La oferta FOB más competitiva coincide con precios al productor similares a los de Estados Unidos, mientras Ucrania y Brasil pierden capacidad exportadora
Redactor: Camila Herrera R.
Editor: Eduardo Schmitz
El maíz argentino reforzó su posición en el mercado internacional durante la jornada del 11 de septiembre de 2026, en medio de las dificultades logísticas que limitan los embarques desde el Mar Negro. Aunque el cereal nacional presenta los valores FOB más competitivos entre los principales proveedores, los productores argentinos reciben precios comparables con los de sus pares estadounidenses.
La situación refleja un cambio en la relación entre los valores de exportación y el precio disponible dentro de Argentina. La menor fluidez del comercio ucraniano, las dudas sobre la oferta de Estados Unidos y la desaceleración de los embarques brasileños aumentaron la demanda por el grano argentino y sostuvieron las cotizaciones locales.
El precio FOB representa el valor del producto colocado a bordo del buque en el puerto de origen, mientras que el precio FAS se aproxima al importe disponible antes de los costos asociados con la exportación. La diferencia entre ambas referencias permite evaluar cuánto del valor internacional llega efectivamente al mercado interno.
Ucrania mantiene una previsión difícil de cumplir
El informe mensual del Departamento de Agricultura de Estados Unidos mantuvo en 22 millones de toneladas la proyección de exportaciones ucranianas de maíz para la campaña 2026/27. Ese volumen equivaldría aproximadamente al 10 % de la oferta exportable mundial.
La estimación, sin embargo, enfrenta una dificultad operativa: la continuidad de la guerra con Rusia compromete el uso regular de los puertos y corredores marítimos del Mar Negro. El grano puede estar disponible dentro del país, pero no necesariamente cuenta con las condiciones de seguridad y transporte necesarias para llegar al mercado internacional.
Las ofertas ucranianas pueden registrar valores reducidos debido al riesgo asumido por los buques que operan en la zona. Por esa razón, no representan una referencia comercial directamente comparable con la de los orígenes que mantienen rutas de exportación más estables.
La interrupción logística también confirma que la disponibilidad mundial no depende únicamente del volumen cosechado. Como muestra el caso de Kenia y su necesidad de importar maíz, los precios, las rutas de abastecimiento y las decisiones comerciales pueden ser tan determinantes como la producción total.
Brasil reduce sus embarques por el crecimiento del consumo interno
Brasil, otro competidor directo de Argentina en el mercado mundial, también muestra una menor presencia exportadora. La entidad que agrupa a los agroexportadores brasileños proyectó para septiembre envíos por 5,03 millones de toneladas, frente a 7,33 millones registradas durante el mismo mes de 2025.
La desaceleración está vinculada, entre otros factores, con el crecimiento del consumo doméstico. La expansión de la industria brasileña del bioetanol elaborado con maíz absorbe una proporción creciente de la cosecha y reduce el volumen disponible para colocar en el exterior.
Estados Unidos también atraviesa un balance más ajustado. Si bien continúa siendo un proveedor fundamental, la incertidumbre sobre su cosecha y su saldo exportable incrementa la atención de los compradores sobre los cargamentos procedentes de Sudamérica.
Argentina programa 4,51 millones de toneladas para septiembre
Argentina aparece en esta coyuntura como uno de los pocos grandes orígenes con abundante mercadería, precios competitivos y capacidad para programar nuevos embarques. Para septiembre se encontraban previstos envíos por 4,51 millones de toneladas, un volumen que podía superar rápidamente el cronograma brasileño si continuaba el ritmo de registraciones.
Esta disponibilidad se apoya en una campaña excepcional. Las distintas estimaciones sitúan la producción nacional alrededor de 70 a 71,5 millones de toneladas, resultado de una mayor superficie sembrada, condiciones hídricas favorables y elevados rendimientos.
El volumen alcanzado por la cosecha argentina de maíz permite atender la demanda adicional que dejan Ucrania, Brasil y otros proveedores. La oportunidad comercial, no obstante, depende de que puertos, acopios, transporte terrestre y contratos acompañen el ritmo de salida del cereal.
El precio local se equipara con la referencia estadounidense
La particularidad del mercado es que el valor FOB argentino permanece por debajo del estadounidense, pero los precios FAS negociados en los mercados de futuros de ambos países se encuentran en niveles similares. Esto permite que el productor argentino reciba una cotización equivalente pese a que su grano se ofrece internacionalmente a un valor más competitivo.
El maíz disponible con referencia Rosario cerró el 11 de septiembre en 200 dólares por tonelada en A3 Mercados, sin cambios respecto de la jornada anterior. El contrato correspondiente a septiembre de 2026 finalizó en 202 dólares por tonelada, con una baja intradiaria del 0,4 %.
Las posiciones de la nueva cosecha registraron aumentos, en contraste con el movimiento bajista observado en Chicago. Esa divergencia muestra que la abundancia física del maíz argentino no está generando automáticamente una caída de las cotizaciones recibidas por el productor.
Diferir ventas ofrece una alternativa financiera
La posición de diciembre de 2026 terminó prácticamente sin cambios. La diferencia anualizada entre el precio disponible y ese contrato se situó cerca del 17 %, lo que representa un incentivo para postergar ventas cuando el productor dispone de capacidad de almacenamiento y puede controlar los riesgos asociados con la conservación del grano.
La tasa superaba el rango anual del 7 % al 8 % observado en los pagarés bursátiles del Mercado Argentino de Valores para un plazo comparable. Esta relación favorece, en principio, el diferimiento comercial frente a otras alternativas financieras, aunque la decisión debe incorporar costos de almacenaje, calidad, intereses, seguros y necesidades de liquidez.
El contexto tampoco garantiza que las cotizaciones mantengan el mismo comportamiento. Una recuperación de los embarques desde el Mar Negro, un cambio en la cosecha estadounidense, la reactivación de las ventas brasileñas o una disminución de la demanda podrían modificar rápidamente la relación entre precios disponibles y futuros.
Para los productores, la señal central es que la competitividad exportadora de Argentina coincide actualmente con una mayor capacidad para capturar valor dentro del mercado local. La evolución de la guerra, el ritmo de las cargas portuarias y las nuevas cifras de producción determinarán cuánto tiempo puede sostenerse esta configuración.
Fuente referencial:
Bichos de Campo


