Un pronóstico oficial para el otoño e invierno de 2026-2027 advierte de condiciones favorables para la duela hepática en ovejas y bovinos, después de varios meses con temperaturas y lluvias superiores a determinados valores históricos.
Redacción: Redacción Mundo Agropecuario
Editor: Karem Díaz S.
Los ganaderos de Irlanda del Norte afrontan un elevado riesgo de infecciones por duela hepática durante el otoño y el invierno de 2026-2027. El Instituto de Ciencias Agrícolas y Biológicas (AFBI, por sus siglas en inglés) publicó el 20 de octubre una advertencia sanitaria basada en las condiciones meteorológicas registradas durante los meses anteriores, que favorecen el desarrollo y la transmisión de este parásito en explotaciones de ovinos y bovinos.
La evaluación oficial señala que las temperaturas relativamente elevadas y la humedad acumulada en los pastizales han creado condiciones propicias para la multiplicación de los caracoles que intervienen en el ciclo biológico de la duela hepática. El organismo considera que, si no se aplican medidas preventivas adecuadas, existe una probabilidad elevada de infecciones durante los próximos meses.
La advertencia constituye una actualización específica del riesgo sanitario para la temporada 2026-2027. No corresponde a la confirmación de un nuevo brote ni a un recuento de animales enfermos, sino a una previsión elaborada mediante indicadores climáticos y epidemiológicos.
Las lluvias y las temperaturas elevan el riesgo parasitario
Entre mayo y septiembre de 2026, Irlanda del Norte registró una precipitación media mensual de 86,56 milímetros. Aunque esta cantidad fue inferior a la observada durante el mismo período de 2025, superó la de 2024 y representó un incremento del 8,03 % respecto al promedio estival utilizado por el instituto.
La temperatura media mensual durante esos cinco meses alcanzó los 14,21 grados Celsius, un valor superior al registrado en cada uno de los cinco años anteriores y un 9 % por encima de la media de referencia correspondiente a los meses estivales.
El AFBI utilizó estos datos para calcular el índice de Ollerenshaw, una herramienta que permite estimar el riesgo de fasciolosis hepática a partir de las condiciones meteorológicas. En los puntos de seguimiento de Irlanda del Norte, el indicador superó los 400 puntos, un nivel asociado con una previsión de elevada presencia de infecciones si no se adoptan medidas de control.
El comportamiento del parásito está estrechamente relacionado con las condiciones de los terrenos utilizados para el pastoreo. La humedad de los suelos y las características de los pastizales influyen en la presencia de los hospedadores intermediarios y en las oportunidades de infección del ganado.
Los caracoles desempeñan un papel decisivo en la transmisión
La duela hepática, conocida científicamente como Fasciola hepatica, es un parásito que afecta principalmente al hígado y los conductos biliares de diferentes mamíferos, incluidos bovinos y ovinos.
Su ciclo biológico requiere la participación de determinados caracoles de agua dulce como hospedadores intermediarios. En condiciones adecuadas, las fases larvarias del parásito se desarrollan dentro de estos moluscos antes de alcanzar el ambiente y contaminar la vegetación que posteriormente consumen los animales.
Según el AFBI, una temperatura media diurna y nocturna de al menos 10 grados Celsius favorece tanto la reproducción de los caracoles como el desarrollo de las larvas en su interior. Ese mismo umbral térmico permite el desarrollo y la eclosión de los huevos del parásito.
Las condiciones registradas durante el verano de 2026 habrían permitido mantener la multiplicación de caracoles en parcelas mal drenadas o permanentemente húmedas. Por ello, el instituto advierte de una elevada probabilidad de transmisión durante el otoño y el invierno.
La detección temprana resulta especialmente importante porque la infección puede avanzar antes de que aparezcan manifestaciones clínicas evidentes. Investigaciones anteriores han abordado el desarrollo de pruebas rápidas para identificar la duela hepática y mejorar la capacidad de diagnóstico en los sistemas ganaderos.
Las ovejas pueden sufrir cuadros agudos y los bovinos pérdidas productivas
El AFBI distingue entre dos formas principales de presentación de la enfermedad: aguda y crónica. La primera afecta especialmente a las ovejas y se produce cuando numerosas formas inmaduras del parásito migran a través del hígado, provocando lesiones que pueden resultar mortales.
Los animales gravemente afectados pueden presentar anemia, dolor abdominal, distensión del abdomen e incluso muerte repentina. En infecciones menos intensas pueden observarse pérdida de apetito, crecimiento deficiente y disminución del rendimiento productivo.
La forma crónica aparece tanto en ovejas como en bovinos y suele manifestarse durante el invierno y la primavera, aunque la infección puede persistir durante otras épocas del año. Entre sus signos característicos se encuentra la acumulación de líquido debajo de la mandíbula, conocida en el ámbito veterinario como edema submandibular.
El instituto advierte que la fasciolosis puede provocar reducciones de entre el 5 % y el 15 % en la producción de leche de las vacas lecheras. También puede perjudicar el crecimiento de corderos y bovinos destinados al engorde.
Estas consecuencias convierten la enfermedad en un problema económico para las explotaciones, debido a la combinación de pérdidas productivas, tratamientos veterinarios y posibles complicaciones sanitarias.
En los bovinos lecheros, la infección también puede aumentar la predisposición a determinados trastornos metabólicos, como la cetosis, y a enfermedades infecciosas como la salmonelosis. El AFBI considera probable que existan efectos semejantes en los ovinos.
La prevención requiere revisar los potreros y los tratamientos
Ante la previsión de riesgo elevado, el organismo recomienda que los productores revisen sus programas de control parasitario y presten especial atención a las parcelas húmedas, mal drenadas o utilizadas habitualmente por animales susceptibles.
Una de las medidas consiste en reducir el acceso del ganado a los ambientes donde proliferan los caracoles. Cuando las condiciones de la explotación lo permitan, las ovejas pueden trasladarse a pasturas menos expuestas o permanecer temporalmente estabuladas.
Sin embargo, estas prácticas no sustituyen necesariamente los tratamientos veterinarios. La selección de medicamentos debe considerar la fase de desarrollo del parásito presente en los animales, porque no todos los productos son igualmente eficaces frente a las formas inmaduras y adultas.
Durante el otoño, cuando existe riesgo de fasciolosis aguda en ovejas, puede ser necesario utilizar medicamentos activos frente a diferentes estadios del parásito. En cambio, durante el invierno o el comienzo de la primavera, los programas de control pueden concentrarse en las infecciones crónicas provocadas por formas adultas.
El instituto insiste en que no existe un calendario único aplicable a todas las explotaciones. Las decisiones deben ajustarse a los antecedentes sanitarios, las condiciones del terreno y los resultados de las pruebas diagnósticas.
La resistencia a los antiparasitarios preocupa a los veterinarios
Otro aspecto destacado de la advertencia es la presencia de resistencia a determinados medicamentos utilizados contra la duela hepática en Irlanda del Norte.
El AFBI señala que algunas explotaciones han empleado durante años productos que contienen triclabendazol, un principio activo utilizado para combatir fases inmaduras del parásito. La utilización prolongada y repetida puede contribuir a seleccionar poblaciones menos sensibles al tratamiento.
Por esta razón, los especialistas recomiendan comprobar la eficacia de los medicamentos mediante análisis de muestras fecales obtenidas entre tres y cuatro semanas después de su administración, bajo supervisión veterinaria.
La preocupación por la resistencia a los antihelmínticos en la producción ovina ha impulsado la necesidad de combinar tratamientos farmacológicos con vigilancia sanitaria y decisiones de manejo que reduzcan la exposición de los animales.
El control también exige evitar errores de dosificación. La administración incorrecta de determinados antiparasitarios puede ocasionar efectos adversos graves, como se ha documentado en relación con las sobredosis de closantel en ovejas.
La vigilancia veterinaria será importante durante el invierno
El AFBI recuerda que las explotaciones situadas en zonas donde circula la duela hepática también deben prestar atención a otras complicaciones sanitarias. La migración del parásito a través del hígado puede favorecer determinadas infecciones clostridiales, incluida la enfermedad conocida como hepatitis necrótica infecciosa o black disease.
El organismo recomienda revisar la protección vacunal frente a esta enfermedad en los rebaños expuestos, de acuerdo con las indicaciones veterinarias.
Además, advierte de que los trematodos del rumen se han vuelto frecuentes en determinadas zonas ganaderas de Irlanda del Norte. Aunque las formas adultas suelen ocasionar menos daños que la duela hepática, las infecciones intensas por formas inmaduras pueden provocar diarrea, deterioro de la condición corporal y, excepcionalmente, la muerte de animales jóvenes.
Los laboratorios veterinarios del AFBI en Stormont y Omagh ofrecen apoyo diagnóstico mediante el análisis de muestras de sangre y heces, lo que permite investigar infecciones y posibles lesiones hepáticas.
La evaluación publicada el 20 de octubre establece un escenario de riesgo elevado para la temporada 2026-2027, pero no determina cuántos animales enfermarán. La magnitud de las infecciones dependerá de la exposición real del ganado, las características de las explotaciones y la eficacia de las medidas preventivas.
Para los productores de bovinos y ovinos, la principal consecuencia práctica de esta previsión es la necesidad de revisar anticipadamente los potreros, identificar los terrenos de mayor riesgo y adaptar los programas sanitarios antes de que las infecciones comprometan la salud y la productividad de los animales.
Fuente referencial:
Agri-Food and Biosciences Institute (AFBI) — High risk of liver fluke infection in sheep and cattle this autumn and winter, 2026/2027. Publicado el 20 de octubre de 2026.


