En zonas de demostración de Jilin, una rotación de cultivos redujo un 20 % el uso de fertilizantes y un 30 % el de pesticidas. La práctica ya se ha extendido a más de 453.000 hectáreas en la región.
Redacción: Redacción Mundo Agropecuario
Editor: Eduardo Schmitz
En el noreste de China, investigadores y agricultores están modificando la forma de cultivar los suelos negros, tierras fértiles que han sufrido erosión y acidificación tras décadas de uso intensivo. Una de las estrategias desarrolladas en la provincia de Jilin alterna soja, trigo, colza y sorgo de porte bajo. Según la Academia China de Ciencias, el modelo ya se ha promovido en más de 453.000 hectáreas de la zona donde nace el río Liaohe.
Los resultados comunicados corresponden a áreas de demostración, no a toda esa superficie. En las parcelas principales, el uso de fertilizantes disminuyó un 20 % y el de pesticidas, un 30 %. Los investigadores también informaron una reducción del 22 % en la carga de contaminación agrícola difusa y de más del 17 % en la erosión del suelo.
Una rotación adaptada a los terrenos con pendiente
El equipo de Leng Jiantian, del Instituto de Geografía y Agroecología del Noreste de la Academia China de Ciencias, diseñó la secuencia para sustituir el cultivo reiterado de maíz en parte de la región. La soja se combina con trigo, al que sigue colza después de su cosecha, y con sorgo de porte bajo. Los investigadores ajustaron la asociación de especies, la densidad de siembra y el manejo de las parcelas.
Las plantas más bajas y sembradas con mayor densidad dejan menos suelo expuesto a la erosión. Sus restos también pueden incorporarse al terreno. Esta experiencia aporta datos de campo a la discusión sobre la necesidad de diversificar las rotaciones más allá de dos cultivos.
El manejo incluye paja, fertilizante orgánico y biocarbón para aumentar el aporte de carbono y afrontar la acidez. En las zonas de demostración, el pH del suelo pasó de 5,12 en 2021 a 6,44 en 2025, según los investigadores. Es un resultado local que debe interpretarse junto con las condiciones y prácticas aplicadas allí: la recuperación de la acidez en los suelos agrícolas chinos puede ser lenta y desigual.
Distintas soluciones para distintas parcelas
La academia también comunicó resultados de otros sistemas de conservación en el noreste del país. En el condado de Nong’an, Jilin, la labranza en franjas combinada con paja sobre la superficie redujo en más de un 80 % la erosión causada por viento y agua en el área principal de demostración. Allí, el uso de fertilizantes bajó entre un 12,3 % y un 15 %, mientras que el rendimiento aumentó un 10 % en promedio.
Se trata de una práctica diferente de la rotación aplicada en la zona del Liaohe; sus porcentajes no deben sumarse ni atribuirse al mismo conjunto de parcelas. En otras regiones, como la Pampa argentina, las evaluaciones de rotaciones y otras medidas de manejo también han mostrado reducciones de la erosión, aunque los resultados dependen del terreno y del sistema utilizado.
La experiencia china señala una posibilidad productiva concreta: ajustar cultivos y prácticas de conservación a los problemas de cada lugar puede reducir insumos y proteger la capa fértil. Para trasladar el modelo a otras explotaciones harían falta evaluaciones locales de pendiente, acidez, disponibilidad de residuos vegetales y viabilidad económica.
Fuente referencial:
Academia China de Ciencias, información sobre la conservación de los suelos negros


