El condado inglés de Devon aprobó un programa de tres años para asistir a familias ganaderas que enfrentan pérdidas de animales, mayores gastos veterinarios y dificultades económicas por el brote de 2026.
Redacción: Redacción Mundo Agropecuario
Editor: Karem Díaz S.
El Consejo del Condado de Devon, en el suroeste de Inglaterra, aprobó el 15 de octubre de 2026 la recuperación de un programa de apoyo a las comunidades rurales, con una financiación máxima de 180.000 libras esterlinas durante tres años. La decisión responde a las dificultades que enfrentan los productores ganaderos afectados por el brote de lengua azul, una enfermedad vírica que está provocando pérdidas de animales, mayores costos veterinarios y preocupación por la productividad futura de las explotaciones.
La iniciativa contempla la reactivación del Rural Support and Wellbeing Programme, un servicio destinado a proporcionar asesoramiento práctico, acompañamiento y atención temprana a agricultores y familias rurales que atraviesan situaciones de especial vulnerabilidad.
La medida constituye una respuesta institucional a las consecuencias económicas y sociales del brote, más allá de las actuaciones veterinarias destinadas a controlar la circulación del virus. Las autoridades locales reconocen que la enfermedad está afectando tanto a la salud del ganado como a la estabilidad de las empresas familiares.
Un programa de tres años para las explotaciones ganaderas
El gabinete del Consejo de Devon autorizó restablecer el programa rural con una dotación de hasta 180.000 libras para el período de tres años. Su ejecución corresponderá al Heart of the South West Trading Standards Service, organismo que presta servicios de protección y asesoramiento en la región.
El nuevo programa recupera una iniciativa que funcionó entre 2022 y 2025. Su propósito es facilitar que los agricultores puedan acceder a orientación y servicios de apoyo antes de que las dificultades económicas, personales o empresariales se agraven.
La financiación anunciada corresponde al conjunto del programa, no a indemnizaciones individuales por cada animal perdido. Tampoco significa que todas las explotaciones afectadas recibirán pagos directos.
El modelo se centra en el acompañamiento, la identificación temprana de necesidades y la conexión de los productores con recursos especializados.
La decisión se produce en un momento de especial presión sobre la sanidad del ganado británico, después de que las autoridades veterinarias confirmaran numerosos casos de lengua azul en distintas regiones de Inglaterra durante octubre.
Los ganaderos denuncian pérdidas y agotamiento
La aprobación del programa estuvo precedida por una reunión del comité de escrutinio del Consejo de Devon, en la que representantes del sector agrícola describieron las consecuencias del brote sobre las explotaciones.
Durante esa sesión, celebrada antes de la decisión del gabinete, los participantes informaron de muertes de animales, largas jornadas de atención al ganado enfermo y dificultades para mantener la actividad productiva.
Stephen Dennis, responsable regional de Farming Community Network, explicó que numerosos agricultores se encuentran exhaustos como consecuencia de la crisis sanitaria.
La situación se suma a otros problemas experimentados por las explotaciones durante 2026, entre ellos la sequía, la escasez de forrajes y las presiones económicas que afectan a las empresas rurales.
La organización advirtió que los efectos de la lengua azul pueden prolongarse después de superar la fase más intensa del brote. Entre las principales preocupaciones figura el deterioro de la fertilidad de los animales, que podría reducir el número de corderos y terneros nacidos durante las próximas campañas.
Estas consecuencias reproductivas representan un riesgo productivo reconocido por los representantes ganaderos, aunque todavía no constituyen una estimación definitiva de las pérdidas futuras en Devon.
La lengua azul amenaza la producción ovina y bovina
La lengua azul es una enfermedad vírica que afecta principalmente a rumiantes, entre ellos ovejas, bovinos y cabras. Su transmisión se produce fundamentalmente mediante la picadura de pequeños insectos del género Culicoides.
El serotipo 3 del virus, conocido como BTV-3, ha generado una importante preocupación sanitaria en el Reino Unido durante la temporada 2026-2027.
Entre los signos clínicos que pueden presentar los animales se encuentran fiebre, inflamación de la cabeza y la lengua, lesiones en la boca, dificultades respiratorias, cojera, debilidad y disminución de la producción de leche.
En determinadas circunstancias también pueden registrarse abortos, mortinatos y problemas reproductivos, especialmente relevantes para explotaciones dedicadas a la cría.
Las ovejas pueden desarrollar cuadros clínicos graves, mientras que en el ganado bovino las manifestaciones son variables. La enfermedad no se transmite directamente de manera habitual entre animales como ocurre con otras infecciones ganaderas, sino que depende principalmente de la actividad de los insectos vectores.
La circulación del virus en Europa ha motivado distintas medidas de vigilancia sanitaria y vacunación de rumiantes, destinadas a reducir los daños sobre la producción pecuaria.
La lengua azul no representa un riesgo de infección para las personas y no se considera una enfermedad transmitida por el consumo de carne o leche.
Devon concentra una parte importante de los casos británicos
La magnitud del brote ayuda a comprender la decisión de las autoridades locales. Según la actualización publicada el 23 de octubre por el Departamento de Medio Ambiente, Alimentación y Asuntos Rurales del Reino Unido y la Agencia de Sanidad Animal y Vegetal (APHA), se habían confirmado 3.441 explotaciones afectadas por lengua azul durante la temporada 2026-2027.
De ese total, 2.895 correspondían a Inglaterra, 492 a Gales y 54 a Escocia. Irlanda del Norte no registraba casos confirmados en ese balance.
Devon acumulaba 1.290 explotaciones con casos confirmados desde el 10 de julio hasta el 22 de octubre, la cifra más elevada entre los condados ingleses incluidos en el informe.
Este dato corresponde a establecimientos ganaderos afectados y no al número individual de animales infectados. Una misma explotación puede albergar varios ejemplares enfermos.
La concentración de casos en Devon explica por qué las autoridades del condado consideran necesario reforzar la atención a los agricultores y sus familias.
El 22 de octubre no se confirmaron nuevos casos en Inglaterra, Gales ni Escocia, según la actualización oficial del día siguiente. Sin embargo, esa ausencia puntual de nuevas confirmaciones no significa que el brote haya finalizado.
Las autoridades mantenían 57 posibles casos bajo investigación en Gran Bretaña, correspondientes a explotaciones con signos clínicos sospechosos y diagnósticos todavía pendientes o sin toma de muestras.
La enfermedad también compromete las próximas pariciones
Uno de los aspectos que más preocupa a las organizaciones agrícolas es la posibilidad de que las consecuencias económicas continúen durante las siguientes campañas ganaderas.
Las pérdidas directas de animales representan solamente una parte del problema. Los productores también deben afrontar gastos adicionales de atención veterinaria, cuidados, vigilancia y manejo de los rebaños.
Cuando una enfermedad afecta la reproducción, las consecuencias pueden extenderse al siguiente ciclo productivo mediante una reducción del número de crías disponibles para la venta o la reposición del ganado.
En explotaciones ovinas, una menor cantidad de corderos comercializables puede reducir los ingresos previstos. En sistemas bovinos de cría, las dificultades reproductivas también pueden alterar la planificación del rebaño y la disponibilidad futura de animales.
Los efectos dependerán de la gravedad de las infecciones, las características de cada explotación y la evolución sanitaria de los animales afectados.
La experiencia europea demuestra que los brotes de lengua azul y sus diferentes variantes víricas pueden generar problemas importantes para la ganadería, aunque no todas las explotaciones experimentan las mismas consecuencias.
Por esa razón, el programa aprobado en Devon incorpora una perspectiva de apoyo rural que busca atender dificultades prolongadas y no solamente situaciones de emergencia inmediata.
La atención a las familias rurales complementa las medidas veterinarias
La respuesta británica frente a la lengua azul incluye vigilancia epidemiológica, diagnóstico, vacunación y restricciones o requisitos específicos para determinados movimientos de animales y material reproductivo.
El programa de Devon incorpora una dimensión diferente: la capacidad de las familias ganaderas para continuar trabajando mientras afrontan las consecuencias de la enfermedad.
El Consejo del Condado considera que el acceso temprano a orientación y acompañamiento puede ayudar a identificar situaciones de vulnerabilidad y facilitar respuestas antes de que los problemas se intensifiquen.
La iniciativa no sustituye los tratamientos veterinarios, las medidas de prevención ni las decisiones sanitarias de las autoridades nacionales.
Su función consiste en reforzar los servicios disponibles para agricultores que enfrentan simultáneamente pérdidas productivas, incertidumbre financiera y mayores exigencias de trabajo.
La decisión del 15 de octubre establece un compromiso institucional de hasta 180.000 libras durante tres años para recuperar ese acompañamiento rural. Su aplicación permitirá evaluar cómo una administración local puede responder a las consecuencias económicas y sociales de una enfermedad ganadera que continúa afectando a numerosas explotaciones británicas.
Fuentes referenciales:
Devon County Council — Aprobación del programa de apoyo a ganaderos, 15 de octubre de 2026
Devon County Council — Testimonios y consecuencias del brote, 13 de octubre de 2026
Defra y Animal and Plant Health Agency — Situación epidemiológica de la lengua azul, actualización del 23 de octubre de 2026


