La eliminación de las restricciones sobre el grano, la harina y la sémola impulsa las cotizaciones mayoristas, mientras los comerciantes advierten sobre la inflación y el riesgo climático
Redactor: Raúl Méndez C.
Editor: Eduardo Schmitz
El Gobierno de India eliminó a finales de agosto de 2026 las restricciones que permanecían sobre las exportaciones de trigo y productos derivados, una decisión que provocó un aumento inmediato de los precios mayoristas y abrió un debate sobre sus posibles efectos en el abastecimiento y la inflación alimentaria del país.
La medida adoptada por Nueva Delhi abarca el trigo, la harina, la harina integral, la maida y la sémola. El cambio completa un proceso de apertura gradual iniciado meses antes y modifica la política aplicada desde 2022, cuando el país restringió las ventas exteriores para proteger su mercado interno después de que el calor extremo afectara las cosechas y redujera las existencias.
La Confederación de Comerciantes de toda India, conocida como CAIT por sus siglas en inglés, cuestionó la liberalización y solicitó al Gobierno que revise la decisión. La organización considera que el aumento de la demanda exportadora puede seguir elevando las cotizaciones nacionales y trasladarse posteriormente a los precios pagados por los consumidores.
El trigo subió cerca de un 7% en Mumbai
Los precios mayoristas aumentaron más de 200 rupias por quintal después de la reapertura, según los datos divulgados por CAIT. En los principales mercados de Mumbai, el trigo pasó en pocos días de aproximadamente 2.900 a 3.100 rupias por quintal, un incremento cercano al 7%.
La media minorista nacional se situaba en 31,58 rupias por kilogramo, aunque las cotizaciones mostraban una amplia variación territorial, desde 22 hasta 55 rupias por kilogramo. Estas diferencias responden a las condiciones regionales de oferta, calidad, transporte y comercialización.
El cambio contrasta con el escenario de 2022, cuando India prohibió las exportaciones de trigo para proteger su seguridad alimentaria. La restricción fue adoptada tras una ola de calor que perjudicó la producción y aumentó la preocupación por el abastecimiento interno.
Posteriormente, Nueva Delhi mantuvo los controles pese a las solicitudes internacionales para aumentar la disponibilidad mundial. Esa etapa quedó reflejada cuando India rechazó la presión para retirar la prohibición mientras priorizaba la estabilización de sus reservas y precios domésticos.
Una apertura precedida por exportaciones controladas
La salida de India del mercado internacional no fue absoluta durante los cuatro años de restricciones. El Gobierno autorizó envíos dirigidos a determinados países por razones humanitarias y de seguridad alimentaria, además de habilitar cupos limitados para algunos productos procesados.
En enero de 2026 se permitió exportar hasta 500.000 toneladas de harina de trigo y derivados. En abril, el Gobierno notificó nuevas modalidades para autorizar 2,5 millones de toneladas de trigo, lo que permitió reanudar embarques después de varios años de controles.
En mayo, comerciantes indios comenzaron a realizar operaciones hacia Asia y Oriente Medio. Uno de los primeros movimientos informados fue la carga de 22.000 toneladas en el puerto de Kandla con destino a Emiratos Árabes Unidos.
La liberalización anunciada el 24 de agosto amplió ese proceso al cambiar la clasificación comercial de los productos seleccionados de prohibida a libre. El antecedente de las exportaciones récord de trigo y maíz de India muestra la capacidad que el país llegó a tener como proveedor antes de aplicar las restricciones de 2022.
La cosecha récord permitió cambiar la política
La reapertura se apoya en una recuperación de la producción y de las reservas nacionales. Las estimaciones disponibles sitúan la cosecha india de trigo de 2025-2026 en un récord cercano a 120,7 millones de toneladas, frente a unos 118 millones en el ciclo anterior.
India es el segundo productor mundial de trigo, por detrás de China, aunque la mayor parte de su cosecha se destina al enorme mercado doméstico. Su presencia exportadora puede variar considerablemente porque el Gobierno utiliza restricciones, reservas públicas y compras estatales para equilibrar los ingresos agrícolas con la protección de los consumidores.
El aumento de la oferta interna permitió retirar en febrero los límites impuestos a las existencias almacenadas por comerciantes, mayoristas y minoristas. Las autoridades justificaron ese paso por la mejora del abastecimiento y la moderación que entonces mostraban los precios.
La capacidad futura dependerá también de la adaptación del cultivo. India desarrolla más de 70 variedades de trigo resistentes a condiciones climáticas adversas, una estrategia dirigida a proteger la productividad frente al calor, la sequía y otros riesgos.
El trigo indio todavía enfrenta una desventaja de precio
A pesar de la liberalización, los operadores consideran que el trigo indio no es todavía plenamente competitivo en el mercado mundial. Su cotización se encuentra alrededor de 30 dólares por tonelada por encima de la oferta de algunos de los principales exportadores internacionales.
La diferencia puede limitar el volumen de los contratos, especialmente cuando se incorporan los costos de transporte. Sin embargo, los problemas logísticos y la interrupción de suministros procedentes del mar Negro han llevado a compradores asiáticos a buscar trigo en Australia, Argentina y otros orígenes.
Las cotizaciones internacionales se aproximaron recientemente a sus niveles más altos en tres años. En este contexto, la disponibilidad india ofrece una fuente adicional para los importadores, aunque su efecto sobre el mercado dependerá del precio final, la calidad, los fletes y la continuidad de las autorizaciones.
El repunte se integra en una recuperación más amplia del mercado cerealista. El comportamiento reciente por el cual el trigo impulsa la recuperación mundial de los granos refleja cómo las restricciones logísticas y los riesgos productivos vuelven a influir sobre las cotizaciones.
El Niño aumenta la incertidumbre sobre la próxima siembra
La preocupación de CAIT no se limita al efecto inmediato de las exportaciones. El fortalecimiento de El Niño amenaza con reducir las lluvias en India y puede afectar la humedad disponible para la campaña de cultivos de invierno o rabi, dentro de la cual el trigo ocupa una posición fundamental.
El monzón de 2026 ha resultado débil e irregular. Las precipitaciones fueron 35,4% inferiores al promedio en junio y registraron un déficit del 16% en agosto. Para septiembre, el Departamento Meteorológico de India esperaba lluvias por debajo del 91% de la media de largo plazo.
Una retirada anticipada del monzón o la continuidad del déficit podría reducir la humedad de los suelos antes de la implantación del trigo, la colza y los garbanzos. El riesgo no implica automáticamente una mala cosecha, pero exige observar las reservas de agua, la superficie sembrada y las condiciones meteorológicas durante el desarrollo del cultivo.
El Niño podría mantenerse hasta comienzos de 2027, aunque sus efectos regionales presentan variaciones y no pueden predecirse únicamente a partir de la señal global. Un deterioro de la próxima cosecha obligaría al Gobierno a reconsiderar el equilibrio entre las exportaciones, las reservas públicas y el control de la inflación.
Productores y consumidores miran la misma decisión
La apertura puede favorecer a los agricultores indios al ampliar la demanda y sostener los precios recibidos por el trigo. También permite que molinos y empresas exportadoras recuperen mercados después de varios años de restricciones.
Para los consumidores, en cambio, el riesgo aparece si las ventas exteriores reducen la disponibilidad doméstica en un momento de menor producción futura. El trigo y sus derivados tienen un peso directo en la alimentación, por lo que una subida sostenida puede extenderse a la harina, el pan, la sémola y otros productos básicos.
CAIT sostiene que el incremento mayorista puede terminar trasladándose al comercio minorista y reclama una revisión preventiva. La evolución real dependerá del volumen exportado, las existencias disponibles, la próxima cosecha y la capacidad del Gobierno para liberar grano de sus reservas si los precios continúan aumentando.
La decisión de Nueva Delhi busca aprovechar una producción récord y una coyuntura internacional favorable, pero queda sometida a dos fuerzas opuestas: la oportunidad comercial que ofrecen los precios mundiales y la necesidad de preservar alimentos accesibles para el mercado interno.
Fuentes referenciales:
AgroXXI
Reuters
Dirección General de Comercio Exterior de India


