Agricultura

Tanzania: agricultores pierden hasta un 40 % del tomate por fallas poscosecha

Publicado el 12/10/2026 ·

Una investigación con 52 productores del distrito de Kilolo identifica las lluvias impredecibles, el almacenamiento deficiente y los retrasos en el transporte como factores que comprometen la comercialización de la cosecha.


Redacción: Redacción Mundo Agropecuario Editor: Eduardo Schmitz

Las pérdidas de tomate después de la cosecha representan un importante desafío económico para los pequeños agricultores del sureste de Tanzania. Una investigación realizada en el distrito de Kilolo documentó pérdidas declaradas de hasta el 40 % de la producción, vinculadas especialmente con la falta de instalaciones adecuadas de almacenamiento y las dificultades para trasladar oportunamente los frutos hacia los mercados.

El estudio, publicado en 2026 bajo el título científico Climate-Driven Food Loss: The Case of Postharvest Tomato Losses in Southern Tanzania, examinó cómo la variabilidad climática y las limitaciones de infraestructura afectan la conservación y comercialización del tomate en comunidades agrícolas que dependen de este cultivo para generar ingresos.

Los investigadores recopilaron información de 52 productores mediante entrevistas semiestructuradas, grupos de discusión y observaciones de campo. Los resultados identificaron una combinación de factores climáticos, logísticos y productivos que contribuyen al deterioro de los frutos después de su recolección.

Las lluvias impredecibles complican la salida de las cosechas

Uno de los problemas señalados por los agricultores fue la irregularidad de las precipitaciones. Las lluvias pueden dificultar las operaciones de recolección, retrasar la llegada de compradores y complicar el traslado de los tomates desde las explotaciones hasta los puntos de comercialización.

Estas interrupciones tienen consecuencias especialmente importantes para un producto perecedero. El tomate continúa experimentando cambios fisiológicos después de ser cosechado y su calidad comercial disminuye cuando permanece demasiado tiempo expuesto a condiciones inadecuadas.

La investigación identificó los retrasos en la recogida de los productos, las dificultades de transporte y las deficiencias de almacenamiento entre las principales causas de las pérdidas comunicadas por los agricultores.

El problema evidencia que las condiciones meteorológicas no afectan únicamente al crecimiento de los cultivos. También pueden comprometer las operaciones posteriores a la cosecha, cuando los productores necesitan conservar la calidad de los alimentos hasta completar su venta.

Esta relación entre infraestructura y rentabilidad también aparece en investigaciones sobre los desafíos de la agricultura a pequeña escala en África, donde el acceso a los mercados, el almacenamiento y la organización comercial figuran entre los factores que condicionan los ingresos rurales.

El almacenamiento insuficiente aumenta las pérdidas de tomate

Los resultados del trabajo en Kilolo muestran que disponer de una cosecha no garantiza que toda la producción pueda comercializarse. Cuando faltan instalaciones apropiadas para conservar los frutos, los agricultores tienen menos margen para esperar compradores o superar interrupciones del transporte.

Los participantes comunicaron pérdidas de hasta el 40 % relacionadas con la ausencia de infraestructura de almacenamiento. Esta cifra corresponde a las experiencias recogidas en el estudio y no debe interpretarse como una tasa uniforme para todos los productores de Tanzania.

La magnitud del problema depende de las condiciones particulares de cada explotación, el momento de la cosecha, la duración de los retrasos y las posibilidades de conservación disponibles.

En las pequeñas explotaciones, la falta de instalaciones adecuadas puede obligar a comercializar rápidamente los tomates, incluso cuando las condiciones de venta no resultan favorables. Si la distribución se interrumpe, parte de la producción corre el riesgo de deteriorarse antes de encontrar comprador.

La importancia de mejorar estas operaciones ha sido documentada también por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura. En experiencias recogidas por Mundo Agropecuario sobre reducción de pérdidas alimentarias, la utilización de recipientes apropiados, una manipulación cuidadosa y mejores prácticas de conservación permitió disminuir considerablemente el desperdicio de productos hortofrutícolas.

Una investigación centrada en pequeños productores rurales

El estudio de Tanzania se distingue por analizar directamente las experiencias de agricultores que enfrentan dificultades cotidianas para conservar y vender sus cosechas. En lugar de limitarse a estimaciones generales de producción, los investigadores combinaron diferentes métodos de recopilación de información para identificar los problemas observados en las explotaciones.

Las entrevistas semiestructuradas permitieron conocer las experiencias individuales de los participantes. Los grupos de discusión aportaron información sobre dificultades compartidas, mientras que las observaciones de campo ayudaron a contextualizar las condiciones productivas y logísticas.

Este enfoque permitió relacionar las pérdidas poscosecha con factores que operan simultáneamente. Una lluvia inoportuna puede retrasar la recogida de los frutos, mientras que la falta de almacenamiento adecuado reduce las posibilidades de conservarlos hasta que se restablezca el transporte.

Los hallazgos deben interpretarse dentro del alcance de la investigación. La muestra de 52 agricultores proporciona información sobre la situación estudiada en Kilolo, pero no constituye por sí sola una medición representativa de todas las regiones productoras de tomate del país.

La infraestructura rural también determina la rentabilidad agrícola

La investigación plantea una cuestión relevante para las políticas de desarrollo rural: incrementar el rendimiento de los cultivos no siempre se traduce en mayores ingresos si una parte considerable de la cosecha se pierde antes de llegar al consumidor.

Para los pequeños productores, las inversiones en almacenamiento, manipulación y transporte pueden ser tan importantes como las destinadas a semillas, fertilización o riego. La eficiencia de una explotación depende tanto de la cantidad cosechada como de la proporción que finalmente consigue venderse.

Esta relación también aparece en el análisis de las oportunidades del riego a pequeña escala para los agricultores africanos. Aunque mejorar el acceso al agua puede favorecer la producción de hortalizas de mayor valor, esos beneficios necesitan complementarse con sistemas capaces de transportar y comercializar los productos.

En el caso del tomate, las dificultades poscosecha pueden resultar especialmente perjudiciales porque la producción debe manipularse y distribuirse dentro de plazos relativamente cortos para mantener su calidad.

La coordinación entre agricultores, transportistas y compradores, junto con mejores instalaciones de conservación, constituye una línea de intervención coherente con los problemas identificados. Sin embargo, el estudio no demuestra que una medida aislada sea suficiente para eliminar las pérdidas.

Reducir las pérdidas sin aumentar necesariamente la superficie cultivada

Los resultados obtenidos en Kilolo ponen de relieve una oportunidad productiva frecuentemente subestimada: mejorar el aprovechamiento de las cosechas existentes.

Cuando una explotación pierde parte de sus tomates después de haber invertido en tierra, agua, fertilizantes, mano de obra y recolección, también se desaprovechan recursos económicos y productivos utilizados durante todo el ciclo agrícola.

La reducción de estas pérdidas permitiría aumentar la cantidad de producto comercializable sin depender exclusivamente de una ampliación de la superficie sembrada. No obstante, la magnitud de ese beneficio dependería de los costos de las mejoras y de las condiciones reales de cada explotación.

La importancia de fortalecer los canales comerciales también se refleja en experiencias sobre comercialización de frutas y hortalizas de proximidad, donde las cadenas de suministro más cortas aparecen como una alternativa para mejorar la relación entre productores y consumidores.

Para Tanzania, el trabajo ofrece evidencia localizada sobre la necesidad de considerar conjuntamente clima, almacenamiento y transporte en las estrategias destinadas a proteger los ingresos agrícolas.

La principal aportación de la investigación consiste en documentar cómo las dificultades posteriores a la cosecha pueden convertirse en una fuente considerable de pérdidas para productores que ya han completado la fase de cultivo. En Kilolo, las experiencias de los 52 agricultores muestran que conservar y comercializar adecuadamente los tomates forma parte esencial de la productividad rural.

Fuente referencial: Climate-Driven Food Loss: The Case of Postharvest Tomato Losses in Southern Tanzania — artículo científico original, 2026