La Bolsa de Comercio de Rosario estima 6,82 millones de hectáreas para el ciclo 2026/2027 y proyecta una cosecha de 20 millones de toneladas
Redactor: Santiago Duarte
Editor: Karem Díaz S.
La campaña argentina de trigo 2026/2027 empieza a mostrar un cambio de ánimo entre productores y analistas. La Bolsa de Comercio de Rosario recalculó sus proyecciones y redujo la caída prevista del área sembrada: ya no espera una baja de 500.000 hectáreas, como estimaba en mayo, sino de 350.000 hectáreas.
Con este ajuste, la superficie total destinada al cereal quedaría en 6,82 millones de hectáreas, frente a los 7,17 millones implantados en la campaña anterior. La corrección responde a una combinación de factores: mejores condiciones hídricas, baja del precio de la urea y expectativas de valores más firmes para el trigo.
Menor caída de área y más entusiasmo para sembrar
El informe de la Bolsa de Comercio de Rosario describe un escenario de “mayor entusiasmo” para el trigo argentino. Aunque el área seguirá por debajo del ciclo previo, la baja sería menor a la prevista inicialmente. En términos relativos, el recorte frente al año pasado sería de 4,8%.
La mejora llega después de semanas en las que los costos habían condicionado las decisiones de siembra. En Argentina, la siembra de trigo 2026/27 había comenzado con buen perfil hídrico, pero con una fuerte presión económica sobre los márgenes.
La urea fue el punto más sensible. En mayo, su alto valor complicaba la posibilidad de aplicar la fertilización necesaria para sostener rindes promedio. Ahora, el insumo se acomodó en un rango de 800 a 850 dólares por tonelada, luego de haber estado cerca de los 1000 dólares por tonelada.
La fertilización vuelve al centro de la campaña
El trigo depende de una nutrición adecuada para expresar rendimiento y calidad. Por eso, la baja de la urea no solo mejora el cálculo económico, sino que también permite pensar en una mayor aplicación de fertilizantes en los lotes con buen potencial.
Este cambio es relevante porque el cereal venía de un escenario en el que la campaña mostraba márgenes al límite y decisiones bajo presión. Cuando el fertilizante sube demasiado, el productor puede reducir dosis, achicar área o tomar menos riesgo tecnológico.
La Bolsa rosarina estima ahora que una mayor fertilización ayudaría a sostener rindes promedio. El rendimiento nacional podría ubicarse en 30,5 quintales por hectárea, por encima del cálculo previo de 29 quintales por hectárea.
Una cosecha proyectada en 20 millones de toneladas
Con el nuevo ajuste de superficie y rendimiento, la cosecha argentina de trigo se ubicaría en 20 millones de toneladas. El dato mejora el escenario de mayo, cuando la proyección se movía entre 18 y 19 millones de toneladas.
Aun así, la producción esperada quedaría lejos del récord de 29,5 millones de toneladas alcanzado en la campaña 2025/2026. La diferencia muestra que el nuevo panorama es más favorable que el previsto semanas atrás, pero todavía no implica repetir el ciclo excepcional anterior.
La relación entre fertilizante, clima y precio del cereal será decisiva. Por eso, la reciente baja de la urea y la mejora del panorama del trigo aparecen como señales importantes para la toma de decisiones en plena campaña fina.
El precio internacional también influye
Además del costo de los insumos, la Bolsa de Comercio de Rosario menciona expectativas de mejores precios para el trigo por problemas climáticos en países productores como Estados Unidos, Francia y Australia. Ese contexto externo puede fortalecer la expectativa comercial del cereal argentino.
La mejora de precios no elimina los riesgos, pero ayuda a recomponer parte de la ecuación. Para los productores, la decisión final dependerá de la combinación entre costo de implantación, fertilización, humedad disponible, rendimiento esperado y valor de venta.
En paralelo, las medidas de política agropecuaria también forman parte del contexto. La reciente reducción de retenciones para trigo y cebada en Argentina, abordada en Mundo Agropecuario al analizar la baja de retenciones al trigo y la cebada, agrega otro elemento al cálculo económico de la campaña.
Soja: otro ajuste positivo en la estimación
El informe de la Bolsa de Comercio de Rosario también actualizó sus cifras para soja. De mayo a junio, la producción estimada sumó otro millón y medio de toneladas, con lo cual el volumen proyectado llega a 51,5 millones de toneladas.
Según la entidad, esa cifra representa 9,5% más de lo que se esperaba producir al inicio de la campaña. El rinde nacional sube a 32,1 quintales por hectárea, con una pérdida de área estimada en 335.000 hectáreas y una superficie sembrada de 16,37 millones de hectáreas.
Este ajuste confirma que el panorama agrícola argentino sigue moviéndose con rapidez. La evolución de los cultivos extensivos depende tanto de las condiciones productivas como de variables económicas que pueden cambiar en pocas semanas.
Una campaña que mejora, pero sigue exigente
El nuevo cálculo para el trigo argentino no borra los desafíos de la campaña 2026/2027. La superficie seguirá por debajo del año pasado y la cosecha estimada estará lejos del récord anterior. Sin embargo, la baja de la urea, el buen perfil hídrico y las mejores expectativas de precio reducen parte de la presión inicial.
Para los productores, el punto clave será transformar ese mejor escenario en decisiones agronómicas eficientes. La fertilización eficiente en trigo, especialmente en regiones de alto potencial, será determinante para alcanzar los rindes proyectados por la Bolsa de Comercio de Rosario.
En una campaña marcada por costos, clima y precios internacionales, el trigo argentino vuelve a ganar espacio en la planificación. No se trata de un regreso automático al ciclo récord, sino de una mejora concreta frente al panorama más restrictivo que dominaba las estimaciones de mayo.
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