Un estudio de la Universidad de Cornell detectó anticuerpos contra la enfermedad hemorrágica epizoótica en apenas el 0,6 % de 5.698 muestras de bovinos, ovinos y caprinos. La escasa exposición podría dejar a los rebaños vulnerables ante futuros brotes.
Redacción: Redacción Mundo Agropecuario
Editor: Eduardo Schmitz
Una investigación de la Universidad de Cornell, en Estados Unidos, ha identificado una presencia limitada del virus de la enfermedad hemorrágica epizoótica (EHDV) entre los animales de producción del estado de Nueva York. El estudio, publicado el 28 de septiembre de 2026 en la revista científica Transboundary and Emerging Diseases y divulgado por la universidad el 21 de octubre, encontró anticuerpos contra el virus en solamente 34 de 5.698 muestras analizadas.
El resultado representa una seroprevalencia del 0,6 %, una proporción reducida que confirma la escasa exposición detectada en los animales examinados. Sin embargo, los investigadores advierten que esta situación también puede representar una vulnerabilidad: cuando un virus circula poco, una parte considerable de la población animal permanece sin inmunidad adquirida frente a él.
La investigación fue dirigida por Elisha Frye, profesora asociada de práctica en medicina poblacional y ciencias diagnósticas de la Facultad de Medicina Veterinaria de Cornell. El trabajo proporciona información epidemiológica sobre una enfermedad transmitida por pequeños insectos hematófagos y capaz de afectar tanto a la fauna silvestre como a la ganadería.
Más de 5.600 muestras para evaluar la exposición del ganado
El equipo científico examinó muestras de sangre procedentes de bovinos, ovejas y cabras enviadas al Centro de Diagnóstico de Salud Animal de Cornell entre julio de 2022 y enero de 2025.
En total se analizaron 5.698 muestras, correspondientes a 4.874 bovinos y 824 pequeños rumiantes. El objetivo era determinar cuántos animales presentaban anticuerpos contra el virus de la enfermedad hemorrágica epizoótica, una señal de exposición previa al agente infeccioso.
Los análisis identificaron 34 resultados positivos: 31 en bovinos y tres en ovejas. Ninguna de las muestras de cabras presentó anticuerpos detectables.
La proporción de resultados positivos se mantuvo relativamente estable durante los tres períodos evaluados. La seroprevalencia fue del 0,6 % en el primero, del 0,7 % en el segundo y del 0,5 % en el tercero.
Los investigadores también estudiaron la respuesta frente a diferentes serotipos del virus. Entre las muestras positivas, 20 presentaron anticuerpos neutralizantes frente al serotipo 2 y 11 frente al serotipo 6, mientras que otras tres mostraron reactividad cruzada.
Es importante distinguir entre detectar anticuerpos y confirmar una infección activa. La presencia de estas defensas inmunitarias indica que el animal estuvo expuesto al virus, pero no demuestra que estuviera enfermo o transmitiendo la infección en el momento del análisis.
Además, las muestras procedían de animales remitidos al laboratorio por otros motivos, por lo que los resultados deben interpretarse dentro del diseño de vigilancia utilizado y no como un censo exhaustivo de toda la ganadería del estado.
Una enfermedad que puede confundirse con la fiebre aftosa
Uno de los aspectos más importantes para los ganaderos es que la enfermedad hemorrágica epizoótica puede producir manifestaciones clínicas similares a las de la fiebre aftosa.
En los bovinos afectados pueden aparecer fiebre elevada, lesiones dolorosas en la boca, salivación excesiva, pérdida de apetito y decaimiento.
Estas manifestaciones pueden provocar una reducción de la producción de leche en vacas lecheras y menores ganancias de peso en animales destinados a carne.
La semejanza clínica representa un desafío para los veterinarios porque la fiebre aftosa es una enfermedad altamente contagiosa, con importantes consecuencias sanitarias y comerciales. Su sospecha puede activar procedimientos oficiales de investigación, inmovilización de animales y restricciones temporales de las actividades ganaderas.
La importancia de diferenciar ambas enfermedades se comprende al considerar las consecuencias sanitarias de los brotes de fiebre aftosa registrados en Sudáfrica y Chipre, donde las medidas de control han afectado directamente a las explotaciones pecuarias.
Aunque pueden compartir síntomas, las dos enfermedades tienen mecanismos de transmisión diferentes. La fiebre aftosa puede propagarse rápidamente entre animales susceptibles por distintas vías, mientras que el virus de la enfermedad hemorrágica epizoótica necesita insectos vectores para pasar de un hospedador a otro.
Por esa razón, el diagnóstico de laboratorio resulta indispensable cuando aparecen signos compatibles con ambas infecciones.
Los insectos Culicoides son responsables de la transmisión
El virus EHDV se transmite mediante la picadura de pequeños dípteros hematófagos del género Culicoides, conocidos como jejenes o mosquitos mordedores.
Estos insectos adquieren el virus al alimentarse de un animal infectado y pueden transmitirlo posteriormente a otro hospedador susceptible.
La enfermedad no se propaga directamente por el contacto ordinario entre animales. La participación del vector es fundamental para completar el ciclo de transmisión.
Los Culicoides también están relacionados con otras enfermedades importantes de los rumiantes, como la lengua azul. En Europa, la detección de nuevos casos de lengua azul en Inglaterra durante octubre de 2026 ha vuelto a poner de manifiesto la importancia sanitaria de estos insectos para la producción bovina y ovina.
Las condiciones ambientales influyen en su presencia y actividad. Los investigadores de Cornell explican que los períodos de sequía pueden favorecer determinados hábitats de reproducción cuando quedan aguas poco profundas y superficies de barro expuestas.
En regiones donde la enfermedad aparece de manera esporádica, estos cambios ambientales pueden contribuir a crear condiciones favorables para la circulación del virus.
Sin embargo, la relación entre clima, abundancia de vectores y transmisión depende de múltiples factores locales. Un verano cálido o seco no implica necesariamente que vaya a producirse un brote.
El antecedente de Nueva York: miles de ciervos muertos en 2021
La preocupación de los investigadores tiene un antecedente concreto. En 2021, Nueva York experimentó el peor brote documentado de enfermedad hemorrágica epizoótica entre sus poblaciones de ciervo de cola blanca.
Las estimaciones citadas por Cornell sitúan entre 1.500 y 2.100 los animales silvestres muertos durante aquel episodio.
Los ciervos de cola blanca son especialmente vulnerables a la enfermedad, que puede ocasionar mortalidades elevadas. En cambio, los bovinos suelen presentar una mortalidad menor, aunque pueden sufrir alteraciones clínicas y pérdidas productivas.
Las ovejas y cabras también pueden desarrollar anticuerpos después de la exposición, pero generalmente presentan enfermedad clínica con menor frecuencia.
La investigación encontró que 19 de las muestras positivas procedían de condados donde anteriormente se habían registrado numerosas muertes de ciervos o diagnósticos del virus en bovinos enfermos.
Esta coincidencia territorial refuerza el interés de estudiar conjuntamente la salud de los animales silvestres y domésticos, aunque por sí sola no permite reconstruir las cadenas específicas de transmisión.
El enfoque resulta relevante para la vigilancia veterinaria porque los insectos vectores pueden alimentarse de diferentes especies y conectar epidemiológicamente ambientes naturales y explotaciones ganaderas.
Una baja inmunidad podría aumentar la vulnerabilidad futura
Elisha Frye explicó que la reducida presencia de anticuerpos tiene dos interpretaciones.
Por una parte, constituye una señal favorable porque indica que el virus no ha circulado ampliamente entre los animales examinados. Esto reduce la preocupación inmediata por una enfermedad que puede afectar la producción y complicar el diagnóstico veterinario.
Por otra parte, también significa que numerosos animales podrían carecer de inmunidad adquirida frente al agente infeccioso.
Si en el futuro se presentan condiciones ambientales favorables para los vectores y el virus comienza a circular con mayor intensidad, esa población susceptible podría experimentar un brote importante.
La investigadora señaló que Nueva York se encuentra cerca del límite geográfico de las regiones estadounidenses donde la enfermedad circula habitualmente. En zonas más cálidas del sur y sureste del país, el EHDV está mucho más extendido.
El calentamiento del clima y los cambios en las condiciones estivales podrían modificar progresivamente el riesgo en el noreste estadounidense.
Otros trabajos han demostrado que determinados Culicoides pueden mantener actividad durante períodos fríos, un antecedente que muestra la complejidad de predecir la presencia de estos vectores únicamente a partir de la estación del año.
No obstante, el estudio de Cornell no constituye una predicción cuantitativa de futuros brotes ni demuestra que la enfermedad esté aumentando actualmente entre los bovinos de Nueva York.
Qué deben vigilar los productores de leche y carne
Los investigadores recomiendan que los ganaderos mantengan una vigilancia especial cuando sus animales presenten fiebre, pérdida de apetito, salivación abundante o lesiones en la cavidad oral.
Ante estos signos, la recomendación es contactar con un veterinario para que determine las pruebas necesarias y descarte enfermedades de declaración obligatoria.
En particular, cuando existen síntomas compatibles con fiebre aftosa, los profesionales deben notificar la sospecha a las autoridades sanitarias correspondientes. En Nueva York, esa responsabilidad recae en los servicios veterinarios y en el Departamento de Agricultura y Mercados del estado, en coordinación con las autoridades federales.
La universidad también recomienda informar sobre ciervos encontrados muertos cerca de cursos o cuerpos de agua, ya que los animales afectados por EHDV pueden experimentar deshidratación y buscar agua antes de morir.
Estos avisos permiten a los servicios responsables de fauna silvestre investigar posibles episodios y ampliar la vigilancia epidemiológica.
La investigación también aporta información útil para interpretar los riesgos relacionados con los insectos vectores. Los avances en el conocimiento de estos organismos, incluidos los estudios experimentales sobre especies de Culicoides capaces de transmitir enfermedades ganaderas, contribuyen a comprender mejor los mecanismos biológicos que condicionan la circulación de distintos virus.
Un estudio para mejorar la vigilancia de la sanidad ganadera
El trabajo fue desarrollado por especialistas de la Universidad de Cornell y colaboradores vinculados con la sanidad animal y la vigilancia de fauna silvestre.
Entre los participantes figuran Diego Diel, Krysten Schuler, Patrick Connelly, Jennifer Powers y Melissa Aprea, además de Elisha Frye como primera autora.
La investigación recibió apoyo de fondos federales del Instituto Nacional de Alimentación y Agricultura de Estados Unidos, administrados mediante la Estación Experimental Agrícola de Cornell.
Sus resultados constituyen una de las evaluaciones serológicas más amplias realizadas sobre el EHDV en bovinos, ovinos y caprinos del noreste estadounidense.
La principal aportación es establecer una referencia epidemiológica sobre la exposición previa del ganado al virus. Esa información puede ayudar a los veterinarios a interpretar futuros diagnósticos y a las autoridades a identificar zonas que requieren vigilancia.
Para los productores de leche y carne, el mensaje es especialmente relevante: aunque la circulación detectada del virus sigue siendo limitada, los síntomas que puede provocar justifican una atención veterinaria rápida, tanto por sus posibles consecuencias productivas como por la necesidad de descartar enfermedades más contagiosas.
La continuidad de la vigilancia permitirá determinar si la exposición del ganado cambia en los próximos años y si las variaciones climáticas y la actividad de los insectos vectores modifican el riesgo sanitario en Nueva York.
Fuentes referenciales:
Transboundary and Emerging Diseases — Seroprevalence of Epizootic Hemorrhagic Disease Virus in Cattle, Sheep, and Goats in New York State From 2022 Through 2025, 28 de septiembre de 2026
Universidad de Cornell — Virus that sickens cows, kills deer, still rare in NYS – for now, 21 de octubre de 2026
Universidad de Cornell — Proyecto de vigilancia del virus de la enfermedad hemorrágica epizoótica en ganado de Nueva York


