El JRC estima una producción de soja un 23 % inferior a la media quinquenal, mientras el maíz y el girasol mantendrían rendimientos ligeramente superiores al promedio.
Redacción: Redacción Mundo Agropecuario
Editor: Eduardo Schmitz
La campaña agrícola de Ucrania presenta perspectivas desiguales para sus principales cultivos de verano. El Centro Común de Investigación de la Comisión Europea (JRC), en su evaluación publicada el 21 de septiembre de 2026, prevé 3,68 millones de toneladas de soja, un 23 % menos que la media de los últimos cinco años, debido a la combinación de menor superficie y rendimiento reducido.
Para el maíz y el girasol, el organismo calcula rendimientos de 7,40 y 2,29 toneladas por hectárea, respectivamente, ligeramente superiores a sus medias quinquenales. Las producciones previstas son de 35,1 millones de toneladas de maíz y 14 millones de girasol. Son estimaciones, no balances definitivos de cosecha.
La sequía del oeste contrasta con las lluvias del este
El frío primaveral retrasó las siembras y posteriormente la sequía limitó el desarrollo de los cultivos en el oeste. Las lluvias de julio favorecieron numerosas zonas orientales. El análisis de imágenes Sentinel-2 identificó un desarrollo vegetal superior al promedio en el norte y noreste, frente a una menor acumulación de biomasa en el oeste y sur.
La distribución del agua durante el ciclo puede ser tan relevante como su cantidad total. Investigaciones sobre cómo la sequía afecta el rendimiento del maíz han documentado la sensibilidad de la floración al déficit hídrico. Ese antecedente ayuda a comprender por qué una media nacional favorable puede coexistir con pérdidas en determinadas parcelas.
Menor superficie y productividad reducen la oferta de soja
En la soja, el rendimiento previsto queda un 5 % por debajo de la media quinquenal. La reducción de superficie amplifica el descenso del volumen total: rendimiento y producción son indicadores distintos y no deben interpretarse como equivalentes.
Los estudios sobre la tolerancia de la soja a episodios de sequía señalan que la intensidad del déficit y la humedad del suelo antes y después del episodio condicionan la recuperación. Sus resultados aportan contexto agronómico, aunque no permiten trasladar automáticamente porcentajes de pérdidas a Ucrania.
Conservar y comercializar el grano plantea otro desafío
La perspectiva productiva se suma a restricciones de almacenamiento y salida comercial. La FAO y sus socios anunciaron el 31 de agosto un programa de almacenamiento temporal para productores de nueve regiones ucranianas. La organización advirtió de un posible déficit de capacidad de hasta 11 millones de toneladas en noviembre de 2026, en un escenario condicionado por daños de guerra y obstáculos a las exportaciones.
La iniciativa contempla bolsas para almacenar aproximadamente 200 toneladas de grano cada una. Su finalidad es reducir pérdidas poscosecha y proteger los ingresos mientras persisten las dificultades logísticas.
Esas restricciones también repercuten fuera del país, como muestra la relación entre la crisis del Mar Negro y la demanda de maíz argentino. Para interpretar la campaña ucraniana resulta necesario distinguir el potencial agrícola de la capacidad efectiva de conservar, transportar y vender la cosecha.
Fuentes referenciales:
Centro Común de Investigación de la Comisión Europea: perspectivas de los cultivos de verano de Ucrania, septiembre de 2026
FAO: apoyo al almacenamiento de granos para proteger la cosecha ucraniana de 2026


