Un estudio realizado durante dos años en Alemania encontró que ambas estrategias elevaron la biodiversidad, pero el sistema orgánico obtuvo la mayor rentabilidad pese a reducir a la mitad el rendimiento
Redactor: Javier Morales O.
Editor: Karem Díaz S.
Un equipo internacional de investigadores comparó los efectos ecológicos y económicos de la agricultura orgánica y las franjas de flores silvestres en campos de trigo de invierno de la región de Gotinga, Alemania. Los resultados muestran que las dos medidas aumentaron la biodiversidad entre un 20% y un 30% frente al manejo convencional, aunque la producción orgánica alcanzó la mayor rentabilidad por unidad de superficie.
El estudio, en el que participaron científicos de la Universidad de Gotinga y del Centro Húngaro de Investigación Ecológica HUN-REN, evaluó nueve paisajes agrícolas durante dos años. Los investigadores midieron los rendimientos, las ganancias y la presencia de plantas, abejas, escarabajos terrestres, arañas y sírfidos.
La comparación incluyó tres modalidades: trigo convencional sin medidas ambientales adicionales, trigo convencional acompañado por franjas florales anuales y trigo cultivado bajo manejo orgánico. Los resultados fueron publicados en la revista Journal of Applied Ecology.
Dos estrategias diferentes para conservar biodiversidad
Los campos orgánicos registraron la mayor cantidad de especies vegetales silvestres. Cuando se contabilizaron también las flores sembradas, las franjas florales presentaron una riqueza vegetal semejante, pero su respuesta más destacada estuvo relacionada con las abejas.
Las franjas recibieron la visita de tres veces más especies de abejas que los campos orgánicos. Aun así, ambas intervenciones mantuvieron poblaciones de estos polinizadores superiores a las observadas en el trigo convencional utilizado como control.
Los escarabajos terrestres, las arañas y los sírfidos también se beneficiaron de las dos estrategias. En conjunto, los investigadores identificaron entre un 20% y un 30% más de especies que en las parcelas convencionales sin intervención ambiental.
La diferencia entre los grupos favorecidos muestra que las medidas no cumplen exactamente la misma función. La producción orgánica beneficia especialmente a la flora espontánea dentro de la parcela, mientras las franjas proporcionan recursos florales concentrados que resultan particularmente atractivos para las abejas.
Esta complementariedad coincide con otros estudios sobre el equilibrio entre rendimiento agrícola y biodiversidad en sistemas convencionales y orgánicos. Las cifras concretas pueden variar según el cultivo, la región y el diseño productivo, por lo que no deben extrapolarse automáticamente a todas las explotaciones.
El trigo orgánico produjo menos, pero generó mayores ganancias
La producción de trigo orgánico fue aproximadamente un 50% menor que la obtenida en las parcelas convencionales. Pese a esa diferencia, sus ganancias superaron en más de un 150% las del sistema convencional de referencia.
El resultado económico estuvo relacionado con la posibilidad de vender el cereal orgánico en mercados con mejores precios y con los subsidios de la Unión Europea destinados a prácticas agrícolas consideradas sostenibles. La rentabilidad, por tanto, no procedió de un mayor volumen de grano, sino de la combinación entre valor comercial y ayudas públicas.
La brecha de rendimiento constituye uno de los principales retos del trigo orgánico. Investigaciones anteriores han relacionado esa diferencia con la disponibilidad de nitrógeno, el control de malezas y enfermedades y la adaptación de las variedades, asuntos examinados en el análisis sobre mejoramiento y manejo del trigo orgánico.
Los nuevos resultados no significan que cualquier conversión a la agricultura orgánica aumentará automáticamente las ganancias. Los precios, las certificaciones, los costos laborales, los apoyos públicos y el acceso a compradores especializados pueden modificar de manera considerable el balance de cada finca.
Las franjas florales conservaron la rentabilidad del campo
Las parcelas convencionales acompañadas por franjas de flores obtuvieron ganancias solo ligeramente inferiores a las del control cuando se incluyeron los subsidios específicos. Esta diferencia resulta relevante porque las franjas ocuparon una parte de la superficie que habría podido destinarse al cereal.
Al comparar únicamente las áreas convencionales de los paisajes que tenían franjas con las parcelas convencionales sin ellas, los investigadores encontraron que estas últimas alcanzaron un rendimiento un 5% mayor y ganancias un 21% superiores.
Péter Batáry, autor principal y responsable del Grupo de Ecología del Paisaje y la Conservación del Centro Húngaro de Investigación Ecológica, interpretó este patrón con cautela. Según el científico, los agricultores probablemente instalaron las franjas de manera selectiva en bordes o sectores periféricos que ya eran menos productivos.
Esa posible selección significa que la diferencia no puede atribuirse exclusivamente a la presencia de flores. Las características iniciales del suelo, la posición dentro de la explotación y el potencial productivo de cada área también pudieron influir en los resultados.
Desde el punto de vista operativo, ubicar franjas en sectores marginales puede permitir que una finca incorpore hábitats para polinizadores sin retirar del cultivo sus tierras de mayor rendimiento. El estudio, no obstante, evaluó condiciones concretas de Gotinga y no estableció una proporción universal de superficie floral aplicable a todas las regiones.
La rentabilidad dependió de los incentivos y del mercado
Las dos intervenciones reciben apoyo financiero de la Unión Europea por sus contribuciones ambientales. El análisis incorporó esos pagos porque forman parte de los ingresos reales que determinan si una práctica resulta viable para el productor.
En el sistema orgánico también fue decisiva la comercialización diferenciada. La prima pagada por el trigo certificado compensó ampliamente la reducción del rendimiento, pero ese resultado depende de que exista demanda y de que el productor pueda cumplir los requisitos de certificación y venta.
Esta distinción es importante al comparar prácticas sostenibles. Un balance exclusivamente agronómico puede favorecer al sistema con más toneladas, mientras una evaluación económica completa debe considerar precios, subsidios, costos e ingresos. La decisión del agricultor depende de todos esos componentes.
El debate sobre conceptos y modelos productivos también exige claridad, como señala el análisis acerca de las diferencias entre agricultura orgánica y regenerativa. Las denominaciones no describen automáticamente los mismos métodos ni garantizan idénticos resultados ecológicos o financieros.
Combinar medidas puede crear paisajes agrícolas multifuncionales
Teja Tscharntke, profesor del Departamento de Agroecología y Agrobiodiversidad Funcional de la Universidad de Gotinga, destacó que la agricultura orgánica y las franjas florales se complementan porque favorecen parcialmente a especies diferentes.
La combinación de medidas puede distribuir los beneficios en distintas escalas. El manejo orgánico actúa sobre toda la superficie cultivada, mientras las franjas crean zonas específicas de alimentación y refugio dentro de un paisaje que puede continuar mayoritariamente bajo producción convencional.
Los autores sostienen que esta diversidad de estrategias resulta importante para construir paisajes capaces de producir alimentos, sostener ingresos rurales y conservar organismos que intervienen en la polinización, el control biológico y otros procesos ecológicos.
El estudio tampoco plantea que las franjas florales deban ser reemplazadas por la producción orgánica. La primera opción fue especialmente favorable para la diversidad de abejas, mientras la segunda obtuvo mejores resultados económicos y una elevada riqueza de plantas silvestres.
El desempeño puede cambiar bajo otras condiciones climáticas, productivas y comerciales. La experiencia de Gotinga aporta una comparación conjunta de biodiversidad, rendimiento y ganancias, tres variables que con frecuencia se estudian por separado.
La capacidad del manejo orgánico para generar otros beneficios depende además del suelo y del tiempo de aplicación. Un estudio sobre agricultura orgánica y resistencia de los cultivos a la sequía mostró que las comunidades microbianas pueden responder al manejo prolongado, aunque esos resultados proceden de otro cultivo y ambiente y no forman parte de la comparación alemana.
Fuentes referenciales:
Phys.org
Universidad de Gotinga
Journal of Applied Ecology


