Un estudio de la Universidad de Córdoba identifica problemas en los registros genealógicos y en el uso de sementales que pueden comprometer la diversidad de los rebaños de España y Portugal
Redacción: Redacción Mundo Agropecuario
Editor: Karem Díaz S.
Una investigación de la Universidad de Córdoba, en España, ha identificado factores que pueden comprometer la conservación de 16 razas ovinas de la península ibérica. El trabajo, difundido el 8 de octubre de 2026, revela que la utilización intensiva de determinados sementales, la existencia de poblaciones reproductoras reducidas y las deficiencias en los registros genealógicos dificultan la protección de la diversidad de estos animales.
El estudio, desarrollado por un equipo científico con participación de instituciones españolas y portuguesas, examinó información reproductiva y demográfica de 12 razas autóctonas y cuatro razas integradas. Los resultados muestran que los problemas no afectan de la misma manera a todas las poblaciones y que los programas de conservación necesitan adaptarse a las características de cada raza.
La investigación fue encabezada por Laura Marín Marín, integrante del Grupo de Mejora y Conservación de los Recursos Genéticos de los Animales Domésticos de la Universidad de Córdoba. Para realizar el análisis, los investigadores utilizaron información procedente de libros genealógicos facilitados por asociaciones de criadores.
El trabajo aporta nuevos datos sobre la estructura de las poblaciones ovinas ibéricas y sobre las decisiones reproductivas que pueden favorecer o perjudicar su conservación a largo plazo.
El uso repetido de pocos sementales puede reducir la diversidad
Uno de los principales problemas identificados aparece cuando un número reducido de machos reproductores concentra una proporción elevada de los apareamientos dentro de una raza.
Esta práctica puede producir numerosos descendientes de los mismos sementales y aumentar progresivamente el parentesco entre los animales de una población.
Cuando las siguientes generaciones proceden de un conjunto limitado de reproductores, se incrementa el riesgo de consanguinidad y disminuyen las posibilidades de mantener una diversidad genética amplia.
Los investigadores advierten que esta situación puede favorecer la aparición de cuellos de botella demográficos, especialmente en razas que ya cuentan con pocos ejemplares reproductores.
El problema no depende únicamente del número total de ovejas existentes. También importa cuántos machos y hembras participan efectivamente en la reproducción y cómo se distribuyen sus descendientes dentro de la población.
Por ese motivo, una raza puede conservar un censo aparentemente estable y, al mismo tiempo, experimentar una reducción de su diversidad si la reproducción se concentra durante varias generaciones en determinadas líneas familiares.
La necesidad de mantener poblaciones ganaderas diversas también ha sido abordada en investigaciones sobre la conservación de las razas autóctonas y su relación con la biodiversidad, donde se destaca la importancia de proteger los recursos ganaderos adaptados a distintos territorios.
Los registros incompletos dificultan conocer el parentesco
La investigación encontró otro obstáculo relevante: la falta de información genealógica suficientemente completa en algunas de las razas autóctonas españolas analizadas.
Los libros genealógicos permiten conocer la ascendencia de los animales, reconstruir relaciones familiares y estudiar cómo evoluciona una población reproductora.
Cuando no se dispone de información sobre el padre de numerosos ejemplares, resulta más difícil determinar con precisión el grado de parentesco existente entre los individuos.
Esta limitación afecta a la fiabilidad de los análisis basados en genealogías y reduce la capacidad para identificar determinadas situaciones de riesgo.
La investigadora Laura Marín Marín considera necesario mejorar la calidad y profundidad de los registros para evaluar con mayor precisión la diversidad genética y las dimensiones reales de las poblaciones.
En la práctica, disponer de información reproductiva completa permite a las asociaciones de criadores planificar los apareamientos y evitar, en la medida de lo posible, la concentración excesiva de descendientes procedentes de unos pocos machos.
El valor de estos registros no se limita a la conservación. También constituye una herramienta para organizar programas de mejora ganadera, una cuestión tratada anteriormente en investigaciones sobre la gestión de datos en programas de cría de ovejas y cabras.
Las razas portuguesas muestran diferencias importantes
El análisis también permitió comparar la situación de las poblaciones incluidas en el estudio a ambos lados de la frontera ibérica.
De acuerdo con la Universidad de Córdoba, las razas portuguesas examinadas presentaron, en términos generales, genealogías más completas y patrones compatibles con una gestión demográfica más estable.
Esta diferencia no significa que todas las razas portuguesas estén libres de riesgos ni que todas las españolas presenten las mismas deficiencias.
Los resultados muestran, precisamente, que existen situaciones muy distintas entre las 16 poblaciones estudiadas y que las estrategias de conservación deben basarse en información específica de cada una.
En el trabajo participaron también investigadores e instituciones vinculadas al Instituto de Investigación y Formación Agraria y Pesquera de Andalucía (IFAPA), la Diputación de Córdoba y el Instituto Nacional de Investigación Agraria y Veterinaria de Portugal (INIAV).
La cooperación entre entidades científicas y asociaciones ganaderas permitió reunir los registros necesarios para evaluar los patrones reproductivos y la evolución demográfica de las razas seleccionadas.
La dispersión de los rebaños complica la conservación
Los investigadores identificaron igualmente dificultades relacionadas con la distribución territorial de algunas poblaciones ovinas.
En determinadas razas existen numerosos criadores repartidos por distintas zonas geográficas, pero cada explotación mantiene un rebaño relativamente pequeño.
Esta fragmentación puede dificultar la coordinación reproductiva y limitar las posibilidades de utilizar sementales procedentes de diferentes líneas familiares.
La dispersión también obliga a considerar las condiciones particulares de cada sistema productivo, porque las necesidades de una explotación extensiva pueden ser diferentes de las de una ganadería con mayor concentración de animales.
La conservación de las razas autóctonas está estrechamente vinculada a la continuidad de las explotaciones rurales que las mantienen. En España, esta relación ha sido destacada en el debate sobre el papel del pastoreo y las razas propias en la ganadería extensiva.
Para las asociaciones de criadores, el desafío consiste en mantener poblaciones viables sin perder las características que distinguen a cada raza y que forman parte de su adaptación histórica a determinados sistemas de producción.
No todas las razas necesitan el mismo programa de protección
La investigación concluye que las diferencias demográficas encontradas impiden aplicar una única estrategia de conservación a todas las razas ovinas ibéricas.
Las poblaciones con escasos reproductores pueden necesitar una vigilancia especial sobre la distribución de los apareamientos, mientras que aquellas con registros incompletos requieren mejorar primero la información disponible.
En otros casos, la prioridad puede consistir en reforzar la coordinación entre explotaciones para facilitar una utilización más equilibrada de los reproductores existentes.
Los autores proponen combinar información censal, reproductiva y genealógica para evaluar adecuadamente la situación de cada raza y orientar los programas de protección.
El estudio no establece que las 16 razas estén en peligro inmediato de desaparición. Su principal aportación consiste en identificar factores que pueden comprometer la diversidad y en mostrar la necesidad de adoptar medidas diferenciadas.
Esta distinción resulta importante para los ganaderos, porque las decisiones de reproducción deben responder a problemas comprobados y no únicamente a consideraciones generales sobre el tamaño de los rebaños.
Un patrimonio ganadero que necesita información fiable
En la península ibérica existen alrededor de 60 razas autóctonas de oveja, a las que se suman razas integradas procedentes de otros territorios y adaptadas a las condiciones productivas de España y Portugal.
Estas poblaciones representan una parte importante de la diversidad ganadera regional y están vinculadas a diferentes sistemas de producción de carne, leche y lana.
Su conservación requiere mantener animales reproductores suficientes, evitar una concentración excesiva de los apareamientos y disponer de información fiable sobre las relaciones familiares.
La relevancia productiva de las razas ovinas también puede observarse en casos históricos como la oveja merina y su importancia para la ganadería española, ejemplo de cómo determinadas poblaciones han adquirido características reconocidas mediante procesos prolongados de cría y adaptación.
El nuevo análisis de la Universidad de Córdoba refuerza la necesidad de que los programas de conservación no se limiten a contabilizar animales. También deben examinar la participación real de los reproductores y la evolución de los parentescos dentro de cada población.
La investigación fue publicada en la revista científica Biology bajo el título Demographic Analysis of Sixteen Iberian Sheep Breeds Based on Pedigree Data.
Sus resultados ofrecen a las asociaciones de criadores y a las administraciones una base para revisar las prácticas reproductivas y mejorar la conservación de las razas ovinas de España y Portugal.
Fuentes referenciales:
Universidad de Córdoba — Investigación sobre la conservación de las razas ibéricas de oveja, 8 de octubre de 2026
Revista Biology — Demographic Analysis of Sixteen Iberian Sheep Breeds Based on Pedigree Data


