La nueva Estrategia europea sobre la Ganadería destaca el papel del pastoreo extensivo en la conservación de hábitats, la prevención de incendios forestales y el mantenimiento de la actividad económica y social en el medio rural.
Redactor: Luis Ortega
Editor: Eduardo Schmitz
La Comisión Europea ha reconocido el valor estratégico de los sectores ovino y caprino para conservar los ecosistemas, prevenir incendios forestales y mantener vivo el medio rural. La nueva Estrategia de la Unión Europea sobre la Ganadería respalda así un modelo productivo que aporta beneficios ambientales y sociales más allá de la producción de carne y leche.
El documento identifica al pastoreo extensivo como una actividad esencial para la gestión sostenible del territorio europeo. La presencia de ovejas y cabras ayuda a controlar la vegetación, conservar los paisajes abiertos y evitar la acumulación de biomasa inflamable en montes, pastizales y espacios naturales protegidos.
Este reconocimiento institucional llega después de años de reivindicaciones por parte de ganaderos y organizaciones sectoriales, que han reclamado que el trabajo realizado por los rebaños sea considerado un servicio ambiental prestado al conjunto de la sociedad.
El pastoreo conserva millones de hectáreas protegidas
La Comisión Europea estima que alrededor de 35 millones de hectáreas de hábitats protegidos dependen del pastoreo para mantenerse en buen estado de conservación.
Cuando desaparece la actividad ganadera, los pastizales y terrenos abiertos pueden quedar cubiertos progresivamente por matorrales. Esta transformación modifica los hábitats, reduce la diversidad del paisaje e incrementa la cantidad de material vegetal que puede alimentar los incendios forestales.
El manejo de los rebaños permite retirar parte de esa vegetación mediante el consumo directo de hierbas, arbustos y brotes. La actividad genera mosaicos de zonas pastoreadas que pueden reducir la continuidad del combustible y facilitar las tareas de prevención y extinción.
La utilización de animales para gestionar la vegetación forma parte de diferentes proyectos europeos. Las experiencias de pastoreo inteligente contra los incendios y en favor de la biodiversidad combinan los conocimientos tradicionales de los ganaderos con herramientas de seguimiento y planificación territorial.
Ovejas y cabras frente al riesgo de incendios
Los sectores ovino y caprino tienen una importancia particular en la prevención de incendios debido a su capacidad para aprovechar terrenos difíciles, pendientes, zonas de montaña y áreas con vegetación que no puede gestionarse fácilmente mediante maquinaria.
Las cabras consumen una proporción importante de vegetación leñosa y arbustiva, mientras que las ovejas aprovechan principalmente pastos y plantas herbáceas. La combinación de ambas especies puede reducir diferentes tipos de combustible vegetal.
Este servicio resulta especialmente relevante en regiones mediterráneas afectadas por sequías prolongadas, temperaturas elevadas, abandono de tierras agrícolas y despoblación rural.
Otros herbívoros también pueden contribuir a esta gestión. Investigaciones recientes han mostrado que los caballos pueden actuar como aliados en la prevención de incendios forestales al consumir gramíneas y, en determinadas condiciones, vegetación leñosa.
La Estrategia europea incorpora así la ganadería extensiva dentro de las respuestas necesarias frente al aumento del riesgo de grandes incendios y la pérdida de biodiversidad.
El censo europeo cayó un 26 % en veinte años
El reconocimiento ambiental se produce mientras el sector atraviesa una disminución sostenida de su capacidad productiva. Durante los últimos veinte años, el censo europeo de ovino y caprino se redujo un 26 %.
Europa cuenta actualmente con alrededor de 54 millones de ovejas y 10 millones de cabras. La caída refleja el cierre de explotaciones, la falta de rentabilidad, el envejecimiento de los titulares y las dificultades para incorporar a nuevos ganaderos.
La reducción de los rebaños no afecta únicamente al suministro de alimentos. También disminuye la superficie gestionada mediante el pastoreo y acelera el abandono de terrenos que durante generaciones fueron conservados por la actividad pecuaria.
La ganadería extensiva como modelo productivo sustentable aprovecha recursos naturales disponibles en amplias superficies y mantiene una relación directa con los ecosistemas locales.
Su retroceso puede provocar la pérdida de conocimientos pastoriles, razas adaptadas al territorio, infraestructuras tradicionales y actividades económicas vinculadas con la transformación y comercialización de productos ganaderos.
Beneficios que van más allá de la producción de alimentos
Las explotaciones ovinas y caprinas producen carne, leche, quesos, lana y otros alimentos y materias primas. Sin embargo, la Comisión Europea reconoce que su aportación no puede medirse únicamente mediante los productos que llegan al mercado.
Los rebaños mantienen caminos y espacios abiertos, favorecen el reciclaje de nutrientes, transportan semillas y contribuyen a conservar hábitats asociados con el pastoreo.
La presencia de ganaderos también permite vigilar grandes extensiones rurales, detectar problemas ambientales y mantener actividades económicas en localidades con pocas alternativas laborales.
Los sistemas pastoriles pueden contribuir además a evitar una crisis de biodiversidad cuando se gestionan con cargas ganaderas apropiadas. La evidencia disponible muestra que la agricultura pastoril ayuda a conservar paisajes y especies, mientras que el abandono puede aumentar el riesgo de incendios y alterar los pastizales.
INTEROVIC reclama medidas concretas
La Organización Interprofesional Agroalimentaria del Ovino y el Caprino, INTEROVIC, valoró positivamente el diagnóstico realizado por la Comisión Europea, pero considera insuficientes las soluciones planteadas para frenar el abandono del sector.
La Estrategia incluye más de treinta acciones relacionadas con estudios, hojas de ruta y herramientas de apoyo. Sin embargo, no establece mecanismos concretos que aseguren una remuneración adecuada por los servicios ambientales proporcionados por los ganaderos.
El reconocimiento político no garantiza por sí solo la continuidad de las explotaciones. Los productores necesitan ingresos suficientes para cubrir los costos de alimentación, sanidad animal, transporte, mano de obra, mantenimiento de instalaciones y cumplimiento de las normas europeas.
INTEROVIC considera necesario traducir la valoración ambiental del pastoreo en políticas económicas capaces de sostener a quienes realizan diariamente esa gestión del territorio.
El relevo generacional será decisivo
La falta de jóvenes dispuestos a continuar las explotaciones constituye uno de los principales desafíos para el ovino y el caprino.
La actividad requiere atención permanente a los animales, disponibilidad de tierras, inversiones iniciales y conocimientos técnicos que suelen transmitirse dentro de las familias y comunidades rurales.
La baja rentabilidad, la inestabilidad de los precios y la dificultad para acceder a vivienda, servicios e infraestructura en determinadas zonas rurales reducen el atractivo de la profesión.
Raúl Muñiz, presidente de INTEROVIC, valoró como una excelente noticia que la Comisión Europea reconozca el papel estratégico del ovino y el caprino. El siguiente paso, indicó, debe ser convertir ese reconocimiento en medidas capaces de mantener las explotaciones y asegurar el relevo generacional.
La ganadería extensiva como parte de la política ambiental
La nueva orientación europea sitúa a los ganaderos extensivos como participantes activos en la adaptación al cambio climático, la prevención de incendios, la conservación de la biodiversidad y la cohesión territorial.
Esta perspectiva implica que las políticas ganaderas, agrícolas, forestales y ambientales deben coordinarse. Las ayudas destinadas al sector pueden evaluarse no solo en función del volumen producido, sino también de la superficie gestionada y de los servicios prestados al territorio.
Los programas de pastoreo preventivo, los contratos para conservar espacios naturales y los pagos por servicios ambientales representan algunas de las herramientas que podrían desarrollarse o ampliarse.
También resulta necesario facilitar el acceso a pastos, reducir las cargas administrativas y proteger la movilidad de los rebaños mediante caminos ganaderos y corredores tradicionales.
Una actividad vinculada con la vida rural europea
La desaparición de una explotación ovina o caprina puede tener efectos sobre comercios, mataderos, queserías, veterinarios, transportistas y proveedores de insumos.
En pequeñas localidades, cada explotación contribuye a conservar empleo, población y actividad económica. El pastoreo mantiene además paisajes culturales que forman parte de la identidad de numerosas regiones europeas.
La reducción del 26 % en el censo durante dos décadas muestra que el deterioro del sector no es coyuntural. Mantener los actuales 54 millones de ovejas y 10 millones de cabras exigirá mejorar la viabilidad económica y reconocer materialmente las funciones que realizan.
La Estrategia de la Unión Europea sobre la Ganadería ofrece un respaldo institucional al ovino y al caprino. El desafío pendiente es convertir ese diagnóstico en apoyos concretos que permitan conservar los rebaños, los ecosistemas dependientes del pastoreo y las comunidades rurales que sostienen esta actividad.
Fuente(s) referenciales
ASAJA Palencia: La UE reconoce que el ovino y caprino son clave para conservar los ecosistemas

