Alimentación animal

Nutrición de precisión permite producir hasta 1,5 litros más de leche por vaca

Publicado el 04/07/2026 · REDACCION

Bioter y Adisseo presentaron en Villa María, Córdoba, una alianza técnica basada en metionina protegida para mejorar la eficiencia lechera, la proteína láctea y el balance nutricional de los rodeos.


Redactor: Luis Ortega
Editor: Karem Díaz S.

Una tecnología de nutrición de precisión aplicada a vacas lecheras mostró incrementos de producción del orden de 1 a 1,5 litros más de leche por vaca por día, además de mejoras en parámetros de calidad como la proteína láctea. La propuesta fue presentada en Argentina como parte de una alianza estratégica entre Bioter S.A. y Adisseo.

El desarrollo se apoya en el uso de metionina protegida dentro de programas nutricionales para rumiantes. La iniciativa fue formalizada durante una jornada técnica realizada el 2 de junio de 2026 en el Amérian Villa María Park Hotel, en Villa María, Córdoba, con participación de productores, asesores y referentes del sector lechero.

La alianza busca combinar tecnología global con conocimiento local para adaptar soluciones de nutrición de precisión a la realidad de los sistemas lecheros argentinos. El eje técnico no es solo agregar un insumo, sino ajustar el balance de aminoácidos para mejorar eficiencia, producción, proteína, salud y desempeño reproductivo del rodeo.

De la proteína bruta al balance de aminoácidos

El punto central de la propuesta es un cambio de enfoque en la formulación de dietas. En lugar de trabajar únicamente con proteína bruta, el programa apunta a balancear aminoácidos específicos, especialmente metionina, considerada un aminoácido limitante en vacas lecheras.

La metionina protegida está diseñada para atravesar el rumen y llegar en mayor proporción al intestino, donde puede ser absorbida y utilizada por el animal. Este tipo de estrategia se integra dentro de la alimentación animal de precisión, un campo que busca ajustar nutrientes según etapa productiva, calidad de forrajes, producción esperada y objetivos del establecimiento.

Durante la jornada se presentaron resultados obtenidos con tecnologías como Smartamine M y MetaSmart. Los datos expuestos indicaron aumentos de 1 a 1,5 litros por vaca por día y mejoras de 0,10 a 0,15 puntos en proteína láctea, valores relevantes para tambos que buscan elevar productividad sin perder foco en composición y eficiencia.

Más leche, más proteína y mejor eficiencia

En la lechería moderna, producir más litros no alcanza si la calidad de la leche y la eficiencia del uso de nutrientes quedan fuera del análisis. Por eso, el aumento de proteína láctea cobra importancia comercial e industrial, ya que este componente influye en el valor nutricional, el procesamiento y la elaboración de derivados.

La mejora de proteína en leche también conecta con la salud metabólica del rodeo. Un buen balance de aminoácidos puede ayudar a expresar mejor el potencial genético de las vacas, sostener la producción en etapas exigentes y reducir desperdicios nutricionales. En ese punto, la nutrición de precisión se vuelve una herramienta de manejo, no una solución aislada.

Investigaciones sobre proteína y calidad de la leche han mostrado que la composición láctea es clave tanto para el valor nutricional como para la eficiencia de procesamiento. Por eso, pequeñas mejoras en proteína pueden tener impacto productivo y económico cuando se sostienen en el tiempo.

El período de transición como punto crítico

Uno de los aspectos destacados fue el impacto potencial de la estrategia durante el período de transición, una etapa especialmente sensible que incluye el preparto, el parto y el inicio de la lactancia. En ese momento, las vacas enfrentan alta demanda energética, cambios metabólicos y mayor riesgo de trastornos sanitarios.

Bioter y Adisseo plantean que el correcto balance aminoacídico puede contribuir a reducir la incidencia de trastornos metabólicos y mejorar indicadores reproductivos. La idea es que una nutrición más ajustada permita sostener la producción sin generar desequilibrios que afecten fertilidad, longevidad o salud del animal.

El manejo de vacas lecheras también depende de agua, confort, clima, genética, sanidad y calidad del alimento. Por ejemplo, el consumo de agua es decisivo: se estima que las vacas lactantes pueden requerir de 4 a 4,5 litros de agua de calidad por cada kilogramo de leche producido, una relación que convierte al acceso hídrico en parte esencial de la producción de leche.

Una solución técnica adaptada al tambo argentino

La alianza fue presentada como una integración entre tecnologías internacionales y asistencia técnica local. Participaron el médico veterinario Álvaro Echenique, director comercial de Bioter S.A.; el zootecnista Luiz Vinicius Proeça, gerente técnico de Adisseo América do Sul; y el doctor Jorge Carneiro, fundador de Dairy Inside Consultoría.

El enfoque propuesto combina productos, análisis de forrajes, herramientas de formulación como AMTS y monitoreo productivo. Esto es importante porque la respuesta a una tecnología nutricional depende del contexto: base forrajera, nivel de producción, composición del rodeo, manejo del comedero, sanidad, clima y metas económicas.

En sistemas lecheros de alto desempeño, la alimentación se vuelve cada vez más específica. El uso de enzimas, levaduras, aminoácidos protegidos, subproductos y otras estrategias ha sido evaluado para mejorar producción y calidad. Estudios sobre raciones de vacas lecheras también han mostrado cómo la dieta puede influir en litros, proteína, lactosa y sólidos deseables.

Sustentabilidad y eficiencia ambiental

Otro argumento presentado en la jornada fue la eficiencia ambiental. La optimización del perfil de aminoácidos puede reducir la excreción de nitrógeno y la huella de carbono por litro de leche producido, siempre que la estrategia se integre en un sistema de manejo consistente.

La lógica es sencilla: cuando el animal aprovecha mejor los nutrientes, se reducen pérdidas y se mejora la conversión alimenticia. Esto puede tener valor económico para el productor y, al mismo tiempo, contribuir a una producción más eficiente desde el punto de vista ambiental.

La ganadería lechera enfrenta presión para producir más con menos recursos, disminuir emisiones y mantener estándares de bienestar animal. En ese escenario, el ajuste fino de la dieta aparece como una vía concreta para mejorar resultados sin depender únicamente de aumentar escala o cantidad de insumos.

Qué debe mirar el productor

Los resultados presentados no significan que cualquier establecimiento obtendrá automáticamente 1,5 litros adicionales por vaca. La respuesta depende de la formulación completa, la calidad del forraje, el estado del rodeo, la etapa de lactancia y el manejo general del sistema.

Para el productor, el valor de una tecnología como la metionina protegida está en su evaluación técnica y económica. Debe analizarse cuánto mejora la producción, qué ocurre con la proteína, cómo responde la salud del rodeo y si el margen adicional justifica la inversión.

La señal principal es que la nutrición de precisión está ganando espacio en la lechería argentina. No se trata de alimentar más, sino de alimentar mejor: con diagnósticos, datos, formulación ajustada y seguimiento productivo. En un sector donde cada litro y cada punto de proteína cuentan, esa diferencia puede definir la rentabilidad del tambo.

Fuente(s) referenciales

Agrofy News. “La tecnología que permite producir hasta 1,5 litros más de leche por vaca”. Publicado el 1 de julio de 2026.



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