Investigadores de la Universidad de Pittsburgh identificaron receptores concentrados en el tejido mamario bovino que explican el comportamiento inusual de la gripe aviar en ganado lechero.
Redactor: Valentina Ríos
Editor: Eduardo Schmitz
Un equipo de la University of Pittsburgh School of Public Health resolvió una de las preguntas centrales del brote de gripe aviar H5N1 en ganado lechero: por qué el virus causa infecciones severas en las ubres de las vacas y no principalmente en los pulmones, como ocurre en otros mamíferos.
La investigación, publicada en Science Advances, muestra que los receptores preferidos por el virus se concentran en el tejido mamario bovino. Ese patrón ayuda a explicar por qué el H5N1 produjo mastitis grave en rebaños lecheros y dejó al sistema respiratorio relativamente poco afectado.
Un brote que sorprendió a veterinarios y productores
Cuando el H5N1 comenzó a infectar ganado lechero en Estados Unidos a inicios de 2024, los veterinarios tuvieron dificultades para reconocer la causa. El virus no se comportaba como se esperaba en mamíferos: no producía principalmente enfermedad respiratoria, sino inflamación severa y daño tisular en las glándulas mamarias.
El brote surgió en el Panhandle de Texas, donde los animales presentaron casos graves de mastitis necrotizante. Suresh Kuchipudi, autor senior del estudio y presidente de Enfermedades Infecciosas y Microbiología en Pitt Public Health, explicó que los veterinarios buscaban inicialmente causas habituales de mastitis, como patógenos bacterianos.
La confirmación de que el responsable era la gripe aviar tomó por sorpresa al sector. La evolución del brote ya había puesto en alerta a la ganadería por el salto del virus a ganado bovino y por la posibilidad de nuevas adaptaciones en mamíferos.
La clave está en los glicanos
Los virus de influenza se adhieren a receptores específicos presentes en la superficie de las células. Esos receptores pertenecen a una familia de moléculas basadas en azúcares, conocidas como glicanos.
Estudios previos habían detectado receptores relacionados con influenza en la nariz, la tráquea y los pulmones del ganado. Sin embargo, las vacas infectadas con H5N1 no desarrollaban la enfermedad respiratoria esperada, lo que indicaba que faltaba una explicación más precisa.
Para resolver esa discrepancia, el equipo combinó experimentos de unión viral, técnicas de tinción e imágenes de ultra alta resolución. También trabajó con Lauren E. Pepi, investigadora de Harvard Medical School especializada en glicómica, el estudio integral de las estructuras de glicanos.
Por qué el virus encuentra refugio en las ubres
El análisis reveló que no todos los receptores de glicanos funcionan igual frente a la infección por gripe aviar. El H5N1 logró unirse solo a un subtipo específico: receptores de ácido siálico N-ligado.
Estos receptores estaban presentes en todo el tejido de la ubre del ganado, pero eran casi inexistentes en las vías respiratorias. Esa distribución convirtió a las glándulas mamarias en un ambiente especialmente favorable para la multiplicación del virus.
El hallazgo explica por qué el H5N1 provocó mastitis severa en vacas lecheras y por qué la infección pasó inicialmente desapercibida como enfermedad viral respiratoria. También ayuda a entender la importancia de las rutinas de ordeño, ya que investigaciones previas han sugerido que el ordeño puede actuar como vía relevante de transmisión entre vacas infectadas.
Leche, bioseguridad y riesgo ocupacional
Cuando una vaca está infectada, puede eliminar grandes cantidades de virus en la leche. Kuchipudi advirtió que esa situación generó preocupación por el riesgo ocupacional para trabajadores de lecherías y por la práctica de alimentar mascotas domésticas con leche cruda.
El investigador recordó que se han registrado casos de gatos que murieron tras consumir leche contaminada. En paralelo, subrayó que la pasteurización destruye eficazmente el virus, por lo que evitar la leche cruda sigue siendo una medida básica de protección.
El impacto del H5N1 en lecherías también se ha observado en reportes sobre influenza aviar en ganado lechero, donde la caída de producción, la fiebre y los signos clínicos motivaron investigaciones diagnósticas en rebaños afectados.
Una herramienta para anticipar futuros saltos
El valor del estudio no se limita a explicar lo ocurrido en vacas. Los investigadores consideran que la misma aproximación puede ayudar a identificar qué especies y qué tejidos son vulnerables al H5N1 antes de que se produzcan nuevos brotes.
El mapeo de receptores permitiría examinar de forma preventiva distintos animales y tejidos para estimar si una infección podría causar síntomas respiratorios, mastitis u otro tipo de enfermedad. El propio equipo ha observado que en gatos el virus puede producir enfermedad neurológica.
Ese enfoque podría mejorar la vigilancia de infecciones inusuales y reducir la posibilidad de que el virus se propague sin ser detectado. La preocupación por reservorios y saltos entre especies ya había sido planteada al analizar cómo las vacas lecheras pueden formar parte de un escenario más amplio de expansión de la gripe aviar en mamíferos.
Vigilancia sanitaria para la ganadería lechera
La investigación fue desarrollada por Surabhi Srinivas, Shubhada K. Chothe, Santhamani Ramasamy, Sougat Misra, Noel Chandan Nallipogu, Lindsey LaBella, Yin-Ting Yeh, May Wang, Lauren E. Pepi, Heidi L. Pecoraro, Brett T. Webb y Suresh V. Kuchipudi.
El trabajo contó con apoyo de Pitt Public Health y del National Institute of Food and Agriculture del Departamento de Agricultura de Estados Unidos. Sus resultados refuerzan la necesidad de integrar virología, glicómica, vigilancia veterinaria y bioseguridad en granjas lecheras.
La principal señal para el sector es clara: el H5N1 puede comportarse de forma distinta según la especie y el tejido disponible para la infección. Comprender esa biología permite detectar antes los brotes, ajustar protocolos de control y evitar que infecciones inesperadas se expandan dentro de los sistemas ganaderos.
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