Animales y Aves

Los macacos amenazan los cultivos de pequeñas granjas en Argelia

Publicado el 10/10/2026 ·

Una investigación realizada en 94 explotaciones agrícolas de la provincia de Béjaïa revela daños frecuentes en higueras, manzanos y otros frutales. Cerca de un tercio de las fincas estudiadas habían sido abandonadas por pérdidas atribuidas a estos primates protegidos.


Redacción: Redacción Mundo Agropecuario
Editor: Karem Díaz S.

Los agricultores de las zonas montañosas del norte de Argelia enfrentan un conflicto cada vez más difícil de gestionar: la entrada de macacos de Berbería en sus explotaciones para alimentarse de frutas y otros productos agrícolas. Una investigación publicada en la revista científica Scientific Reports y difundida el 5 de octubre de 2026 documenta la magnitud económica de este problema en la provincia de Béjaïa, donde numerosas familias dependen de pequeñas parcelas para obtener parte de sus ingresos.

El estudio examinó 94 explotaciones agrícolas y encontró que aproximadamente un tercio habían sido abandonadas debido a pérdidas que sus propietarios atribuían a los macacos. Además, alrededor del 68 % de las fincas experimentaban incursiones diarias de estos animales durante los períodos de conflicto.

La investigación fue desarrollada por un equipo encabezado por Mohammed Khalil Mellal, con participación del investigador Rassim Khelifa y otros colaboradores. Su objetivo fue comprender qué cultivos resultaban más afectados, cuándo ocurrían las incursiones y qué medidas utilizaban los productores para intentar proteger sus cosechas.

Los resultados muestran que las pérdidas agrícolas constituyen el principal motivo de conflicto entre las comunidades rurales y el macaco de Berbería (Macaca sylvanus), una especie amenazada y protegida legalmente en Argelia.

El trabajo también plantea una dificultad para las autoridades: proteger los medios de vida de los agricultores sin recurrir a actuaciones que pongan en peligro a una especie cuya conservación depende de los bosques del norte de África.

Un estudio de 94 explotaciones revela la magnitud del problema

Los investigadores realizaron encuestas a agricultores de Béjaïa para documentar sus experiencias con los macacos y conocer las consecuencias sobre sus actividades productivas.

Las entrevistas abordaron la frecuencia de las visitas, los cultivos afectados, las pérdidas percibidas y las estrategias utilizadas para mantener a los animales alejados de las parcelas.

También se examinaron características de las explotaciones y del paisaje para determinar si podían relacionarse con una mayor frecuencia de incursiones.

Los resultados indican que la agricultura aportaba, en promedio, aproximadamente el 35 % de los ingresos familiares de los participantes.

Para algunas familias, sin embargo, constituía su única fuente de ingresos.

Esta dependencia económica explica por qué la pérdida de frutas o los daños en instalaciones pueden tener consecuencias importantes, incluso cuando las superficies cultivadas son relativamente pequeñas.

Una explotación familiar no necesariamente dispone de reservas financieras suficientes para soportar pérdidas repetidas durante varias campañas.

La investigación encontró que cerca de un tercio de las fincas estudiadas habían sido abandonadas por pérdidas asociadas con los macacos, según la información proporcionada por los agricultores.

El porcentaje corresponde a las explotaciones incluidas en el estudio y no debe extrapolarse automáticamente al conjunto de la agricultura argelina.

Las higueras figuran entre los cultivos más afectados

Uno de los resultados más relevantes fue la identificación de los frutales que atraían con mayor frecuencia a los macacos.

Los agricultores señalaron que los higos resultaban afectados en casi todas las explotaciones donde se registraban incursiones.

También mencionaron manzanas, peras, uvas y frutos secos.

Los investigadores observaron que los macacos consumían los frutos enteros, en lugar de limitarse a realizar pequeñas mordeduras.

Este comportamiento puede traducirse en pérdidas directas de producción comercializable.

En los huertos familiares, además, los árboles frutales representan inversiones que necesitan varios años para alcanzar una producción estable.

La presencia recurrente de animales durante la maduración puede obligar a los productores a dedicar más tiempo a la vigilancia de las parcelas.

El estudio no proporciona una estimación monetaria total de los daños en la provincia ni permite calcular cuántas toneladas de fruta se pierden anualmente.

Su principal contribución consiste en documentar la frecuencia de las incursiones y las consecuencias comunicadas por los agricultores.

Las incursiones aumentan entre julio y septiembre

La investigación identificó un patrón estacional en la entrada de los macacos a las explotaciones.

Los episodios fueron especialmente frecuentes entre julio y septiembre, coincidiendo con la maduración de buena parte de los higos cultivados en la región.

La disponibilidad de fruta durante esos meses convierte a los huertos en fuentes de alimento atractivas para los primates.

Posteriormente, desde finales del otoño y durante el invierno, las incursiones disminuyeron.

Los investigadores relacionan esta reducción con una mayor disponibilidad de bellotas en los bosques de robles, donde los macacos encuentran parte de sus alimentos naturales.

La diferencia estacional sugiere que las medidas de protección agrícola podrían concentrarse especialmente en las etapas de mayor vulnerabilidad de las cosechas.

Sin embargo, el estudio no demuestra que una intervención limitada a determinados meses sea suficiente para eliminar las pérdidas.

La frecuencia de las incursiones también depende de las condiciones locales y de la disponibilidad de alimento fuera de las explotaciones.

El amanecer y el atardecer concentran las visitas

Además de identificar los meses más conflictivos, los investigadores examinaron los momentos del día en los que los macacos visitaban las parcelas.

Las incursiones fueron especialmente frecuentes al amanecer y al atardecer.

Durante esas horas suele disminuir la presencia de personas realizando labores agrícolas, circunstancia que puede facilitar el acceso de los animales.

Este comportamiento resulta importante para organizar la vigilancia de los huertos.

Una estrategia que no considere los horarios habituales de entrada puede exigir mucho trabajo y ofrecer resultados limitados.

Los investigadores también encontraron que las superficies cultivadas más grandes experimentaban incursiones con mayor frecuencia.

En cambio, la altitud y la proximidad a los asentamientos humanos mostraron una influencia menor en los resultados examinados.

Estas asociaciones describen el comportamiento registrado en la zona de estudio y no significan que todos los macacos respondan de la misma manera en cualquier paisaje agrícola.

Los daños también alcanzan los sistemas de riego

Las pérdidas denunciadas por los agricultores no se limitaban a la fruta consumida.

Más de la mitad de los participantes comunicaron daños en infraestructuras de sus explotaciones.

Entre los elementos afectados figuraban materiales utilizados en los tejados y componentes de los sistemas de riego por goteo.

Estos desperfectos pueden generar gastos adicionales para explotaciones con recursos económicos limitados.

Un sistema de riego dañado puede necesitar reparaciones antes de recuperar su funcionamiento normal.

En cultivos permanentes, la disponibilidad de agua durante períodos secos resulta especialmente importante para mantener el desarrollo de los árboles y la producción.

La investigación no cuantificó el costo total de reparación de las instalaciones.

Sin embargo, los testimonios recogidos muestran que el conflicto debe analizarse considerando tanto las pérdidas de cosecha como los daños materiales.

Los agricultores utilizan perros, cercas y vigilancia

Los productores encuestados ya empleaban diferentes procedimientos para intentar mantener alejados a los macacos.

Entre las medidas más habituales figuraban la vigilancia con perros, las cercas tradicionales y el uso de tirachinas como instrumentos de disuasión.

Sin embargo, el análisis encontró que utilizar un mayor número de métodos no estaba asociado con una menor frecuencia de incursiones.

Los investigadores consideran que este resultado podría estar relacionado con la capacidad de los macacos para modificar su comportamiento y superar obstáculos.

La especie presenta una notable capacidad de aprendizaje, característica que dificulta mantener la eficacia de algunas medidas repetitivas.

Esto no significa que todas las cercas o sistemas de vigilancia sean inútiles.

El estudio indica que las estrategias utilizadas por los agricultores participantes no mostraron una relación clara entre la cantidad de métodos empleados y la reducción de las visitas.

Para identificar alternativas eficaces será necesario realizar ensayos que comparen diferentes medidas bajo condiciones agrícolas concretas.

La protección de cultivos exige soluciones adaptadas a cada especie

Los conflictos entre agricultores y animales silvestres se presentan en numerosos países, pero las soluciones no pueden trasladarse automáticamente de una especie a otra.

En Japón, por ejemplo, un ensayo de dos años comprobó que una red evitó los daños de fauna silvestre en mazorcas de maíz dulce, sin perjudicar el crecimiento del cultivo.

En aquel experimento, los investigadores identificaron al zorro rojo como el principal responsable de las pérdidas.

La situación argelina es diferente porque los macacos pueden trepar, manipular objetos y aprender a superar determinadas barreras.

Por ello, una protección eficaz frente a mamíferos terrestres no necesariamente funcionará contra primates capaces de acceder a las copas de los árboles.

El estudio de Béjaïa destaca la necesidad de diseñar medidas considerando las capacidades de los animales y las características de los huertos.

La investigación también muestra que conocer la frecuencia y el momento de las incursiones puede resultar tan importante como seleccionar el material de protección.

Las cercas eléctricas y los dispositivos automáticos necesitan pruebas

Entre las posibles alternativas señaladas por los investigadores figuran las cercas eléctricas adecuadamente diseñadas y los dispositivos de disuasión activados por movimiento.

Estas opciones podrían ofrecer una protección diferente de las cercas tradicionales utilizadas actualmente por muchos agricultores.

Sin embargo, el equipo no demostró experimentalmente su eficacia en las explotaciones de Béjaïa.

Los autores recomiendan evaluar estas herramientas en condiciones locales antes de promover su utilización generalizada.

También plantean estudiar zonas de amortiguación con cultivos menos atractivos para los macacos.

Los cítricos aparecen entre las posibles especies que podrían utilizarse en esas franjas.

La propuesta consiste en explorar si una distribución diferente de los cultivos puede reducir la exposición de los frutales más vulnerables.

Esta alternativa sigue siendo una hipótesis de manejo que necesita comprobarse.

En otros sistemas agrícolas, los productores han utilizado cercas vivas como barreras para dificultar el acceso de animales a sus parcelas.

La experiencia ilustra la diversidad de estrategias disponibles, aunque no demuestra que una cerca vegetal pueda detener por sí sola a los macacos de Berbería.

La pérdida de bosques añade presión al conflicto rural

La investigación también examinó las transformaciones del paisaje de Béjaïa.

Según los datos citados por los autores, la provincia perdió aproximadamente 50.400 hectáreas de cobertura forestal entre 2001 y 2023.

Esta superficie equivale a cerca del 40 % de la cobertura forestal utilizada como referencia inicial en el análisis.

Una parte importante de las pérdidas estuvo relacionada con los incendios, especialmente durante 2023.

Los bosques y matorrales proporcionan alimento y refugio a los macacos.

Su deterioro puede modificar la disponibilidad de recursos naturales y las oportunidades de alimentación de los animales.

Sin embargo, los investigadores advierten que su estudio no permite demostrar que la pérdida forestal haya provocado directamente el aumento de las incursiones denunciadas por los agricultores.

La coincidencia entre degradación del hábitat y conflicto agrícola constituye una relación que necesita investigaciones adicionales.

Los autores consideran que las respuestas no deberían concentrarse exclusivamente en las explotaciones, sino incorporar también la conservación y recuperación del entorno natural.

La expansión agrícola no explica por sí sola los encuentros

Uno de los resultados que ayuda a interpretar el conflicto es la evolución reciente de la superficie agrícola.

Los investigadores señalan que los datos examinados no mostraron una expansión de las tierras agrícolas entre 2014 y 2021.

Esto introduce una diferencia importante respecto de otros conflictos entre agricultura y fauna silvestre, en los que el avance de los cultivos sobre áreas naturales puede desempeñar un papel central.

En Béjaïa, la transformación del paisaje forestal y la disponibilidad de alimentos naturales también deben considerarse.

La información disponible no permite establecer una única causa para las incursiones.

Es posible que intervengan simultáneamente la distribución de los huertos, los recursos alimentarios del bosque, la estacionalidad y el comportamiento de los animales.

La necesidad de identificar correctamente las causas aparece también en investigaciones desarrolladas en otros continentes.

En Honduras, un estudio con cámaras trampa permitió revisar las atribuciones de daños en cultivos de yuca a determinadas especies silvestres.

Ambas investigaciones muestran la importancia de basar las decisiones agrícolas en observaciones y datos, en lugar de depender exclusivamente de percepciones sobre los animales responsables.

Los macacos de Berbería están protegidos en Argelia

El macaco de Berbería es un primate originario del norte de África que habita principalmente en zonas forestales y montañosas.

Su situación de conservación exige medidas de protección frente a amenazas como la pérdida de hábitat y otras presiones humanas.

En Argelia, la especie cuenta con protección legal.

La caza y el empleo de procedimientos prohibidos, como determinados venenos, pueden dar lugar a sanciones económicas y penas de prisión.

La investigación encontró que pocos agricultores reconocieron utilizar armas de fuego o cebos envenenados.

No obstante, los autores advierten que las pérdidas agrícolas persistentes podrían incrementar la hostilidad hacia los animales si las familias afectadas no reciben alternativas prácticas.

El problema exige compatibilizar dos necesidades legítimas: la protección de los medios de vida rurales y la conservación de una especie amenazada.

Las soluciones deben evitar que los agricultores soporten individualmente todos los costos derivados de la presencia de fauna protegida.

La falta de formación limita las opciones de los productores

Otro resultado importante de las encuestas fue la escasa capacitación específica sobre el manejo de conflictos con animales silvestres.

Casi todos los agricultores participantes señalaron que no habían recibido formación sobre procedimientos para reducir estos encuentros.

Los investigadores consideran que esta carencia representa una oportunidad para desarrollar programas de asistencia técnica.

La formación podría abordar la identificación de los períodos de mayor riesgo, la selección de barreras y el mantenimiento de los sistemas de protección.

También permitiría explicar las restricciones legales aplicables a una especie protegida.

Las recomendaciones necesitan adaptarse a explotaciones pequeñas, donde la disponibilidad de mano de obra y recursos económicos puede ser limitada.

Una medida técnicamente eficaz podría resultar difícil de adoptar si requiere inversiones superiores a la capacidad financiera del productor.

Por ello, los autores destacan la importancia de combinar investigación, capacitación y mecanismos de apoyo.

Las compensaciones económicas podrían reducir las tensiones

La investigación también plantea la necesidad de examinar mecanismos de compensación por pérdidas agrícolas.

La estrategia de conservación argelina para el macaco de Berbería ha contemplado medidas destinadas a compensar daños.

Sin embargo, los autores indican que estos mecanismos no se habían implementado en la zona estudiada.

La ausencia de compensaciones puede aumentar la carga económica sobre las familias afectadas.

Los investigadores consideran que los subsidios o programas de apoyo podrían ayudar a reducir las pérdidas financieras y disminuir los incentivos para perseguir a los animales.

La propuesta no equivale a la aprobación de un nuevo programa gubernamental.

Su puesta en práctica requeriría decisiones institucionales, criterios de elegibilidad y mecanismos para verificar los daños.

La experiencia de otros conflictos agropecuarios muestra que la coordinación entre productores y autoridades puede ser relevante.

En Estados Unidos, un estudio encontró que el control coordinado de cerdos silvestres redujo significativamente los daños registrados en superficies de maíz.

Aunque el manejo de una especie invasora es muy diferente del de un primate protegido, el antecedente demuestra la importancia de organizar respuestas colectivas cuando las pérdidas superan la capacidad individual de los agricultores.

El conflicto es principalmente económico y no sanitario

Los investigadores también preguntaron a los agricultores por posibles agresiones físicas y preocupaciones relacionadas con la transmisión de enfermedades.

Ninguno de los participantes comunicó agresiones físicas de los macacos ni manifestó preocupación por contagios durante las entrevistas.

Los resultados indican que el conflicto documentado en Béjaïa se concentra principalmente en las pérdidas de cultivos y los daños materiales.

Esto permite orientar las medidas prioritarias hacia la protección de la producción y la reducción de los costos económicos.

No obstante, la ausencia de incidentes sanitarios comunicados no constituye una demostración de que no puedan existir riesgos en cualquier interacción entre personas y animales silvestres.

La investigación tampoco fue diseñada para medir la presencia de agentes patógenos.

Su enfoque principal fue agrícola, económico y de manejo de fauna.

Las explotaciones necesitan soluciones que puedan mantener

La situación de Béjaïa demuestra que el diseño de una medida de protección debe considerar su eficacia, costo y mantenimiento.

Los agricultores pueden utilizar varios métodos de vigilancia y disuasión, pero su combinación no garantiza una disminución de las incursiones.

Por esta razón, los investigadores recomiendan desarrollar ensayos que permitan comparar alternativas bajo condiciones reales.

Las pruebas deberían considerar el comportamiento de los macacos, la distribución de los árboles frutales y los momentos de mayor actividad.

También sería importante evaluar cuánto trabajo exige cada procedimiento y si los productores pueden mantenerlo durante varias temporadas.

La participación de las comunidades rurales resulta necesaria para identificar soluciones compatibles con sus necesidades económicas.

El objetivo no consiste únicamente en impedir el acceso de animales a una parcela durante algunos días, sino en reducir de manera sostenible las pérdidas sin aumentar el conflicto con una especie protegida.

La protección de los huertos requiere una respuesta coordinada

El estudio publicado en Scientific Reports documenta un conflicto agrícola de considerable importancia para las comunidades rurales de Béjaïa.

Las encuestas realizadas en 94 explotaciones muestran incursiones frecuentes de macacos, daños en frutales e instalaciones y abandono de algunas fincas por pérdidas atribuidas a estos animales.

Los higos aparecen entre los productos más afectados, mientras que julio, agosto y septiembre concentran una parte importante de las visitas.

Los resultados también indican que los métodos tradicionales utilizados por los productores no siempre ofrecen una protección suficiente.

Los investigadores proponen evaluar nuevas barreras, dispositivos de disuasión, cultivos de amortiguación y mecanismos de apoyo económico.

Estas alternativas todavía necesitan estudios que permitan determinar su eficacia y viabilidad en las condiciones locales.

La conservación de los bosques constituye otra dimensión importante, aunque no se ha demostrado una relación causal directa entre la pérdida forestal y el aumento de las incursiones.

Para los agricultores del norte de Argelia, el desafío consiste en mantener sus huertos productivos y proteger sus ingresos mientras comparten el territorio con una especie amenazada.

La investigación proporciona una base para diseñar respuestas que integren asistencia técnica, protección de cultivos y conservación de la fauna, sin trasladar exclusivamente a las familias rurales los costos de esa convivencia.

Fuentes referenciales:
Scientific Reports: Conflict between farmers and Barbary macaques (Macaca sylvanus) in Northern Algeria: threats and conservation implications
Rassim Khelifa, The Conversation: análisis de los conflictos entre agricultores y macacos en Argelia, publicado el 5 de octubre de 2026