Apicultura y polinización

El método troyano contra la avispa asiática entraña graves riesgos

Publicado el 28/08/2026 · REDACCION

La veterinaria apícola Iria Bellas advierte que el uso de una velutina para llevar insecticida hasta su nido también puede contaminar abejas, aves y otras especies.


Redactor: Camila Herrera R.
Editor: Eduardo Schmitz

Una técnica empleada por algunos apicultores para combatir la avispa asiática utiliza un ejemplar vivo como vehículo para transportar insecticida hasta el interior de su propia colonia. Conocida como método del “troyano”, la práctica busca destruir el nido desde dentro, pero puede ocasionar daños graves a las abejas y al medioambiente si la sustancia no llega al destino previsto.

La veterinaria apícola española Iria Bellas explicó el funcionamiento y los peligros del procedimiento ante la presión que Vespa velutina ejerce sobre los colmenares. La especialista señaló que decidió abordar públicamente el tema porque la falta de soluciones eficaces está llevando a algunos productores a probar medidas desesperadas sin información suficiente sobre sus posibles consecuencias.

La advertencia adquiere especial relevancia para España, donde la avispa asiática está presente desde 2010 y se ha extendido principalmente por el norte del país. Su avance añade una amenaza productiva y sanitaria a los numerosos desafíos que actualmente afronta la apicultura española y sus millones de colmenas.

Una avispa contaminada para alcanzar el interior del nido

El método consiste, en términos generales, en capturar una avispa asiática viva, aplicarle una pequeña cantidad de una sustancia tóxica y liberarla con la expectativa de que regrese a su colonia. Si el ejemplar alcanza el nido, el producto puede propagarse entre las obreras, las larvas y eventualmente la reina.

La estrategia recibe su nombre del caballo de Troya porque pretende introducir el agente de control dentro de una estructura difícil de localizar o alcanzar directamente. Bellas evitó identificar los productos utilizados, precisamente por los riesgos asociados a su manipulación y por la posibilidad de que una explicación detallada fomente aplicaciones inadecuadas.

La técnica no ofrece garantías de que la avispa tratada vuelva a su colonia. El insecto podría morir durante el trayecto, desviarse de su recorrido, ser capturado por un depredador o entrar en un lugar distinto al previsto. La incertidumbre sobre su destino convierte cada liberación en una posible vía de exposición para especies que no constituyen el objetivo del tratamiento.

El insecticida también puede llegar a las abejas

Uno de los escenarios más peligrosos se produce cuando la velutina contaminada entra en una colmena debilitada. En ese caso, la sustancia destinada a destruir el nido invasor podría alcanzar a las abejas melíferas y provocar un daño superior al que inicialmente se intentaba evitar.

También existe el riesgo de que un ave u otro animal capture la avispa antes de que esta alcance su colonia. Por esa razón, el método no debe entenderse como una solución inocua ni como una práctica que pueda aplicarse sin conocimientos técnicos, evaluación ambiental y cumplimiento de la normativa correspondiente.

El peligro para los polinizadores constituye una preocupación central en cualquier sistema de control. Otras propuestas han intentado reducir ese impacto mediante dispositivos selectivos, como una trampa fabricada mediante impresión 3D cuyos orificios permiten escapar a insectos de menor tamaño. Sin embargo, ninguna herramienta aislada resuelve por completo la expansión de la especie.

La presión de la velutina bloquea la actividad de las colmenas

La avispa asiática captura abejas obreras frente a la entrada de las colmenas para utilizarlas como alimento. Su presencia continuada no solo reduce directamente la población de la colonia, sino que también altera su comportamiento: las abejas disminuyen los vuelos de recolección y permanecen en el interior para evitar los ataques.

Ese bloqueo limita la entrada de néctar, polen y agua, debilita las reservas y puede comprometer la supervivencia de la colonia durante el invierno. En Galicia, los apicultores han observado durante 2026 una aparición más temprana y ataques simultáneos de numerosas velutinas frente a una misma colmena.

El problema tampoco se limita a España. La expansión de la avispa asiática en Alemania y otros territorios europeos ha incrementado la vigilancia y la preocupación entre apicultores, autoridades y especialistas en especies invasoras.

El control exige vigilancia y procedimientos autorizados

La advertencia de Bellas pone el foco en una dificultad compartida por numerosos productores: necesitan proteger sus colmenas, pero algunas intervenciones improvisadas pueden trasladar el peligro hacia las propias abejas, la fauna silvestre o el entorno donde se desarrolla la actividad apícola.

La gestión de Vespa velutina requiere combinar la detección temprana, la localización de nidos, la retirada por personal capacitado y el empleo de medidas selectivas que reduzcan la captura de otros insectos. Cuando se utilizan biocidas, su aplicación debe respetar las autorizaciones, indicaciones y restricciones vigentes, sin recurrir a sustancias o dosis elegidas de manera experimental.

La capacidad de las abejas para defenderse también es objeto de investigación. Se han documentado respuestas colectivas frente a la avispa asiática, aunque estas conductas no eliminan la presión que sufren las colonias cuando los ataques son intensos y persistentes.

El llamado de la veterinaria apícola no presenta el método troyano como una receta de aplicación, sino como una práctica de alto riesgo que debe analizarse con cautela. La urgencia por defender los colmenares no elimina la necesidad de proteger simultáneamente a las abejas, los demás polinizadores y la fauna que puede entrar en contacto con los productos utilizados.

Fuente referencial:
El Debate



Mundo Agropecuario
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