El estado busca acelerar una planta de moscas estériles ante los primeros casos confirmados en ganado desde 1966
Redactor: Santiago Duarte
Editor: Eduardo Schmitz
Texas entró en una fase de urgencia sanitaria ganadera después de que el Departamento de Agricultura de Estados Unidos confirmara nuevos casos de gusano barrenador del Nuevo Mundo en bovinos del estado. El gobernador Greg Abbott expresó preocupación porque la nueva fábrica destinada a criar moscas estériles no comenzaría a operar hasta dentro de más de un año, pese a que esa instalación es considerada una pieza central para frenar un parásito capaz de amenazar a una industria bovina estadounidense valorada en 113.000 millones de dólares.
Abbott anunció que Texas está dispuesto a colaborar con el USDA para acelerar la construcción de la planta de 750 millones de dólares prevista cerca de Edinburg, a unos 32 kilómetros al norte de la frontera con México. El mandatario afirmó que el estado podría aportar fondos propios para que las obras avancen “24 horas al día, siete días a la semana”, con el objetivo de adelantar una infraestructura que el gobierno federal espera tener en marcha antes de su fecha prevista de noviembre de 2027.
Primeros casos en Texas desde 1966
La alerta se intensificó después de que el USDA confirmara una infestación en un ternero de tres semanas en La Pryor, Texas, a unos 161 kilómetros al suroeste de San Antonio y a 80 kilómetros de la frontera mexicana. Fue el primer caso confirmado en el estado desde 1966. Poco después, el departamento anunció un segundo caso en un ternero de un mes en el condado de Zavala, a unos nueve kilómetros del primer hallazgo.
La reaparición del parásito golpea directamente el mapa sanitario de la ganadería de Texas. El gusano barrenador del Nuevo Mundo no infesta carne ni fruta, pero sus larvas se alimentan de tejido vivo en heridas abiertas o mucosas de animales de sangre caliente, incluidos bovinos, fauna silvestre, mascotas y, en casos menos frecuentes, personas. Una infestación sin tratamiento puede matar al animal afectado.
Abbott insistió en que el problema debe entenderse como un asunto de producción alimentaria, no de inocuidad. Las autoridades federales y estatales han subrayado que existen medicamentos aprobados por el gobierno para tratar el ganado y que la presencia del parásito no convierte la carne en un riesgo alimentario.
La estrategia de moscas estériles vuelve al centro
El control histórico del gusano barrenador en Estados Unidos se logró mediante la cría y liberación masiva de moscas estériles. La lógica es biológica: las hembras se aparean una sola vez durante su vida y, si lo hacen con machos estériles, los huevos depositados en heridas o mucosas no eclosionan. Esa técnica permitió erradicar la plaga de Estados Unidos a comienzos de la década de 1970, después de décadas en las que el parásito fue una amenaza recurrente para los ganaderos.
El problema actual es la capacidad de producción. Tras la erradicación, las instalaciones de cría fueron cerrando hasta quedar una sola planta en el hemisferio occidental, ubicada en Panamá, con capacidad aproximada de 117 millones de moscas por semana. Rear Admiral Michael Schmoyer, integrante del equipo de respuesta del USDA, recordó que campañas anteriores de erradicación necesitaron alrededor de 500 millones de moscas semanales.
El USDA financia ahora dos nuevas instalaciones. Una planta en el sur de México, reconvertida desde la producción de moscas de la fruta, recibió una inversión de 21 millones de dólares y se espera que empiece a producir el próximo mes, con una capacidad eventual de 100 millones de moscas por semana. La fábrica de Texas será mayor y podría llegar a producir hasta 300 millones de moscas semanales. Ese esquema da continuidad a una estrategia que ya había sido anticipada en el debate sobre la liberación de moscas estériles como barrera sanitaria frente al avance del parásito.
Impacto productivo con precios de carne en máximos
La llegada del gusano barrenador ocurre en un momento delicado para el mercado de la carne bovina estadounidense. Los consumidores ya enfrentan precios récord por una oferta ajustada de ganado, mientras los rancheros evalúan la retención de vaquillas para reconstruir rodeos. Derrell Peel, profesor de agronegocios de Oklahoma State University, consideró que el brote no debería alterar de forma significativa el suministro de carne, salvo que las autoridades impongan restricciones amplias al movimiento de ganado o aparezcan infestaciones en feedlots u otros puntos de alta concentración animal.
Peel sostuvo que el parásito no cambia los fundamentos de oferta del mercado bovino. La presión sobre los precios ya venía marcada por un ciclo ganadero estrecho, un tema que también se observa en la evolución reciente de los precios de la carne en Estados Unidos. Aun así, la presencia del gusano barrenador añade otro factor de incertidumbre para rancheros, autoridades sanitarias y cadenas de suministro.
Los brotes registrados en México desde 2024 llevaron a la secretaria de Agricultura de Estados Unidos, Brooke Rollins, a cerrar en mayo de 2025 los puertos de entrada al ganado mexicano. Las importaciones mexicanas, que habían llegado a representar alrededor de 1,2 millones de animales al año, cayeron cerca de 80% el año pasado, de acuerdo con estadísticas de la industria. Peel recordó que ese flujo equivalía a cerca de 3% del suministro bovino estadounidense, por lo que no sería el principal motor de los precios, aunque sí se suma a un escenario ya tensionado.
Vigilancia, cuarentena y modelos de dispersión
La respuesta actual combina liberación de insectos estériles, monitoreo de campo y modelos científicos para anticipar hacia dónde podría desplazarse la mosca. Schmoyer estimó que el USDA ya ha dispersado 130 millones de moscas en Texas desde enero, principalmente desde aviones. Las liberaciones actuales rondan los 4 millones de moscas por semana por vía aérea, junto con otros 4 millones semanales en tierra como pupas, etapa intermedia entre larva y adulto.
La estrategia no consiste solo en actuar donde el insecto ya fue detectado. Las autoridades trabajan con modelos para estimar dónde podría estar la mosca dentro de varias semanas. Bud Dinges, veterinario estatal de Texas, informó que se han desplegado trampas hasta 193 kilómetros de La Pryor para monitorear el movimiento del parásito.
La situación vuelve a poner en primer plano la importancia de la vigilancia sanitaria del ganado en la frontera entre Estados Unidos y México. El desafío inmediato para Texas y el USDA será ganar tiempo: contener los casos, ampliar la producción de moscas estériles y evitar que el parásito se consolide durante el verano en una región clave para la ganadería estadounidense.
Fuente(s) referenciales
Phys.org / Associated Press: “Texas governor wants to speed up work on a fly-breeding factory to fight a cattle parasite”. Autor: John Hanna. Publicado el 6 de junio de 2026.
