La reanudación comenzará por el cruce Agua Prieta–Douglas después de más de un año de restricciones asociadas al avance del gusano barrenador
Redactor: Camila Herrera R.
Editor: Eduardo Schmitz
Estados Unidos decidió reanudar gradualmente las importaciones de ganado procedente de México, suspendidas por las medidas sanitarias aplicadas ante la expansión del gusano barrenador del Nuevo Mundo. La reapertura comenzará durante las últimas semanas de agosto de 2026 por el cruce fronterizo entre Agua Prieta, en Sonora, y Douglas, en Arizona.
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, informó el 24 de julio que recibió una carta de la secretaria de Agricultura estadounidense, Brooke Rollins, en la que se comunicaba la decisión de restablecer el intercambio de ganado en pie. El gobernador de Sonora, Alfonso Durazo, precisó posteriormente que el movimiento de animales por Agua Prieta–Douglas está previsto para el 24 de agosto.
Sonora será así el primer estado mexicano en recuperar el acceso al mercado estadounidense bajo el nuevo esquema. Chihuahua será incorporado posteriormente, aunque las autoridades todavía deberán coordinar los procedimientos operativos, las inspecciones veterinarias y los requisitos sanitarios aplicables en cada punto fronterizo.
La medida representa un alivio para productores del norte de México que durante meses enfrentaron restricciones para movilizar animales hacia su principal mercado internacional. El cierre obligó a conservar ganado durante más tiempo en ranchos y corrales nacionales, elevó los costos de alimentación y modificó los flujos comerciales de bovinos entre ambos países.
La detección que modificó el comercio ganadero
El origen de las restricciones se remonta a noviembre de 2024. El Departamento de Agricultura de Estados Unidos registró que el jefe veterinario de México notificó el 22 de noviembre la detección positiva de gusano barrenador en una vaca localizada en un punto de inspección de Chiapas, cerca de la frontera con Guatemala.
El caso fue divulgado públicamente en México el 23 de noviembre y marcó el regreso de una plaga que había sido declarada erradicada en el país en 1991. A partir de esa detección, Estados Unidos impuso controles y cierres temporales a la entrada de ganado bovino, bisontes, equinos y determinados productos animales procedentes de territorio mexicano.
Las aperturas y suspensiones se sucedieron durante 2025 y 2026 conforme aparecieron nuevos focos y cambiaron las evaluaciones de riesgo. La crisis sanitaria también expuso los efectos económicos del cierre estadounidense a las importaciones de ganado mexicano, especialmente en los estados tradicionalmente exportadores.
El gusano barrenador del Nuevo Mundo es la fase larvaria de la mosca Cochliomyia hominivorax. Las hembras depositan sus huevos en heridas abiertas o cavidades corporales de animales de sangre caliente. Cuando las larvas emergen, penetran en el tejido vivo y producen lesiones que pueden agrandarse rápidamente, provocar infecciones secundarias, pérdida de peso y, en casos graves, la muerte.
La plaga también alcanzó territorio estadounidense
La evolución del problema dejó de limitarse a México. El 3 de junio de 2026, el Servicio de Inspección Sanitaria de Animales y Plantas de Estados Unidos confirmó la presencia del parásito en un ternero de tres semanas localizado en el condado de Zavala, Texas.
Las larvas fueron identificadas en la zona umbilical del animal. Las autoridades establecieron un área infestada de 20 kilómetros alrededor de la detección, aplicaron controles de movimiento, reforzaron la vigilancia y aceleraron la liberación de moscas estériles. El caso fue el primero confirmado en ganado estadounidense en varias décadas y volvió a colocar la sanidad animal en el centro de la relación comercial bilateral.
La detección y las medidas de contención fueron analizadas previamente en Mundo Agropecuario al informar que el gusano barrenador había llegado al ganado de Texas. La situación se amplió posteriormente con nuevas confirmaciones en el estado, lo que llevó a reforzar las operaciones de vigilancia y dispersión de insectos estériles.
Estados Unidos mantiene un sistema de seguimiento de las detecciones, las áreas infestadas y los puntos de liberación de moscas estériles. Estas zonas pueden modificarse conforme aparecen nuevos casos, cambian los modelos epidemiológicos o se comprueba que determinadas infestaciones dejaron de estar activas.
La técnica del insecto estéril vuelve a ser decisiva
La principal herramienta para contener al gusano barrenador es la técnica del insecto estéril. El método consiste en criar grandes cantidades de moscas macho, esterilizarlas mediante irradiación y liberarlas en las regiones afectadas. Cuando estos machos se aparean con hembras silvestres, no producen descendencia viable y la población de la plaga disminuye progresivamente.
México y Estados Unidos recurrieron a esta estrategia durante el programa que permitió eliminar el parásito de amplias zonas de Norteamérica y Centroamérica durante el siglo XX. Sin embargo, el debilitamiento de la barrera sanitaria en Panamá y la propagación hacia Costa Rica, Nicaragua, Honduras, Guatemala y México permitieron el avance de la plaga hacia el norte.
Para recuperar capacidad operativa, los dos países impulsaron la reconversión de instalaciones en Metapa de Domínguez, Chiapas, con el propósito de producir hasta 100 millones de moscas estériles por semana. También se habilitaron centros de dispersión en Texas para reducir el tiempo necesario entre la llegada de las pupas esterilizadas y su liberación aérea sobre las zonas de riesgo.
La importancia de estas instalaciones ha sido abordada en los proyectos para dispersar moscas estériles desde Texas y en la cooperación técnica promovida por la FAO y el Organismo Internacional de Energía Atómica para recuperar la barrera sanitaria regional.
Una reapertura gradual y condicionada
La decisión comunicada a México no equivale a una eliminación inmediata de todos los controles. La reapertura será gradual, dependerá de la situación epidemiológica y exigirá inspecciones, certificaciones y protocolos específicos para reducir el riesgo de transportar animales infestados.
Los bovinos destinados a exportación deberán proceder de regiones habilitadas, pasar revisiones veterinarias y cumplir los requisitos acordados entre el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria de México y el Departamento de Agricultura de Estados Unidos.
La vigilancia continuará siendo especialmente importante en heridas provocadas por el descorne, la castración, el marcaje, el parto, las picaduras y el ombligo de animales recién nacidos. Las autoridades recomiendan revisar lesiones que aumentan de tamaño, secreciones, masas de huevos, larvas visibles y cambios de comportamiento asociados con dolor o incomodidad.
Las investigaciones sobre el regreso de la plaga han señalado que mantener el control requerirá algo más que liberar insectos estériles. También será necesario reforzar los puntos de inspección, controlar la movilización de animales, mejorar la notificación temprana y sostener la vigilancia en zonas rurales. Un análisis publicado por Mundo Agropecuario documentó las deficiencias que facilitaron la reaparición del gusano barrenador en México después de décadas de erradicación.
La apertura prevista para el 24 de agosto permitirá comprobar si los protocolos establecidos son suficientes para recuperar el comercio sin debilitar la protección sanitaria. El avance hacia otros cruces fronterizos dependerá de los resultados obtenidos en Sonora, de la evolución de los casos y de las evaluaciones que realicen las autoridades veterinarias de ambos países.
Fuente(s) referenciales
Mensaje oficial de la presidenta Claudia Sheinbaum
Departamento de Agricultura de Estados Unidos: confirmación del gusano barrenador en Texas
Screwworm.gov: situación actual del gusano barrenador

