Agricultura

Japón logra dos cosechas de arroz con una sola siembra

Publicado el 19/10/2026 ·

Un ensayo del instituto japonés NARO en la prefectura de Fukuoka alcanzó aproximadamente 10 toneladas por hectárea mediante el rebrote de las plantas después de la primera cosecha, sin necesidad de volver a trasplantar arroz.


Redacción: Redacción Mundo Agropecuario
Editor: Karem Díaz S.

Investigadores de la Organización Nacional de Investigación Agrícola y Alimentaria de Japón (NARO) han demostrado que es posible obtener dos cosechas de arroz a partir de un único trasplante, mediante un sistema que aprovecha la capacidad de las plantas para rebrotar después de su primera recolección. Los resultados, anunciados el 7 de octubre de 2026, incluyen una prueba realizada en una explotación de la prefectura de Fukuoka, donde la producción acumulada alcanzó aproximadamente 10 toneladas por hectárea.

La investigación se desarrolló en colaboración con la empresa japonesa Youas y permitió identificar variedades apropiadas para este sistema, así como determinar la importancia de la fecha de trasplante y del tipo de cosechadora utilizado.

El resultado más destacado se obtuvo con la variedad Tsukiakari, trasplantada en abril. La primera cosecha produjo aproximadamente 7 toneladas por hectárea y la segunda, obtenida mediante el rebrote de las mismas plantas, aportó otras 3 toneladas.

Los investigadores consideran que este sistema puede contribuir a mejorar la productividad arrocera en regiones japonesas donde las temperaturas permiten prolongar el período de crecimiento del cultivo.

La segunda cosecha procede de los tallos que quedan en el campo

El procedimiento estudiado se conoce como cultivo de rebrote o arroz de rebrote, denominado internacionalmente ratoon rice.

A diferencia de la doble cosecha convencional, que requiere establecer nuevamente el cultivo después de la primera recolección, este sistema aprovecha los tallos y las estructuras vegetativas que permanecen vivos tras el corte.

Cuando las condiciones son favorables, las plantas generan nuevos brotes capaces de desarrollarse y producir otra cosecha de grano.

El agricultor no necesita repetir las operaciones de producción de plántulas, preparación del terreno y trasplante que normalmente acompañarían al establecimiento de un segundo cultivo.

Esta diferencia puede reducir determinadas necesidades de mano de obra y gastos asociados con la instalación de la segunda cosecha.

Sin embargo, el sistema exige un manejo específico. La altura del corte, el momento de la primera recolección y las características de la variedad influyen en la capacidad de rebrote y en el rendimiento posterior.

NARO lleva varios años investigando esta modalidad de producción. El anuncio de octubre de 2026 representa un avance adicional porque identifica qué variedades responden mejor a diferentes fechas de trasplante y condiciones de cosecha.

Los investigadores compararon ocho variedades durante dos años

Para determinar qué materiales resultaban más apropiados, el equipo realizó ensayos en campos experimentales de Chikugo, en la prefectura de Fukuoka, durante 2022 y 2023.

Las pruebas incluyeron ocho variedades de arroz de alto rendimiento, distribuidas entre materiales de maduración muy temprana y variedades de ciclo temprano a intermedio.

Los investigadores compararon dos momentos de trasplante: abril y mayo.

Esta diferencia era importante porque una siembra más temprana proporciona mayor tiempo para completar la primera cosecha y permitir el desarrollo de los nuevos brotes antes de que disminuyan las temperaturas.

Los resultados mostraron que todas las variedades trasplantadas en abril superaron los 2.500 kilogramos por hectárea durante la segunda cosecha.

Además, la producción acumulada de ambas recolecciones superó los 8.500 kilogramos por hectárea en todos los materiales evaluados bajo esa fecha de establecimiento.

La respuesta fue diferente cuando el trasplante se realizó en mayo.

En ese caso, las variedades de maduración muy temprana mantuvieron rendimientos superiores a los 2.500 kilogramos por hectárea en la segunda cosecha, mientras que los materiales de ciclo más prolongado produjeron menos de 1.500 kilogramos por hectárea.

Estos resultados indican que la elección varietal debe adaptarse al calendario agrícola disponible.

Tsukiakari destacó por combinar productividad y calidad

Entre los materiales examinados, Tsukiakari mostró características favorables para desarrollar el sistema de doble cosecha mediante rebrote.

Se trata de una variedad de maduración muy temprana que puede completar su primera etapa productiva con suficiente anticipación para permitir una segunda recolección.

Después de analizar los resultados experimentales, NARO y la empresa Youas realizaron una prueba en condiciones de explotación agrícola en la ciudad de Buzen, también situada en Fukuoka.

Las plantas fueron trasplantadas en abril y manejadas para aprovechar su capacidad de rebrote después de la primera cosecha.

El rendimiento obtenido fue de aproximadamente 700 kilogramos por cada 1.000 metros cuadrados en la primera recolección y 300 kilogramos adicionales en la segunda.

La suma equivale a unos 1.000 kilogramos por cada 1.000 metros cuadrados, es decir, aproximadamente 10 toneladas por hectárea.

Los investigadores destacaron que el resultado combinó una elevada productividad con una buena calidad culinaria del arroz.

Este aspecto es importante porque el valor de una cosecha no depende exclusivamente del volumen producido. La apariencia, la calidad del grano y sus características durante la cocción también influyen en su comercialización.

La importancia de la calidad varietal aparece igualmente en las estrategias japonesas de adaptación del arroz a las temperaturas elevadas, donde los productores buscan mantener el rendimiento sin deteriorar las características comerciales del producto.

La altura de las plantas determina qué cosechadora puede utilizarse

Uno de los hallazgos prácticos de la investigación está relacionado con la maquinaria agrícola.

Los investigadores observaron que las plantas producidas durante el segundo ciclo suelen ser más bajas que las correspondientes a la primera cosecha.

Esta característica puede dificultar la recolección con determinados modelos de cosechadoras utilizados habitualmente en los arrozales japoneses.

El problema resulta especialmente importante en variedades que ya presentan tallos relativamente cortos durante su desarrollo normal.

Cuando las plantas rebrotadas tienen una altura insuficiente, las cosechadoras especializadas en arroz pueden dejar espigas sin recoger correctamente, provocando pérdidas de grano.

En esos casos, puede ser necesario utilizar maquinaria de recolección convencional de otro tipo, similar a la empleada en cultivos como la soja.

Los ensayos identificaron cuatro variedades cuyos tallos superaron los 55 centímetros durante el segundo ciclo: Chihominori, Tsukiakari, Yumiazusa y Toyomeki.

Según los investigadores, esta característica permite reducir el riesgo de pérdidas de recolección cuando se utilizan determinadas cosechadoras especializadas en arroz.

La elección de la variedad, por tanto, no depende únicamente del rendimiento potencial, sino también de la maquinaria disponible en la explotación.

El trasplante temprano puede marcar la diferencia

El calendario agrícola constituye otra condición decisiva para obtener buenos resultados.

En el sistema de rebrote, la primera cosecha debe completarse con suficiente anticipación para que las plantas dispongan de tiempo y temperaturas adecuadas durante su segundo desarrollo.

Los investigadores comprobaron que el trasplante de abril permitió obtener una segunda producción elevada en todas las variedades estudiadas.

En cambio, cuando el establecimiento se retrasó hasta mayo, los materiales de ciclo más largo presentaron mayores dificultades para completar una segunda cosecha productiva.

No obstante, adelantar el trasplante tampoco es una decisión que pueda adoptarse sin considerar las condiciones locales.

La temperatura del suelo, el riesgo de frío y la disponibilidad de agua de riego determinan cuándo puede establecerse el arroz de manera segura.

NARO señala que las fechas apropiadas varían entre regiones, por lo que el calendario debe ajustarse a las condiciones de cada zona productora.

La relación entre clima y desarrollo del cultivo también ha sido observada en ensayos con variedades japonesas cultivadas en Hawái, donde las diferencias ambientales modificaron la duración del ciclo de crecimiento y las características del grano.

El aumento de las temperaturas amplía algunas posibilidades de cultivo

Los investigadores relacionan el interés creciente por el arroz de rebrote con los cambios registrados en las temperaturas de primavera y otoño en Japón.

En determinadas regiones, las condiciones más cálidas permiten adelantar el establecimiento del cultivo o prolongar el período durante el cual las plantas pueden desarrollarse.

Esto puede favorecer la producción de una segunda cosecha a partir de los brotes que aparecen después de la primera recolección.

Sin embargo, el calentamiento no representa necesariamente una ventaja general para la agricultura arrocera.

Las temperaturas excesivas durante la formación y maduración del grano pueden perjudicar su calidad, mientras que la disponibilidad de agua continúa siendo una condición fundamental.

Por ello, el sistema debe evaluarse dentro de las características climáticas de cada región y no como una respuesta universal a los problemas productivos asociados con el cambio climático.

La investigación se concentra especialmente en zonas templadas y cálidas del territorio japonés, donde el período de crecimiento permite considerar esta alternativa.

La segunda cosecha puede evitar nuevas labores de establecimiento

Una de las principales ventajas potenciales del arroz de rebrote consiste en que el agricultor aprovecha plantas que ya disponen de un sistema radicular desarrollado.

Después de la primera recolección, no necesita comenzar nuevamente todas las operaciones que exige establecer un cultivo desde plántulas.

Entre las labores que pueden evitarse figuran la producción de nuevas plantas en semilleros, una segunda preparación del terreno y otro trasplante.

Esta característica resulta especialmente relevante en un contexto de disminución de la población agrícola y dificultades para disponer de mano de obra.

Sin embargo, la reducción de operaciones no significa que el segundo ciclo pueda desarrollarse sin atención agronómica.

Las plantas rebrotadas siguen necesitando condiciones adecuadas de nutrición, agua y sanidad vegetal.

También es necesario organizar la primera cosecha de manera que los tallos restantes conserven la capacidad de producir nuevos brotes.

NARO considera que una aplicación correcta del sistema puede mejorar la productividad y reducir determinados costos por unidad de arroz producido.

El comunicado de octubre no presenta, sin embargo, una comparación económica integral que permita establecer un porcentaje general de ahorro para todas las explotaciones.

La producción de arroz japonés busca combinar volumen y calidad

El desarrollo de sistemas capaces de obtener más grano en una misma superficie tiene importancia para la planificación de la producción arrocera.

En Japón, las variedades cultivadas deben responder tanto a necesidades agronómicas como a exigencias comerciales relacionadas con la calidad del producto.

La investigación sobre Tsukiakari muestra que es posible alcanzar rendimientos acumulados elevados mediante dos cosechas, conservando características culinarias favorables bajo las condiciones del ensayo.

Este resultado es diferente de las iniciativas orientadas exclusivamente a ampliar las ventas del arroz japonés en el exterior, como la reciente prueba comercial de seis variedades en Alemania.

En este caso, el objetivo principal consiste en mejorar la productividad física de los campos mediante una modificación del sistema de cultivo.

La selección de variedades apropiadas y la adaptación de la maquinaria pueden determinar si el procedimiento resulta viable en una explotación concreta.

Los resultados ofrecen una base para ampliar el sistema

La investigación fue desarrollada por un equipo de NARO encabezado por Hiroshi Nakano, con participación de especialistas en producción arrocera y colaboración empresarial.

Los resultados científicos fueron publicados en la revista Crop and Environment, mientras que la demostración realizada en Buzen permitió comprobar el comportamiento del sistema en condiciones agrícolas reales.

El trabajo proporciona criterios para seleccionar variedades según la fecha de trasplante y las características de las cosechadoras disponibles.

También demuestra que la producción acumulada de aproximadamente 10 toneladas por hectárea es alcanzable con Tsukiakari bajo las condiciones de la prueba desarrollada en Fukuoka.

Ese resultado no debe interpretarse como una garantía de rendimiento para todos los arrozales japoneses, porque las condiciones climáticas, el manejo del agua y la variedad utilizada pueden modificar considerablemente la segunda cosecha.

La principal aportación del estudio consiste en convertir el aprovechamiento del rebrote en una alternativa agrícola mejor caracterizada, con información sobre variedades, fechas de establecimiento y requisitos de recolección.

Para las regiones donde existe suficiente tiempo de crecimiento, esta modalidad puede ofrecer una vía para aumentar la cantidad de arroz obtenida por hectárea sin repetir completamente las labores necesarias para establecer una segunda plantación.

Fuentes referenciales:
NARO — Resultados de investigación sobre variedades y manejo del arroz de rebrote, 7 de octubre de 2026
Crop and Environment — Grain yield response of ratoon rice to planting date and variety in southwestern Japan (2026)