Una revisión científica de investigadores de Suecia y Finlandia propone reconsiderar el ciclo de vida de las abejas melíferas. Según este enfoque, sustituir a la reina no prolongaría la existencia del mismo superorganismo, sino que daría paso a otro, aunque la colmena continúe funcionando.
Redacción: Redacción Mundo Agropecuario
Editor: Eduardo Schmitz
Una revisión científica sobre la organización biológica de las abejas melíferas plantea una interpretación que podría modificar la manera de estudiar la supervivencia de las colonias y algunas prácticas habituales de la apicultura. Según sus autores, el reemplazo de una abeja reina no debería entenderse necesariamente como la renovación de una misma colonia, sino como el final de un organismo colectivo y el comienzo de otro.
La propuesta fue desarrollada por Hannes A. Bonhoff, vinculado con la Universidad de Lund, en Suecia, y Heikki Helanterä, investigador de la Universidad de Oulu, en Finlandia. El trabajo, publicado en la revista científica Insectes Sociaux, examina la organización social de Apis mellifera desde el concepto de superorganismo.
La investigación no sostiene que las abejas mueran físicamente cuando se sustituye a su reina. Su planteamiento es diferente: propone que la identidad biológica de la colonia depende de la continuidad de su unidad reproductiva y no solamente de que el nido permanezca ocupado por miles de obreras.
Esta distinción adquiere importancia para los apicultores, que frecuentemente reemplazan reinas con el propósito de mantener la productividad, mejorar determinadas características de las colonias o resolver problemas relacionados con su desarrollo.
Los investigadores consideran que estas intervenciones deberían analizarse teniendo en cuenta el ciclo vital del conjunto de la colonia. Sin embargo, reconocen que sus conclusiones representan una propuesta conceptual que necesita nuevas comprobaciones antes de traducirse en recomendaciones generales de manejo.
La colonia de abejas como un organismo completo
Las abejas melíferas viven en sociedades altamente organizadas, integradas por una reina, numerosas obreras y, durante determinadas etapas del año, zánganos.
Cada grupo cumple funciones especializadas que permiten mantener el funcionamiento de la colonia.
La reina concentra la función reproductiva femenina, mientras las obreras se encargan de alimentar a las larvas, construir los panales, regular las condiciones del nido, defenderlo y recolectar recursos.
Los zánganos participan en la reproducción mediante el apareamiento con reinas.
Esta distribución de funciones ha llevado a los científicos a describir las colonias de insectos sociales mediante el concepto de superorganismo.
Desde esta perspectiva, el conjunto puede analizarse como una unidad biológica integrada, aunque esté formada por numerosos individuos.
La comparación con un organismo multicelular permite comprender cómo diferentes componentes realizan funciones complementarias para sostener la vida del sistema.
Los investigadores proponen llevar esta interpretación hasta sus consecuencias evolutivas: si la colonia constituye un organismo, también debería tener un nacimiento, una etapa de desarrollo, una reproducción y un final.
Por qué la reina determina la identidad biológica
La propuesta científica concede una importancia central a la identidad genética de la reina y a su función dentro del sistema reproductivo.
En una colonia de abejas melíferas, la descendencia producida por la reina constituye una parte fundamental de la continuidad genética del conjunto.
Cuando una reina es sustituida por otra, cambia la fuente principal de los nuevos individuos que integrarán progresivamente la población.
Las obreras existentes pueden continuar realizando sus actividades habituales durante algún tiempo, pero las generaciones posteriores procederán de una unidad reproductiva diferente.
Bonhoff y Helanterä consideran que este cambio permite identificar una transición entre dos superorganismos.
La interpretación contrasta con la práctica de utilizar la ocupación continua de una colmena como indicador de supervivencia de la colonia.
Un mismo nido puede permanecer habitado durante años y experimentar varios reemplazos de reina.
Sin embargo, para los autores, esa continuidad espacial no demuestra necesariamente que se trate del mismo organismo colectivo durante todo el período.
La distinción recuerda que una colmena es una estructura física, mientras que la colonia es una organización biológica formada por organismos vivos.
El reemplazo de reinas adquiere un significado diferente
La sustitución de reinas constituye una práctica conocida dentro de la apicultura profesional.
Los productores pueden introducir una nueva reina cuando la anterior presenta problemas reproductivos, envejece o deja de reunir las características deseadas para la explotación.
También pueden utilizar reinas procedentes de programas de selección para mejorar el comportamiento, la productividad o determinadas características sanitarias.
Desde una perspectiva productiva, el reemplazo puede contribuir a mantener una población activa de obreras y favorecer la continuidad de las actividades de la colmena.
La revisión científica propone diferenciar esta continuidad productiva de la identidad biológica del superorganismo.
Según sus autores, una sustitución exitosa puede mantener funcionando la unidad de producción, pero no necesariamente prolonga la existencia de la colonia original si esta se define por su organización reproductiva.
Esta interpretación no significa que introducir una reina nueva provoque automáticamente el colapso de la colmena.
Tampoco demuestra que el reemplazo sea perjudicial en todos los casos.
El planteamiento se refiere a cómo definir la vida y la muerte de una colonia desde la biología evolutiva, no a una mortalidad inmediata de sus integrantes.
La distinción resulta especialmente importante para evitar interpretar el estudio como una recomendación de abandonar los procedimientos de renovación de reinas.
La enjambrazón podría representar la supervivencia de la colonia madre
La revisión también propone reconsiderar uno de los acontecimientos más conocidos de la biología de las abejas: la enjambrazón.
Este proceso ocurre cuando una parte de la población abandona el nido acompañando a la reina existente, mientras otra parte permanece en la colmena y participa en el desarrollo de una nueva reina.
Tradicionalmente, la salida del enjambre se describe como la formación de una nueva colonia.
Sin embargo, Bonhoff y Helanterä plantean que, si se sigue la identidad de la reina original, el enjambre que abandona el nido representa la continuidad del organismo materno.
La nueva unidad biológica sería la que comienza a desarrollarse alrededor de la reina joven que permanece en el emplazamiento anterior.
Esta interpretación cambia la manera de describir el proceso reproductivo.
La colonia madre no sería necesariamente la que permanece en el nido original, sino aquella que conserva a la reina reproductora anterior.
El proceso natural de formación de enjambres permite observar cómo una sociedad de abejas se divide y establece nuevas unidades reproductivas.
La revisión añade una pregunta biológica a ese fenómeno: cuál de las agrupaciones representa la continuidad del organismo progenitor y cuál corresponde a su descendencia.
La nueva colonia heredaría el nido de su progenitora
Uno de los aspectos más interesantes del planteamiento es la función que desempeña el nido durante la reproducción colonial.
Cuando la reina original abandona la colmena con parte de las obreras, deja atrás una infraestructura que puede contener panales construidos, reservas alimentarias y una población capaz de mantener el desarrollo de las crías.
La reina joven puede comenzar su actividad reproductiva dentro de ese ambiente previamente preparado.
Los investigadores interpretan esta transferencia como una forma de inversión parental.
En lugar de construir desde cero todas las estructuras necesarias para desarrollarse, la colonia descendiente dispone de recursos acumulados por el organismo anterior.
Mientras tanto, la reina madre y las abejas que la acompañan deben encontrar un nuevo emplazamiento.
Esta búsqueda implica riesgos relacionados con la disponibilidad de refugio, alimento y condiciones adecuadas para establecerse.
El proceso puede interpretarse como una estrategia reproductiva en la que el organismo progenitor deja una infraestructura favorable para su descendencia.
Los autores consideran que esta característica distingue a las sociedades de abejas de numerosos organismos individuales, aunque también presenta semejanzas conceptuales con otras formas de cuidado parental.
Las obreras antiguas participan en el desarrollo de la nueva generación
La transición entre colonias no ocurre de manera instantánea.
Después de que una reina joven comienza a reproducirse, las obreras procedentes de la reina anterior pueden continuar alimentando a las larvas y realizando las tareas necesarias para sostener el nido.
Durante ese período conviven generaciones pertenecientes a distintas etapas reproductivas.
Los investigadores comparan la función de las obreras anteriores con un sistema de apoyo al desarrollo de la nueva colonia.
La comparación se utiliza para explicar cómo la descendencia puede desarrollarse antes de disponer de una población propia de trabajadoras.
Las abejas nodrizas proporcionan alimento y cuidados a las larvas, mientras otras obreras mantienen las actividades de recolección y protección.
Con el tiempo, las nuevas generaciones comienzan a incorporarse a estas funciones.
La revisión propone identificar una etapa decisiva cuando las primeras obreras producidas por la nueva reina salen a recolectar alimento.
Ese momento representa, dentro del marco conceptual de los autores, una transición importante hacia la autonomía funcional de la nueva unidad biológica.
La comunicación entre abejas facilita la continuidad de las actividades
La cooperación entre generaciones también incluye mecanismos de comunicación.
Las abejas melíferas utilizan movimientos corporales para transmitir información sobre la ubicación de fuentes de alimento.
Uno de los comportamientos mejor conocidos es la danza del meneo, mediante la cual las recolectoras comunican información espacial a otras integrantes de la colonia.
Durante la transición reproductiva, las obreras experimentadas pueden contribuir a que las nuevas generaciones aprovechen recursos alimentarios disponibles en el entorno.
La transmisión de información permite mantener la actividad colectiva mientras cambia la composición de la población.
Este comportamiento muestra que la continuidad funcional de una colmena depende de interacciones entre numerosos individuos y no solamente de la presencia de una reina.
Sin embargo, desde el enfoque propuesto por la revisión, la continuidad de las tareas no equivale necesariamente a la permanencia de una misma identidad biológica.
Una estructura productiva puede mantener sus funciones mientras experimenta una transición entre unidades reproductivas.
La revisión cuestiona la idea de colonias potencialmente inmortales
Durante décadas, el concepto de superorganismo ha servido para estudiar sociedades de insectos cuyas poblaciones se renuevan continuamente.
El biólogo Edward O. Wilson llegó a describir estas agrupaciones como potencialmente inmortales, considerando que podían mantenerse activas mientras se sustituyeran sus integrantes.
La nueva revisión cuestiona esa interpretación.
Bonhoff y Helanterä sostienen que la renovación constante de obreras y reinas no debería confundirse con la supervivencia indefinida del mismo organismo.
Para explicar su propuesta, distinguen entre la continuidad de un linaje reproductivo y la duración de cada superorganismo individual.
Una sucesión de reinas emparentadas puede mantener ocupada una misma colmena durante un período prolongado.
Sin embargo, cada transición reproductiva podría representar el comienzo de una nueva unidad biológica.
Esta distinción modifica la forma de interpretar la longevidad de las colonias.
También plantea interrogantes sobre cómo deben medirse los efectos del envejecimiento y de las intervenciones humanas en sociedades de insectos.
La varroa plantea nuevas preguntas sobre la supervivencia colonial
La revisión también examina las implicaciones de este enfoque para estudiar enfermedades y parásitos.
Uno de los principales problemas sanitarios de la apicultura es el ácaro Varroa destructor, que parasita a las abejas melíferas y puede contribuir a la transmisión de virus.
Las infestaciones intensas pueden debilitar las colonias y aumentar el riesgo de pérdidas.
Los investigadores consideran que algunos estudios sobre supervivencia podrían necesitar distinguir entre la ocupación de un nido y la continuidad de la unidad reproductiva original.
Una colmena puede experimentar reemplazos de reina o episodios de enjambrazón antes de quedar definitivamente desocupada.
Si únicamente se registra cuánto tiempo permanece habitado el emplazamiento, podrían pasar inadvertidas transiciones importantes en la historia reproductiva de las colonias.
La revisión menciona investigaciones en las que determinados nidos dejaron de estar ocupados entre tres y cinco años después de la llegada del parásito.
Los autores plantean que ese intervalo no necesariamente representa la duración de la colonia inicialmente afectada, porque pudieron producirse procesos reproductivos y sucesiones de reinas durante ese período.
La propuesta no demuestra que la varroa sea menos perjudicial de lo establecido por investigaciones anteriores.
Su aportación consiste en señalar que la manera de definir y medir la supervivencia puede modificar la interpretación de los resultados.
La selección de reinas sigue siendo una herramienta de manejo apícola
La apicultura moderna utiliza programas de cría y selección para obtener reinas con características consideradas favorables.
Los criterios pueden incluir producción de miel, comportamiento defensivo, desarrollo de la población y respuesta frente a determinados problemas sanitarios.
La revisión de Bonhoff y Helanterä no presenta resultados experimentales que permitan concluir que estos programas deban suspenderse.
Más bien propone estudiar sus consecuencias desde una perspectiva biológica que considere el ciclo de vida completo del superorganismo.
La selección genética de abejas reina constituye una actividad especializada en la que se evalúan características reproductivas y productivas de las colonias.
La calidad de una reina puede influir en la cantidad y características de sus descendientes, pero el rendimiento final también depende de las condiciones ambientales, la disponibilidad de alimento y el estado sanitario.
Por ello, las decisiones de manejo deben apoyarse en observaciones de la colonia y en conocimientos técnicos validados.
Una interpretación conceptual sobre la identidad biológica no sustituye automáticamente la evidencia acumulada sobre los resultados productivos de diferentes prácticas.
Los programas de evaluación permiten comparar colonias
La necesidad de seleccionar material reproductivo ha llevado a desarrollar sistemas especializados de evaluación apícola.
En Alemania, por ejemplo, existen programas destinados a comparar el comportamiento de colonias y proporcionar información sobre las características de diferentes líneas de cría.
Estos procedimientos permiten estudiar variables como la productividad, el temperamento y determinados aspectos relacionados con la sanidad.
La evaluación de reinas en Baviera constituye un ejemplo de cómo los productores y las instituciones pueden utilizar criterios comunes para seleccionar material reproductivo.
La revisión científica introduce una dimensión adicional para futuras investigaciones: distinguir entre el rendimiento de una colmena como unidad productiva y la trayectoria vital de la colonia entendida como superorganismo.
Ambos enfoques pueden proporcionar información útil, pero responden a preguntas diferentes.
El primero permite evaluar resultados prácticos de manejo.
El segundo busca comprender cómo se organizan la reproducción, la supervivencia y la sucesión de generaciones dentro de una sociedad de insectos.
La producción de reinas también sostiene explotaciones especializadas
La cría de reinas constituye una actividad económica propia dentro del sector apícola.
Algunas explotaciones se especializan en producir material reproductivo para otros apicultores, incluyendo reinas fecundadas, núcleos y enjambres.
Esta actividad requiere controlar las condiciones de reproducción, alimentación y sanidad de las colonias utilizadas.
También exige seleccionar cuidadosamente las características de los ejemplares destinados a otras explotaciones.
En España, la cría especializada de abejas reina en Zaragoza muestra cómo esta actividad puede constituir el centro de un emprendimiento rural.
Las explotaciones dedicadas a la reproducción deben mantener un equilibrio entre la multiplicación de colonias y la disponibilidad de recursos para sostenerlas.
La interpretación propuesta por Bonhoff y Helanterä no elimina la importancia de esta actividad.
Sin embargo, plantea nuevas preguntas sobre cómo describir biológicamente los procesos que ocurren cuando se introducen reinas procedentes de otras líneas reproductivas.
La investigación no demuestra que reemplazar una reina destruya la colmena
Una de las principales precauciones al interpretar este estudio consiste en diferenciar una propuesta teórica de una comprobación experimental sobre el manejo apícola.
Los investigadores no realizaron un ensayo destinado a comparar directamente la mortalidad de colonias sometidas a diferentes programas de reemplazo de reinas.
Tampoco establecieron que la sustitución artificial provoque necesariamente pérdidas de producción o una disminución inmediata de la población de obreras.
Su trabajo revisa investigaciones anteriores y propone un marco conceptual para comprender la historia de vida de las colonias.
Por esta razón, la afirmación de que una colonia termina cuando se reemplaza su reina debe entenderse dentro de la definición de superorganismo utilizada por los autores.
Desde una perspectiva productiva, la colmena puede continuar funcionando después de una sustitución exitosa.
Desde la interpretación evolutiva propuesta, en cambio, la unidad biológica anterior habría terminado y comenzaría otra.
La diferencia es fundamental para evitar conclusiones que el estudio no demuestra.
El seguimiento de colonias silvestres será necesario para comprobar la propuesta
Los autores reconocen que su interpretación necesita contrastarse mediante investigaciones capaces de seguir colonias durante períodos prolongados.
Uno de los desafíos consiste en identificar correctamente a las reinas y reconstruir las relaciones reproductivas entre diferentes generaciones.
También sería necesario registrar episodios de enjambrazón, reemplazos naturales y cambios en la ocupación de los nidos.
Las colonias silvestres presentan dificultades particulares para este tipo de seguimiento porque pueden instalarse en cavidades de árboles u otros espacios poco accesibles.
Además, los enjambres pueden desplazarse hacia lugares donde resulta difícil continuar su observación.
Los estudios genéticos y las técnicas de seguimiento podrían contribuir a reconstruir la historia reproductiva de distintas colonias.
Estas investigaciones permitirían evaluar hasta qué punto la definición propuesta representa adecuadamente los procesos observados en poblaciones naturales.
También ayudarían a determinar si el enfoque ofrece ventajas para comprender la respuesta de las colonias frente a enfermedades y parásitos.
Una nueva perspectiva para comprender la vida de las abejas
La revisión de Bonhoff y Helanterä plantea que la biología de las abejas melíferas puede comprenderse mejor cuando la colonia se estudia como una unidad reproductiva con una historia de vida propia.
Esta perspectiva modifica la interpretación de acontecimientos como la enjambrazón y el reemplazo de reinas.
También cuestiona la idea de que la ocupación continua de una colmena demuestre necesariamente la supervivencia del mismo organismo durante generaciones.
Para los apicultores, el estudio introduce nuevas preguntas sobre las relaciones entre reproducción, manejo y sanidad colonial.
Sin embargo, sus conclusiones no constituyen una demostración de que las técnicas actuales de sustitución de reinas deban abandonarse.
La principal aportación consiste en ofrecer un marco biológico que podría mejorar el diseño de futuras investigaciones y permitir mediciones más precisas de la supervivencia de las colonias.
La diferencia entre mantener activa una colmena y conservar la identidad reproductiva de una colonia podría convertirse en un elemento importante para estudiar la evolución de las abejas y las consecuencias de las prácticas apícolas.
Fuentes referenciales:
Infobae — Reemplazar a la abeja reina puede significar el fin de una colonia, 11 de octubre de 2026
Insectes Sociaux — Revista científica donde se publicó la revisión de Hannes A. Bonhoff y Heikki Helanterä


