Agricultura

Identifican un mecanismo genético que ayuda al girasol a tolerar la sal

Publicado el 21/09/2026 · REDACCION

El estudio analizó 342 accesiones de girasol oleaginoso y reveló que el módulo HaCBF4–HaHAK11 activa respuestas que favorecen la supervivencia durante la germinación y las primeras etapas de crecimiento


Redactor: Raúl Méndez C.
Editor: Karem Díaz S.

Un equipo de investigadores de varias instituciones de China identificó un mecanismo genético que aumenta la tolerancia del girasol al estrés salino durante la germinación y las primeras etapas de desarrollo. El trabajo señala al módulo formado por los genes HaCBF4 y HaHAK11 como un regulador positivo de la respuesta de la planta frente a concentraciones elevadas de sal.

La investigación, publicada en Horticulture Research, combinó fenotipado de alto rendimiento, secuenciación del genoma completo, estudios de asociación de genoma completo —GWAS—, análisis del transcriptoma y ensayos moleculares. El objetivo fue determinar por qué algunas líneas de girasol oleaginoso soportan mejor la salinidad que otras y localizar los componentes genéticos responsables de esas diferencias.

El hallazgo adquiere relevancia agrícola porque el girasol ya posee una capacidad considerable para crecer bajo condiciones adversas, pero la acumulación de sales continúa limitando la germinación, el establecimiento de las plántulas y posteriormente el potencial productivo. El problema forma parte de un desafío más amplio en el que las raíces de los cultivos deben modificar su funcionamiento para sobrevivir en suelos salinos.

Crédito: https://doi.org/10.1093/hr/uhag081

342 accesiones de girasol fueron sometidas a estrés salino

Los científicos trabajaron con 342 accesiones de girasol oleaginoso y analizaron 31 características relacionadas con la germinación y el crecimiento de las plántulas. Entre ellas figuraron la tasa y el índice de germinación, la energía germinativa, la longitud de las raíces, el contenido de agua y los pesos fresco y seco.

La colección incluía materiales tolerantes, moderadamente tolerantes y sensibles a la sal. Esa diversidad permitió comparar las respuestas de las plantas y relacionarlas posteriormente con las variaciones existentes en sus genomas.

El análisis de asociación identificó 359 polimorfismos de un solo nucleótido —SNP— y 63 inserciones o deleciones significativamente relacionados con los caracteres estudiados. Esas variantes correspondieron a 424 y 83 genes candidatos, respectivamente, proporcionando a los investigadores un amplio conjunto inicial de regiones genéticas potencialmente vinculadas con la tolerancia.

La importancia de estudiar las primeras etapas del cultivo radica en que la sal puede comprometer la producción antes incluso de que la plántula se establezca. Investigaciones recientes han mostrado que los embriones vegetales activan mecanismos para limitar la acumulación de sodio y conservar potasio durante la germinación, un equilibrio mineral esencial cuando las semillas comienzan a crecer en ambientes salinos.

HaCBF4 destacó entre cientos de genes candidatos

Entre los candidatos identificados, los investigadores concentraron su atención en HaCBF4, un gen relacionado con la energía de germinación cuya actividad respondió intensamente al estrés provocado por la sal. HaCBF4 codifica un factor de transcripción perteneciente a la familia AP2/EREBP y se localiza en el núcleo celular.

Los experimentos funcionales mostraron que HaCBF4 actúa como regulador positivo de la tolerancia. Cuando los científicos redujeron su actividad mediante silenciamiento génico inducido por virus, las plantas perdieron agua con mayor rapidez después del tratamiento con cloruro de sodio.

Las plantas con HaCBF4 silenciado también acumularon mayores cantidades de especies reactivas de oxígeno y malondialdehído, indicadores asociados con daño oxidativo y deterioro de las membranas celulares, y mostraron lesiones foliares más intensas frente al estrés salino.

La respuesta observada coincide con la complejidad fisiológica de la salinidad agrícola. El exceso de sales no representa únicamente un problema de sodio: dificulta la absorción de agua, altera el equilibrio de diferentes iones y desencadena respuestas oxidativas y metabólicas. Por ello, las estrategias para desarrollar cultivos resistentes deben actuar sobre varios mecanismos simultáneamente.

HaHAK11 conecta la señal genética con el transporte de potasio

El análisis del transcriptoma llevó posteriormente a los investigadores hasta HaHAK11, un gen perteneciente a la familia de transportadores de potasio de alta afinidad HAK. Los científicos plantearon que este componente funcionaba aguas abajo de HaCBF4 y comprobaron experimentalmente la relación.

Ensayos de interacción molecular mostraron que la proteína HaCBF4 se une directamente a elementos DRE presentes en el promotor de HaHAK11 y activa su expresión. Cuando esos motivos fueron modificados experimentalmente, la unión dejó de producirse.

La función del módulo puede entenderse como una cadena reguladora: el estrés salino activa respuestas en las que participa HaCBF4; este factor controla la expresión de HaHAK11 y, a su vez, el sistema influye sobre otros genes conocidos por intervenir en la respuesta de las plantas al estrés.

Cuando HaHAK11 fue silenciado, las plantas desarrollaron características similares de sensibilidad a la sal y disminuyó la inducción de varios genes asociados con la respuesta al estrés. El estudio identificó entre ellos DREB2B, LEA18, P5CS2, LEA1-A, MADS27 y RAB18.

La genética complementa otras estrategias frente a la salinidad

El descubrimiento se suma a diferentes vías que la investigación agrícola está explorando para mantener la producción en terrenos afectados por sales. Una de ellas utiliza las relaciones entre las raíces y el microbioma: se ha comprobado que determinadas bacterias del suelo pueden ayudar a los cultivos a crecer bajo estrés salino al inducir cambios que fortalecen el sistema radicular.

Otra estrategia consiste en seleccionar directamente materiales agrícolas capaces de producir en ambientes degradados. En trigo, por ejemplo, evaluaciones realizadas en China permitieron identificar variedades con respuestas diferentes frente al estrés salino durante las primeras fases de desarrollo.

En el caso del girasol, los nuevos resultados proporcionan genes candidatos que podrían incorporarse a programas de selección y mejoramiento. Los autores consideran que el módulo HaCBF4–HaHAK11 ofrece recursos genéticos potencialmente útiles para desarrollar cultivares capaces de establecerse mejor en terrenos donde la concentración de sales dificulta la implantación del cultivo.

El girasol podría aprovechar mejor determinadas tierras marginales

El girasol posee características que ya permiten integrarlo en sistemas productivos sometidos a diferentes restricciones ambientales. Su sistema radicular profundo también explica parte del interés por incorporar el girasol en rotaciones destinadas a mejorar determinadas propiedades del suelo, siempre que el manejo considere sus necesidades de agua, nutrientes y sanidad.

La tolerancia natural del cultivo, sin embargo, no elimina los efectos de la salinidad. Las diferencias detectadas entre las 342 accesiones demuestran que existe una variabilidad considerable y que algunos materiales poseen recursos genéticos más eficaces para mantener la germinación y el crecimiento temprano bajo estrés.

El aprovechamiento de tierras marginales tampoco depende únicamente de introducir variedades resistentes. La concentración de sales, la disponibilidad y calidad del agua, el drenaje, la estructura del suelo y el manejo de las enmiendas continúan siendo factores determinantes. Incluso productos destinados a recuperar terrenos degradados pueden generar efectos contraproducentes: estudios recientes encontraron que determinados biochar elaborados con paja pueden agravar la salinidad del suelo cuando sus propiedades y dosis no son compatibles con el terreno.

Del análisis genómico al mejoramiento del girasol

Uno de los aportes metodológicos del trabajo es que no se limitó a localizar regiones del genoma estadísticamente asociadas con la tolerancia. Los investigadores avanzaron desde el fenotipo observable hasta las variantes genéticas y posteriormente realizaron experimentos para comprobar cómo funcionaban los genes seleccionados.

El procedimiento comenzó con fenotipado de alto rendimiento para registrar numerosas características en cientos de accesiones. La secuenciación y el GWAS permitieron reducir la búsqueda a regiones genómicas asociadas con esas respuestas, mientras que los análisis transcriptómicos y moleculares ayudaron a establecer la relación funcional entre HaCBF4 y HaHAK11.

Los resultados ofrecen una base para estudiar marcadores moleculares, selección asistida y otras herramientas de mejoramiento orientadas a la tolerancia salina. No obstante, la investigación se concentró principalmente en la respuesta durante la germinación y las primeras etapas de desarrollo, por lo que la utilidad agronómica de los candidatos deberá comprobarse también bajo condiciones de campo y durante el ciclo completo del cultivo.

Entre las cuestiones pendientes se encuentra determinar con mayor precisión si HaHAK11 participa directamente en la exclusión de sodio, en el mantenimiento del equilibrio de potasio o en las rutas relacionadas con especies reactivas de oxígeno bajo condiciones productivas. Esas evaluaciones permitirán establecer hasta qué punto el mecanismo identificado puede traducirse en cultivares de girasol capaces de mantener un establecimiento y rendimiento adecuados en suelos afectados por salinidad.

Fuentes referenciales:
EurekAlert!
Horticulture Research



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