Un ensayo de tres años en el Himalaya noroccidental comparó sistemas de riego, fertirrigación y cobertura del suelo. El acolchado de polietileno superó a la paja en rendimiento, eficiencia hídrica y rentabilidad.
Redacción: Redacción Mundo Agropecuario
Editor: Karem Díaz S.
Una investigación agrícola realizada en el estado de Himachal Pradesh, en el norte de India, encontró que el acolchado de polietileno incrementó un 34,7 % el rendimiento de las fresas en comparación con la cobertura de paja. El estudio, publicado el 12 de septiembre de 2026 en la revista científica Scientific Reports, también identificó diferencias importantes en el aprovechamiento del agua, la rentabilidad y la respuesta de las plantas a distintas estrategias de fertilización.
El trabajo fue desarrollado por Anil Kumar, Sanjeev K. Sandal, Richa Jaswal, Vaishali y Krishna, investigadores de la universidad agrícola Chaudhary Sarwan Kumar Himachal Pradesh Krishi Vishvavidyalaya, situada en Palampur.
Durante tres años, el equipo evaluó combinaciones de riego por goteo, aplicación de fertilizantes mediante el agua y materiales de acolchado en plantaciones de fresa cultivadas a campo abierto.
Los resultados mostraron que la productividad dependía de la combinación de prácticas agrícolas. El acolchado plástico favoreció el rendimiento y la eficiencia en el uso del agua, mientras que determinadas estrategias de fertirrigación mejoraron los resultados económicos. Por su parte, una combinación de fertilizantes orgánicos e inorgánicos produjo respuestas favorables en varios indicadores de calidad del fruto.
Un ensayo de tres años en suelos ácidos del Himalaya
La investigación se desarrolló en una región del Himalaya noroccidental donde la producción de fresas enfrenta dificultades relacionadas con la disponibilidad de agua, la nutrición vegetal y la conservación de humedad en el suelo.
Los investigadores trabajaron sobre un Alfisol ácido, un tipo de suelo cuyas características condicionan el movimiento del agua y la disponibilidad de nutrientes.
El objetivo fue determinar qué combinación de prácticas permitía mejorar simultáneamente el rendimiento, la calidad de los frutos, la eficiencia hídrica y los beneficios económicos.
Para ello, compararon tres programas de fertirrigación, dos materiales de acolchado y dos regímenes de suministro de agua.
Los materiales utilizados para cubrir el suelo fueron paja y polietileno. Los tratamientos de riego se establecieron tomando como referencia la evaporación registrada en condiciones experimentales.
La investigación no se limitó a comparar cosechas. También examinó el crecimiento de las plantas, la calidad de las fresas y los ingresos económicos asociados con cada estrategia.
Este enfoque permitió distinguir entre prácticas que aumentaban principalmente la producción y otras que favorecían características comerciales del fruto.
El acolchado plástico elevó el rendimiento un 34,7 %
Una de las diferencias más destacadas apareció al comparar los dos materiales empleados para cubrir el suelo.
Las parcelas con acolchado de polietileno produjeron un 34,7 % más fresas que las cubiertas con paja.
El polietileno también mejoró un 81,1 % la eficiencia en el uso del agua, de acuerdo con los resultados publicados por los investigadores.
Además, el tratamiento incrementó un 47,4 % los retornos netos y un 43,6 % la relación beneficio-costo respecto del acolchado de paja.
Los científicos observaron asimismo un adelanto de la floración y de la cosecha en las parcelas con cobertura plástica.
Estos resultados indican que el material colocado sobre la superficie del suelo puede modificar de manera importante las condiciones de crecimiento del cultivo.
El acolchado influye en la conservación de humedad, la temperatura del suelo y la exposición de la superficie a la evaporación. Sin embargo, la magnitud de sus efectos depende del clima, las propiedades del terreno y las características del sistema productivo.
La elección del material también debe considerar aspectos que no se resuelven únicamente mediante el rendimiento, como el costo de instalación, la retirada de residuos plásticos y las posibilidades de reutilización o reciclaje.
El riego más abundante también produjo diferencias importantes
El equipo comparó dos programas de riego establecidos a partir de la evaporación medida durante el experimento.
Uno de los tratamientos comenzó con un aporte equivalente a 0,4 veces la evaporación de referencia durante los dos primeros meses y posteriormente aumentó a 0,6.
El segundo tratamiento utilizó un nivel de 0,8 veces esa referencia.
Las parcelas que recibieron el régimen de 0,8 registraron un rendimiento un 43,2 % superior al de las sometidas al programa de menor aporte.
La eficiencia en el uso del agua aumentó un 41,3 %, mientras que los retornos netos fueron un 16,1 % mayores.
También se observó una mejora del 16,2 % en la relación beneficio-costo.
El resultado muestra que, bajo las condiciones del ensayo, el programa de menor suministro de agua no ofreció el mejor equilibrio entre productividad y aprovechamiento hídrico.
Esto no significa que aplicar más agua produzca siempre mejores resultados. La respuesta depende de la demanda del cultivo, la capacidad de retención del suelo y el momento en que se realiza el riego.
La importancia de ajustar el suministro hídrico a las necesidades reales de cada explotación también aparece en experiencias de riego eficiente mediante sistemas localizados, donde la frecuencia y la distribución del agua condicionan el desarrollo de los cultivos.
La fertirrigación permitió mejorar la productividad
Otro componente central de la investigación fue la forma de distribuir los fertilizantes durante el ciclo de producción.
Los investigadores compararon distintos programas que combinaban fertilización inicial y aportes posteriores mediante el sistema de riego.
Uno de los tratamientos consistió en aplicar inicialmente el 25 % de la dosis recomendada de nitrógeno, fósforo y potasio, mientras que el 75 % restante se suministró mediante fertirrigación.
Esta estrategia produjo un rendimiento un 19,2 % superior al de otro programa en el que se aplicaba inicialmente todo el fósforo y una cuarta parte del nitrógeno y el potasio, dejando el resto de estos dos nutrientes para la fertirrigación.
La estrategia con el 75 % de los tres nutrientes aplicado mediante el agua también mejoró un 17,9 % la eficiencia hídrica.
Los retornos netos aumentaron un 21,1 % y la relación beneficio-costo fue un 18,6 % superior.
La diferencia sugiere que el momento y la distribución de los nutrientes pueden ser tan importantes como la cantidad total suministrada.
En cultivos con raíces relativamente superficiales, como la fresa, una nutrición mal sincronizada con el desarrollo de las plantas puede limitar el aprovechamiento de los fertilizantes.
El manejo nutricional debe ajustarse a la etapa productiva, como también se observa en las recomendaciones sobre fertilización durante la floración de las fresas, cuando las necesidades del cultivo cambian respecto de las fases iniciales de crecimiento.
Los fertilizantes orgánicos favorecieron la calidad del fruto
El programa que produjo los mejores resultados de rendimiento no fue necesariamente el que ofreció las respuestas más favorables en todos los indicadores de calidad.
Los investigadores encontraron que una estrategia que combinaba un 50 % de fuentes nutritivas inorgánicas y un 50 % de fuentes orgánicas mejoró características como el peso de los frutos, el contenido de ácido ascórbico y los sólidos solubles totales.
El ácido ascórbico corresponde a la vitamina C, mientras que los sólidos solubles constituyen uno de los indicadores utilizados para evaluar la composición de las frutas.
Estas diferencias resultan relevantes para la comercialización porque la calidad de una fresa no depende exclusivamente de la cantidad cosechada.
El tamaño, la composición y las características organolépticas pueden influir en su aceptación por parte de compradores y consumidores.
Los resultados también muestran que los objetivos productivos pueden requerir decisiones diferentes.
Un agricultor interesado principalmente en maximizar el volumen cosechado podría priorizar una estrategia distinta de la utilizada por otro productor que busque determinadas características de calidad.
La investigación no demuestra que sustituir indiscriminadamente los fertilizantes minerales por fuentes orgánicas produzca siempre frutos mejores. El resultado corresponde a una combinación concreta, evaluada en las condiciones del ensayo.
La mejor combinación integró tres prácticas agrícolas
Al examinar conjuntamente los resultados, los científicos identificaron una combinación que ofreció el desempeño más favorable en productividad, eficiencia de recursos y rentabilidad.
La estrategia reunió el acolchado de polietileno, el riego equivalente a 0,8 veces la evaporación de referencia y un programa de fertilización con el 25 % de nitrógeno, fósforo y potasio aplicado inicialmente y el 75 % restante mediante fertirrigación.
La principal aportación de este resultado es que ninguna de las prácticas debe evaluarse de forma completamente aislada.
La cobertura del suelo puede modificar las condiciones de humedad, mientras que el riego determina la disponibilidad de agua para las raíces.
Al mismo tiempo, la fertirrigación influye en el momento en que los nutrientes llegan a la zona radicular.
Cuando estas prácticas se coordinan, pueden producir una respuesta diferente de la obtenida al modificar solamente uno de los componentes.
Los investigadores utilizaron además un análisis de componentes principales para estudiar las relaciones entre las variables evaluadas.
Este procedimiento explicó el 88,67 % de la variación total considerada en el análisis, lo que permitió distinguir los patrones de respuesta asociados con los tratamientos.
Ese porcentaje describe la capacidad del análisis estadístico para resumir la variación de los datos; no representa un aumento del rendimiento ni un porcentaje de ahorro de agua.
El interés económico para los productores de fresas
El estudio incorporó una evaluación económica porque las mejoras agronómicas no siempre se traducen automáticamente en mayores beneficios.
Un tratamiento puede incrementar la cosecha y, al mismo tiempo, exigir inversiones adicionales en materiales, mano de obra, fertilizantes o infraestructura de riego.
En las condiciones estudiadas, el acolchado de polietileno registró retornos netos superiores a los obtenidos con paja.
También se observaron ventajas económicas con el programa de riego de mayor aporte y con la estrategia de fertirrigación que distribuyó una mayor proporción de nutrientes a lo largo del ciclo.
Estos resultados ofrecen información útil para explotaciones con condiciones de suelo y clima comparables a las del ensayo.
Sin embargo, la rentabilidad puede cambiar cuando varían los precios de los insumos, el costo del agua, la disponibilidad de mano de obra y el valor de venta de la fruta.
Por esa razón, las diferencias porcentuales registradas en India no deben interpretarse como ganancias garantizadas para cualquier productor.
Los resultados deben adaptarse a cada región
La investigación se realizó en un Alfisol ácido del Himalaya noroccidental, por lo que sus conclusiones corresponden a un entorno agronómico específico.
Las respuestas podrían variar en suelos arenosos, terrenos con mayor contenido de materia orgánica o regiones con temperaturas y precipitaciones diferentes.
También pueden existir diferencias entre variedades de fresa y sistemas de producción protegida o a campo abierto.
En otras investigaciones se ha observado que la composición del sustrato influye en la producción de fresas, lo que refuerza la necesidad de considerar las características del medio de cultivo antes de trasladar recomendaciones entre explotaciones.
La comparación realizada en India aporta resultados experimentales concretos, pero no sustituye los análisis de suelo ni la planificación local del riego y la fertilización.
También debe distinguirse entre eficiencia en el uso del agua y reducción absoluta del volumen aplicado. Una mejora de la eficiencia puede deberse a un aumento proporcionalmente mayor de la cosecha, incluso cuando el tratamiento recibe más agua.
Una referencia para coordinar agua, fertilizantes y suelo
El ensayo de tres años demuestra que la productividad de las fresas puede responder de manera importante a la combinación de acolchado, riego y fertirrigación.
En las condiciones experimentales de Himachal Pradesh, el polietileno superó a la paja en rendimiento y eficiencia hídrica, mientras que el régimen de riego de 0,8 veces la evaporación de referencia produjo mejores resultados que el programa de menor aporte.
La distribución de los fertilizantes también influyó en la producción y la rentabilidad, aunque una combinación de nutrientes orgánicos e inorgánicos destacó por sus efectos sobre determinadas características de calidad.
Los investigadores identificaron así una estrategia integrada que puede servir como referencia para diseñar programas de manejo en explotaciones con condiciones semejantes.
Su aplicación comercial requiere evaluar los costos locales, las propiedades del suelo, las necesidades hídricas del cultivo y las implicaciones ambientales de los materiales empleados.


