Impacto Ambiental

Colombia condiciona a permiso ambiental la fumigación de coca

Publicado el 12/09/2026 · REDACCION

El Gobierno autorizó un plan piloto con glufosinato de amonio que abarcaría hasta 1.000 hectáreas y tendría una duración máxima de siete días


Redactor: Luis Ortega
Editor: Karem Díaz S.

El Gobierno de Colombia autorizó un plan piloto para evaluar la aspersión aérea de cultivos de coca con glufosinato de amonio, aunque su ejecución permanece condicionada a la aprobación de un plan de manejo ambiental por parte de la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA).

La decisión quedó recogida en una resolución del Consejo Nacional de Estupefacientes fechada el 18 de agosto de 2026. El ensayo tendría una duración máxima de siete días calendario, podría tratar hasta 1.000 hectáreas efectivas y se realizaría con aeronaves tripuladas, no con drones.

El documento fue firmado por el viceministro de Política Criminal y Justicia Restaurativa, Carlos Gónima Díaz-Granados, y por la secretaria técnica del Consejo Nacional de Estupefacientes, Linda Giselle Suárez.

La ubicación del ensayo permanecerá reservada

La resolución no identifica públicamente el territorio seleccionado para efectuar las pruebas. El Gobierno justificó la reserva de esa información por motivos de seguridad operacional y para prevenir posibles acciones de obstrucción, sabotaje o represalia contra el personal participante.

El ensayo no podrá realizarse en áreas o ecosistemas protegidos por razones ambientales. Tampoco podrá ejecutarse en territorios con afectación directa sobre comunidades indígenas o afrodescendientes sin que previamente se haya cumplido el correspondiente proceso de consulta.

El uso de aeronaves tripuladas diferencia este proyecto de otras iniciativas de aplicación aérea. En el ámbito agrícola regional también se desarrolla la fumigación aérea autónoma mediante inteligencia artificial, aunque ese proyecto paraguayo responde a objetivos productivos y tecnológicos distintos de la erradicación de cultivos ilícitos.

El permiso ambiental es indispensable para iniciar el piloto

La autorización del Consejo Nacional de Estupefacientes no permite comenzar inmediatamente las aspersiones. La ANLA deberá expedir primero el plan de manejo ambiental que defina las condiciones bajo las cuales podría aplicarse el glufosinato desde una avioneta.

La autoridad ambiental colombiana permite desde 2016 el empleo de este herbicida para erradicar cultivos ilícitos por vía terrestre. Sin embargo, la aspersión aérea requiere una evaluación específica porque aumenta la posibilidad de que el producto se desplace fuera del área prevista debido al viento.

El plan piloto pretende medir esos efectos y establecer si la aplicación puede afectar a personas, cultivos legales, suelos, vegetación o fuentes de agua cercanas. Sus resultados funcionarían como insumo para que el Gobierno decida posteriormente si adopta o descarta el glufosinato de amonio dentro de su estrategia de erradicación aérea.

La regulación de las aplicaciones aéreas también se discute en otros territorios. La Unión Europea abrió la posibilidad de aplicar pesticidas con drones, pero bajo evaluaciones y condiciones destinadas a limitar la deriva y controlar la exposición ambiental.

Controles sanitarios y ambientales pendientes

Además del permiso de la ANLA, la propuesta tendrá que cumplir los controles sanitarios y ambientales establecidos por la jurisprudencia de la Corte Constitucional colombiana para la aspersión aérea. La ejecución también exige adquirir el producto, disponer de insumos y organizar la capacidad operativa necesaria.

El glufosinato de amonio es un herbicida utilizado para controlar determinadas plantas. Según la información citada por EL PAÍS, la Organización Mundial de la Salud lo incluye en su categoría II de peligrosidad, correspondiente a productos moderadamente peligrosos.

La calificación no determina por sí sola el efecto concreto que tendría el piloto. La dosis, el método de aplicación, las condiciones meteorológicas, la distancia respecto de otros cultivos y cuerpos de agua, así como las medidas de protección, serán elementos relevantes para evaluar los riesgos.

Las dudas sobre la dispersión de los productos químicos también han alimentado debates en países con una utilización intensiva de agroquímicos. En Brasil, organizaciones y especialistas han discutido los efectos y el futuro de la fumigación de cultivos ante las preocupaciones por la exposición de poblaciones y ecosistemas.

La deriva puede alcanzar cultivos legales y fuentes de agua

La aplicación terrestre permite dirigir el producto hacia plantas concretas con mayor precisión. Una avioneta, en cambio, libera el líquido sobre una superficie más extensa, por lo que la velocidad del viento, la altura de vuelo y el tamaño de las gotas pueden influir en el desplazamiento de la sustancia.

Este riesgo resulta especialmente sensible en territorios donde los cultivos de coca están próximos a explotaciones campesinas, comunidades rurales, bosques o cursos de agua. La evaluación ambiental deberá determinar las franjas de protección, restricciones meteorológicas y protocolos de seguimiento que se aplicarían durante el ensayo.

El piloto no equivale, por tanto, a una autorización general para fumigar cultivos de coca con glufosinato. Se trata de una prueba limitada cuya realización sigue pendiente y cuyos resultados deberán analizarse antes de adoptar una política de mayor alcance.

La erradicación manual cayó entre 2023 y 2024

El Gobierno plantea la prueba en un contexto de expansión de los cultivos ilícitos y reducción de la erradicación manual forzosa. Según los datos citados en la resolución, esta modalidad disminuyó un 54 % entre 2023 y 2024, al pasar de 20.325 a 9.403 hectáreas intervenidas.

El más reciente informe del Sistema Integrado de Monitoreo de Cultivos Ilícitos de Naciones Unidas contabilizó 261.000 hectáreas de coca en Colombia durante 2024. Esa cifra representa el marco productivo y territorial dentro del cual las autoridades buscan evaluar nuevos mecanismos de intervención.

La nueva iniciativa se suma a la decisión gubernamental del 28 de agosto de derogar la resolución que impedía la aspersión aérea con glifosato. No obstante, cualquier operación con glufosinato deberá completar su propio procedimiento ambiental, sanitario y logístico antes de ser ejecutada.

Fuente referencial:
EL PAÍS



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