El levantamiento de la suspensión permite retomar los envíos de carne aviar y ovoproductos obtenidos desde el 8 de septiembre de 2026
Redactor: Camila Herrera R.
Editor: Javier Morales O.
Japón volvió a autorizar el ingreso de carne aviar y ovoproductos procedentes de Argentina después de evaluar la información sanitaria presentada por el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA). La reapertura restituye el acceso a un mercado de alto valor para la cadena avícola argentina.
El Ministerio de Agricultura, Silvicultura y Pesca de Japón (MAFF) comunicó el levantamiento de la suspensión temporal aplicada tras la detección de influenza aviar en territorio argentino. La habilitación comprende la carne y los productos obtenidos de aves faenadas desde el 8 de septiembre de 2026, así como los ovoproductos elaborados con huevos puestos a partir de esa fecha.
La evaluación sanitaria permitió recuperar el mercado
La decisión japonesa fue adoptada después de un intercambio técnico entre el MAFF y el SENASA. Las autoridades analizaron las condiciones zoosanitarias de Argentina y las garantías de inocuidad aplicadas a los alimentos destinados a los consumidores del país asiático.
Japón había suspendido las importaciones como parte de su protocolo preventivo para reducir el riesgo de introducción del virus de la influenza aviar. La medida ilustró la rapidez con la que un episodio sanitario puede interrumpir el comercio, incluso cuando las empresas exportadoras cumplen previamente los requisitos del mercado de destino.
El antecedente inmediato en Argentina fue la detección de influenza aviar en una granja de gallinas ponedoras de Córdoba, situación que activó medidas sanitarias y provocó restricciones comerciales preventivas.
La recuperación del acceso confirma la importancia de la vigilancia epidemiológica, la trazabilidad y la comunicación entre los servicios veterinarios. Estos mecanismos permiten delimitar los riesgos y aportar la documentación necesaria para restablecer los intercambios.
Nuevos certificados para carne aviar y ovoproductos
El MAFF y el SENASA acordaron nuevos modelos de Certificados Veterinarios Internacionales para instrumentar las operaciones. Estos documentos acreditan que las partidas cumplen las condiciones sanitarias exigidas por Japón y acompañan cada envío destinado a ese mercado.
Las autoridades establecieron un período de transición de dos meses durante el cual podrán continuar utilizándose los certificados vigentes. Una vez concluido ese plazo, los exportadores deberán tramitar sus operaciones exclusivamente mediante los nuevos formatos acordados.
La transición busca evitar interrupciones administrativas mientras las empresas y los organismos responsables adaptan sus procedimientos. Para los establecimientos habilitados, será necesario verificar que la fecha de faena de las aves o de postura de los huevos corresponda al período aceptado por Japón.
Japón representa un destino de alto valor
La reapertura tiene relevancia económica por el tamaño y las exigencias del mercado japonés. Durante 2025, el país asiático importó alrededor de 1.400 millones de dólares en carne aviar y 117 millones de dólares en huevos, según los datos difundidos con el anuncio.
Japón también figura entre los compradores importantes de huevos y ovoproductos argentinos. La reanudación de los envíos ofrece una oportunidad para recuperar ventas, normalizar contratos y ampliar la colocación de productos con diferentes grados de procesamiento.
El acceso resulta especialmente significativo en un momento en que la actividad argentina enfrenta sobreoferta y menor rentabilidad. La posibilidad de canalizar producción hacia un destino externo puede aliviar parcialmente la presión del mercado interno, aunque su efecto dependerá de los volúmenes efectivamente exportados, los precios y los costos logísticos.
La influenza aviar altera producción y comercio
La influenza aviar es una enfermedad infecciosa causada por virus de influenza tipo A que afecta principalmente a aves silvestres y de corral. En las explotaciones comerciales puede provocar signos respiratorios, decaimiento, reducción de la postura y, en las variantes de alta patogenicidad, una elevada mortalidad.
Cuando se confirma un brote, las autoridades pueden ordenar el sacrificio sanitario de las aves afectadas, restringir movimientos y reforzar la desinfección. A las pérdidas productivas se añaden las consecuencias comerciales derivadas de las suspensiones aplicadas por los países importadores.
Una situación comparable ocurrió cuando China suspendió productos avícolas brasileños tras un brote. Estos cierres preventivos pueden alterar rápidamente los destinos disponibles, la oferta internacional y los precios recibidos por los productores.
La bioseguridad protege la continuidad exportadora
La reapertura japonesa no elimina la necesidad de mantener controles estrictos. Las granjas deben reducir el contacto de las aves domésticas con fauna silvestre, vigilar el ingreso de personas y vehículos, desinfectar equipos y notificar de inmediato cualquier mortalidad o signo compatible con la enfermedad.
La investigación también busca fortalecer estas barreras. Entre los desarrollos recientes se encuentra un proyecto que combina robots y luz ultravioleta para reforzar la defensa de las granjas frente a la gripe aviar, aunque esas tecnologías todavía deben demostrar su eficacia dentro de sistemas productivos reales.
Para Argentina, conservar el mercado japonés dependerá del cumplimiento continuo de las garantías sanitarias, la vigilancia nacional y la correcta emisión de los certificados veterinarios. La coordinación entre productores, plantas procesadoras, exportadores y SENASA será determinante para sostener las operaciones autorizadas.
Fuente referencial:
Infobae


