Agricultura

EEUU: Clima e incendios amenazan viñedos históricos de California

Publicado el 16/08/2026 · REDACCION

Un modelo proyecta menor aptitud para Napa y Sonoma bajo emisiones elevadas, mientras Mendocino y Monterey podrían ganar condiciones favorables hacia finales de siglo


Redactor: Santiago Duarte
Editor: Eduardo Schmitz

El calentamiento y el aumento de las condiciones meteorológicas extremas asociadas con incendios podrían reducir la aptitud vitícola de Napa Valley, Sonoma y otras zonas históricas de California durante este siglo. Una investigación de la Universidad de Tohoku, en Japón, proyecta al mismo tiempo mejores condiciones relativas en Mendocino, Monterey y sectores costeros del centro y sur del estado.

El estudio, publicado en la revista Frontiers in Climate, evaluó 379 localidades vitivinícolas registradas por el Instituto del Vino de California. Los investigadores combinaron modelos climáticos, un índice de peligro meteorológico de incendios y un algoritmo entrenado con calificaciones profesionales de vinos para estimar cómo podrían cambiar la aptitud del territorio y la calidad potencial de las cosechas.

Estados Unidos ocupa el cuarto lugar mundial por volumen de vino y alrededor de 80 % de su producción se concentra en California. Esa dependencia territorial convierte cualquier alteración prolongada del clima californiano en un riesgo productivo y económico para viñedos, bodegas, trabajadores y comunidades rurales.

Napa y Sonoma dependen de un equilibrio climático delicado

Napa Valley y el condado de Sonoma se consolidaron desde el siglo XIX como las principales zonas vitivinícolas californianas gracias a sus microclimas, suelos y combinación de influencia marítima, temperaturas diurnas y enfriamiento nocturno.

La vid responde de forma directa al ambiente. La temperatura controla el ritmo de brotación, floración, maduración y acumulación de azúcares, mientras el agua disponible condiciona el crecimiento, el tamaño de la baya y el equilibrio entre rendimiento y calidad.

Un calentamiento moderado puede adelantar la maduración. Cuando el calor supera determinados umbrales o se prolonga durante fases sensibles, puede reducir la acidez, deshidratar la fruta y alterar su composición. La respuesta varía entre variedades, portainjertos, orientaciones de las parcelas y métodos de manejo.

Las herramientas tecnológicas ya se utilizan para seguir esa variabilidad. En Napa y otros territorios vitícolas, la inteligencia artificial ayuda a medir el estado de las vides y estimar rendimientos, información que puede apoyar decisiones sobre riego, sanidad y cosecha.

El modelo estudió dos escenarios de emisiones

Yusuke Hiraga, profesor asistente de la Universidad de Tohoku y autor correspondiente, desarrolló la investigación junto con el estudiante de maestría Takuya Matsumoto. Ambos analizaron localidades distribuidas principalmente por la Costa Norte y la Costa Central de California.

Las proyecciones climáticas globales fueron adaptadas a una cuadrícula de cuatro por cuatro kilómetros sobre el territorio continental estadounidense. El equipo trabajó con dos trayectorias utilizadas por el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático.

El escenario RCP4.5 representa una evolución en la que se aplican gradualmente medidas para limitar las emisiones. El RCP8.5 describe una trayectoria de emisiones mucho más elevadas y fue empleado como escenario severo de comparación.

Los autores examinaron tres periodos: una referencia histórica entre 1976 y 2005, una etapa de mediados de siglo entre 2040 y 2069 y otra de finales de siglo entre 2070 y 2099.

Para estimar la calidad potencial, entrenaron un algoritmo de aprendizaje automático con calificaciones otorgadas por catadores profesionales y publicadas entre 1996 y 2023. Esas puntuaciones fueron relacionadas con las condiciones climáticas de cada cosecha.

Lluvia, calor acumulado y sequedad del aire marcan la aptitud

El modelo identificó cuatro variables con influencia destacada: la precipitación anual total, la temperatura acumulada durante la temporada de crecimiento, la temperatura mínima del mes más frío y el déficit de presión de vapor.

La temporada productiva considerada se extendió desde comienzos de abril hasta finales de octubre. El calor acumulado durante esos meses ayuda a determinar si las uvas pueden completar la maduración, pero un exceso térmico puede perjudicar variedades adaptadas a condiciones más frescas.

El déficit de presión de vapor expresa la diferencia entre la cantidad de humedad presente en el aire y la que podría contener si estuviera saturado. Cuando aumenta, la atmósfera demanda más agua de las plantas y puede elevar la transpiración y el estrés hídrico.

La adaptación no dependerá únicamente de suministrar más riego. California enfrenta una competencia intensa por el agua, y mejorar la eficiencia es una prioridad para diversos cultivos. Una investigación sobre ahorros de agua mediante ajustes en el manejo agrícola californiano mostró que decisiones específicas pueden reducir el consumo sin aplicar una única receta para todas las parcelas.

La aptitud disminuiría en cuatro regiones consolidadas

Las proyecciones indican que Napa, Sonoma, San Luis Obispo y Santa Barbara podrían experimentar una caída marcada de su aptitud para producir vino bajo un cambio climático severo. El deterioro resulta mayor en el escenario de emisiones elevadas y hacia la última parte del siglo.

El estudio no afirma que esas regiones dejarán de producir vino en una fecha determinada. La aptitud modelada describe la evolución de variables climáticas y meteorológicas, pero no incorpora por completo las decisiones humanas capaces de modificar los resultados.

Los productores pueden cambiar variedades, ajustar sistemas de conducción, modificar fechas de poda y cosecha, utilizar portainjertos diferentes o trasladar plantaciones dentro de una misma región. La disponibilidad de agua, el precio de la tierra, las normas y la capacidad financiera también influirán en la permanencia de cada viñedo.

La sanidad vegetal añade otra presión independiente del clima. Las enfermedades de la madera pueden causar pérdidas severas y atacar especialmente a plantaciones antiguas. Científicos han avanzado en la investigación de enfermedades que deterioran las vides de vino, un problema que deberá manejarse junto con el calor y el estrés hídrico.

Mendocino y Monterey muestran una combinación favorable

El modelo proyectó un aumento considerable de la aptitud vitícola en Mendocino, Monterey y zonas costeras del centro y sur de California. En estos territorios, el calentamiento podría situar determinadas áreas dentro de rangos más favorables para la maduración.

Mendocino y Monterey sobresalieron por una segunda característica: además de ganar aptitud climática, grandes sectores registrarían menos días con condiciones meteorológicas extremas favorables a incendios.

Hiraga describió esa combinación como especialmente prometedora frente a otras regiones donde una mayor aptitud para la vid estaría acompañada por un incremento del peligro de incendios. Las conclusiones identifican áreas comparativamente favorables, pero no garantizan rentabilidad ni sustitución de Napa o Sonoma.

La expansión hacia nuevos territorios depende de la disponibilidad de suelos, agua, infraestructura, mano de obra, bodegas, transporte y aceptación comercial. La reputación construida por una denominación vitícola tampoco se traslada automáticamente a otra zona con mejores indicadores climáticos.

El peligro meteorológico de incendios crecería en gran parte del estado

Los investigadores utilizaron el Índice Meteorológico de Incendios, una medida elaborada con variables como humedad, temperatura, viento y estado de los combustibles. Un valor elevado indica mayor probabilidad de que una ignición se propague y se convierta en un incendio de gran intensidad.

El indicador no predice dónde se producirá una chispa ni incorpora todas las acciones de prevención y respuesta. Evalúa si las condiciones atmosféricas y la sequedad favorecen la propagación una vez iniciado el fuego.

El número de días extremos aumentó en amplias áreas de California, con incrementos destacados en regiones septentrionales y zonas interiores de mayor elevación. La excepción apareció en grandes sectores de Mendocino y Monterey, donde el modelo proyectó una disminución.

El fuego puede destruir plantas, sistemas de riego, edificios y caminos, pero los daños vitivinícolas no se limitan a las parcelas quemadas. El humo puede depositar compuestos volátiles en las uvas y afectar el aroma y el sabor del vino, incluso cuando las llamas no alcanzan el viñedo.

La gestión territorial puede contribuir a disminuir el peligro. Estudios sobre cultivos y coberturas con menor inflamabilidad analizan cómo la composición de los paisajes agrícolas puede integrarse a las estrategias de prevención.

Menores emisiones conservarían mayor potencial vitícola

La aptitud proyectada para finales de siglo fue generalmente superior bajo RCP4.5 que bajo RCP8.5. La diferencia indica que una trayectoria de emisiones más moderada preservaría mejores condiciones para la producción y la calidad potencial de las cosechas.

El resultado no significa que RCP4.5 mantenga intactas las regiones actuales. Incluso bajo ese escenario habría desplazamientos térmicos y cambios en las condiciones meteorológicas relacionadas con incendios. La magnitud del deterioro, sin embargo, sería menor que bajo emisiones elevadas.

Los autores tampoco establecen cuándo las áreas emergentes podrían superar a los territorios consolidados. Esa comparación depende de factores climáticos y de decisiones sobre inversión, variedades, infraestructura, acceso al agua y posicionamiento comercial.

La adaptación comienza con la elección varietal

Hiraga destacó la selección cuidadosa de variedades como una estrategia prioritaria porque las uvas responden de manera diferente al calor y a las condiciones extremas vinculadas con incendios. Las decisiones deben considerar la duración del ciclo, la fecha de maduración, la demanda hídrica y la composición buscada por la bodega.

La diversificación puede distribuir el riesgo, pero sustituir una variedad implica costos y años sin producción plena. Antes de replantar, los viticultores necesitan comparar escenarios climáticos locales, disponibilidad futura de agua, exposición al humo y demanda del mercado.

Otras medidas incluyen mejorar el seguimiento de humedad, ajustar el dosel vegetal, conservar el suelo, revisar cortafuegos y preparar protocolos para decidir si una cosecha expuesta al humo puede utilizarse. Ninguna intervención elimina por separado los riesgos identificados.

El estudio ofrece un mapa de tendencias de largo plazo, no una predicción para cada finca. Su utilidad consiste en mostrar que la geografía vitícola de California puede reorganizarse y que las inversiones actuales deben considerar simultáneamente temperatura, agua y condiciones meteorológicas de incendios.

Fuentes referenciales:
Phys.org
Estudio publicado en Frontiers in Climate



Mundo Agropecuario
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.