Un nuevo informe de la Agencia de Medio Ambiente británica evalúa tres escenarios de precipitaciones invernales y advierte que una recuperación insuficiente de los embalses podría afectar las próximas siembras, la horticultura y las reservas de forraje.
Redacción: Redacción Mundo Agropecuario
Editor: Eduardo Schmitz
La agricultura de Inglaterra podría comenzar la campaña de 2027 con importantes limitaciones de agua si las precipitaciones del próximo invierno no permiten recuperar los embalses utilizados para riego. Así lo advierte un nuevo informe de la Agencia de Medio Ambiente del Reino Unido, publicado el 2 de noviembre de 2026, que examina las posibilidades de recarga de los reservorios agrícolas después de una temporada marcada por la sequía y las sucesivas olas de calor.
El documento presenta tres escenarios de recuperación hídrica para el período comprendido entre noviembre de 2026 y marzo de 2027. Los cálculos consideran inviernos con precipitaciones equivalentes al 100 %, 80 % y 60 % del promedio histórico, con resultados diferentes según la región.
La principal advertencia es que una temporada invernal relativamente seca podría impedir que numerosas explotaciones recuperen sus reservas antes de la primavera. Esto afectaría especialmente a los agricultores que dependen del almacenamiento de agua para sostener sus cultivos durante los meses de mayor demanda.
El informe también señala posibles consecuencias para la ganadería, debido al deterioro de los pastos y al consumo anticipado de las reservas de forraje durante 2026.
La sequía de 2026 dejó embalses agrícolas en niveles muy bajos
La Agencia de Medio Ambiente explica que la combinación de escasas precipitaciones, temperaturas elevadas y restricciones de extracción de agua provocó una presión considerable sobre las explotaciones agrícolas durante el verano.
En numerosas zonas, los agricultores comenzaron a utilizar sus sistemas de riego antes de lo habitual, mientras que las limitaciones impuestas para proteger los caudales de los ríos redujeron las oportunidades de obtener agua adicional.
Como resultado, algunos embalses agrícolas alcanzaron niveles mínimos históricos antes del inicio de la temporada de recarga invernal.
Esta situación ya había motivado una flexibilización temporal de determinadas condiciones de extracción de agua en Inglaterra, destinada a facilitar el almacenamiento en instalaciones existentes durante octubre.
El nuevo informe representa una actualización diferente de aquella medida regulatoria: ahora las autoridades presentan una evaluación de los posibles resultados de la recarga durante el invierno y de sus consecuencias para la campaña agrícola de 2027.
La preocupación no se limita a cuánto llueva. También depende de la recuperación de los caudales fluviales y de los acuíferos, porque la disponibilidad de precipitaciones no garantiza automáticamente que los productores puedan extraer agua para llenar sus depósitos.
Con lluvias normales, la mayoría de los embalses podría recuperarse
El escenario más favorable del informe contempla precipitaciones invernales equivalentes al 100 % del promedio histórico.
Bajo estas condiciones, la Agencia de Medio Ambiente considera que las perspectivas de recarga serían generalmente buenas en la mayor parte de Inglaterra.
La mayoría de los embalses agrícolas podría alcanzar niveles suficientes antes de la primavera, lo que permitiría afrontar la siguiente temporada de riego con mayor capacidad de respuesta.
Sin embargo, incluso con precipitaciones normales, algunas regiones continuarían expuestas a dificultades.
Las autoridades identifican perspectivas moderadas de recuperación en West Midlands, Devon, Cornwall y East Anglia.
En estas zonas, los agricultores podrían comenzar la campaña de 2027 con reservas inferiores a las necesarias si los ríos y acuíferos tardan demasiado en recuperar sus niveles habituales.
La diferencia entre regiones demuestra que una misma cantidad relativa de lluvia no produce necesariamente resultados equivalentes en todas las cuencas.
Las condiciones iniciales de los reservorios, las características geológicas, la capacidad de infiltración y las restricciones de extracción influyen en la cantidad de agua que finalmente puede almacenarse.
Un invierno con un 20 % menos de lluvia elevaría los riesgos
El segundo escenario considera precipitaciones equivalentes al 80 % del promedio histórico, es decir, un déficit del 20 % respecto de las condiciones habituales.
En este caso, las perspectivas de recarga empeoran de manera significativa.
La Agencia de Medio Ambiente prevé condiciones moderadas en amplias zonas del sur, centro y este de Inglaterra, mientras que West Midlands, Devon, Cornwall y East Anglia presentarían perspectivas desfavorables.
El problema principal sería la posibilidad de que los embalses no alcanzaran niveles suficientes antes del comienzo de la temporada de riego.
Además, la recuperación limitada de los caudales podría obligar a mantener o introducir restricciones de extracción para proteger los recursos hídricos.
El informe menciona específicamente la posibilidad de recurrir a las restricciones previstas en la sección 57 de la legislación británica sobre recursos hídricos.
Estas disposiciones permiten limitar la extracción de agua destinada al riego por aspersión cuando las condiciones de sequía ejercen una presión severa sobre los sistemas fluviales.
Las autoridades aclaran que su eventual aplicación dependerá de las condiciones hidrológicas reales y no constituye una decisión adoptada de antemano.
El escenario más seco podría comprometer numerosas explotaciones
La situación sería considerablemente más complicada si las precipitaciones invernales alcanzaran solamente el 60 % del promedio histórico.
Bajo este supuesto, la Agencia de Medio Ambiente anticipa perspectivas desfavorables de recarga en numerosas regiones inglesas.
Los caudales de los ríos y los niveles de las aguas subterráneas podrían mantenerse muy por debajo de los valores habituales, reduciendo las oportunidades de extracción durante el invierno.
En consecuencia, muchos embalses agrícolas podrían llegar a la primavera de 2027 sin suficiente agua para cubrir las necesidades previstas de riego.
El documento advierte que, en este escenario, las condiciones podrían ser incluso más difíciles que las registradas al comienzo de la primavera de 2026.
También aumentaría la posibilidad de restricciones durante la temporada de crecimiento, incluidas prohibiciones temporales de determinadas extracciones en las zonas más afectadas.
Estas previsiones son escenarios de riesgo, no acontecimientos confirmados. Su materialización dependerá de las precipitaciones efectivas y de la evolución de los recursos hídricos durante los próximos meses.
La horticultura afrontaría dificultades durante las siembras
Los productores de hortalizas figuran entre los sectores potencialmente más expuestos a una recuperación insuficiente del agua almacenada.
Numerosos cultivos hortícolas requieren un suministro relativamente regular durante etapas críticas de germinación, establecimiento y crecimiento.
Si la primavera comienza con reservas reducidas, los agricultores podrían encontrar dificultades para garantizar el riego de toda la superficie prevista.
El informe también señala que un invierno muy seco podría impedir que los suelos recuperen completamente su humedad antes de las siembras primaverales.
Esta combinación de baja humedad del terreno y disponibilidad limitada de agua para riego podría complicar el establecimiento de determinados cultivos.
La gestión preventiva adquiere especial importancia porque la recuperación de los recursos hídricos no depende únicamente de las lluvias registradas durante unas pocas semanas.
En España, por ejemplo, se han desarrollado propuestas para almacenar agua durante los períodos de mayor disponibilidad con participación de los agricultores, mediante estrategias que buscan aprovechar mejor las oportunidades de recarga.
Aunque las condiciones geográficas y los sistemas de almacenamiento son diferentes, ambos casos muestran la importancia de planificar el abastecimiento antes de que comience la temporada de mayor demanda.
La ganadería también podría sufrir una nueva escasez de forraje
La Agencia de Medio Ambiente advierte que las consecuencias de otro período seco no se limitarían a los cultivos irrigados.
La ganadería inglesa también podría afrontar dificultades si las precipitaciones insuficientes reducen el crecimiento de los pastos durante la primavera.
El verano de 2026 ya provocó una disminución de la producción de forraje en numerosas explotaciones.
Ante la escasez de pasto, algunos ganaderos tuvieron que comenzar a utilizar anticipadamente las reservas alimenticias destinadas al invierno.
Esto significa que determinadas explotaciones entran en la nueva temporada con menores existencias de alimento almacenado.
Si las condiciones secas continúan durante la primavera de 2027, la recuperación de los pastizales podría retrasarse y aumentar la necesidad de adquirir alimentos adicionales.
La presión sobre las reservas de forraje también se ha observado en otras regiones agrícolas. En Centroamérica, ganaderos de Honduras recibieron alimento y semillas de sorgo para afrontar la escasez de pastos, una intervención destinada a sostener la producción y recuperar reservas dentro de las explotaciones.
En Inglaterra, las autoridades no presentan todavía una estimación general de pérdidas ganaderas para 2027, pero identifican la disponibilidad de forraje como uno de los riesgos que deben vigilarse.
Septiembre dejó precipitaciones un 35 % inferiores al promedio
El diagnóstico oficial incorpora datos recientes sobre el estado de los recursos hídricos.
Septiembre de 2026 fue el tercer mes consecutivo con precipitaciones inferiores al promedio histórico en Inglaterra.
Durante ese mes se registró solamente el 65 % de la lluvia habitual, lo que representa un déficit del 35 %.
Hasta el 24 de octubre, las precipitaciones acumuladas durante ese mes se situaban aproximadamente en el 99 % del promedio histórico nacional.
Sin embargo, existían diferencias regionales importantes.
El noreste de Inglaterra había recibido alrededor del 91 % de la lluvia habitual, mientras que el sureste alcanzaba el 107 %.
Las precipitaciones recientes contribuyeron a elevar los caudales en aproximadamente tres cuartas partes de los puntos de seguimiento.
Aun así, menos de la mitad de las estaciones presentaban caudales considerados normales para esa época del año.
Las restantes continuaban por debajo de los niveles habituales o en situaciones todavía más desfavorables.
Cuatro puntos de seguimiento mantenían caudales excepcionalmente bajos
El informe identifica cuatro estaciones con caudales clasificados como excepcionalmente bajos.
Entre ellas se encuentra el sistema fluvial Ely Ouse, en el este de Inglaterra.
También figuran los ríos Derwent y Swale, en el noreste, y el río Tone, en el suroeste del país.
Estos registros muestran que las precipitaciones recientes no han conseguido normalizar todas las cuencas.
La situación de las aguas subterráneas también preocupa a las autoridades.
En numerosos puntos de seguimiento, los niveles de los acuíferos continuaban disminuyendo, debido a que el suelo necesita recuperar suficiente humedad antes de que el agua de lluvia pueda infiltrarse y contribuir de manera efectiva a la recarga subterránea.
Tres estaciones de acuíferos calcáreos del sur de Inglaterra presentaban niveles excepcionalmente bajos.
Esta circunstancia puede retrasar la recuperación del suministro incluso cuando las precipitaciones comienzan a mejorar.
El Gobierno contempla ayudas para construir nuevos reservorios
Además de evaluar los riesgos, el informe recuerda las medidas disponibles para reforzar la capacidad de almacenamiento agrícola.
Entre ellas figura una nueva convocatoria de ayudas para la gestión del agua, anunciada por el Gobierno británico el 15 de agosto de 2026.
La iniciativa contempla hasta 15 millones de libras esterlinas para apoyar la construcción de reservorios dentro de las explotaciones agrícolas.
El programa está orientado especialmente a mejorar la disponibilidad de agua para riego y reforzar la resistencia de los sectores hortícola y de cultivos extensivos frente a futuras sequías.
La construcción de instalaciones de almacenamiento puede permitir aprovechar períodos de mayor disponibilidad hídrica y utilizar el recurso posteriormente, cuando aumenta la demanda de los cultivos.
Sin embargo, el informe no presenta estas inversiones como una solución inmediata para todas las explotaciones.
La viabilidad depende de factores como el terreno disponible, las condiciones de extracción, los costos de construcción y la existencia de recursos hídricos suficientes para llenar los depósitos.
El Departamento de Medio Ambiente, Alimentación y Asuntos Rurales debe concretar las condiciones de la nueva convocatoria y su procedimiento de solicitud.
Los agricultores deberán revisar sus necesidades de agua
La Agencia de Medio Ambiente recomienda a los productores evaluar desde ahora sus necesidades de riego para la siguiente campaña.
La planificación resulta especialmente importante en explotaciones que cultivan especies con elevada demanda hídrica o dependen de reservorios cuya recuperación todavía es incierta.
Entre las medidas sugeridas figura revisar las licencias de extracción y comprobar que sus condiciones continúan siendo adecuadas para las necesidades productivas.
También se recomienda mantener contacto con los equipos regionales de la autoridad ambiental para conocer las oportunidades de captación y las restricciones aplicables.
Otra posibilidad es estudiar acuerdos de intercambio de derechos de extracción entre titulares autorizados, dentro del marco regulatorio vigente.
Las autoridades promueven igualmente la participación en grupos de agricultores dedicados a la gestión compartida de los recursos hídricos.
Estas organizaciones pueden facilitar la coordinación entre explotaciones, el intercambio de información y la planificación de soluciones colectivas.
La Agencia de Medio Ambiente señala que las oportunidades de captar agua durante períodos favorables deben evaluarse cuidadosamente, porque la disponibilidad futura no está garantizada.
Una nueva evaluación llegará antes de la primavera de 2027
El informe publicado el 2 de noviembre no constituye un pronóstico definitivo de la disponibilidad de agua durante toda la campaña agrícola de 2027.
Se trata de una evaluación preventiva basada en diferentes escenarios de precipitación y en las condiciones hidrológicas observadas después de la sequía de 2026.
La Agencia de Medio Ambiente prevé publicar una nueva actualización sobre las perspectivas de riego a finales de febrero de 2027.
Ese documento deberá incorporar la evolución real de las lluvias invernales, los niveles alcanzados por los embalses y la recuperación de ríos y acuíferos.
También permitirá evaluar con mayor precisión el riesgo de restricciones durante la primavera y el verano.
Por ahora, el principal mensaje de las autoridades es que la recuperación de las reservas agrícolas dependerá de varios meses de condiciones hidrológicas favorables.
Un invierno con precipitaciones normales podría permitir que la mayoría de los reservorios recupere niveles adecuados, pero un déficit persistente de lluvia aumentaría la vulnerabilidad de los cultivos y la ganadería.
La planificación del riego, la protección de las reservas existentes y el seguimiento de las condiciones locales serán determinantes para preparar la próxima campaña.
Fuente referencial:
Agencia de Medio Ambiente del Reino Unido — Prospects for refilling agriculture storage reservoirs this winter, 2 de noviembre de 2026


