Agricultura

China eleva un 12,3% la cosecha de tomate con niebla fina

Publicado el 02/08/2026 · REDACCION

Un ensayo en invernadero de la Universidad Agrícola y Forestal del Noroeste mejoró la fotosíntesis y el rendimiento comercializable durante el verano, sin cambios significativos en la calidad del fruto


Redactor: Camila Herrera R.
Editor: Eduardo Schmitz

Un equipo de investigadores de la Universidad Agrícola y Forestal del Noroeste, en China, comprobó que la aplicación controlada de una niebla de gotas diminutas dentro de un invernadero puede aliviar el estrés atmosférico del tomate durante el verano. En el ensayo, el tratamiento incrementó un 12,3% la producción comercializable por planta.

El trabajo científico fue publicado en 2015 en la revista PLOS ONE y se basó en un experimento efectuado durante el verano de 2014. Sus resultados han vuelto a cobrar interés ante la necesidad de proteger los cultivos bajo cubierta frente a temperaturas elevadas y ambientes excesivamente secos, factores que pueden limitar la fotosíntesis y reducir el rendimiento.

Una niebla fina para regular el ambiente del invernadero

El sistema se activaba automáticamente cuando el aire alcanzaba condiciones de sequedad determinadas. Las boquillas producían gotas más pequeñas que las utilizadas por los equipos convencionales de nebulización, con el objetivo de elevar la humedad ambiental sin mojar intensamente el follaje.

La tecnología permitió reducir el déficit de presión de vapor, un indicador de la demanda de agua que la atmósfera ejerce sobre la planta. Cuando este déficit aumenta demasiado, los tomates pueden cerrar parcialmente sus estomas para limitar la pérdida de agua; esa respuesta también restringe la entrada de dióxido de carbono necesaria para la fotosíntesis.

Los investigadores observaron que las plantas tratadas mantuvieron una mayor conductancia estomática y una tasa fotosintética superior. Este resultado coincide con la importancia de estudiar cómo el calor y otros estreses climáticos afectan la fotosíntesis del tomate.

Más tomates comercializables sin alterar su dulzor

La producción comercializable pasó de aproximadamente 506 a 568 gramos por planta, lo que representó un incremento del 12,3%. El tratamiento no produjo diferencias significativas en la cantidad de frutos no comercializables.

Los análisis tampoco identificaron cambios relevantes en los sólidos solubles, la acidez titulable o la relación entre ambos parámetros. Esta última se empleó como referencia del equilibrio entre dulzor y acidez, por lo que el aumento del rendimiento no estuvo acompañado de una modificación significativa de esas características del fruto.

La experiencia se realizó con tomates de la variedad JinPeng en dos compartimentos de un invernadero de vidrio: uno equipado con micro-niebla y otro utilizado como control. Frente a otras alternativas de producción, el cultivo de tomates en invernadero permite intervenir sobre el microclima, aunque exige controlar cuidadosamente la temperatura, la ventilación y la humedad.

Eficiencia fisiológica y crecimiento de las plantas

Además de mejorar la fotosíntesis, la niebla fina redujo la tasa de transpiración medida en las hojas y elevó su eficiencia instantánea en el uso del agua. Este indicador describe la relación entre el carbono incorporado mediante la fotosíntesis y el agua perdida por transpiración, pero no equivale necesariamente a un ahorro total de agua en la explotación.

Las plantas sometidas al tratamiento también alcanzaron mayor altura y desarrollaron hojas más largas. Los investigadores detectaron un aumento de la densidad estomática, mientras que el tamaño de los estomas permaneció sin cambios significativos.

La modificación del microclima forma parte de una línea más amplia de innovación en horticultura protegida. Otros proyectos han analizado tanto el manejo selectivo de la luz para favorecer el crecimiento del tomate como distintos tratamientos destinados a fortalecer la fotosíntesis bajo condiciones adversas.

Costos, humedad y límites del experimento

Los autores advirtieron que la instalación y el funcionamiento de los sistemas de micro-niebla pueden implicar costos elevados de inversión, electricidad y agua. Por esa razón, la mejora fisiológica registrada no basta para establecer su rentabilidad: cada productor tendría que valorar el clima local, el precio del cultivo, la infraestructura disponible y el costo de operación.

El manejo de la humedad también requiere precisión. Una nebulización mal regulada, una ventilación insuficiente o el mojado persistente de las hojas pueden favorecer enfermedades. El riesgo resulta especialmente relevante en periodos propicios para el desarrollo del tizón tardío en los tomates.

El estudio comparó solamente dos compartimentos de un mismo invernadero y no contó con una replicación amplia de los tratamientos ambientales. Los propios investigadores señalaron que esta limitación reduce el alcance estadístico de los resultados. También indicaron que las mediciones ambientales se concentraron en el centro de cada compartimento y no reflejaron toda la variación espacial posible dentro de la instalación.

Los resultados, por tanto, muestran el potencial de la micro-niebla para mitigar el estrés estival y elevar el rendimiento del tomate bajo condiciones experimentales específicas. Su adopción comercial necesitaría nuevas evaluaciones con diferentes variedades, climas, diseños de invernadero y análisis económicos completos.

Fuentes referenciales:
OKDIARIO
PLOS ONE



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