existencia de productores de hortalizas de hoja, explotaciones tecnificadas de tomate y pimiento, investigaciones del INTA y una nueva organización sectorial muestra que la actividad está adquiriendo una estructura más amplia.
Sin embargo, todavía existen desafíos relacionados con la inversión inicial, la capacitación técnica, los costes energéticos y la necesidad de adaptar cada sistema a las condiciones productivas locales.
La hidroponía tampoco sustituye a toda la agricultura convencional. Su aplicación resulta especialmente interesante para determinados cultivos hortícolas, mientras que otras producciones requieren sistemas y superficies diferentes.
En Mendoza, su principal atractivo está relacionado con la posibilidad de obtener alimentos frescos mediante un uso controlado del agua, un recurso decisivo para el desarrollo agrícola provincial.
Con 18.650 metros cuadrados de superficie hidropónica declarada en el relevamiento de 2024 y un clúster presentado en septiembre de 2026, la provincia busca consolidar una actividad que combina producción hortícola, investigación aplicada y organización empresarial para ampliar su participación en el mercado argentino de hortalizas.
Fuentes referenciales:
LA NACION — Información sobre el desarrollo de la hidroponía en Mendoza, 14 de octubre de 2026
Mundo Agropecuario — Antecedentes de los ensayos del INTA sobre agricultura vertical en Mendoza, 16 de agosto de 2026


