Ganadería

Irlanda prueba nuevas parideras para cerdas y detecta riesgos para los lechones

Publicado el 17/10/2026 ·

Un ensayo de Teagasc con 24 corrales de maternidad más amplios permitió aumentar el espacio disponible para las madres, pero registró una mortalidad de lechones superior a la del sistema convencional.


Redacción: Redacción Mundo Agropecuario
Editor: Karem Díaz S.

Un proyecto de investigación desarrollado en Irlanda está aportando nuevos resultados sobre uno de los desafíos más importantes de la producción porcina: permitir que las cerdas tengan mayor libertad de movimiento durante la lactancia sin comprometer la supervivencia de sus lechones. La Autoridad de Desarrollo de la Agricultura y la Alimentación de Irlanda (Teagasc) presentó el 9 de octubre de 2026 los primeros resultados de un sistema alternativo de maternidad instalado en su centro de investigación de Moorepark.

La experiencia muestra que ampliar el espacio disponible para las madres no garantiza, por sí solo, mejores resultados productivos. Aunque los lechones criados en las nuevas instalaciones alcanzaron un peso ligeramente superior al destete, también se registraron pérdidas importantes durante sus primeras semanas de vida.

Los investigadores identificaron problemas relacionados con la disposición de los bebederos, el acceso de los animales recién nacidos a las zonas calefactadas y el riesgo de aplastamiento accidental. Las observaciones permitieron introducir modificaciones sucesivas en las instalaciones y en los procedimientos de manejo.

De 28 parideras convencionales a 24 corrales más amplios

El centro de investigación porcina de Teagasc transformó cuatro salas que anteriormente contenían 28 parideras convencionales en una instalación con 24 corrales alternativos de mayor superficie.

Cada nuevo corral dispone de 6,25 metros cuadrados y permite que las cerdas permanezcan sueltas durante buena parte de la lactancia. Sin embargo, el sistema también incorpora mecanismos de confinamiento temporal para determinados momentos del parto y del manejo reproductivo.

Actualmente, los investigadores mantienen a las madres confinadas desde un día antes de la fecha prevista de parto hasta aproximadamente cuatro o siete días después del nacimiento. Posteriormente, las cerdas pueden desplazarse libremente por el espacio disponible durante el resto de la lactancia.

El propósito es estudiar una alternativa a las jaulas tradicionales, utilizadas durante décadas para limitar los movimientos de las madres y reducir el riesgo de aplastamiento de los recién nacidos.

La experiencia irlandesa resulta especialmente relevante porque la revisión de las normas europeas de bienestar porcino incluye el debate sobre el confinamiento de las cerdas durante el parto y la lactancia. Cualquier modificación de estos sistemas debe considerar tanto las condiciones de alojamiento de las madres como la protección de sus crías.

La mortalidad inicial superó el 35 % en los nuevos corrales

Los resultados comunicados por Teagasc muestran las dificultades que pueden aparecer durante la transición hacia instalaciones alternativas de maternidad.

En el sistema convencional utilizado como referencia, las cerdas registraron un promedio de 17,5 lechones nacidos vivos por camada, una mortalidad del 16,8 % y 14,3 animales destetados por madre.

En el primer grupo evaluado con las nuevas parideras, el promedio fue de 17,7 nacidos vivos, pero la mortalidad alcanzó el 35,8 %. Como consecuencia, el número de lechones destetados descendió a 11,4 por cerda.

Esta diferencia inicial representó una reducción cercana a tres animales destetados por madre respecto al sistema convencional.

Los resultados de los grupos posteriores fueron variables. En el segundo grupo, la mortalidad disminuyó al 20,7 %, mientras que en el tercero y el cuarto volvió a situarse en el 28,6 % y el 28,9 %, respectivamente.

En el quinto grupo, después de nuevas modificaciones en las instalaciones, la mortalidad fue del 22,7 % y se alcanzaron 13,4 lechones destetados por cerda. El sexto grupo registró una mortalidad del 29,2 % y un promedio de 13,1 animales destetados.

Estas cifras muestran que el sistema todavía presenta dificultades importantes. Los investigadores advierten que los resultados corresponden a una etapa de adaptación y no permiten concluir que todas las parideras alternativas tengan necesariamente el mismo comportamiento.

Los lechones alcanzaron mayor peso, pero sobrevivieron menos

Uno de los resultados más interesantes del seguimiento fue la diferencia observada en el peso de los animales al destete.

En las parideras convencionales, los lechones alcanzaron un peso promedio de 8,7 kilogramos. En las instalaciones alternativas, los investigadores observaron pesos superiores en varios grupos, con registros de hasta 9,6 kilogramos.

De acuerdo con la evaluación general presentada por Teagasc, el nuevo sistema permitió obtener aproximadamente 300 gramos adicionales por lechón destetado frente al alojamiento convencional.

Sin embargo, ese incremento individual no compensó automáticamente la reducción del número de animales que llegaron vivos al destete.

Desde el punto de vista productivo, la cantidad de lechones supervivientes constituye un indicador fundamental para evaluar la eficiencia de una explotación. Un mayor peso individual puede resultar favorable, pero debe analizarse junto con la mortalidad, los costos de alojamiento y los recursos necesarios para atender cada camada.

La supervivencia también depende de factores nutricionales y sanitarios. La alimentación de las cerdas durante la gestación, por ejemplo, influye en su condición corporal y en las circunstancias en las que llegan al parto.

El aplastamiento accidental concentra la atención de los investigadores

El seguimiento de los animales permitió identificar que buena parte del aumento de mortalidad en las nuevas instalaciones se produjo durante las primeras 24 horas posteriores al nacimiento, antes de determinadas intervenciones de manejo.

Según los investigadores, este comportamiento está relacionado con deficiencias del diseño original de las parideras alternativas.

Los corrales habían sido concebidos inicialmente para permitir que las cerdas permanecieran sueltas durante el parto y fueran confinadas temporalmente durante las primeras etapas de la lactancia. Sin embargo, el manejo aplicado en el ensayo incluyó confinamiento desde antes del nacimiento.

Esta diferencia entre el diseño previsto y su utilización práctica generó problemas que no estaban suficientemente resueltos.

En uno de los grupos se detectó que los bebederos obstaculizaban los movimientos de las madres cuando intentaban acostarse. Los técnicos modificaron su ubicación para mejorar el espacio disponible.

En otros grupos observaron que algunos lechones permanecían demasiado cerca de las cerdas en lugar de utilizar las zonas de descanso protegidas.

Posteriormente se instalaron barras adicionales contra el aplastamiento en las paredes de los corrales. También se modificó la posición de las estructuras de confinamiento y se incorporaron elementos destinados a limitar determinados movimientos de las madres.

El estudio demuestra que la disposición de los equipos puede influir directamente en la seguridad de los recién nacidos, especialmente cuando las camadas son numerosas.

La temperatura de las zonas de descanso resulta fundamental

Camille Ducrue, investigadora vinculada al programa Walsh Scholars de Teagasc y responsable del seguimiento del desarrollo de los lechones, explicó que las zonas calefactadas deben resultar fácilmente accesibles desde el área donde los animales se alimentan de la madre.

La especialista señaló que las superficies calefactadas deben mantenerse aproximadamente entre 30 y 35 grados Celsius para favorecer que los lechones busquen calor en una zona protegida, en lugar de descansar junto al cuerpo de la cerda.

Esta separación es importante porque los animales recién nacidos necesitan mantener su temperatura corporal, pero permanecer cerca de la madre también puede aumentar el riesgo de lesiones o aplastamiento.

Los investigadores ensayaron diferentes procedimientos para acostumbrar a los lechones a utilizar las áreas de descanso. Entre ellos figura mantenerlos temporalmente en esos espacios mientras las cerdas reciben alimento durante los primeros días posteriores al parto.

También utilizaron papel triturado para estimular la permanencia de los animales en las zonas protegidas.

La atención durante las primeras horas de vida se relaciona con otros aspectos de la gestión de las maternidades porcinas, como el acceso temprano al calostro, el control térmico y la vigilancia de las camadas.

El diseño debe adaptarse al comportamiento de las cerdas

Alan Foley, investigador de Teagasc encargado de estudiar la salud y el bienestar de las madres, destacó que la experiencia ha puesto de manifiesto la importancia de seleccionar cuidadosamente las instalaciones antes de modificar un sistema de producción.

Las nuevas parideras necesitaron varios ajustes para responder a las necesidades reales de los animales y a las tareas que realiza el personal de la granja.

Entre los factores que deben considerarse figuran las preferencias de las cerdas por determinados materiales del suelo, el espacio necesario para acostarse y levantarse, la accesibilidad de los lechones a las fuentes de calor y las condiciones de seguridad durante las intervenciones rutinarias.

El investigador también subrayó la importancia de trabajar conjuntamente con los fabricantes de equipos para seleccionar sistemas apropiados para el tipo de manejo que se pretende utilizar.

La necesidad de adaptar las instalaciones a las condiciones reales de los animales también forma parte de una visión más amplia de la protección del bienestar y la salud de los cerdos, en la que el alojamiento, la ventilación y el control ambiental influyen en el rendimiento de las explotaciones.

Seis meses de seguimiento ofrecen información para los productores

Los resultados difundidos por Teagasc corresponden a aproximadamente seis meses de observaciones y ajustes realizados en las nuevas instalaciones de Moorepark.

Durante ese período, los investigadores evaluaron sucesivos grupos de cerdas y lechones, identificaron problemas específicos y modificaron tanto el equipamiento como los procedimientos de trabajo.

El seguimiento permitió reducir parcialmente algunas diferencias productivas respecto a las parideras convencionales, aunque la mortalidad continuó siendo elevada y variable entre los grupos evaluados.

Por tanto, los datos no demuestran todavía que el sistema alternativo ofrezca una productividad equivalente a la de las instalaciones tradicionales.

El proyecto aporta, en cambio, información práctica sobre los riesgos que deben evaluarse antes de sustituir las jaulas permanentes por sistemas de confinamiento temporal.

Para los productores porcinos, uno de los principales aprendizajes es que aumentar la superficie disponible para las madres debe acompañarse de una planificación precisa de las áreas de descanso, los elementos de protección y las rutinas de vigilancia.

Teagasc continúa recopilando información y ha invitado a los productores a compartir sus experiencias y preocupaciones sobre las alternativas de alojamiento durante el parto y la lactancia.

La investigación de Moorepark pone de relieve que mejorar la libertad de movimiento de las cerdas y mantener una elevada supervivencia de los lechones son objetivos que deben abordarse conjuntamente mediante diseños adecuados y un manejo cuidadosamente evaluado.

Fuente referencial:
Teagasc – New farrowing facilities in Moorepark, 9 de octubre de 2026