Agricultura

Una finca de Estados Unidos duplica su producción de heno tras recuperar el suelo

Publicado el 14/10/2026 ·

La Universidad de Misuri documentó cómo una explotación ganadera pasó de poco más de 100 a más de 200 pacas de heno mediante análisis del suelo, corrección de la fertilidad y renovación de los pastos.


Redacción: Redacción Mundo Agropecuario Editor: Karem Díaz S.

Una explotación ganadera del estado de Misuri, en Estados Unidos, consiguió duplicar aproximadamente su producción de heno después de aplicar un programa de recuperación de suelos y renovación de pasturas desarrollado con el asesoramiento de especialistas de la Universidad de Misuri. El resultado, divulgado el 18 de septiembre de 2026 por el servicio de extensión de esa institución, muestra cómo una intervención agronómica planificada permitió recuperar la productividad de un terreno afectado por la sequía y el deterioro de sus condiciones agrícolas.

La experiencia se desarrolló en el condado de Oregon, dentro de la región de los Ozarks, donde las características del terreno dificultan numerosas actividades agrícolas. Allí, un productor con amplia experiencia en ganadería bovina y elaboración de heno enfrentaba una disminución considerable de los rendimientos en una superficie de aproximadamente 6,5 hectáreas.

Durante 2023, una sequía intensa redujo la cosecha de ese terreno a poco más de 100 pacas. Después de varios años de intervenciones orientadas a mejorar el suelo y recuperar la vegetación forrajera, la explotación logró producir más de 200 pacas de aproximadamente 363 kilogramos cada una.

El caso resulta especialmente relevante porque la recuperación no dependió de ampliar la superficie cultivada, sino de corregir las limitaciones que impedían aprovechar adecuadamente el potencial productivo de la parcela.

Los análisis del suelo permitieron identificar las necesidades del terreno

La recuperación comenzó cuando el ganadero solicitó asistencia a Haley Schwantz, especialista en agronomía del servicio de extensión de la Universidad de Misuri. La profesional participaba entonces en un programa financiado mediante una subvención de Sustainable Agriculture Research and Education (SARE), que facilitaba análisis gratuitos de suelos y heno a productores de la región.

El terreno presentaba una combinación de gramíneas forrajeras, entre ellas pasto Bermuda, una especie conocida como Caucasian bluestem y diversas malezas. La presencia de estas plantas, junto con las condiciones del suelo, obligaba a establecer una estrategia específica para recuperar la capacidad productiva.

Los análisis permitieron orientar las decisiones sobre corrección de la acidez y fertilización. En lugar de aplicar tratamientos sin un diagnóstico previo, la especialista utilizó los resultados para diseñar un programa de mejoramiento progresivo.

Esta forma de intervención pone de relieve la importancia de conocer las características químicas del terreno antes de decidir las aplicaciones. La respuesta de los cultivos a las condiciones de sequía depende de diversos factores, entre ellos las propiedades del suelo y las características de las especies utilizadas.

La corrección de la acidez y la fertilización prepararon la recuperación

Una parte fundamental del trabajo consistió en atender las necesidades de encalado y fertilidad identificadas mediante los análisis. El objetivo era establecer condiciones más favorables para el desarrollo de las gramíneas y mejorar las posibilidades de éxito de una posterior renovación de la pastura.

La estrategia también incluyó la siembra de un cultivo de cobertura de estación cálida para ayudar a contener las malezas más agresivas. Esta intervención formó parte de un proceso gradual, desarrollado durante varios ciclos agrícolas.

La corrección del pH resulta importante porque la acidez del suelo puede condicionar la disponibilidad de nutrientes y el crecimiento de determinadas especies forrajeras. Sin embargo, las necesidades de encalado varían según las características de cada terreno y deben establecerse mediante evaluaciones específicas.

En este caso, la Universidad de Misuri no presentó una fórmula universal de fertilización ni una dosis única aplicable a otras explotaciones. El programa se ajustó a los resultados de los análisis y a la evolución de la parcela.

La experiencia también permite diferenciar la recuperación de la fertilidad de otras estrategias de manejo, como el uso estratégico del agua en cultivos forrajeros, donde las decisiones de producción responden a condiciones agronómicas y objetivos económicos diferentes.

La sequía retrasó la renovación de las pasturas hasta 2025

Uno de los principales obstáculos fue la persistencia de condiciones secas durante 2023 y 2024. Aunque el productor y los especialistas habían preparado el terreno, las condiciones meteorológicas impidieron ejecutar inmediatamente la renovación prevista.

La resiembra del pasto Bermuda tuvo que aplazarse hasta finales de la primavera de 2025. Para entonces, el programa de corrección de la fertilidad y del pH había avanzado lo suficiente como para ofrecer condiciones más favorables al establecimiento del cultivo.

La decisión de esperar fue importante porque una resiembra realizada bajo condiciones desfavorables podía comprometer el establecimiento de las plantas y aumentar los costos de recuperación.

Las dificultades ocasionadas por la sequía también afectan directamente a la alimentación ganadera. Cuando disminuye la disponibilidad de pastos, las explotaciones pueden verse obligadas a utilizar mayores cantidades de forraje conservado o buscar alternativas para alimentar al ganado durante períodos de escasez.

En la explotación de Misuri, la preparación anticipada del suelo permitió aprovechar la oportunidad de resiembra cuando las condiciones meteorológicas fueron más favorables.

La producción superó las 72 toneladas de heno en 2026

Después de establecer nuevamente la pastura, la especialista continuó supervisando la evolución del terreno y ajustando el programa de fertilización en función de las cosechas sucesivas.

El seguimiento se prolongó hasta agosto de 2026, cuando los resultados ya mostraban una recuperación sustancial de la producción.

La Universidad de Misuri informó que la parcela de 16 acres pasó de producir poco más de 100 pacas en 2023 a superar las 200 pacas de alta calidad, con un peso aproximado de 800 libras cada una.

Considerando ese peso individual, una cosecha de 200 pacas equivale aproximadamente a 72,6 toneladas de heno. Como la producción final superó esa cantidad de pacas, el volumen obtenido fue superior a dicha referencia.

El resultado representa una mejora cercana al doble de la producción inicial, aunque la institución no publicó una comparación detallada de los costos totales de recuperación ni una evaluación económica completa de la intervención.

Tampoco se trata de un ensayo experimental con parcelas de control. Es un caso documentado de recuperación productiva en una explotación real, por lo que no permite atribuir una proporción exacta del incremento a cada práctica aplicada ni separar completamente los efectos del manejo de las variaciones meteorológicas.

Una experiencia aplicable al manejo de explotaciones ganaderas

La región de los Ozarks presenta dificultades particulares para la producción agropecuaria. Sus terrenos rocosos, suelos relativamente poco profundos y contenidos limitados de materia orgánica hacen que muchas superficies abiertas se destinen principalmente a pasturas y producción de heno.

Estas características pueden aumentar la vulnerabilidad de los sistemas forrajeros cuando se presentan períodos prolongados de sequía.

La recuperación de la parcela demuestra la utilidad de combinar diagnóstico, corrección de fertilidad, control de malezas, selección del momento de siembra y seguimiento técnico. Ninguna de estas medidas se aplicó de manera aislada, sino como parte de una intervención sostenida.

El caso también ofrece un contraste con investigaciones centradas en el manejo del pastoreo rotacional y la respuesta de las praderas. Mientras esos trabajos analizan principalmente los efectos de la utilización ganadera sobre la vegetación y el suelo, la experiencia de Misuri se concentró en restaurar una superficie destinada a producir heno.

Para explotaciones pequeñas y medianas, recuperar una parcela degradada puede representar una alternativa a incrementar la superficie de producción. Sin embargo, la conveniencia económica depende del costo de los análisis, las enmiendas, los fertilizantes, las semillas, la maquinaria y la mano de obra.

En este caso, el apoyo técnico y los análisis facilitados por el programa SARE contribuyeron al proceso de recuperación, aunque no se ha establecido cuánto habría costado ejecutar todas las medidas sin esa asistencia.

El asesoramiento agronómico fue decisivo para recuperar el rendimiento

Haley Schwantz destacó que la experiencia demuestra el valor de los servicios de extensión agrícola como recurso accesible para los productores rurales. La especialista subrayó que el acompañamiento profesional y las herramientas de diagnóstico pueden ayudar a recuperar terrenos con limitaciones importantes.

El resultado también muestra que una recuperación productiva puede requerir varios años. La preparación comenzó después de la caída del rendimiento en 2023, la resiembra se realizó en 2025 y los resultados documentados corresponden a las cosechas obtenidas hasta agosto de 2026.

La principal enseñanza agronómica es que las decisiones sobre fertilidad y renovación de pasturas deben responder a las condiciones reales del terreno. El éxito observado en Misuri no garantiza incrementos equivalentes en otras regiones, pero proporciona un ejemplo concreto de cómo el diagnóstico del suelo y un manejo continuado pueden contribuir a recuperar la producción de alimento para el ganado.

Fuente referencial: University of Missouri Extension — Cultivating resilience, 18 de septiembre de 2026