El comercio mundial del cereal rozó los 35 millones de toneladas en 2025/26, según estimaciones del USDA. China y Turquía impulsaron las compras, mientras la cebada forrajera argentina alcanzó una prima del 12,8 % sobre el maíz.
Redacción: Redacción Mundo Agropecuario
Editor: Eduardo Schmitz
La cebada está ganando protagonismo en el mercado internacional de cereales gracias al crecimiento de la demanda destinada a la alimentación animal. Las estimaciones del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), difundidas en octubre de 2026, sitúan las importaciones mundiales del cereal durante la campaña 2025/26 en casi 35 millones de toneladas, el segundo mayor volumen registrado, solamente superado por los aproximadamente 37 millones de toneladas de 2020/21.
El comportamiento del mercado refleja un cambio importante en la composición de la demanda. Mientras las compras vinculadas con la industria cervecera mostraron menor dinamismo, el consumo de cebada forrajera sostuvo el comercio internacional y permitió absorber una parte considerable de las abundantes cosechas obtenidas por los principales países exportadores.
La evolución también se observa en los precios. En Argentina, la cebada destinada a alimentación animal registra una cotización de exportación superior a la del maíz, una diferencia que ha aumentado respecto del año anterior y que evidencia el interés comercial por este cereal.
El fenómeno involucra especialmente a China y Turquía, dos compradores cuyas necesidades de abastecimiento contribuyeron a fortalecer las operaciones internacionales durante el ciclo recientemente concluido.
Las importaciones mundiales de cebada alcanzan uno de sus mayores niveles
De acuerdo con las estimaciones del USDA para la campaña comercial 2025/26, comprendida entre octubre de 2025 y septiembre de 2026, las importaciones internacionales de cebada se aproximaron a 35 millones de toneladas.
Este resultado representa el segundo registro más elevado de la serie histórica considerada por el organismo estadounidense y confirma la importancia que ha adquirido el cereal dentro de los intercambios mundiales de materias primas agrícolas.
El incremento estuvo relacionado principalmente con las necesidades de alimentación animal, que compensaron una demanda menos intensa de cebada destinada a la elaboración de malta.
La cebada tiene aplicaciones diferentes según sus características comerciales y su calidad. Una parte de la producción se utiliza en la industria cervecera, mientras otra se comercializa para integrar raciones destinadas a bovinos, ovinos, porcinos y otras especies ganaderas.
Esta diversidad de destinos permite que el mercado responda a necesidades distintas. Cuando aumenta la demanda pecuaria, el segmento forrajero puede adquirir mayor importancia incluso si las compras industriales presentan una evolución más moderada.
La relación entre disponibilidad y consumo ya había quedado reflejada en las dificultades de abastecimiento de granos forrajeros en Turquía, donde la reducción de la oferta interna contribuyó a sostener el interés por la cebada importada.
La cebada forrajera supera al maíz en los precios de exportación argentinos
Uno de los indicadores más destacados del mercado es la diferencia entre las cotizaciones de la cebada forrajera y el maíz argentino.
Las referencias FOB, que expresan el valor de la mercadería puesta a bordo en el puerto de exportación, muestran que la cebada forrajera alcanzó un precio disponible de 237 dólares por tonelada, aproximadamente un 12,8 % superior al correspondiente al maíz.
La diferencia resulta significativa porque ambos cereales pueden utilizarse como fuentes de energía en la alimentación animal, aunque presentan características nutricionales distintas.
Un año antes, la cebada registraba una cotización de 212 dólares por tonelada, frente a los 200 dólares del maíz. En aquel momento, la ventaja relativa del cereal forrajero era del 6 %.
La ampliación de esa brecha indica que la cebada experimentó una valorización relativa frente al maíz durante el período analizado.
Sin embargo, una cotización más elevada no significa que la cebada sea siempre más conveniente para los compradores. Las decisiones de adquisición dependen de su contenido energético, la composición de las raciones, los costos logísticos y la disponibilidad de otros ingredientes.
El maíz continúa siendo un componente fundamental de numerosos sistemas ganaderos, especialmente en actividades que requieren aportes energéticos elevados. En Argentina, su importancia también se refleja en el uso del silaje de maíz para sostener la alimentación bovina en establecimientos de cría, recría, engorde y producción lechera.
La alimentación animal explica buena parte del crecimiento comercial
El interés por la cebada forrajera responde a su utilización como ingrediente energético en las dietas ganaderas.
Según las referencias utilizadas en el análisis del mercado internacional, su valor energético puede equivaler aproximadamente al 85 % o 90 % del correspondiente al maíz, aunque la comparación depende del tipo de animal, la formulación de la ración y las características del grano.
Esta relación permite comprender por qué ambos cereales pueden competir parcialmente dentro de los mercados de alimentación animal.
Cuando el maíz resulta demasiado costoso o presenta problemas de disponibilidad, la cebada puede representar una alternativa para determinadas formulaciones. Su utilización, sin embargo, requiere ajustes nutricionales, especialmente por las diferencias en contenido de fibra y comportamiento digestivo.
En los últimos años, la demanda ganadera ha contribuido de manera importante al crecimiento del comercio internacional de cebada, desplazando parcialmente el protagonismo tradicional del segmento cervecero.
La evolución también puede observarse al comparar los embarques de los principales exportadores.
Durante la campaña 2022/23, Argentina, Australia y Canadá exportaron conjuntamente alrededor de cuatro millones de toneladas de cebada destinada a malteado y aproximadamente nueve millones de toneladas clasificadas para otros usos, principalmente alimentación animal.
En la campaña 2025/26, esos tres países comercializaron cerca de cinco millones de toneladas para malteado y casi 13 millones de toneladas correspondientes a otros destinos.
La comparación muestra que el crecimiento fue considerablemente más intenso en el segundo grupo. No obstante, la categoría de otros usos no corresponde exclusivamente a alimentación animal, ya que también comprende cebada comercializada bajo determinadas especificaciones industriales.
En el ámbito ganadero, el interés por el cereal también ha impulsado evaluaciones sobre el aprovechamiento de cebada germinada en la alimentación de bovinos, una práctica diferente del comercio de grano seco que exige considerar costos, materia seca y condiciones de manejo.
China y Turquía impulsaron las compras internacionales
El crecimiento de las importaciones durante 2025/26 estuvo favorecido por el comportamiento de dos mercados relevantes: China y Turquía.
En el caso chino, la demanda de cebada forma parte de una estrategia de diversificación de proveedores y materias primas destinadas a la alimentación animal.
El país asiático mantiene una presencia destacada entre los compradores mundiales y busca asegurar suministros procedentes de diferentes regiones productoras.
Para los exportadores, este comportamiento representa una oportunidad comercial, aunque también aumenta la importancia de mantener condiciones competitivas de precio, calidad y transporte.
Turquía presentó una situación diferente. Las dificultades productivas asociadas con la sequía redujeron la disponibilidad interna de cebada y modificaron sus necesidades comerciales.
El país pasó de actuar como exportador a necesitar compras externas para complementar el abastecimiento doméstico.
Este cambio contribuyó a fortalecer la demanda mundial y puso de manifiesto la sensibilidad del comercio de cereales frente a las condiciones climáticas de los principales productores y consumidores.
La evolución turca demuestra que una reducción localizada de la cosecha puede tener repercusiones sobre los precios internacionales cuando afecta a un país con una participación importante en el mercado.
Argentina, Australia y Canadá aumentaron sus envíos
El crecimiento de la demanda encontró respuesta en la disponibilidad de cebada procedente de algunos de los principales países exportadores.
Argentina, Australia y Canadá desempeñaron un papel destacado en el suministro internacional, beneficiados por cosechas que permitieron ampliar los volúmenes comercializados.
La mayor disponibilidad de mercadería fue especialmente importante para atender las compras destinadas a alimentación animal, un segmento donde los compradores suelen evaluar cuidadosamente la relación entre precio y valor nutricional.
En Argentina, el cereal también constituye una alternativa dentro de las rotaciones agrícolas y mantiene una presencia relevante en las regiones productoras de granos de invierno.
La campaña argentina más reciente había mostrado un desempeño favorable, con una producción de cebada estimada en 5,4 millones de toneladas, volumen que fortaleció la disponibilidad del cereal para diferentes destinos comerciales.
La capacidad de los exportadores para aprovechar la demanda internacional depende no solamente de la cantidad cosechada, sino también de las condiciones logísticas, los costos de transporte y las especificaciones exigidas por los compradores.
En el caso de la cebada forrajera, los costos asociados al traslado pueden representar una proporción importante del valor final, especialmente cuando el producto debe recorrer grandes distancias hasta los puertos de destino.
El USDA anticipa una moderación de las importaciones en 2026/27
A pesar del elevado volumen registrado durante 2025/26, las proyecciones del USDA apuntan a una reducción del comercio internacional de cebada durante el nuevo ciclo.
El organismo estadounidense estima que las importaciones mundiales podrían situarse ligeramente por encima de 30 millones de toneladas en 2026/27, por debajo de los casi 35 millones correspondientes a la campaña anterior.
La previsión responde principalmente a una posible recuperación de la producción interna en países que necesitaron incrementar sus compras durante el ciclo precedente.
Turquía aparece entre los mercados donde se espera una mejora productiva, junto con otros países de Oriente Medio y el norte de África.
Si estas previsiones se cumplen, una mayor disponibilidad doméstica reduciría las necesidades de importación y aliviaría parte de la presión compradora observada durante 2025/26.
Por el lado de la oferta, el USDA también contempla una normalización de las cosechas de varios exportadores, lo que podría limitar los excedentes disponibles para el comercio internacional.
Australia constituye una excepción relevante dentro de ese escenario, debido a las perspectivas favorables para su producción de cebada.
Estas cifras corresponden a estimaciones y pueden modificarse en función de las condiciones climáticas, los resultados definitivos de las cosechas y la evolución de la demanda ganadera.
China mantendría su liderazgo entre los importadores
El USDA proyecta que China continuará siendo uno de los principales motores del comercio internacional de cebada durante 2026/27.
Las importaciones del país asiático podrían alcanzar aproximadamente 13 millones de toneladas, un volumen que conservaría su influencia sobre las decisiones comerciales de los países exportadores.
Australia aparece como uno de los proveedores mejor posicionados para atender esa demanda, favorecida por las perspectivas de una cosecha abundante.
Canadá también figura entre los países capaces de suministrar cebada al mercado chino, dentro de un esquema comercial que busca diversificar el origen de las importaciones.
La importancia de China significa que cualquier modificación sustancial en sus necesidades de alimentación animal, políticas de compra o disponibilidad interna puede influir sobre el equilibrio internacional del cereal.
El mercado de cebada comparte esta característica con otros granos utilizados en nutrición pecuaria, cuyos precios dependen tanto de la producción agrícola como de las necesidades de las cadenas ganaderas.
El Mar Negro introduce incertidumbre sobre la oferta exportable
Otro elemento señalado en las perspectivas para 2026/27 es la situación logística en la región del Mar Negro.
Rusia y Ucrania mantienen una participación importante en el comercio internacional de cebada, pero las dificultades relacionadas con el conflicto bélico generan incertidumbre sobre la continuidad y el costo de los embarques.
Las limitaciones portuarias, los riesgos asociados al transporte marítimo y la necesidad de priorizar determinados productos pueden afectar la capacidad de exportación de ambos países.
La cebada presenta un valor comercial por tonelada relativamente reducido frente a otros productos agrícolas, una característica que puede disminuir su prioridad cuando la infraestructura logística funciona bajo restricciones.
Por ello, incluso si existe producción disponible, no necesariamente todo el volumen puede trasladarse a los compradores internacionales en las condiciones habituales.
La evolución de los corredores comerciales del Mar Negro será uno de los factores que condicionen la oferta efectiva de cebada durante la nueva campaña.
Los precios dependerán del equilibrio entre cosechas y consumo ganadero
El desempeño de la cebada durante 2025/26 confirma la importancia que ha adquirido la alimentación animal dentro del comercio internacional del cereal.
La combinación de importaciones cercanas a máximos históricos, una mayor demanda forrajera y precios superiores a los del maíz muestra que el mercado no depende exclusivamente de las necesidades de la industria cervecera.
Sin embargo, la prima registrada por la cebada argentina no garantiza que esa diferencia se mantenga durante toda la campaña 2026/27.
Una recuperación de las cosechas en países importadores podría reducir la presión compradora, mientras que eventuales restricciones logísticas o problemas productivos en regiones exportadoras podrían volver a tensionar la oferta.
Para los productores argentinos, el seguimiento de los precios internacionales, la calidad del grano y la evolución de las compras asiáticas será determinante al momento de evaluar oportunidades comerciales.
La demanda ganadera continuará siendo una variable central, aunque su influencia dependerá de la competitividad de la cebada frente al maíz y otros ingredientes utilizados en las raciones animales.
Fuente referencial:
Bichos de Campo — Análisis del mercado internacional de cebada basado en estimaciones del USDA, 11 de octubre de 2026


