Un campo demostrativo en La Rioja evaluará durante 42 meses diferentes portainjertos y variedades de peral frente al fuego bacteriano, las altas temperaturas y el estrés hídrico. Los primeros árboles se plantaron en mayo de 2026 y todavía no existen resultados definitivos sobre su tolerancia.
Redacción: Redacción Mundo Agropecuario
Editor: Eduardo Schmitz
Un nuevo proyecto agrícola desarrollado en Lardero, en la comunidad autónoma de La Rioja, España, ha establecido una plantación experimental de 1.442 perales para estudiar qué combinaciones de variedades y portainjertos pueden adaptarse mejor a las enfermedades y condiciones climáticas que afectan a la fruticultura regional. La iniciativa, presentada públicamente el 29 de septiembre de 2026, contempla un seguimiento de 42 meses y pretende obtener información práctica para los productores de pera.
El campo demostrativo se encuentra en la explotación del joven agricultor Guillermo Alcantud Roldán y cuenta con el asesoramiento técnico de la organización agraria ARAG-ASAJA. El proyecto lleva por nombre «Evaluación de patrones y variedades de peral tolerantes al fuego bacteriano» y se centra en el comportamiento de distintos materiales vegetales bajo condiciones reales de cultivo.
La investigación responde a varios problemas que afectan a las plantaciones de peral: la presencia del fuego bacteriano, el debilitamiento observado en determinados árboles de pera Conferencia injertados sobre membrillero BA-29 y la necesidad de adaptar los huertos a temperaturas elevadas y períodos de menor disponibilidad de agua.
Los árboles plantados durante 2026 han mostrado, hasta la fecha de la comunicación oficial, una evolución general satisfactoria y no se han observado síntomas de fuego bacteriano. Sin embargo, los responsables advierten que todavía es demasiado pronto para determinar qué materiales ofrecen mayor tolerancia a la enfermedad.
La plantación permitirá comparar variedades y portainjertos
El proyecto se basa en la evaluación de diferentes combinaciones de material vegetal dentro de una misma explotación.
Los 1.442 árboles establecidos durante la primera anualidad se distribuyen entre distintos portainjertos utilizados para la pera Conferencia y variedades seleccionadas por su posible tolerancia al fuego bacteriano.
La finalidad es observar cómo evolucionan las plantas durante varios ciclos de crecimiento y comparar sus respuestas a las condiciones del campo.
El portainjerto, también denominado patrón, constituye la parte inferior de una planta injertada y proporciona el sistema radicular. La variedad injertada forma la parte aérea y determina características importantes de la producción frutícola.
La combinación de ambos componentes puede influir en el vigor, la absorción de agua y nutrientes, la adaptación al suelo y el comportamiento general del árbol.
Esta relación ha sido explicada en un análisis sobre la importancia de los injertos y los portainjertos en frutales y otros cultivos agrícolas, donde se describe cómo dos plantas pueden desarrollarse funcionalmente como un único organismo.
En el campo demostrativo de Lardero, los investigadores y técnicos podrán observar si determinadas combinaciones presentan ventajas agronómicas frente a otras.
No obstante, una respuesta favorable durante los primeros meses no garantiza necesariamente un comportamiento superior a lo largo de toda la vida productiva de una plantación.
El fuego bacteriano constituye una amenaza para los perales
Uno de los principales problemas que motivaron la iniciativa es el fuego bacteriano, una enfermedad causada por la bacteria Erwinia amylovora.
Este patógeno afecta a diferentes especies de frutales de pepita, entre ellas el peral y el manzano.
La infección puede provocar daños en flores, brotes, hojas y ramas, y comprometer la viabilidad de los árboles cuando la enfermedad progresa.
Su presencia representa un desafío importante para los productores porque las medidas de control pueden exigir intervenciones sanitarias y eliminación de material vegetal afectado.
La enfermedad ha perjudicado explotaciones de La Rioja durante campañas anteriores, lo que refuerza el interés por disponer de materiales vegetales con un comportamiento más favorable.
La búsqueda de alternativas también se desarrolla en otros países. Una investigación realizada en China examinó microorganismos capaces de limitar el desarrollo del fuego bacteriano en tejidos de peral, aunque mediante una estrategia distinta de la evaluación varietal que se desarrolla en España.
En Lardero, el objetivo no consiste en probar un tratamiento contra la bacteria, sino en observar el comportamiento de distintas combinaciones de árboles ante las condiciones sanitarias y productivas del territorio.
Los primeros controles no detectaron síntomas de la enfermedad
Según la información divulgada por ASAJA, los trabajos comenzaron en febrero de 2026 con la preparación del terreno.
La plantación se realizó finalmente el 22 de mayo, después de que las lluvias retrasaran las labores previstas.
Durante los meses posteriores, los árboles estuvieron expuestos a temperaturas elevadas, una circunstancia que permitió comenzar a observar su respuesta a las condiciones estivales.
La evolución general fue considerada satisfactoria por los responsables del proyecto.
Hasta el momento de la comunicación, no se habían detectado síntomas de fuego bacteriano en los ejemplares plantados.
Sin embargo, este dato no demuestra que los árboles sean resistentes a la enfermedad.
La ausencia de síntomas puede estar relacionada con diferentes factores, entre ellos las condiciones ambientales, la presencia o ausencia del patógeno y el tiempo transcurrido desde la plantación.
Para establecer diferencias fiables entre materiales vegetales será necesario continuar el seguimiento durante las próximas anualidades.
Los responsables han señalado expresamente que los resultados correspondientes a 2026 son todavía preliminares.
Los técnicos miden supervivencia, vigor y crecimiento
La primera etapa de la investigación se concentra en comprobar cómo se establecen los árboles después de la plantación.
Entre los parámetros evaluados se encuentran el arraigo, la supervivencia, el porcentaje de marras, el vigor, el crecimiento vegetativo y el estado sanitario.
El arraigo permite conocer si los árboles desarrollan adecuadamente su sistema radicular después del trasplante.
La supervivencia indica qué proporción de los ejemplares permanece viva durante el período de seguimiento.
El porcentaje de marras corresponde a las plantas perdidas, una variable importante para evaluar la capacidad de establecimiento de los diferentes materiales.
Por su parte, el vigor y el crecimiento vegetativo permiten observar cómo evolucionan las ramas, los brotes y la estructura general de los árboles.
Estos indicadores ofrecen información inicial sobre la adaptación de las plantas, aunque no permiten anticipar por sí solos su productividad futura.
Un material con crecimiento rápido durante el primer año no necesariamente proporcionará la mejor combinación de rendimiento, calidad de fruta y comportamiento sanitario durante los años posteriores.
Por ello, la duración prevista de 42 meses resulta importante para obtener una evaluación más completa.
La pera Conferencia ocupa un lugar central en el ensayo
La variedad Conferencia tiene una presencia importante en la fruticultura de La Rioja.
El proyecto incluye diferentes portainjertos destinados a esta variedad porque los productores necesitan conocer qué combinaciones pueden ofrecer un comportamiento más adecuado en las condiciones regionales.
Uno de los problemas identificados por los responsables es el decaimiento observado en determinadas plantaciones de pera Conferencia injertadas sobre membrillero BA-29.
El comunicado de ASAJA menciona este fenómeno como una de las razones para desarrollar el ensayo, pero no establece una causa única que explique todos los casos.
El debilitamiento de un árbol puede manifestarse mediante menor crecimiento, pérdida de vigor o deterioro general de su estado vegetativo.
Determinar sus causas requiere considerar las características del suelo, la disponibilidad de agua, el estado sanitario y la interacción entre la variedad y el portainjerto.
La investigación de Lardero permitirá comparar diferentes alternativas bajo las mismas condiciones generales de explotación.
La elección de un patrón es una decisión de largo plazo, porque los frutales permanecen en producción durante numerosos años.
Esta característica ha sido abordada en un análisis sobre la duración productiva de los árboles frutales y la influencia de los portainjertos, donde se explica que las características del material vegetal pueden condicionar la vida útil de una plantación.
Las altas temperaturas y la falta de agua también serán evaluadas
La investigación no se limita a los problemas fitosanitarios.
Los responsables consideran necesario estudiar cómo responden los perales a condiciones climáticas que pueden resultar cada vez más exigentes para las explotaciones.
Entre ellas se encuentran las temperaturas elevadas y las situaciones de estrés hídrico.
Durante el verano de 2026, La Rioja registró condiciones de calor que reforzaron la preocupación por la adaptación de las plantaciones.
La disponibilidad de agua influye en el establecimiento de los árboles, el desarrollo de las raíces y el crecimiento de los tejidos vegetales.
Cuando el suministro hídrico resulta insuficiente, las plantas pueden reducir su actividad fisiológica y presentar limitaciones de crecimiento.
La intensidad de esos efectos depende de la duración del estrés, las características del suelo y la capacidad de las raíces para acceder al agua disponible.
Por esta razón, los portainjertos constituyen uno de los componentes que pueden estudiarse para mejorar la adaptación de los frutales.
El impacto de las nuevas condiciones climáticas sobre los huertos también ha sido documentado en un análisis de los problemas que enfrentan los productores de frutas en Alemania por las sequías, el calor y las heladas.
Aunque las condiciones agrícolas de Alemania y La Rioja son diferentes, ambos casos muestran la necesidad de adaptar el manejo de los árboles a cambios en la disponibilidad de agua y las temperaturas.
El proyecto incorporará riego por goteo de alta frecuencia
Otra de las actuaciones previstas consiste en implantar progresivamente un sistema de riego localizado por goteo de alta frecuencia.
La instalación contempla herramientas de automatización y alimentación mediante energía fotovoltaica.
El objetivo es mejorar la eficiencia en el suministro de agua y facilitar un manejo adaptado a las necesidades de los árboles.
El riego por goteo permite aplicar agua cerca de la zona radicular, en lugar de distribuirla de manera uniforme sobre toda la superficie de la parcela.
Su funcionamiento puede facilitar el control de las cantidades aportadas y reducir determinadas pérdidas, siempre que el sistema esté correctamente diseñado y gestionado.
La alta frecuencia implica realizar aportes relativamente frecuentes, ajustados a las características del suelo y las necesidades del cultivo.
En este proyecto, la automatización y el suministro energético mediante paneles fotovoltaicos forman parte de una implantación progresiva.
Por tanto, no debe interpretarse que todas las instalaciones previstas estuvieran completamente operativas desde el inicio de la plantación.
El comunicado tampoco presenta cifras de ahorro de agua obtenidas mediante este sistema durante 2026.
La eficiencia real deberá evaluarse a medida que avance su utilización y se disponga de registros comparables.
El seguimiento de 42 meses permitirá reunir datos de campo
El proyecto tendrá una duración prevista de tres años y medio.
Durante ese período, ARAG-ASAJA se encargará del asesoramiento y seguimiento técnico de la plantación.
Sus funciones incluyen supervisar la evolución de los árboles y recopilar los datos necesarios para comparar los diferentes materiales vegetales.
El seguimiento permitirá observar si las diferencias iniciales de crecimiento se mantienen o cambian conforme los árboles se desarrollan.
También proporcionará información sobre el estado sanitario de las distintas combinaciones de portainjertos y variedades.
La evaluación en condiciones reales de explotación es importante porque permite estudiar la respuesta de los materiales frente a las condiciones propias del territorio.
Los resultados obtenidos en una parcela no necesariamente serán idénticos en otros suelos o regiones.
Sin embargo, pueden proporcionar referencias útiles para productores que trabajan bajo condiciones agronómicas semejantes.
La finalidad del campo demostrativo es precisamente transformar las observaciones realizadas durante varios años en información práctica para la toma de decisiones.
La iniciativa cuenta con financiación pública
El proyecto está subvencionado por el Gobierno de La Rioja mediante una convocatoria destinada a promover acciones demostrativas de nuevas técnicas de producción en explotaciones agrarias.
La actuación se encuentra regulada por la Orden AGM/74/2024.
También se desarrolla dentro del marco del Plan Estratégico de la Política Agraria Común correspondiente al período 2023-2027, con participación del Ministerio de Agricultura y de la Unión Europea.
Este mecanismo de apoyo busca facilitar experiencias que permitan evaluar prácticas o materiales con posible aplicación en explotaciones productivas.
En el caso de Lardero, la investigación se realiza directamente en la finca de un agricultor, en lugar de limitarse a instalaciones experimentales alejadas de la actividad comercial.
La participación de ARAG-ASAJA permite incorporar asesoramiento técnico y seguimiento de los resultados.
La información oficial consultada no especifica el presupuesto total del proyecto ni el importe individual de las ayudas recibidas.
Por ello, no es posible calcular su costo por árbol ni establecer una valoración económica completa de la inversión.
Los productores deberán esperar para conocer los materiales más adecuados
La principal aportación de la iniciativa es haber establecido una plantación experimental con un número considerable de árboles y un programa de seguimiento definido.
Los 1.442 perales permitirán estudiar diferentes combinaciones de portainjertos y variedades durante un período suficientemente prolongado para obtener información agronómica más sólida que la disponible en los primeros meses.
El proyecto busca responder a problemas concretos de la fruticultura riojana: la amenaza del fuego bacteriano, el decaimiento de determinadas plantaciones y las dificultades asociadas con el calor y la disponibilidad de agua.
Los resultados iniciales son favorables en cuanto al establecimiento general de los árboles, pero todavía no permiten identificar materiales superiores ni demostrar resistencia a la enfermedad.
La continuidad de los controles será necesaria para determinar qué combinaciones presentan mejor supervivencia, crecimiento y comportamiento sanitario.
La información obtenida podrá orientar futuras decisiones sobre la renovación de huertos, la selección de portainjertos y el manejo del riego.
El hecho verificable hasta septiembre de 2026 es la puesta en marcha de un ensayo de campo con 1.442 árboles, una duración prevista de 42 meses y un programa técnico orientado a generar conocimientos aplicables a la producción de pera en La Rioja.
Fuente referencial:
ASAJA: Un campo demostrativo en Lardero busca mejorar la adaptación del peral a las nuevas condiciones climáticas, 29 de septiembre de 2026


