Genética, vigilancia y producción de moscas estériles se combinan para proteger al ganado ante la reaparición del parásito en Norteamérica
Redactor: Raúl Méndez C.
Editor: Eduardo Schmitz
Los avances en genética, secuenciación y biotecnología podrían reforzar el control del gusano barrenador del Nuevo Mundo después de su reaparición en América Central, México y Estados Unidos. Entre las herramientas evaluadas figuran cepas que producen únicamente machos, sistemas para separar los insectos por sexo y técnicas de edición genética destinadas a generar moscas estériles sin emplear radiación.
Omar Akbari, profesor del Departamento de Biología Celular y del Desarrollo de la Universidad de California en San Diego, analizó las nuevas alternativas en una revisión publicada en la revista Trends Open. El investigador advierte que ninguna tecnología resolverá por sí sola la emergencia y propone incorporarlas a los programas de vigilancia, tratamiento veterinario y control de movimientos animales.
El gusano barrenador del Nuevo Mundo, cuyo nombre científico es Cochliomyia hominivorax, corresponde a la fase larvaria de una mosca parasitaria. Las hembras depositan cientos de huevos en heridas, mucosas o cavidades corporales de animales de sangre caliente. Tras eclosionar, las larvas penetran en forma espiral y se alimentan del tejido vivo.
Una mosca capaz de provocar lesiones profundas
La infestación, conocida como miasis, puede comenzar en heridas pequeñas relacionadas con partos, marcaciones, procedimientos veterinarios, picaduras, cortes o lesiones producidas por cercas. Las larvas agrandan progresivamente la abertura, generan dolor y favorecen infecciones secundarias que pueden causar la muerte del animal si no recibe atención.
El parásito afecta principalmente al ganado y otros mamíferos, aunque también puede infestar aves. Los casos humanos son posibles, pero el riesgo general para las personas se considera bajo. Para las explotaciones pecuarias, la amenaza incluye sufrimiento animal, pérdida de peso, menor productividad, gastos veterinarios y restricciones al movimiento comercial.
Estados Unidos había eliminado la plaga mediante una campaña internacional basada en la liberación de insectos estériles. Su regreso quedó confirmado en 2026 mediante la detección del gusano barrenador en un ternero del sur de Texas, seguida por otros reportes en ese estado y Nuevo México.
La expansión hacia zonas ganaderas donde el parásito llevaba décadas ausente elevó la necesidad de identificar rápidamente las infestaciones. Las autoridades y los productores deben revisar heridas, ombligos de animales recién nacidos y cavidades corporales, además de comunicar cualquier sospecha para que las larvas sean recogidas e identificadas oficialmente.
La técnica del insecto estéril sigue siendo la base
La principal herramienta histórica consiste en criar grandes cantidades de moscas, esterilizarlas mediante radiación y liberarlas sobre las zonas afectadas. Cuando una hembra silvestre se aparea con un macho estéril, los huevos no generan descendencia, lo que reduce progresivamente la población del parásito.
Esta estrategia permitió eliminar el gusano barrenador de Estados Unidos y extender una barrera sanitaria por México y América Central hasta Panamá. Su éxito dependió de liberaciones continuas a gran escala, pero también de redes de vigilancia, tratamiento de animales infestados, controles de movilización y cooperación entre países.
La reaparición del parásito ha obligado a recuperar capacidad industrial. México comenzó a producir nuevamente insectos en la planta de Metapa de Domínguez, Chiapas, y realizó una liberación de 2,5 millones de moscas estériles en Chihuahua para reforzar la contención.
Estados Unidos también trabaja en nuevas instalaciones. El proyecto de una fábrica de moscas estériles en Texas podría alcanzar una capacidad de hasta 300 millones de ejemplares semanales, mientras la infraestructura mexicana tendría como meta eventual producir hasta 100 millones por semana.
La expansión industrial es necesaria porque las campañas históricas requirieron volúmenes muy elevados de insectos. Sin una cantidad suficiente de machos estériles para superar a los ejemplares fértiles en el ambiente, disminuye la probabilidad de interrumpir eficazmente la reproducción.
NovoFly produciría solamente machos para las liberaciones
Una de las tecnologías más avanzadas examinadas por Akbari es NovoFly, una cepa de gusano barrenador modificada genéticamente para impedir que las hembras lleguen a la edad adulta. De esta manera, la cría genera únicamente machos destinados a los programas de liberación.
La tecnología se basa en un enfoque desarrollado hace más de 25 años y adaptado durante la última década para el control de Cochliomyia hominivorax. NovoFly se encuentra bajo revisión regulatoria para un posible uso de emergencia frente al brote actual, por lo que todavía no debe considerarse una herramienta autorizada para aplicación general.
Producir solamente machos podría aumentar la eficiencia del programa. En el sistema convencional, las instalaciones crían hembras y machos, aunque son estos últimos los que deben competir con los ejemplares silvestres para aparearse. Eliminar las hembras durante la producción reduciría recursos destinados a insectos que no contribuyen directamente a ese objetivo.
La medida también evitaría liberar hembras estériles que mantienen la capacidad de buscar heridas y depositar huevos. Aunque su descendencia no prosperara, una producción exclusiva de machos simplificaría la operación y concentraría los recursos en los ejemplares necesarios para interrumpir la reproducción.
SEPARATOR facilitaría la clasificación por sexo
Otra alternativa en desarrollo es SEPARATOR, una tecnología genética diseñada para separar eficientemente machos y hembras durante la cría masiva. Su aplicación podría reducir los costos operativos y facilitar que las plantas aumenten el volumen de insectos disponibles.
La separación por sexo representa uno de los desafíos centrales de los programas de insectos estériles. Cuando se manejan millones de ejemplares cada semana, cualquier proceso manual resulta lento y costoso. Un sistema biológico o genético automatizado permitiría concentrar las labores de esterilización, transporte y liberación en los machos.
La utilidad de SEPARATOR dependerá de que la clasificación sea fiable, pueda funcionar a escala industrial y no reduzca la capacidad de los insectos para sobrevivir, desplazarse y competir por las hembras silvestres después de su liberación.
CRISPR podría generar machos estériles sin radiación
Los investigadores también estudian la edición genética mediante CRISPR para producir machos estériles sin someterlos a radiación. Aunque la irradiación es una técnica comprobada, puede afectar la condición física de los insectos si el proceso no está correctamente ajustado.
Los machos obtenidos mediante edición genética podrían conservar una mayor capacidad para sobrevivir y competir en el ambiente. La eficacia real, sin embargo, deberá demostrarse mediante evaluaciones que comparen comportamiento, longevidad, apareamiento, seguridad y reducción de las poblaciones silvestres.
Entre los enfoques a más largo plazo se encuentra la técnica de insectos estériles guiada con precisión, conocida como pgSIT. Este sistema utiliza modificaciones genéticas para generar descendencia estéril o limitar la supervivencia de uno de los sexos. Su empleo contra el gusano barrenador permanece en investigación y está sujeto a evaluaciones regulatorias.
La secuenciación detallada del genoma de la mosca permite identificar genes relacionados con reproducción, desarrollo y búsqueda de huéspedes. Los científicos también estudian las señales químicas mediante las cuales el insecto localiza animales y heridas, conocimiento que podría mejorar las trampas y los sistemas de detección temprana.
La biotecnología no sustituye la vigilancia en las granjas
Akbari sostiene que las nuevas herramientas deben complementar las medidas que ya demostraron su eficacia. Incluso una liberación masiva de machos estériles requiere datos precisos sobre la distribución de la plaga para decidir dónde y cuándo concentrar los recursos.
La respuesta necesita integrar inspecciones veterinarias, tratamiento inmediato de los animales infestados, control de traslados y monitoreo de poblaciones. Herramientas como el tablero geográfico para anticipar el riesgo de gusano barrenador pueden ayudar a dirigir la vigilancia hacia rutas y explotaciones expuestas.
Los ganaderos cumplen un papel esencial mediante la revisión frecuente de los animales, la limpieza de heridas y la notificación de lesiones sospechosas. También deben mantener registros de movilización y cumplir los requisitos sanitarios establecidos para evitar que un ejemplar infestado transporte larvas hacia otra región.
Las tecnologías descritas se encuentran en diferentes etapas de desarrollo. Algunas avanzan hacia evaluaciones de uso real, mientras otras permanecen en investigación. Su aplicación requerirá comprobar eficacia, seguridad ambiental, estabilidad genética, costos de producción y aceptación regulatoria.
La experiencia histórica demuestra que el control del gusano barrenador exige continuidad. La combinación de moscas estériles, biotecnología, capacidad diagnóstica, atención veterinaria y cooperación internacional ofrece más posibilidades que cualquiera de esas herramientas utilizada de forma aislada.
Fuentes referenciales:
Phys.org – Tecnologías emergentes contra el gusano barrenador del Nuevo Mundo
Trends Open – Resurgence of the New World screwworm and the future of genetic biocontrol

