Un estudio reconstruye 450 años de pesca en el Báltico y concluye que sobrepesca, enfriamiento climático y cambios socioeconómicos actuaron conjuntamente en el colapso ocurrido desde 1570
Redacción: Redacción Mundo Agropecuario
Editor: Karem Díaz S.
Una de las pesquerías más importantes de la Europa medieval se desplomó alrededor de 1570 y necesitó casi cuatro siglos para volver a registrar volúmenes de captura comparables. Una investigación internacional liderada por la Universidad de Kiel y el Centro Alemán para la Investigación Integrativa de la Biodiversidad (iDiv) reconstruyó la trayectoria de la pesquería de arenque del estrecho de Øresund, entre las actuales Dinamarca y Suecia, y concluyó que su caída no puede atribuirse a una única causa.
El estudio, publicado en Nature Sustainability, combina una serie histórica de capturas que abarca aproximadamente 450 años, desde 1200 hasta 1650, con información económica, ambiental y social. Los resultados indican que la población de arenque disminuyó considerablemente durante el siglo XVI, pero no desapareció. El colapso de la actividad pesquera rentable surgió de la interacción entre sobrepesca, cambios climáticos y profundas transformaciones económicas y sociales.
La investigación aporta una perspectiva de muy largo plazo a un sector en el que las series modernas de evaluación de poblaciones suelen cubrir periodos considerablemente más cortos. También complementa investigaciones recientes sobre las diferentes poblaciones de arenque adaptadas al mar Báltico, cuya diversidad biológica añade complejidad a la gestión actual de este recurso pesquero.
Una industria medieval que llegó a capturar 75.000 toneladas
Durante casi tres siglos, aproximadamente entre 1280 y 1570, la pesquería occidental del arenque báltico desarrollada en el estrecho de Øresund fue una de las principales fuentes de pescado salado de Europa. El producto circulaba desde las islas británicas hasta Europa central y oriental y llegaba incluso al norte de Italia.
La actividad tenía uno de sus centros principales en Skanör y Falsterbo, en la actual Suecia. Durante la temporada otoñal de pesca se desarrollaban allí importantes ferias y circuitos comerciales vinculados a la captura, procesamiento, salado y distribución del arenque.
Los investigadores identificaron diferentes etapas en esta larga historia. Alrededor del año 1300, las capturas alcanzaron aproximadamente 23.000 toneladas. Entre 1315 y 1520 la actividad atravesó una prolongada fase de estancamiento marcada por crisis económicas, guerras, variaciones climáticas y los efectos demográficos de la peste.
La situación cambió durante el auge registrado entre 1520 y 1570. La producción media de la pesquería de Escania alcanzó alrededor de 55.000 toneladas y en determinados años las capturas llegaron hasta unas 75.000 toneladas.
El arenque disminuyó, pero la población no desapareció
Una cuestión central para los investigadores era determinar si aquellas elevadas capturas habían provocado directamente el colapso biológico de la población. El análisis encontró evidencias de una fuerte presión pesquera y de una reducción del recurso, pero no respaldó la hipótesis de que los arenques hubieran desaparecido completamente del área.
Los datos históricos también contienen señales de cambios en el tamaño de los peces capturados. Los autores señalan que alrededor de 1400 el peso medio estimado de un arenque era de 82 gramos y que en 1485 descendió temporalmente hasta 67 gramos. Como referencia histórica más distante, ejemplares capturados alrededor del año 900 habrían alcanzado aproximadamente 26 centímetros y un peso estimado de 154 gramos.
La presión ejercida sobre los peces de mayor tamaño es una cuestión que continúa teniendo relevancia para la gestión pesquera. Investigaciones contemporáneas han mostrado que conservar ejemplares grandes y longevos puede favorecer la resiliencia de las poblaciones frente a cambios ambientales.
La reconstrucción histórica indica además que ya existía preocupación por determinadas prácticas pesqueras siglos antes del colapso. El estudio menciona prohibiciones de ciertas redes pelágicas desde 1371 e indicios de regulación del tamaño de las mallas hacia finales del siglo XIV.
El enfriamiento climático agravó la presión sobre la pesquería
La sobreexplotación actuó simultáneamente con una modificación importante del ambiente. El comienzo de la denominada Pequeña Edad de Hielo redujo las temperaturas en la región del Báltico, creando condiciones desfavorables para la productividad del arenque de desove otoñal.
La población debilitada por la extracción pesquera quedó así expuesta a condiciones ambientales que limitaban su capacidad productiva. El estudio sostiene que ninguno de estos factores explica por sí solo la magnitud y rapidez de la caída de la actividad.
Esta interacción entre explotación y ambiente tiene un paralelo con desafíos actuales. Los cambios de temperatura ya están alterando la distribución de numerosos recursos marinos y obligando a reconsiderar dónde y cómo se pesca. Un análisis sobre el desplazamiento de poblaciones de peces hacia regiones más frías muestra cómo las transformaciones ambientales pueden modificar tanto la disponibilidad de los recursos como la actividad económica de las comunidades que dependen de ellos.
Mercados, trabajadores y dunas aceleraron el colapso
El componente más revelador de la investigación aparece al incorporar la economía y la sociedad. A partir de la década de 1570, dunas móviles dañaron infraestructura vinculada a los centros pesqueros de Skanör y Falsterbo. Posteriormente, la disponibilidad de trabajadores también disminuyó.
La imposición de formas de servidumbre que vinculaban a campesinos con las tierras de sus propietarios redujo la posibilidad de desplazarse durante el otoño para participar en la pesca. Al mismo tiempo, algunos pescadores emigraron hacia Bohuslän, en la costa occidental de la actual Suecia, donde se produjo un auge del arenque durante la década de 1580.
La competencia comercial añadió otra presión. Arenques más baratos procedentes de la creciente pesquería del mar del Norte comenzaron a ganar espacio en el mercado, debilitando la posición económica del producto báltico.
Después de una recuperación temporal durante la década de 1620, las capturas del estrecho quedaron muy por debajo de las registradas durante el auge. Los investigadores estiman que la producción descendió a un promedio cercano a 1.000 toneladas anuales en periodos posteriores al colapso.
Una reconstrucción basada en 450 años de registros
Para analizar una actividad desarrollada mucho antes de las estadísticas pesqueras modernas, el equipo reunió registros fragmentarios de aduanas, libros de peajes, derechos reales de compra y documentación comercial correspondiente a diferentes años y localidades.
Las lagunas existentes fueron complementadas mediante indicadores relacionados con la producción, especialmente la disponibilidad y el precio de la sal, un insumo esencial para conservar el arenque. Los investigadores incorporaron además reconstrucciones climáticas y utilizaron información demográfica, económica y política para evaluar la coherencia histórica de la serie.
Los autores advierten que el resultado no constituye un registro exacto de capturas para cada año. La calidad de la información varía considerablemente entre periodos y algunas cifras fueron inferidas indirectamente. La serie permite, sin embargo, reconstruir las principales tendencias experimentadas por la pesquería entre 1200 y 1650.
El equipo aplicó además un método bioeconómico de evaluación de poblaciones basado en datos de capturas y precios, junto con un análisis de interacciones destinado a estudiar cómo los factores ecológicos, económicos y sociales podían reforzarse mutuamente.
Las capturas comparables no regresaron hasta el siglo XX
La magnitud temporal de la recuperación constituye uno de los datos más llamativos del trabajo. Los niveles de producción comparables con los de la época medieval no volvieron a alcanzarse hasta la década de 1950, casi 400 años después del comienzo del colapso.
El caso histórico coincide con un principio observado también en pesquerías contemporáneas: reducir una presión puede favorecer la recuperación, pero los resultados dependen simultáneamente de las condiciones ambientales y de la gestión. En la isla Heard, por ejemplo, varias poblaciones de peces aumentaron después de frenarse la pesca ilegal mientras continuaba una explotación regulada.
La investigación del Báltico muestra, sin embargo, que recuperar únicamente la abundancia del recurso no garantiza por sí misma la continuidad de una pesquería. Infraestructura, disponibilidad de trabajadores, mercados, competencia comercial y condiciones ambientales pueden determinar si una actividad sigue siendo económicamente viable.
Una advertencia para la gestión pesquera actual
Los autores relacionan el episodio histórico con la situación contemporánea del arenque de desove primaveral del Báltico occidental, aunque aclaran que se trata de una población biológica diferente de la estudiada en la pesquería medieval. Actualmente ese recurso se encuentra fuera de límites biológicos seguros y sometido a fuertes restricciones.
Mientras el enfriamiento regional afectó al arenque histórico, el calentamiento actual del Báltico representa una presión ambiental distinta. La comparación no implica que ambos procesos sean equivalentes, sino que demuestra cómo una población sometida a explotación puede tener mayores dificultades para responder cuando las condiciones ambientales se vuelven desfavorables.
La conclusión de los investigadores es que evaluar exclusivamente la biomasa disponible puede dejar fuera variables decisivas para comprender una pesquería. El enfoque propuesto incorpora conjuntamente ecología, clima, economía, infraestructura y condiciones de las comunidades pesqueras.
Esa perspectiva adquiere importancia en un contexto en el que diferentes poblaciones comerciales afrontan presiones simultáneas. Un análisis reciente sobre Bahamas, por ejemplo, determinó que 11 de 12 especies pesqueras evaluadas mostraban niveles de sobreexplotación, evidenciando la necesidad de considerar tanto la capacidad de recuperación biológica como la dependencia económica de los recursos.
Los 450 años reconstruidos en el estrecho de Øresund ofrecen así un caso excepcional para observar cómo una actividad capaz de alimentar mercados durante siglos puede deteriorarse rápidamente cuando coinciden presión sobre el recurso, condiciones ambientales adversas y pérdida de viabilidad económica y social.
Fuentes referenciales:
Nature Sustainability
German Centre for Integrative Biodiversity Research (iDiv)


