Una investigación publicada en octubre de 2026 en Soil & Tillage Research examina cómo la diversificación de cultivos, las plantas de cobertura, el pastoreo moderado y la fertilización nitrogenada pueden mejorar las propiedades físicas de los suelos de textura gruesa.
Redacción: Redacción Mundo Agropecuario
Editor: Karem Díaz S.
La degradación física de los suelos agrícolas puede avanzar durante años sin que sus consecuencias sean inmediatamente visibles en la superficie. Una nueva investigación publicada en octubre de 2026 en la revista científica Soil & Tillage Research aporta evidencias sobre cómo diferentes prácticas de manejo pueden mejorar la estructura de los terrenos de textura gruesa y reducir los problemas asociados a la compactación.
El estudio, titulado Diversified cropping systems improve the physical quality of coarse-textured soils, fue desarrollado por un equipo integrado por Camila P. Cagna, Olanrewaju H. Ologunde, Kevin R. Trumpp, Jose C. B. Dubeux Jr., Cassio A. Tormena y Marcio R. Nunes.
La investigación examinó las consecuencias del manejo agrícola prolongado y el potencial de los sistemas diversificados para recuperar propiedades físicas del suelo que resultan esenciales para el crecimiento de las raíces, la circulación del agua y la productividad de los cultivos.
Entre sus principales resultados, los autores identificaron que mantener prácticas agrícolas convencionales sin suficientes medidas de conservación puede provocar una compactación considerable en las capas subsuperficiales de los suelos de textura gruesa.
En cambio, la incorporación de cultivos de cobertura, el pastoreo moderado y determinados aportes de nitrógeno mostró capacidad para mitigar procesos de degradación física bajo las condiciones estudiadas.
La compactación puede desarrollarse debajo de la superficie
Uno de los aspectos centrales del trabajo es la diferencia entre las condiciones observadas en la superficie del terreno y los cambios que ocurren a mayor profundidad.
Los suelos de textura gruesa contienen una proporción importante de partículas relativamente grandes, como la arena. Aunque suelen presentar características distintas de los suelos arcillosos, también pueden experimentar procesos de compactación que alteran su funcionamiento agrícola.
Cuando las partículas del suelo se reorganizan bajo determinadas presiones y condiciones de manejo, disminuye el espacio disponible para el movimiento del agua, el intercambio de gases y el crecimiento de las raíces.
Este fenómeno puede convertirse en una limitación para los cultivos, especialmente cuando las raíces necesitan explorar capas más profundas para acceder a la humedad y los nutrientes.
La importancia de estos procesos también ha sido examinada en investigaciones sobre la compactación del suelo y el crecimiento de las raíces del maíz, que han mostrado cómo las restricciones físicas pueden afectar el desarrollo vegetal durante períodos secos.
El nuevo estudio amplía esta línea de investigación al comparar estrategias de manejo y evaluar su capacidad para conservar o recuperar la calidad física del terreno.
Los sistemas agrícolas diversificados ofrecen ventajas
Los investigadores encontraron que los sistemas diversificados pueden ofrecer mejores condiciones físicas del suelo que los esquemas simplificados mantenidos durante períodos prolongados.
La diversificación agrícola consiste en incorporar diferentes componentes productivos dentro de un mismo sistema, en lugar de depender de una secuencia reducida de prácticas o cultivos.
En el trabajo publicado en Soil & Tillage Research, los autores destacaron tres componentes relacionados con la mitigación de la degradación: los cultivos de cobertura, el pastoreo moderado y el aporte de nitrógeno.
Estas prácticas actúan sobre procesos diferentes. La cobertura vegetal protege el terreno y mantiene raíces activas durante determinados períodos, mientras que el aprovechamiento ganadero controlado puede integrarse en sistemas agrícolas que combinan producción vegetal y animal.
La fertilización nitrogenada, por su parte, puede favorecer el crecimiento de la vegetación cuando el nitrógeno constituye un factor limitante, aunque su efecto depende de las condiciones del suelo y de la estrategia de manejo.
Los resultados no significan que cualquier combinación de estas prácticas produzca automáticamente una recuperación física. La intensidad del pastoreo, la elección de las especies vegetales y la disponibilidad de nutrientes pueden modificar la respuesta del terreno.
Los cultivos de cobertura contribuyen a proteger la estructura
Una de las prácticas examinadas en la investigación es el establecimiento de cultivos de cobertura, utilizados para mantener el suelo protegido durante períodos en los que no se desarrolla el cultivo comercial principal.
Estas especies pueden contribuir a reducir la exposición del terreno, aportar residuos vegetales y mantener actividad radicular en etapas del ciclo agrícola que, de otro modo, podrían transcurrir con escasa cobertura.
Las raíces también participan en la formación y conservación de la estructura del suelo mediante su crecimiento y sus interacciones con las partículas y los organismos presentes en el terreno.
Sin embargo, los beneficios dependen de factores como la especie utilizada, la duración de su establecimiento, la disponibilidad de agua y el manejo posterior de la biomasa.
La evaluación de cultivos de cobertura en sistemas agrícolas del estado de Washington constituye otro ejemplo de investigación sobre estas especies, aunque con un enfoque diferente, centrado en su viabilidad productiva y sus posibles aprovechamientos.
El trabajo publicado ahora aborda principalmente la calidad física del suelo y la necesidad de evitar que las prácticas agrícolas prolongadas deterioren las condiciones necesarias para sostener la producción.
El pastoreo moderado también puede integrarse en la recuperación
Otro resultado destacado es la posibilidad de incorporar el aprovechamiento ganadero moderado dentro de sistemas diversificados.
El pastoreo introduce una interacción directa entre los animales, la vegetación y el suelo. Sus consecuencias dependen de la intensidad de utilización del terreno, las condiciones de humedad, la carga animal y el tiempo durante el cual permanece el ganado en una misma superficie.
Una presión excesiva puede favorecer la compactación por pisoteo, especialmente cuando el suelo presenta condiciones que lo hacen vulnerable a la deformación.
En cambio, el pastoreo moderado, integrado con otras prácticas de manejo, puede formar parte de estrategias destinadas a mantener la cobertura vegetal y el funcionamiento del sistema productivo.
Esta relación entre ganadería y conservación del terreno también aparece en estudios sobre los efectos del manejo menos intensivo de los pastizales en la salud del suelo.
La investigación de Cagna y sus colaboradores no establece que el pastoreo sea beneficioso en cualquier circunstancia. Su aportación consiste en mostrar que puede contribuir a mitigar la degradación cuando se integra adecuadamente en un sistema agrícola diversificado.
Los sistemas simplificados presentan limitaciones para restaurar el suelo
Los autores también identificaron una limitación importante: los sistemas agrícolas simplificados presentan una capacidad reducida para recuperar la calidad física de los terrenos degradados.
Esto plantea una diferencia entre mantener un suelo en condiciones aceptables y restaurar uno que ya ha experimentado cambios físicos desfavorables durante años.
La recuperación de la estructura puede requerir modificaciones sostenidas del manejo, especialmente cuando la compactación afecta capas situadas por debajo de la zona superficial.
La persistencia de estos problemas ha sido abordada en investigaciones sobre la deformación del suelo provocada por el tránsito de maquinaria agrícola, que distinguen entre las alteraciones de las capas superficiales y los daños que pueden mantenerse durante períodos prolongados en el subsuelo.
El nuevo estudio refuerza la importancia de considerar la calidad física como una propiedad que responde a la historia de manejo de cada parcela y no únicamente a las labores realizadas durante una campaña.
Qué implicaciones tiene para los agricultores
Los resultados ofrecen elementos de interés para explotaciones agrícolas que trabajan sobre suelos de textura gruesa y buscan reducir los efectos de la compactación.
En primer lugar, muestran que la conservación de la estructura del terreno requiere evaluar el conjunto del sistema productivo, incluyendo la cobertura vegetal, las prácticas de fertilización y, cuando corresponda, la integración de animales.
En segundo lugar, sugieren que la diversificación puede ofrecer ventajas frente a esquemas simplificados, especialmente cuando estos se mantienen durante períodos prolongados y generan deterioro físico.
Finalmente, ponen de manifiesto que la recuperación de los suelos compactados no debe evaluarse exclusivamente por su apariencia superficial. Las condiciones subsuperficiales también determinan la capacidad del terreno para permitir el desarrollo de las raíces y mantener procesos esenciales para la producción.
La investigación no proporciona una receta universal aplicable a todos los tipos de suelo. Los resultados corresponden a sistemas y condiciones experimentales concretas, por lo que su utilización en otras regiones requiere considerar las características locales.
Tampoco permiten afirmar que las prácticas evaluadas produzcan incrementos específicos del rendimiento agrícola en cualquier explotación. La aportación principal se refiere a la mejora de indicadores de calidad física y a la mitigación de procesos de degradación.
Una investigación publicada en octubre de 2026
El artículo científico aparece en el volumen 262 de Soil & Tillage Research, correspondiente a octubre de 2026, con el identificador de artículo 107229 y DOI 10.1016/j.still.2026.107229.
El trabajo aporta evidencia sobre la relación entre la diversificación de los sistemas productivos y la calidad física de los suelos de textura gruesa.
Su principal conclusión es que la combinación de prácticas agrícolas y ganaderas puede contribuir a mitigar el deterioro del terreno, mientras que los sistemas simplificados muestran mayores limitaciones para recuperar propiedades físicas afectadas por el manejo prolongado.
Para la investigación agronómica, el resultado destaca la necesidad de evaluar los sistemas agrícolas durante períodos suficientemente largos y considerar las condiciones del subsuelo al estudiar la sostenibilidad de la producción.
Fuente referencial:
Soil & Tillage Research — Diversified cropping systems improve the physical quality of coarse-textured soils (2026)


