Agricultura

Ghana identifica una enfermedad del arroz en todas las zonas estudiadas

Publicado el 18/10/2026 ·

Una investigación realizada en once distritos productores de arroz de regadío confirmó la presencia del hongo Bipolaris oryzae y evaluó seis fungicidas. Los tratamientos redujeron la mancha parda y mejoraron las cosechas en los ensayos de campo.


Redacción: Redacción Mundo Agropecuario
Editor: Karem Díaz S.

Una investigación desarrollada en Ghana confirmó que la mancha parda del arroz estaba presente en todos los distritos agrícolas examinados y demostró que distintos tratamientos fungicidas podían reducir la enfermedad y mejorar el rendimiento del cultivo. El trabajo, publicado el 20 de abril de 2026 en la revista científica Discover Plants, aporta información sobre un problema fitosanitario que había sido insuficientemente estudiado en las principales zonas arroceras de regadío del país africano.

El estudio fue realizado por Isaac Bedu, Seloame Tatu Nyaku, Christiana Amoatey y Joseph Okani Honger, investigadores vinculados a instituciones académicas de Ghana. Los científicos recorrieron once distritos productores durante dos años consecutivos para determinar la presencia, incidencia y gravedad de la enfermedad.

Los resultados mostraron una prevalencia del 100 % en el conjunto de las zonas examinadas. La incidencia de la enfermedad osciló entre el 86,7 % y el 100 %, mientras que la severidad registrada varió entre el 24,67 % y el 57,61 %, según los distritos.

Los investigadores también identificaron al hongo Bipolaris oryzae como agente causal y comprobaron que los seis productos fungicidas evaluados consiguieron controlar la enfermedad y aumentar la producción de arroz en las condiciones experimentales.

El hallazgo resulta relevante para Ghana porque el arroz constituye un alimento básico cuya demanda ha aumentado, mientras que la producción nacional enfrenta dificultades para satisfacer completamente el consumo interno.

La mancha parda estaba presente en los once distritos

Uno de los resultados más importantes de la investigación fue la extensión de la enfermedad en las áreas estudiadas.

Los científicos realizaron inspecciones de campo en once distritos considerados importantes para la producción de arroz bajo riego.

Las evaluaciones permitieron comprobar que la mancha parda estaba presente en todos ellos, aunque con diferencias en la proporción de plantas afectadas y en la intensidad de los síntomas.

La prevalencia del 100 % significa que la enfermedad fue detectada en la totalidad de los distritos incluidos en el estudio. No significa que todas las plantas de arroz de Ghana estuvieran enfermas ni que la enfermedad afectara con igual intensidad a cada explotación.

La incidencia, que osciló entre el 86,7 % y el 100 %, refleja la elevada frecuencia de plantas o unidades evaluadas con síntomas dentro de las zonas examinadas.

Por su parte, la severidad, situada entre el 24,67 % y el 57,61 %, expresa diferencias en la intensidad del daño observado.

Esta distinción es importante porque una enfermedad puede encontrarse ampliamente distribuida sin producir exactamente las mismas pérdidas en todas las parcelas.

El resultado permite identificar un problema sanitario extendido en las zonas de regadío investigadas, pero no constituye un censo de todos los arrozales del país.

Los científicos confirmaron al hongo responsable

Además de documentar la presencia de la enfermedad, el equipo buscó establecer qué organismo estaba provocando los síntomas observados en las plantas.

Para ello, los investigadores aislaron el patógeno y estudiaron sus características culturales y morfológicas.

La identificación se complementó con análisis de secuencias de regiones del material genético utilizadas habitualmente para diferenciar especies de hongos.

Entre ellas se incluyeron la región espaciadora transcrita interna, conocida como ITS, y el gen de la gliceraldehído-3-fosfato deshidrogenasa.

Los resultados confirmaron que el agente causal era Bipolaris oryzae, un hongo asociado con la mancha parda del arroz.

La identificación precisa tiene importancia agronómica porque diferentes enfermedades pueden producir manchas, decoloraciones y lesiones en las hojas.

Seleccionar un tratamiento sin determinar correctamente el organismo responsable puede conducir a aplicaciones ineficaces y aumentar los costos de producción.

En el caso de Ghana, la confirmación del patógeno permitió relacionar las observaciones de campo con las posteriores pruebas de control.

Una enfermedad que afecta las hojas y la productividad

La mancha parda es una enfermedad fúngica que puede manifestarse mediante lesiones oscuras en las hojas del arroz.

Cuando las lesiones se extienden, disminuye la superficie foliar sana disponible para la fotosíntesis.

Este proceso puede afectar el crecimiento de las plantas y reducir su capacidad para producir y llenar los granos.

La intensidad de los daños depende de factores como la susceptibilidad de la variedad, el estado nutricional del cultivo, las condiciones ambientales y el momento en que aparece la infección.

Por esta razón, la presencia de síntomas no permite calcular automáticamente la pérdida de cosecha.

En situaciones de elevada presión sanitaria, las enfermedades fúngicas pueden comprometer seriamente la producción de cereales, un problema que también se observa en otros cultivos afectados por hongos fitopatógenos.

El trabajo realizado en Ghana proporciona cifras concretas sobre la distribución y severidad de la mancha parda, información necesaria para establecer prioridades de vigilancia y protección del arroz.

Seis fungicidas fueron evaluados directamente en el campo

Después de identificar el agente causal, los investigadores examinaron seis productos destinados al control de la enfermedad.

La evaluación incluyó tres fungicidas a base de cobre: Cuprofix disperss, Coprous super y Curenox.

También se estudiaron dos productos de origen botánico, Ex-icute y Supramino 999, además del fungicida inorgánico Mirage, según la clasificación utilizada en el artículo científico.

Los resultados mostraron que los tratamientos redujeron la enfermedad y mejoraron el rendimiento del arroz en comparación con las condiciones utilizadas como referencia en el experimento.

La investigación proporciona así una evaluación práctica de alternativas de control frente a Bipolaris oryzae en campos arroceros de Ghana.

Sin embargo, el resumen científico no establece que todos los productos hayan tenido exactamente la misma eficacia ni que exista un tratamiento universalmente superior.

Tampoco permite trasladar automáticamente los resultados a cualquier región productora.

La eficacia de un fungicida puede variar según la formulación, la dosis, el momento de aplicación, las condiciones meteorológicas y la presión de infección.

Además, los nombres comerciales y las sustancias autorizadas pueden cambiar entre países.

Por tanto, los productos examinados en Ghana no deben considerarse automáticamente autorizados para su utilización en otras jurisdicciones.

Los tratamientos también mejoraron las cosechas

La investigación no se limitó a observar la reducción de síntomas.

Los científicos evaluaron también la respuesta productiva del arroz después de aplicar los tratamientos.

Los resultados indicaron que los fungicidas ensayados contribuyeron a aumentar el rendimiento del cultivo.

Este aspecto es importante porque el objetivo del control fitosanitario no consiste únicamente en disminuir la presencia de una enfermedad, sino en proteger la capacidad productiva de las plantas.

Una reducción de los daños foliares puede favorecer la conservación de tejidos funcionales durante etapas importantes del desarrollo.

No obstante, la magnitud de la mejora productiva debe interpretarse de acuerdo con los datos de cada tratamiento y con las condiciones del experimento.

Los investigadores no demostraron que cualquier aplicación fungicida resulte económicamente rentable ni que la respuesta observada pueda repetirse con idénticos resultados en todos los arrozales.

Para los productores, una decisión de tratamiento también requiere considerar el costo del producto, la aplicación y el valor de la cosecha que se pretende proteger.

El cobre y los productos botánicos mostraron utilidad

Una de las conclusiones del estudio fue que los fungicidas a base de cobre y los productos botánicos evaluados pueden formar parte de las opciones para controlar la mancha parda.

Los autores propusieron considerar la rotación entre estos tipos de tratamientos como una estrategia de manejo.

La recomendación se relaciona con la necesidad de disponer de diferentes herramientas fitosanitarias para enfrentar enfermedades que pueden persistir durante sucesivas campañas.

Sin embargo, una rotación eficaz debe basarse en los mecanismos de acción de las sustancias y en las recomendaciones técnicas correspondientes.

El simple hecho de alternar dos marcas comerciales no garantiza que se esté reduciendo el riesgo de resistencia del patógeno.

Asimismo, los compuestos de cobre requieren un manejo cuidadoso porque su uso repetido puede contribuir a la acumulación de este elemento en el suelo.

La investigación demuestra actividad de los productos evaluados contra la enfermedad, pero no establece que todos ellos tengan el mismo impacto ambiental.

Por ello, la elección de un programa de control debe considerar eficacia, seguridad, dosis autorizadas y condiciones locales de cultivo.

Por qué Ghana necesitaba estudiar sus arrozales de regadío

Los investigadores explican que la mancha parda ya había sido documentada en zonas arroceras de secano de las regiones septentrionales de Ghana.

Sin embargo, existía información limitada sobre su importancia en áreas de producción bajo riego, particularmente en determinadas regiones costeras.

La expansión del cultivo irrigado ha permitido aumentar las oportunidades de producción durante diferentes períodos del año.

Al mismo tiempo, los sistemas de regadío presentan condiciones agronómicas particulares que deben estudiarse para comprender el comportamiento de las enfermedades.

La presencia de agua no implica por sí sola que una infección vaya a desarrollarse, pero la humedad ambiental, el estado de las plantas y las condiciones de manejo pueden influir en el establecimiento de determinados patógenos.

La investigación de Ghana permitió comprobar que Bipolaris oryzae ya constituía un problema ampliamente distribuido en los distritos irrigados examinados.

El resultado amplía el conocimiento disponible sobre la situación sanitaria del cultivo y proporciona una base para organizar futuras evaluaciones.

La identificación temprana permite mejorar el manejo

La vigilancia de las hojas es una parte importante de la protección del arroz frente a enfermedades fúngicas.

La aparición de manchas debe evaluarse teniendo en cuenta su forma, distribución, evolución y las condiciones en las que se desarrolla el cultivo.

Sin embargo, los síntomas visibles no siempre permiten identificar con certeza al agente causal.

La confirmación mediante análisis especializados puede resultar necesaria cuando existen enfermedades con manifestaciones semejantes.

El valor del diagnóstico también se ha demostrado en investigaciones sobre la detección de la piricularia en arrozales colombianos, donde se han desarrollado métodos para mejorar la evaluación de la incidencia de otra enfermedad fúngica.

La piricularia y la mancha parda son enfermedades diferentes, causadas por patógenos distintos.

Por ello, las herramientas de diagnóstico y las estrategias de control deben ajustarse a cada problema.

En Ghana, la combinación de inspecciones de campo, aislamiento del hongo y análisis de laboratorio permitió establecer una relación sólida entre los síntomas observados y Bipolaris oryzae.

El manejo sanitario necesita considerar las condiciones del cultivo

La eficacia de los tratamientos fitosanitarios también está relacionada con el estado general de las plantas.

Un cultivo con deficiencias nutricionales, estrés hídrico u otros problemas agronómicos puede presentar menor capacidad para mantener su crecimiento y producción.

Por ello, el control de enfermedades debe integrarse con un manejo adecuado del suelo, la fertilización y el agua.

Las prácticas culturales no sustituyen automáticamente a los tratamientos cuando existe una infección importante, pero pueden contribuir a mejorar las condiciones generales de producción.

En diferentes regiones arroceras, las limitaciones de las herramientas disponibles ya han generado preocupación entre los agricultores. En España, por ejemplo, productores de arroz de Alicante han advertido sobre la falta de alternativas fitosanitarias para afrontar enfermedades y otros problemas del cultivo.

El caso de Ghana presenta circunstancias distintas, pero ambos muestran la importancia de disponer de soluciones eficaces y adaptadas a las necesidades de cada región.

La investigación africana aporta evidencia experimental sobre productos concretos, aunque su incorporación a programas de manejo debe depender de las autorizaciones y recomendaciones locales.

La sanidad del arroz influye en el abastecimiento alimentario

El arroz ocupa un lugar importante en la alimentación de Ghana y su consumo ha aumentado durante las últimas décadas.

Los investigadores señalan que la producción nacional no ha logrado cubrir completamente las necesidades del mercado.

En ese contexto, las enfermedades que reducen el rendimiento representan una dificultad adicional para los agricultores y para la disponibilidad de grano producido localmente.

El control sanitario no resuelve por sí solo los problemas de abastecimiento, pero puede contribuir a evitar pérdidas en explotaciones que ya destinan recursos a la siembra, el riego y la cosecha.

La relación entre las prácticas agrícolas y la productividad también ha sido examinada en estudios sobre el cultivo sostenible del arroz en América Latina, donde la adopción de distintas técnicas de manejo se ha asociado con diferencias de rendimiento.

En Ghana, el estudio sobre la mancha parda se concentra específicamente en la protección frente a una enfermedad fúngica.

Su aporte consiste en identificar la extensión del problema y evaluar tratamientos capaces de reducirlo en condiciones de campo.

Los resultados no representan a todos los arrozales de Ghana

La investigación proporciona información valiosa, pero sus conclusiones deben interpretarse dentro del alcance del trabajo.

Los once distritos examinados corresponden a zonas importantes de producción irrigada, no a una evaluación exhaustiva de todas las explotaciones arroceras del país.

La prevalencia del 100 % indica que la enfermedad estuvo presente en cada distrito estudiado durante las inspecciones.

No demuestra que todas las parcelas nacionales estén afectadas ni permite calcular directamente las pérdidas económicas totales provocadas por el hongo.

Asimismo, los rangos de incidencia y severidad reflejan los resultados de las observaciones realizadas durante dos años consecutivos.

Esos valores podrían variar en otras campañas como consecuencia de las condiciones meteorológicas, las variedades sembradas y las prácticas agrícolas.

La eficacia de los fungicidas también requiere interpretarse según los ensayos realizados y las condiciones en que se aplicaron.

Estas limitaciones no disminuyen la importancia del hallazgo, pero evitan convertir resultados regionales en afirmaciones nacionales que el estudio no demuestra.

Una base para mejorar la protección de los arrozales

El trabajo publicado en Discover Plants proporciona tres resultados concretos para la agricultura de Ghana.

Primero, confirma que la mancha parda estaba presente en los once distritos arroceros de regadío examinados, con incidencias elevadas y diferencias importantes de severidad.

Segundo, identifica mediante análisis morfológicos y moleculares al hongo Bipolaris oryzae como responsable de la enfermedad.

Tercero, demuestra que los seis fungicidas evaluados consiguieron reducir el problema sanitario y mejorar el rendimiento del arroz en los ensayos de campo.

Los investigadores consideran que los productos a base de cobre y las alternativas botánicas examinadas pueden contribuir al manejo de la enfermedad, siempre dentro de estrategias técnicamente adecuadas.

Para los agricultores, el resultado más relevante es la disponibilidad de evidencia local sobre una enfermedad ampliamente distribuida y sobre tratamientos que mostraron eficacia bajo las condiciones estudiadas.

El siguiente paso para trasladar estos conocimientos a las explotaciones consiste en adaptar las recomendaciones a las variedades, condiciones ambientales, costos y productos legalmente autorizados en cada zona productora.

Fuente referencial:
Discover Plants — Pathogen identification and chemical control of brown leaf spot disease of rice caused by Bipolaris oryzae, 20 de abril de 2026