Mercados y economía agropecuaria

Clima extremo pone a prueba las ecoetiquetas pesqueras

Publicado el 20/08/2026 · REDACCION

Un modelo económico de Washington State University analiza cómo el deterioro ambiental modifica los incentivos para certificar la pesca sostenible y las condiciones necesarias para conservar la credibilidad del sello


Redactor: Camila Herrera R.
Editor: Karem Díaz S.

Una investigación liderada por la economista Ana Espinola-Arredondo, de Washington State University, examinó cómo el aumento de las temperaturas, las tormentas intensas y otras alteraciones ambientales puede influir en la adopción y la confiabilidad de las ecoetiquetas dentro de la industria pesquera. El trabajo fue publicado en la edición de julio de 2026 de la revista Journal of Environmental Management.

El estudio no evalúa una pesquería concreta ni pronostica el comportamiento de una flota determinada. Sus autores desarrollaron un modelo económico basado en teoría de juegos para estudiar las decisiones de pescadores, organismos certificadores y consumidores cuando los recursos marinos están sometidos a una mayor incertidumbre climática.

Los resultados indican que unas condiciones ambientales más adversas pueden elevar el interés por la certificación. Cuando el deterioro de los ecosistemas hace más visible la necesidad de conservar las poblaciones de peces, el mercado puede ofrecer mayores incentivos para diferenciar las capturas obtenidas mediante prácticas sostenibles.

La ecoetiqueta necesita controles para conservar su valor

Una ecoetiqueta pesquera pretende comunicar que el producto procede de una actividad evaluada conforme a determinados criterios ambientales y de gestión. El sello puede facilitar que compradores y consumidores distingan las capturas certificadas, mientras ofrece a los productores responsables una oportunidad de acceder a mercados diferenciados.

Sin embargo, el valor comercial y ambiental del distintivo depende de la confianza. Si una certificación no verifica adecuadamente las prácticas pesqueras o utiliza información desactualizada sobre el estado del recurso, el consumidor puede pagar por una sostenibilidad que no está suficientemente respaldada.

El modelo de Washington State University muestra que la presión climática no vuelve automáticamente más confiable el sistema. Aunque puede estimular la demanda de certificaciones, también complica la evaluación de unas poblaciones cuya abundancia, distribución y productividad cambian con mayor rapidez.

Esta dificultad coincide con los desafíos descritos en análisis sobre la resiliencia climática de las pesquerías de Estados Unidos. Las olas de calor marinas, las floraciones algales, las tormentas y el desplazamiento de especies pueden interrumpir capturas, procesamiento e infraestructura portuaria, además de exigir ajustes en temporadas y límites de extracción.

Certificar una realidad marina que está cambiando

Los criterios utilizados para declarar sostenible una pesquería suelen apoyarse en evaluaciones científicas, reglas de captura, medidas de conservación y sistemas de trazabilidad. El cambio ambiental añade incertidumbre porque una práctica compatible con el estado actual de una población podría requerir modificaciones si el recurso disminuye o se desplaza hacia otras aguas.

Por esta razón, la certificación no debería entenderse como una condición permanente. El estudio respalda la necesidad de revisar periódicamente los datos y adaptar las exigencias cuando cambien las condiciones ecológicas. Una etiqueta creíble debe reflejar el comportamiento de la pesquería y la situación efectiva del recurso, no limitarse al cumplimiento histórico de una norma.

La diversidad también puede reducir parte de la exposición económica. Una investigación sobre los beneficios de la biodiversidad para la pesca comercial encontró que la disponibilidad de distintas especies puede estabilizar las capturas, aunque los precios, la regulación y la dependencia de unos pocos recursos de alto valor siguen condicionando los ingresos.

Otro análisis divulgado por Mundo Agropecuario advierte que el crecimiento corporal de los peces se está debilitando a escala mundial. Estos cambios biológicos pueden alterar la productividad de las poblaciones y obligar a revisar los supuestos empleados en la gestión pesquera y en los procesos de certificación.

Costos y oportunidades para las comunidades pesqueras

La ecoetiqueta puede representar una oportunidad comercial, pero obtenerla y mantenerla implica evaluaciones, documentación, trazabilidad y posibles ajustes operativos. Estas exigencias pueden resultar especialmente difíciles para pescadores artesanales, cooperativas y empresas pequeñas que carecen de personal técnico o de recursos para afrontar una auditoría.

La distribución de esos costos importa porque la pesca en pequeña escala sostiene la nutrición y los ingresos de millones de personas. Si el acceso a los mercados certificados exige inversiones desproporcionadas, parte de los productores que aplican prácticas responsables podría quedar excluida.

Un sistema sólido requiere normas comprensibles, verificación independiente y mecanismos que permitan a las pesquerías responder a cambios ambientales documentados. También necesita comunicar claramente qué garantiza el sello, durante cuánto tiempo es válida la evaluación y qué medidas se aplican cuando una población deja de cumplir los parámetros establecidos.

Los investigadores presentan sus resultados como una herramienta para comprender incentivos económicos, no como evidencia de que toda perturbación climática mejorará la sostenibilidad. La respuesta dependerá del rigor del organismo certificador, de la disponibilidad de información científica, del comportamiento de los productores y de la disposición del mercado a reconocer productos verificables.

La confianza será decisiva en el mercado pesquero

El trabajo plantea que el empeoramiento de las condiciones ambientales puede aumentar el atractivo de las ecoetiquetas, pero también eleva la responsabilidad de quienes las administran. Cuanto mayor sea la preocupación del consumidor por el estado de los océanos, mayor será el daño causado por una certificación débil o incapaz de adaptarse.

Para las cadenas pesqueras, el desafío consiste en convertir la etiqueta en una señal respaldada por seguimiento científico, trazabilidad y revisiones oportunas. En un entorno marino cambiante, la credibilidad no dependerá solamente de otorgar más certificaciones, sino de demostrar que cada una conserva su relación con el estado real de la pesquería.

Fuentes referenciales:
Phys.org
Washington State University



Mundo Agropecuario
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