El marco voluntario reúne 17 prioridades y 85 acciones sobre alimentación, medios de vida, sanidad animal, clima, recursos naturales y biodiversidad
Redactor: Camila Herrera R.
Editor: Javier Morales O.
Los países miembros de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura aprobaron el primer marco negociado mundialmente dedicado a orientar la transformación sostenible de la ganadería. La decisión fue adoptada el 24 de julio de 2026 en Roma durante la 30.ª sesión del Comité de Agricultura de la FAO.
El Plan de Acción Mundial para la Transformación Sostenible de la Ganadería establece 17 prioridades estratégicas y 85 acciones. El documento integra las dimensiones económica, social y ambiental del sector, pero su aplicación será voluntaria, no vinculante y dirigida por cada país conforme a sus condiciones y necesidades.
Cuatro áreas organizan la transformación ganadera
El plan concentra sus objetivos en cuatro áreas prioritarias. La primera abarca la seguridad alimentaria, la nutrición y las dietas saludables; la segunda se ocupa de mejorar los medios de vida y promover un crecimiento económico inclusivo.
La tercera área plantea fortalecer la sanidad animal mediante el enfoque Una Salud, que reconoce la relación entre la salud de los animales, las personas y los ecosistemas. La cuarta comprende el uso de los recursos naturales, la acción climática y la conservación de la biodiversidad.
Esta estructura busca responder simultáneamente a la función económica y alimentaria de la ganadería y a sus efectos sanitarios y ambientales. La propuesta coincide con el debate sobre el papel de la producción animal sostenible en la seguridad alimentaria, especialmente en comunidades rurales donde los animales proporcionan alimentos e ingresos durante todo el año.
El acuerdo no obliga a los países
La aprobación del Comité de Agricultura no crea obligaciones jurídicas ni impone un único sistema productivo. Cada gobierno podrá utilizar el marco para desarrollar, adaptar o actualizar planes nacionales, estrategias regionales u otros instrumentos de política pública.
El carácter voluntario permite aplicar las acciones de acuerdo con el clima, los recursos, las especies, las estructuras de mercado y las prioridades sociales de cada territorio. Una explotación pastoril en una zona árida no enfrenta los mismos desafíos que una granja lechera intensiva o un sistema familiar mixto.
La FAO podrá prestar asistencia a los gobiernos para preparar esos programas. El Subcomité de Ganadería del organismo revisará periódicamente el avance de la aplicación, analizará las tendencias y formulará recomendaciones.
La solicitud para desarrollar el plan había surgido apenas dos años antes, durante la sesión de 2024 del Subcomité de Ganadería de la FAO. Su preparación incluyó consultas con los miembros del organismo y con actores vinculados a la producción pecuaria.
Alimentos seguros y dietas saludables
Entre las acciones previstas se encuentran garantizar la inocuidad de los alimentos de origen animal terrestre y mejorar su disponibilidad y acceso. El marco también propone impulsar investigaciones sobre los efectos nutricionales del consumo de estos productos en las diferentes etapas de la vida.
Carne, leche y huevos proporcionan proteínas y micronutrientes esenciales. Al mismo tiempo, el acceso a esos alimentos es desigual y debe analizarse junto con las condiciones sanitarias, culturales y económicas de cada población.
El plan incluye la reducción de pérdidas y desperdicios en las cadenas pecuarias. Esto abarca desde las ineficiencias en la producción y el procesamiento hasta los problemas de almacenamiento, transporte, comercialización y consumo.
Reducir esas pérdidas permitiría aprovechar mejor el agua, el alimento, la energía y el trabajo ya utilizados para producir. También disminuiría la cantidad de residuos generados a lo largo de la cadena sin exigir un aumento equivalente del número de animales.
Pequeños productores y cooperativas ocupan un lugar central
La ganadería constituye una fuente de alimentos e ingresos para cientos de millones de pequeños productores. En muchas zonas rurales, los animales funcionan además como activos familiares, medios de ahorro y apoyo frente a cosechas deficientes u otras interrupciones económicas.
El plan propone fortalecer cooperativas y organizaciones de productores, mejorar el acceso a los mercados y preparar medidas que aumenten la resiliencia de las explotaciones. También contempla oportunidades de empleo digno dentro de las cadenas de valor pecuarias.
La organización colectiva puede reducir costes de compra, transporte, procesamiento y comercialización. Asimismo, facilita el acceso compartido a servicios veterinarios, capacitación, infraestructura y mecanismos de financiación que resultarían costosos para una explotación individual.
La necesidad de movilizar recursos guarda relación con los esfuerzos para ampliar el financiamiento climático destinado a sistemas ganaderos sostenibles. Sin crédito, asistencia técnica y métricas verificables, numerosas explotaciones pequeñas tienen dificultades para adoptar cambios aunque reconozcan sus beneficios.
Sanidad animal bajo el enfoque Una Salud
La prevención y el control de enfermedades animales forman parte de las 85 acciones. El plan también promueve prácticas de manejo que reduzcan la necesidad de utilizar antimicrobianos y ayuden a contener la resistencia a estos medicamentos.
El enfoque Una Salud permite abordar de manera conjunta las enfermedades que circulan entre animales y personas, la seguridad alimentaria, el uso de medicamentos veterinarios y las condiciones ambientales que favorecen la aparición o propagación de patógenos.
La FAO incluyó además el bienestar animal entre las prioridades. Las medidas concretas podrán abarcar alojamiento, alimentación, transporte, protección frente al calor, prevención de enfermedades y reducción del sufrimiento durante las diferentes etapas productivas.
La sanidad y el bienestar tienen consecuencias económicas directas. Los animales enfermos o sometidos a condiciones inadecuadas consumen recursos, pero producen menos, presentan mayores pérdidas reproductivas y aumentan los gastos veterinarios.
El manejo de alimentos y forrajes busca mayor eficiencia
El fortalecimiento de la gestión de piensos y recursos forrajeros es otra de las acciones señaladas. La disponibilidad, calidad y coste del alimento condicionan la productividad de las explotaciones y representan una parte considerable del uso de tierra y agua asociado a la ganadería.
La mejora puede incluir pasturas bien manejadas, aprovechamiento seguro de subproductos agrícolas, conservación de forrajes, formulación eficiente de raciones y reducción de pérdidas durante el almacenamiento. La opción adecuada dependerá del sistema y de los recursos locales.
El uso directo de subproductos apropiados en la alimentación animal también puede evitar procesos industriales innecesarios. Algunos estudios han comparado esta alternativa con otras tecnologías y han encontrado ventajas en determinados escenarios de aprovechamiento de residuos mediante sistemas ganaderos.
Pastizales y recursos naturales entran en la agenda
El plan pide conservar, restaurar y gestionar sosteniblemente pastizales y tierras de pastoreo. Estos territorios sostienen la alimentación de numerosos rebaños, almacenan carbono, regulan el agua y proporcionan hábitats para distintas especies.
El sobrepastoreo puede reducir la cobertura vegetal, compactar el suelo y acelerar la erosión. Sin embargo, un manejo adaptado a la capacidad de recuperación de la vegetación puede mantener la productividad, distribuir nutrientes y disminuir la presión sobre áreas vulnerables.
Las acciones también contemplan mitigación y adaptación frente al clima. Los países podrán priorizar eficiencia alimentaria, manejo del estiércol, restauración de pastos, reducción de emisiones, acceso al agua, sombra, genética adaptada o sistemas silvopastoriles, según sus circunstancias.
La diversidad de alternativas ya se observa en las innovaciones aplicadas a la ganadería sostenible sudamericana, donde se combinan pastoreo, árboles, trazabilidad, biodigestores, nutrición y gestión rural.
Biodiversidad y servicios ecosistémicos
El documento propone reconocer y fortalecer el valor que los sistemas ganaderos sostenibles pueden aportar a los servicios ecosistémicos y a la biodiversidad. Esta valoración deberá distinguir entre modelos productivos, niveles de presión y condiciones territoriales.
Una explotación ganadera puede generar impactos negativos cuando degrada bosques, contamina el agua o mantiene densidades incompatibles con la disponibilidad de recursos. También puede contribuir a conservar paisajes abiertos, reciclar nutrientes y sostener actividades rurales cuando se gestiona dentro de los límites ecológicos.
La finalidad del marco no es presentar una única respuesta para todos los sistemas, sino orientar decisiones capaces de reconocer beneficios, reducir daños y gestionar los conflictos entre producción, ambiente y desarrollo social.
La demanda de productos animales seguirá aumentando
La FAO señala que el sector pecuario se encuentra entre los de mayor crecimiento debido al aumento de los ingresos y del consumo mundial. Esa expansión eleva la necesidad de producir alimentos, pero también intensifica la atención sobre emisiones de gases de efecto invernadero, contaminación de suelos y agua, pérdida de biodiversidad, zoonosis y resistencia antimicrobiana.
El marco plantea que estos desafíos requieren evaluar sinergias y compensaciones. Una medida puede mejorar un indicador y, al mismo tiempo, generar costes o efectos no deseados en otra parte del sistema.
La adopción de tecnologías costosas, por ejemplo, puede reducir emisiones por unidad producida, pero quedar fuera del alcance de pequeños agricultores. Del mismo modo, una restricción ambiental mal adaptada a las condiciones locales puede afectar ingresos y disponibilidad de alimentos sin conseguir el resultado esperado.
La aprobación abre una etapa de aplicación nacional
Thanawat Tiensin, subdirector general de la FAO, veterinario jefe y director de la División de Producción y Sanidad Animal, calificó la aprobación como un logro importante para el organismo y los actores de la ganadería. El siguiente paso será convertir el marco en soluciones concretas.
Los resultados dependerán de la incorporación del plan a políticas, inversiones, servicios de extensión y programas nacionales. La naturaleza no vinculante del acuerdo concede flexibilidad, pero también significa que su alcance efectivo estará determinado por el compromiso de los gobiernos y del propio sector.
El seguimiento periódico del Subcomité de Ganadería permitirá identificar avances y dificultades. La comparación entre países deberá considerar que las prioridades y capacidades varían ampliamente entre sistemas industriales, pastoriles y familiares.
Con sus 17 prioridades y 85 acciones, el plan ofrece una referencia común para ordenar ese proceso. Su eficacia se medirá por la capacidad de mejorar simultáneamente la alimentación, los ingresos rurales, la sanidad animal y la gestión de los recursos sin trasladar los costes hacia los productores más vulnerables.
Fuente referencial:
Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura

