Agricultura

Plaga de ratones golpea al agro de Australia Occidental y podría ceder pronto

Publicado el 21/06/2026 · REDACCION

La invasión afecta viviendas, galpones, caminos y campos agrícolas, pero el invierno, la menor disponibilidad de alimento y el uso de cebos autorizados podrían reducir la presión sobre las comunidades rurales


Redactor: Javier Morales O.
Editor: Karem Díaz S.

Durante meses, una enorme plaga de ratones ha invadido regiones agrícolas de Australia Occidental, cubriendo viviendas, galpones, potreros y caminos. Para las comunidades rurales afectadas, el problema no ha sido solo productivo: también ha alterado la vida cotidiana por la presencia constante de animales vivos y muertos, además del olor difícil de evitar en casas y espacios de trabajo.

La situación ha sido descrita como una de las peores que ha vivido la región. Los registros científicos mencionados en el artículo original señalan densidades de hasta 8.000 ratones por hectárea, una cifra diez veces superior al umbral utilizado para declarar oficialmente una plaga de ratones.

El episodio comenzó en abril en la zona norte del cinturón triguero de Australia Occidental, después de que un ciclón generara condiciones favorables para la reproducción de los roedores. El aumento de lluvias y humedad del suelo impulsó el crecimiento de cultivos y vegetación, creando un ambiente con abundante alimento para que las hembras se reprodujeran con rapidez.

Por qué los ratones se multiplicaron con tanta fuerza

La explicación central está en la relación entre clima, disponibilidad de alimento y reproducción. La lluvia es uno de los predictores más importantes de las plagas de ratones: cuando hay precipitaciones inusualmente altas, crecen más plantas y cultivos, y las hembras encuentran mejores condiciones nutricionales para criar nuevas camadas.

En Australia, los sistemas agrícolas suelen alternar entre periodos de abundancia y etapas secas. Cuando las condiciones son favorables, las poblaciones de roedores pueden crecer con rapidez. Cuando llega la sequía o disminuye la disponibilidad de alimento, esas poblaciones pueden caer de forma brusca.

Este patrón no es nuevo para el país. Mundo Agropecuario ya ha documentado cómo la amenaza de plaga de ratones en Australia vuelve de manera recurrente en momentos críticos para la agricultura, especialmente cuando coincide con la siembra o con etapas sensibles del cultivo.

El golpe sobre la siembra y la vida rural

La actual plaga ha tenido un impacto especial porque coincidió con el periodo de siembra, una fase clave para los productores. Los ratones pueden consumir semillas, dañar plántulas, contaminar instalaciones, afectar maquinaria y obligar a modificar estrategias de manejo en plena campaña agrícola.

En episodios anteriores, investigaciones citadas por Mundo Agropecuario mostraron que los roedores pueden causar daños significativos al trigo durante las dos semanas entre la siembra y la germinación. En ese contexto, técnicas como el camuflaje químico para ocultar semillas de trigo han sido estudiadas como alternativas para reducir pérdidas sin depender únicamente del control letal.

El artículo original explica que la presión sobre los agricultores llevó a solicitar la disponibilidad de cebos de doble concentración. Estos productos contienen fosfuro de zinc y buscan matar a los ratones con mayor rapidez y eficacia que los cebos convencionales. La autorización fue aprobada en mayo por el regulador federal australiano de pesticidas.

Por qué podría llegar alivio en las próximas semanas

Aunque la situación sigue siendo severa, hay señales de que la plaga podría empezar a disminuir pronto. El primer factor es la menor disponibilidad de alimento. En un año más seco, los cultivos y la vegetación natural ofrecen menos recursos para sostener poblaciones tan altas de roedores.

El segundo factor es la reducción de lluvias. Las investigaciones mencionadas en la fuente original indican que las plagas suelen producirse unos tres meses después de lluvias inusualmente altas, pero también sugieren que no suelen repetirse durante al menos dos años después de un evento significativo.

El tercer factor es el calor. En Australia Occidental, los veranos suelen ser calurosos y secos. Esa combinación endurece y compacta los suelos, reduce la humedad y dificulta que los ratones excaven madrigueras adecuadas para seguir reproduciéndose.

El dilema de los cebos y la fauna nativa

El uso de cebos de doble concentración puede ayudar a controlar la población de ratones, pero también genera preocupación por sus posibles efectos sobre aves nativas. El fosfuro de zinc no se concentra en los ratones de la misma manera que otros venenos, por lo que el riesgo de intoxicación secundaria en depredadores se considera menor que con otros productos.

Sin embargo, el problema actual se relaciona con una posible intoxicación directa de aves que consumen granos tratados en los potreros. Un cuidador de fauna local reportó el hallazgo de 106 aves nativas muertas o moribundas en la comunidad agrícola de Coorow, entre ellas corellas occidentales, corellas pequeñas, galahs, loros regente y periquitos australianos.

La situación vuelve a mostrar la dificultad de manejar plagas agrícolas sin afectar otros componentes del ecosistema. Mundo Agropecuario ha abordado también el papel de depredadores naturales en el control de roedores, como ocurre con las serpientes marrones en tierras agrícolas australianas, cuya presencia puede reducir poblaciones de ratones y aportar beneficios productivos.

Una crisis que combina clima, producción y biodiversidad

La plaga de ratones de Australia Occidental no puede entenderse solo como un problema de roedores. Es una crisis que combina condiciones climáticas favorables, abundancia inicial de alimento, siembra agrícola, presión comunitaria y decisiones difíciles sobre control químico.

Para los productores, el reto inmediato es proteger cultivos, viviendas e instalaciones. Para los reguladores y científicos, el desafío es evaluar la eficacia de los cebos autorizados sin perder de vista sus posibles efectos sobre aves nativas y fauna silvestre.

El caso también refuerza la necesidad de pensar el control de plagas de forma más amplia. Además de los cebos, existen estrategias complementarias vinculadas al manejo del paisaje, el monitoreo temprano, la protección de enemigos naturales y el desarrollo de métodos menos dependientes del veneno. Ese enfoque coincide con otras experiencias de manejo de plagas en cultivos, donde la resistencia vegetal, la investigación y la reducción del uso químico aparecen como líneas relevantes.

Lo que viene para los agricultores afectados

Las comunidades rurales de Australia Occidental han soportado la parte más dura de esta plaga. Si las condiciones se vuelven más secas, disminuye el alimento disponible y los cebos autorizados logran reducir la presión de roedores, el alivio podría llegar durante el invierno.

Aun así, el episodio deja una advertencia clara: cuando lluvia, humedad, alimento y siembra coinciden, las poblaciones de ratones pueden crecer hasta niveles difíciles de manejar. Para el agro australiano, la clave será fortalecer los sistemas de alerta, anticipar la respuesta y evaluar con más precisión los costos productivos y ecológicos de cada método de control.

Fuente(s) referenciales

Phys.org / The Conversation: Australian farmers are desperate to escape the latest mouse plague—and may soon get relief