El proyecto GO-BioChargae transformará restos de cítricos y almendros en biochar, que será activado con microalgas y probado en explotaciones agrícolas reales
Redactor: Luis Ortega
Editor: Karem Díaz S.
España puso en marcha en Andalucía una iniciativa para convertir podas, cáscaras y otros residuos de cultivos leñosos en un bioinsumo destinado a mejorar los suelos agrícolas. El proyecto GO-BioChargae combinará biochar obtenido de esos restos vegetales con microalgas producidas en las propias explotaciones.
La propuesta se concentrará especialmente en fincas de cítricos y almendros. Su objetivo es validar una solución que permita aprovechar materiales generados en el campo, mejorar la fertilidad y la retención de agua del suelo y reducir la dependencia de insumos externos. Los beneficios deberán comprobarse durante las pruebas previstas, por lo que todavía no constituyen resultados agronómicos definitivos.
De los residuos agrícolas al biochar activado
El proceso comienza con la transformación de la biomasa mediante pirólisis controlada, un tratamiento térmico con disponibilidad limitada de oxígeno. El material resultante, denominado biochar o biocarbón, presenta una estructura porosa y un contenido elevado de carbono estable.
GO-BioChargae plantea activar ese biochar con microalgas cultivadas mediante fotobiorreactores instalados en las explotaciones. La combinación busca obtener un producto con propiedades bioestimulantes y regeneradoras, capaz de favorecer la actividad biológica del suelo y mejorar la eficiencia en el uso de agua y nutrientes.
El aprovechamiento de restos de poda se integra así en un modelo de economía circular. En lugar de gestionar esos materiales únicamente como desechos, el proyecto pretende devolverlos al sistema productivo como una enmienda de mayor valor agronómico. Esta línea coincide con otras investigaciones sobre el uso del biochar para mejorar la fertilidad y retener nutrientes.
Pruebas en fincas de cítricos y almendros
La iniciativa se ejecutará entre febrero de 2026 y diciembre de 2028. Durante ese periodo, los responsables evaluarán la solución en explotaciones reales para determinar su comportamiento bajo condiciones productivas y facilitar que pueda ser utilizada por agricultores y cooperativas.
El trabajo también analizará el carbono que permanece almacenado en el suelo después de aplicar el biochar activado. Los investigadores estudiarán si esa fijación puede medirse y, eventualmente, generar oportunidades vinculadas a mercados voluntarios de créditos de carbono, una posibilidad que dependerá de los resultados y de los sistemas de certificación aplicables.
Las microalgas ya son investigadas en España como fuente de bioestimulantes. Un proyecto desarrollado en Murcia consiguió reducir el uso de fertilizantes nitrogenados mediante formulaciones con microalgas, aunque cada producto debe validarse de acuerdo con el cultivo, el suelo y las condiciones de manejo.
Sensores para ajustar el riego y la fertilización
Además del componente biológico, GO-BioChargae desarrollará una plataforma digital de apoyo a las decisiones agrícolas. La herramienta integrará sensores, información agroclimática e imágenes multiespectrales para seguir el estado de los cultivos y orientar el riego, la fertilización y la aplicación del nuevo bioinsumo.
El sistema incorporará una función de interacción por voz y estará pensado para pequeñas y medianas explotaciones. La finalidad es convertir los datos recogidos en recomendaciones prácticas, aunque la precisión y utilidad de esas indicaciones también deberán comprobarse durante la ejecución del proyecto.
La valorización de podas se relaciona con otras vías destinadas a cerrar los ciclos de nutrientes, como la transformación de residuos agrícolas en biofertilizantes. Estos procesos requieren controles de calidad que garanticen la composición, estabilidad e inocuidad de los productos antes de extender su utilización.
Un consorcio agrícola, tecnológico y científico
Fundación Ayesa coordina GO-BioChargae. El grupo reúne a Volterra Ecosystems, G2G Algae Solutions, la Asociación de Investigación y Cooperación Industrial de Andalucía, Cooperativas Agro-alimentarias de Andalucía, Productores del Campo y Almoxata.
El proyecto está financiado por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación y cofinanciado por la Unión Europea mediante el Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural. La participación de empresas, cooperativas y entidades técnicas busca conectar el desarrollo tecnológico con las necesidades operativas de los productores.
La experiencia andaluza también se desarrolla en un contexto de crecimiento del mercado del biocarbón. En España, un producto elaborado con biomasa procedente del olivar obtuvo recientemente certificación europea para su comercialización como fertilizante, un precedente distinto pero relacionado con la valorización agraria de residuos vegetales.
Fuentes referenciales:
OKDIARIO
Asociación de Investigación y Cooperación Industrial de Andalucía
Plataforma AKIS

