Agricultura

Prácticas sencillas elevan la cosecha de trigo en Etiopía

Publicado el 11/09/2026 · REDACCION

Un ensayo de tres campañas combinó barreras de tierra, residuos vegetales y surcos profundos para conservar lluvia, reducir la erosión y aumentar el rendimiento


Redactor: Valentina Ríos
Editor: Eduardo Schmitz

Un conjunto de prácticas agrícolas destinadas a retener el agua de lluvia aumentó en más de un 27 % el rendimiento del trigo y redujo un 76 % la pérdida de suelo durante un estudio de campo realizado en regiones de Etiopía expuestas a la sequía. La investigación evaluó durante tres campañas alternativas accesibles para mejorar la producción de secano.

El trabajo fue dirigido por Abera Assefa Biratu, del Instituto Etíope de Investigación Agrícola, y contó con la participación de investigadores de Florida International University e instituciones de Etiopía, Alemania, Uganda y Bélgica. Los resultados muestran que modificar el manejo del terreno puede ayudar a conservar simultáneamente agua, suelo y nutrientes.

Tres prácticas aplicadas en una misma parcela

Los investigadores estudiaron tres medidas por separado y en distintas combinaciones. La primera consistió en construir pequeños cordones de tierra transversalmente sobre los campos inclinados para disminuir la velocidad del agua que desciende por la pendiente.

La segunda práctica mantuvo residuos del trigo sobre la superficie después de la cosecha. Esta cubierta funciona de manera similar a un mantillo: amortigua el impacto directo de la lluvia, protege el terreno frente a la radiación solar y limita el desplazamiento de partículas fértiles.

El tercer componente fue el arado Berken, una herramienta que abre surcos más profundos. Esos canales facilitan la infiltración del agua y reducen la necesidad de repetir las labores de labranza, una característica importante para productores con recursos limitados.

La combinación de barreras de tierra, residuos vegetales y surcos profundos produjo los resultados generales más favorables. Al frenar la escorrentía, una mayor proporción de la lluvia permaneció disponible dentro del perfil del suelo y pudo ser aprovechada por las raíces del trigo.

Más trigo con menos pérdida de suelo

El aumento superior al 27 % en el rendimiento estuvo acompañado por una reducción del 76 % en la cantidad de suelo arrastrado. El resultado indica que la conservación no representó una pérdida de productividad bajo las condiciones del ensayo, sino que mejoró el aprovechamiento de un recurso escaso.

Algunas medidas individuales también ofrecieron beneficios importantes. Los cordones de tierra por sí solos disminuyeron la escorrentía un 57 % y la pérdida de suelo un 73 %, según los datos divulgados por Florida International University.

La erosión hídrica no retira únicamente partículas minerales. El agua que abandona rápidamente una parcela puede transportar materia orgánica y nutrientes necesarios para los cultivos, reduciendo gradualmente la fertilidad y la capacidad del terreno para almacenar humedad.

La protección de la superficie tiene conexiones directas con el uso de cultivos de cobertura para reducir la erosión y favorecer la infiltración. Aunque el ensayo etíope utilizó residuos de trigo y no una cobertura viva, ambos enfoques mantienen el suelo menos expuesto a la lluvia y al sol.

La lluvia se pierde antes de alcanzar las raíces

En las zonas analizadas, los investigadores estiman que entre el 50 % y el 70 % de la lluvia puede perderse antes de llegar a las raíces de los cultivos. Parte del agua circula sobre la superficie, mientras otra fracción desaparece mediante procesos que no contribuyen directamente al desarrollo de las plantas.

Este problema afecta especialmente a las pequeñas explotaciones dependientes de las precipitaciones. Cuando la campaña incluye periodos secos prolongados, conservar el agua caída durante los episodios lluviosos puede determinar la formación del grano y el volumen final de la cosecha.

La disponibilidad de agua también condiciona la actividad biológica que sostiene la fertilidad. Estudios prolongados han mostrado que la sequía transforma las comunidades microbianas del suelo, con posibles consecuencias para el reciclaje de nutrientes y la recuperación de los ecosistemas agrícolas.

Costes y limitaciones para los pequeños agricultores

Los autores advierten que los resultados de una parcela experimental no garantizan una adopción sencilla en explotaciones comerciales. El estudio no calculó los costes de implantación ni determinó si la combinación completa resulta económicamente viable para cada productor.

Los cordones de tierra requieren mano de obra y ocupan una parte de la superficie cultivable. Los residuos de trigo, por su parte, pueden tener otros destinos esenciales en las comunidades rurales, especialmente la alimentación del ganado o su utilización como combustible doméstico.

El arado Berken también exige una inversión inicial y capacitación para utilizarlo correctamente. Estas condiciones obligan a evaluar las prácticas según el tamaño de la finca, la pendiente, el tipo de suelo, la disponibilidad de trabajo y las necesidades pecuarias de cada familia.

Las decisiones también deben considerar el efecto de la sequía sobre el conjunto del sistema productivo. La evidencia sobre calor extremo y producción agroalimentaria destaca que la respuesta agrícola depende tanto del manejo del suelo como del acceso al agua, la fase del cultivo y la capacidad local de adaptación.

Captar la escorrentía para la estación seca

Además de mantener la humedad en las parcelas, el equipo plantea captar y almacenar parte de la escorrentía para utilizarla durante la estación seca. Esa reserva podría abastecer el riego, el ganado u otras necesidades rurales cuando las precipitaciones disminuyan.

La propuesta resulta especialmente relevante en lugares donde la temporada húmeda aporta un volumen considerable de agua, pero una parte se pierde rápidamente y después no está disponible. El almacenamiento complementaría las medidas de infiltración sin sustituirlas.

Los próximos pasos deberán analizar la inversión, las necesidades laborales, la aceptación entre los productores y la posibilidad de ampliar las prácticas a superficies mayores. También será necesario adaptar cada combinación a las condiciones topográficas y productivas de otras regiones.

El ensayo aporta evidencia de que conservar el agua donde cae puede elevar las cosechas y reducir la degradación del terreno. Para los sistemas de trigo de secano, el beneficio depende de convertir episodios breves de lluvia en humedad útil durante una parte mayor del ciclo agrícola.

Fuentes referenciales:
Phys.org
Florida International University
Estudio científico en ScienceDirect



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