Agricultores advierten que lluvias mínimas, calor elevado y falta de agua pueden afectar maíz, frijol, ganado y seguridad alimentaria
Redactor: Luis Ortega
Editor: Eduardo Schmitz
Productores de El Salvador advierten que una posible “supersequía” podría afectar la producción agrícola y ganadera durante los próximos meses. El escenario preocupa por la combinación de lluvias mínimas, temperaturas elevadas, reducción del agua disponible y presión sobre cultivos básicos como maíz y frijol.
Mateo Rendón, coordinador nacional de la Mesa Agropecuaria Rural e Indígena, señaló en la entrevista Frente a Frente que las instituciones encargadas del clima coinciden en el riesgo de una sequía severa. De acuerdo con su exposición, los pronósticos de la NOAA apuntan a que el periodo de lluvias finalizaría el 28 de junio, con precipitaciones muy limitadas en los meses siguientes.
El Niño, océanos cálidos y presión sobre el campo
Rendón vinculó el escenario actual con la combinación del fenómeno de El Niño y el aumento de las temperaturas oceánicas. Esa interacción puede reducir la humedad disponible, alterar los patrones de lluvia y complicar la producción agropecuaria en zonas dependientes del ciclo lluvioso.
El riesgo climático no afecta únicamente a los cultivos. La ganadería también enfrenta presión por la falta de agua, la reducción de pastos y la dificultad para sostener forrajes durante periodos prolongados de sequía. En ese contexto, algunos productores ya evalúan decisiones drásticas, como vender parte de su ganado antes de que se agrave la escasez.
La situación se conecta con advertencias más amplias sobre seguridad alimentaria en América Central, una región donde la variabilidad climática puede impactar directamente en familias rurales, disponibilidad de alimentos y precios locales.
Siembra anticipada y riego como respuesta
Ante el pronóstico adverso, Rendón explicó que decidió adelantar la siembra de maíz y frijol. La medida busca aprovechar la humedad disponible antes de que las lluvias disminuyan. En su caso, también cuenta con sistemas de riego, lo que le permite sostener los cultivos durante varios días adicionales.
El dirigente advirtió que quienes esperaron a sembrar en junio y dependen únicamente de la lluvia enfrentan mayor riesgo de pérdida de cosecha. La planificación anticipada, el acceso al agua y la capacidad de riego aparecen como factores decisivos para sostener la producción en un ciclo climático irregular.
Experiencias de adaptación en otros países muestran que los sistemas de riego por goteo y aspersores pueden ayudar a reducir pérdidas cuando el agua escasea, especialmente si se combinan con manejo eficiente del suelo y selección adecuada de cultivos.
Maíz y frijol en etapa crítica
Durante la entrevista, Rendón mostró imágenes y videos de sus parcelas. Indicó que los frijolares ya se encuentran en etapa de formación de ejotes, pese a la escasez de precipitaciones. También afirmó que, con dos o tres lluvias adicionales, la cosecha de frijol podría quedar asegurada.
Sobre el maíz, explicó que parte de sus milpas ya está floreando. La densidad del cultivo, agregó, ayuda a conservar humedad en el suelo y a reducir el impacto directo de las altas temperaturas sobre la tierra. También mencionó el uso de fertilizantes foliares para ayudar a las plantas a resistir la presión atmosférica.
La sequía puede afectar el desarrollo de los cultivos al limitar procesos fisiológicos esenciales. Investigaciones recientes han mostrado que el estrés hídrico no solo reduce crecimiento y biomasa, sino que también puede alterar la absorción de nutrientes, como ocurre cuando la sequía reduce el hierro en cultivos.
Ganadería y forrajes bajo amenaza
La preocupación ganadera aparece ligada a la disponibilidad de agua y alimento. En periodos secos, los pastos pierden calidad, los animales requieren más manejo y los costos de suplementación pueden aumentar. Para pequeños productores, esa presión puede traducirse en venta anticipada de animales o reducción del hato.
Rendón insistió en que agricultores y ganaderos deben prepararse antes de que la falta de agua sea más severa. Su advertencia apunta a tomar decisiones tempranas sobre siembra, riego, manejo de forrajes y protección de alimentos básicos.
En América Central, los impactos climáticos asociados a El Niño ya han golpeado a familias campesinas en ciclos anteriores. La región ha enfrentado pérdidas de cosechas, reducción de ingresos y mayor vulnerabilidad rural por impactos de El Niño en la agricultura.
Seguridad alimentaria en los próximos meses
Rendón expresó optimismo condicionado sobre la producción de maíz y frijol de invierno. Consideró que si julio evoluciona favorablemente, podría garantizarse parte de la disponibilidad de granos básicos para los meses siguientes.
Sin embargo, el escenario dependerá de lluvias adicionales, capacidad de riego, manejo agronómico y respuesta de los productores. La supersequía, si se consolida, podría comprometer cosechas, reducir oferta local y aumentar la presión sobre comunidades rurales que dependen directamente de la producción agropecuaria.
La advertencia central es preventiva: adelantar decisiones, proteger la humedad del suelo, priorizar agua para cultivos estratégicos y preparar alternativas para la ganadería antes de que el déficit hídrico limite la capacidad de respuesta.
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