Acuicultura

Chile impulsa el lupino como insumo para la salmonicultura

Publicado el 26/08/2026 · REDACCION

La Araucanía concentra cerca de 17.000 hectáreas del cultivo y busca conectar a los agricultores con la creciente demanda de ingredientes vegetales para alimentos acuícolas


Redactor: Santiago Duarte
Editor: Camila Herrera R.

Productores, investigadores, autoridades y representantes de la industria se reunieron en la Región de La Araucanía, en el sur de Chile, para analizar el potencial del lupino como materia prima destinada a la alimentación de salmones. La iniciativa procura convertir la demanda de la salmonicultura en una oportunidad comercial estable para los agricultores de la zona.

La articulación se desarrolla mediante el Programa Tecnológico para la Producción Local de Insumos Nutricionales Vegetales para la Acuicultura, conocido como PTEC-INVA. La iniciativa es impulsada por la Corporación de Fomento de la Producción de Chile (Corfo), liderada por Salmones Antártica y ejecutada con la participación del Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA), Agrotop, universidades y centros tecnológicos.

El encuentro tuvo lugar en el Centro Regional de Investigación INIA Carillanca, donde se efectuó la jornada técnica “Desafíos y Proyecciones del Cultivo de Lupino en La Araucanía”. Posteriormente, los participantes visitaron campos experimentales y una planta de procesamiento ubicada en la comuna de Lautaro.

La Araucanía busca agregar valor a 17.000 hectáreas de lupino

Henry Leal Bizama, director regional de Corfo La Araucanía, informó que la región cuenta con cerca de 17.000 hectáreas plantadas con lupino. El objetivo, explicó, es incorporar investigación, tecnología y conocimiento para elevar la productividad, mejorar la calidad del grano y aumentar la rentabilidad obtenida por los productores.

El interés del sector se apoya en la presencia de compradores industriales y en la expansión de la salmonicultura chilena, que requiere ingredientes capaces de complementar o sustituir parcialmente algunas materias primas tradicionales empleadas en la elaboración de alimentos para peces.

El lupino pertenece al grupo de las leguminosas, cultivos que también aportan beneficios agronómicos mediante la fijación de nitrógeno. Esta característica se relaciona con el papel de las legumbres en la fertilidad y el manejo sostenible del suelo, especialmente dentro de sistemas de rotación.

Erik von Baer, uno de los especialistas participantes, destacó que el cultivo puede fijar nitrógeno y contribuir a mejorar la disponibilidad de fósforo en el suelo. Además de su posible utilización industrial, estas cualidades permiten evaluar al lupino como una alternativa de rotación para los sistemas agrícolas del sur chileno.

Calidad y control de alcaloides condicionan el acceso al mercado

La incorporación del grano a las dietas acuícolas no depende únicamente de aumentar la superficie sembrada. Maribel Moraga, jefa de Control de Calidad de Salmones Antártica, señaló que la industria exige materias primas homogéneas y un control riguroso de los niveles de alcaloides, compuestos cuya concentración debe mantenerse dentro de los parámetros requeridos para la alimentación animal.

El procesamiento también resulta determinante. Durante la visita a la planta de Granotop, perteneciente al grupo Agrotop, los asistentes conocieron una instalación con capacidad para almacenar 12.500 toneladas y procesar hasta 600 toneladas mensuales de grits de lupino trabajando en un turno.

La semilla recibida por la planta debe cumplir las exigencias del Servicio Agrícola y Ganadero de Chile, presentar bajos niveles de alcaloides y pasar por una desinfección previa. El grano puede transformarse en lupino seleccionado, grits, harina o producto laminado, formatos dirigidos a la alimentación humana y a diferentes cadenas pecuarias y acuícolas.

La búsqueda de materias primas locales forma parte de un proceso más amplio de diversificación de las dietas para peces. La experiencia internacional incluye el desarrollo de alimentos para salmones con una mayor proporción de ingredientes vegetales, aunque las formulaciones deben conservar el equilibrio nutricional requerido por cada especie y etapa productiva.

El mercado podría sostener una mayor producción de lupino dulce

Ricardo Anríquez, responsable de lupino y otras leguminosas en Agrotop, indicó que Chile exportó un promedio anual de 11,69 millones de kilogramos de lupino entre 2022 y 2025. Aproximadamente un 33% de ese volumen correspondió a lupino dulce.

Según los antecedentes presentados durante la jornada, la demanda existente permitiría duplicar la producción nacional de lupino dulce en el corto plazo si se incorporan nuevas variedades, mejores prácticas agronómicas y acuerdos comerciales capaces de ofrecer previsibilidad a los agricultores.

El desarrollo de este mercado también responde a la necesidad de ampliar las fuentes proteicas empleadas en los alimentos balanceados. La dependencia de la soja como ingrediente de los piensos ha impulsado la evaluación de alternativas locales que reduzcan la exposición a cadenas internacionales de suministro.

Los especialistas, sin embargo, no plantearon al lupino como reemplazo automático o total de otros ingredientes. Su utilización dependerá de la composición nutricional, el procesamiento, la digestibilidad, los límites de inclusión y los resultados obtenidos en las formulaciones para salmónidos.

Contratos estables, genética y manejo agronómico

Entre los desafíos técnicos identificados figuran una mejor zonificación de las variedades, rotaciones adecuadas, control de enfermedades y estudios sobre la respuesta del cultivo a nutrientes como boro, zinc y magnesio. Estos factores condicionarán tanto el rendimiento agrícola como la calidad exigida por los compradores.

El gerente de PTEC-INVA, Daniel Nieto Díaz-Muñoz, sostuvo que el interés mostrado por agricultores de La Araucanía, Biobío y otras regiones de la macrozona sur-austral confirma una oportunidad productiva concreta. El paso decisivo será transformar ese interés en superficie cultivada y contratos estables con la industria.

La iniciativa busca que la cooperación construida durante casi cinco años entre el Estado, la academia, los gremios y las empresas continúe después del cierre formal del programa. Esa continuidad será necesaria para coordinar volúmenes, precios, estándares de calidad, asistencia técnica y capacidad de procesamiento.

El vínculo entre agricultura y acuicultura también se inscribe en la exploración mundial de fuentes alternativas de proteína obtenidas de plantas y microorganismos. En el caso chileno, el propósito es que parte de esa innovación se traduzca en demanda para la producción agrícola del propio territorio.

La siguiente actividad de vinculación está prevista para el 26 de agosto en Los Ángeles, Región del Biobío. El encuentro reunirá a actores agrícolas y salmonicultores para examinar oportunidades de reconversión productiva e integración regional, prolongando el modelo ensayado con el lupino en La Araucanía.

Fuentes referenciales:
Salmonexpert
Instituto de Investigaciones Agropecuarias de Chile



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