Impacto Ambiental

España recupera el pastoreo como barrera frente a los incendios

Publicado el 23/09/2026 · REDACCION

Expertos forestales reclaman reforzar la presencia de cabras y otros herbívoros en los montes valencianos para controlar la vegetación combustible, mientras la pérdida de ganadería extensiva y el abandono rural dificultan el mantenimiento del territorio


Redactor: Valentina Ríos
Editor: Karem Díaz S.

La progresiva desaparición del ganado de los montes de la Comunitat Valenciana, en España, está debilitando una herramienta tradicional de gestión forestal: el pastoreo. Especialistas del sector advierten que la menor presencia de cabras, ovejas y otros herbívoros favorece la acumulación de vegetación que puede convertirse en combustible durante los incendios, en un territorio donde el abandono rural y la baja rentabilidad de determinadas explotaciones han reducido la actividad ganadera.

El planteamiento ha adquirido especial relevancia después de los grandes incendios registrados en España y ante la necesidad de reforzar la prevención más allá de las actuaciones de extinción. La ganadería extensiva permite consumir hierbas, brotes y parte del matorral de forma continuada, por lo que puede incorporarse al mantenimiento de cortafuegos, áreas estratégicas y otros espacios donde reducir la continuidad de la vegetación resulta prioritario.

Cabras y ovejas ayudan a reducir la biomasa combustible

El papel preventivo del ganado depende de su capacidad para aprovechar vegetación que, sin manejo, puede acumularse durante años. Las cabras destacan por consumir también especies arbustivas y acceder a terrenos difíciles, mientras que ovejas, bovinos y equinos presentan comportamientos alimentarios diferentes que pueden utilizarse de acuerdo con las características de cada zona.

La estrategia no consiste simplemente en introducir animales en cualquier monte. El pastoreo dirigido requiere establecer cargas ganaderas, períodos de permanencia, disponibilidad de agua y superficies prioritarias para conseguir una reducción efectiva de la vegetación sin provocar sobrepastoreo ni degradación del suelo.

Experiencias desarrolladas en otros territorios españoles muestran cómo estas prácticas pueden combinarse con nuevas tecnologías. En Galicia, por ejemplo, un proyecto utiliza ganado vacuno con vallado virtual para controlar vegetación próxima a las aldeas, dirigiendo a los animales mediante collares GPS hacia franjas donde el desbroce resulta estratégico para la prevención.

El abandono ganadero transforma el paisaje rural

La disminución del pastoreo no tiene únicamente consecuencias económicas para las explotaciones. Cuando desaparece la actividad ganadera extensiva, terrenos anteriormente aprovechados comienzan a cerrarse con vegetación, aumenta la presencia de matorral y se pierde parte del mosaico formado por pastos, cultivos, bosques y zonas abiertas.

Ese proceso puede incrementar la continuidad horizontal y vertical del combustible vegetal. En determinadas condiciones meteorológicas, una masa continua de vegetación seca facilita que el fuego encuentre material disponible para propagarse por superficies extensas.

El problema está estrechamente relacionado con la despoblación y la pérdida de actividades productivas. La experiencia de proyectos españoles de gestión silvopastoral ha mostrado que el pastoreo planificado puede combinar prevención de incendios, conservación de biodiversidad y actividad económica rural, siempre que las intervenciones se adapten a las condiciones ecológicas y productivas de cada territorio.

La desaparición de explotaciones plantea así una dificultad adicional: aunque exista interés en utilizar animales para mantener áreas forestales, hacen falta ganaderos capaces de sostener los rebaños, infraestructura para manejarlos y una actividad económicamente viable durante todo el año.

La Comunitat Valenciana financia el pastoreo preventivo

La Generalitat Valenciana dispone en 2026 de ayudas específicas para utilizar ganadería extensiva en zonas estratégicas vinculadas a la prevención de incendios forestales. La convocatoria contempla ganado ovino, caprino, equino y bovino y define expresamente como objetivo controlar la vegetación natural, reducir el riesgo de incendio y mantener la función ecológica de esta actividad en el monte mediterráneo.

Las superficies elegibles incluyen áreas cortafuegos que necesitan mantenimiento, puntos estratégicos definidos en los instrumentos de planificación, determinadas zonas húmedas catalogadas y montes gestionados por la Generalitat. Las actuaciones deben integrarse en la planificación forestal correspondiente.

La ayuda para el mantenimiento de vegetación mediante pastoreo puede alcanzar hasta 132 euros por hectárea y año, condicionada al cumplimiento de los requisitos establecidos y a la verificación del trabajo realizado. El importe máximo anual por beneficiario para esta parte del programa es de 10.000 euros.

También pueden financiarse determinados gastos vinculados directamente con la actividad, entre ellos dispositivos de seguimiento del ganado, collares de vallado virtual o GPS, sensores de comportamiento, bebederos automáticos, abastecimiento de agua y gastos veterinarios asociados al pastoreo en las zonas estratégicas.

La rentabilidad determina si el ganado permanece en el monte

Los beneficios ambientales del pastoreo no garantizan por sí solos la continuidad de las explotaciones. Los productores necesitan que la actividad genere ingresos suficientes para cubrir alimentación complementaria, sanidad, transporte, agua, mano de obra, instalaciones y otros costes del manejo extensivo.

El sector caprino constituye un ejemplo de esa tensión. Aunque los pequeños rumiantes tienen un peso productivo relativamente reducido en Europa, pueden mantener actividad económica en áreas donde otros modelos ganaderos encuentran mayores dificultades. Investigaciones sobre estos sistemas han destacado que la ganadería caprina puede reducir biomasa y contribuir a limitar la propagación de incendios, además de conservar actividad en zonas rurales y de montaña.

El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico también considera la ganadería extensiva una herramienta útil dentro de la prevención forestal. Sus orientaciones estratégicas recomiendan potenciar especialmente el ganado menor en la gestión del combustible y favorecer mecanismos económicos que reconozcan esa función.

El pastoreo dirigido complementa los trabajos forestales

El ganado no sustituye todas las labores necesarias para proteger un monte. Existen áreas donde siguen siendo necesarios desbroces mecánicos, tratamientos selvícolas, mantenimiento de cortafuegos, gestión de restos vegetales, vigilancia y otras intervenciones. Su principal ventaja es que puede proporcionar un mantenimiento periódico después de las actuaciones iniciales.

La utilidad depende además del tipo de vegetación y de la especie ganadera. Una carga insuficiente puede producir poco efecto sobre el combustible, mientras que una presión excesiva puede afectar la regeneración vegetal, compactar determinadas superficies o deteriorar áreas sensibles. El diseño debe responder a objetivos forestales concretos y contar con seguimiento técnico.

España cuenta desde hace décadas con Equipos de Prevención Integral de Incendios Forestales que trabajan directamente con la población rural y promueven medidas de control de la vegetación compatibles con los usos tradicionales. Esta visión preventiva busca intervenir sobre las condiciones del territorio antes de que se produzca un incendio.

La importancia de mantener rumiantes en pastoreo también aparece en el debate sobre los impactos ambientales de la ganadería. Un análisis publicado anteriormente en Mundo Agropecuario señalaba que reducir indiscriminadamente los rumiantes extensivos puede eliminar servicios asociados al pastoreo, entre ellos el mantenimiento de espacios naturales, la fertilización del suelo y la reducción de vegetación combustible.

Prevenir incendios también exige mantener población rural

El abandono rural aparece de forma recurrente entre los factores que dificultan la gestión preventiva del territorio. Cuando desaparecen ganaderos, agricultores y otros trabajadores vinculados al medio rural, también disminuyen actividades que históricamente mantenían parcelas cultivadas, pastos, caminos y zonas abiertas.

El Plan Forestal Español 2022-2032 contempla medidas destinadas a reforzar la ganadería extensiva como aprovechamiento forestal relacionado con la prevención de incendios, la conservación de hábitats, la protección del suelo y la adaptación frente al cambio climático.

La misma relación entre viabilidad económica y conservación puede observarse en sistemas agroforestales como la dehesa. Productores han advertido que mantener al ganadero resulta esencial para conservar el paisaje y reducir el riesgo de incendios, porque el manejo cotidiano evita que la protección ambiental dependa exclusivamente de intervenciones puntuales financiadas por las administraciones.

La estrategia valenciana de remunerar el pastoreo preventivo intenta precisamente reconocer esa función territorial. Mantener cabras, ovejas, bovinos y equinos en determinadas áreas forestales puede producir alimentos y generar actividad económica al mismo tiempo que reduce vegetación, pero su continuidad depende de que el servicio prestado al territorio sea compatible con explotaciones ganaderas económicamente sostenibles.

Fuentes referenciales:
Levante-EMV
Generalitat Valenciana
Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico



Mundo Agropecuario
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