ASAJA Alicante reclama protocolos comunes, controles en viveros y compensaciones ante la expansión de la clorosis nervial amarilla
Redactor: Luis Ortega
Editor: Karem Díaz S.
ASAJA Alicante ha solicitado al Gobierno de España la puesta en marcha inmediata de un plan nacional contra la clorosis nervial amarilla de los cítricos, una enfermedad viral detectada en explotaciones de la provincia y capaz de propagarse mediante plantas infectadas que todavía no presentan síntomas visibles.
La organización agraria reclama al Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación que coordine los protocolos de detección, contención y erradicación en todo el país. La petición surge ante el riesgo de que las diferencias entre comunidades autónomas reduzcan la eficacia de las medidas fitosanitarias.
“No podemos tener una estrategia diferente en cada territorio para combatir la misma enfermedad. El Ministerio tiene que liderar y coordinar la respuesta para poner solución”, afirmó el presidente de ASAJA Alicante, José Vicente Andreu.
La alerta afecta especialmente a la citricultura del arco mediterráneo, donde el movimiento de plantas, injertos y otros materiales de propagación puede facilitar el traslado del patógeno entre viveros y explotaciones. ASAJA considera que todavía existe margen para contenerlo, pero sostiene que la actuación debe ser rápida y uniforme.
Un virus emergente detectado en parcelas jóvenes
La clorosis nervial amarilla está provocada por el Citrus yellow vein clearing virus, conocido por las siglas CYVCV y denominado oficialmente Potexvirus citriflavivenae. Los primeros síntomas de esta enfermedad fueron observados en Pakistán en 1988 y posteriormente se confirmó su presencia en distintos países asiáticos.
En España, los primeros indicios se registraron a finales de 2025. La Generalitat Valenciana declaró oficialmente la presencia del organismo nocivo en abril de 2026 y estableció medidas de vigilancia y erradicación para impedir su dispersión.
La enfermedad fue localizada en siete parcelas de reciente plantación de la provincia de Alicante, incluidas explotaciones del Campo de Elche. Los positivos se han concentrado principalmente en zonas citrícolas del Baix Vinalopó y la Vega Baja, mientras las autoridades mantienen prospecciones en otros territorios productores.
El riesgo fitosanitario recuerda la importancia de mantener sistemas de detección temprana frente a enfermedades capaces de comprometer plantaciones completas. Otras amenazas internacionales, como el HLB y sus daños internos en los árboles cítricos, han demostrado que una respuesta tardía puede incrementar los costos de vigilancia, sustitución de plantas y mantenimiento de la producción.
Los árboles sin síntomas dificultan la detección
El limonero figura entre los cultivos más sensibles al CYVCV. Los ejemplares afectados pueden mostrar amarilleamiento de las nervaduras, deformación de las hojas, necrosis, menor vigor y frutos deformados o con una calidad comercial reducida.
La situación es más difícil de reconocer en otras especies y variedades. Naranjos y mandarinos pueden albergar el virus sin desarrollar señales evidentes, lo que convierte al material vegetal aparentemente sano en una posible vía de propagación.
La Organización Europea y Mediterránea para la Protección de las Plantas señala que el CYVCV puede infectar numerosas especies, cultivares e híbridos de cítricos. La manifestación de los daños varía según la variedad, la cepa viral y las condiciones ambientales.
Por esa razón, la inspección visual no es suficiente para descartar una infección. La confirmación requiere análisis de laboratorio, trazabilidad del material de propagación y prospecciones diseñadas para localizar el virus incluso cuando las plantas no manifiestan síntomas.
ASAJA Alicante pide reforzar los controles en los viveros y garantizar que las plantas destinadas a nuevas explotaciones cuenten con las máximas condiciones sanitarias. La asociación también reclama aumentar el seguimiento de las zonas productoras e intercambiar con rapidez la información epidemiológica entre administraciones.
El material vegetal concentra la preocupación del sector
El desplazamiento a larga distancia de plantas infectadas constituye una de las principales amenazas para las regiones citrícolas todavía libres del virus. Los injertos, las herramientas contaminadas y otras formas de contacto con savia infectada también aparecen entre las vías que requieren medidas estrictas de higiene y control.
La vigilancia del comercio vegetal adquiere especial importancia en una actividad conectada con viveros, proveedores y explotaciones de diferentes territorios. El debate coincide con la preocupación de productores europeos por la reducción de determinadas inspecciones fitosanitarias sobre cítricos importados, debido al riesgo que representa la entrada de organismos capaces de establecerse en nuevas áreas.
ASAJA solicita la convocatoria urgente del Comité Fitosanitario Nacional para aprobar criterios técnicos comunes. Entre las prioridades planteadas se encuentran la detección precoz, la delimitación de los focos, la eliminación segura del material infectado y la coordinación de las restricciones aplicables a su movimiento.
Los arranques obligatorios generan pérdidas prolongadas
La clorosis nervial amarilla no dispone actualmente de un tratamiento curativo capaz de eliminar el virus de los árboles infectados. Cuando las autoridades ordenan la erradicación, el agricultor debe asumir el arranque y la destrucción de los ejemplares, además de esperar varios años hasta que una nueva plantación alcance capacidad productiva.
ASAJA Alicante reclama un sistema estatal de compensaciones homogéneo que cubra los costos de eliminación, la adquisición de nuevas plantas y la pérdida de renta durante el periodo improductivo. Andreu defendió que, si un agricultor arranca sus árboles para proteger al conjunto de la citricultura, no puede afrontar en solitario la factura de la medida sanitaria.
La Generalitat Valenciana ha anunciado indemnizaciones para agricultores y viveristas afectados por las actuaciones obligatorias de erradicación. La organización agraria considera, sin embargo, que las ayudas deben responder a criterios comunes en todo el país para evitar diferencias entre productores expuestos al mismo patógeno.
La prevención define la respuesta frente al CYVCV
La crisis refuerza el papel de la bioseguridad en la sostenibilidad económica de la citricultura. Certificar el origen de las plantas, desinfectar herramientas, comunicar síntomas sospechosos y respetar las restricciones oficiales puede reducir la posibilidad de trasladar el virus hacia nuevas explotaciones.
La experiencia internacional con el enverdecimiento de los cítricos también ha impulsado investigaciones sobre posibles respuestas biológicas. Entre ellas se encuentran el estudio de microorganismos asociados con árboles tolerantes a enfermedades y la evaluación de un péptido vegetal experimental frente al HLB. Estas líneas no constituyen tratamientos contra el CYVCV, pero muestran la creciente importancia de la investigación fitopatológica para proteger los cultivos.
En el caso de la clorosis nervial amarilla, la prioridad inmediata continúa siendo impedir su dispersión. La combinación de análisis de laboratorio, vigilancia territorial, material certificado, erradicación de focos y compensaciones adecuadas determinará la capacidad de España para contener una enfermedad que puede permanecer oculta en árboles aparentemente sanos.
Fuentes referenciales:
ABC
ASAJA Alicante
Generalitat Valenciana
Organización Europea y Mediterránea para la Protección de las Plantas


