Enfermedades en ganadería

Países Bajos eleva a 58 los caballos infectados por virus del Nilo

Publicado el 22/09/2026 · REDACCION

La vigilancia veterinaria confirma circulación del virus del Nilo Occidental en varias provincias, mientras también se detectan infecciones en aves silvestres y mosquitos


Redactor: Javier Morales O.
Editor: Eduardo Schmitz

Países Bajos registraba hasta el 11 de septiembre de 2026 un total de 58 caballos con evidencia de infección reciente por el virus del Nilo Occidental, un incremento que confirma una circulación más extensa del patógeno durante la actual temporada de mosquitos. Wageningen University & Research (WUR) informó que los animales afectados se localizan en varias provincias del oeste y centro del país y que el virus también ha sido detectado en aves silvestres y mosquitos.

Los caballos con infecciones recientes han sido identificados en Holanda Meridional, Holanda Septentrional, Brabante Septentrional, Utrecht y Güeldres. La distribución geográfica amplía considerablemente el escenario conocido a comienzos de agosto, cuando Países Bajos confirmó el virus del Nilo Occidental en un caballo de Holanda Meridional después de que el animal desarrollara signos clínicos compatibles con la enfermedad.

Los investigadores consideran posible que se detecten más infecciones durante las siguientes semanas. Sin embargo, la transmisión debería disminuir conforme bajen las temperaturas y se reduzca la actividad de los mosquitos, vectores responsables de transportar el virus desde las aves hacia caballos y otros mamíferos.

El virus ya circula en varias regiones neerlandesas

La situación de septiembre representa una expansión respecto de los primeros registros de la temporada. El 25 de agosto, WUR había comunicado infecciones recientes en cuatro caballos de Holanda Meridional, en el área comprendida entre Róterdam y La Haya, además de otro animal situado al sur de Nimega.

En 2025, las primeras detecciones equinas de la temporada se produjeron en septiembre y afectaron a tres caballos. En 2026, en cambio, el primer caso fue identificado a comienzos de agosto y posteriormente aumentaron tanto el número de infecciones como el territorio donde se han encontrado animales positivos.

La evolución observada en Países Bajos coincide con una preocupación más amplia por la circulación del patógeno en el continente. Una investigación anterior examinó la propagación del virus del Nilo Occidental en Europa y su asociación con factores agrícolas y ambientales, incluidos el uso del suelo, la urbanización, los humedales y los movimientos de aves.

Aves silvestres y mosquitos confirman el ciclo de transmisión

La vigilancia de fauna silvestre ha adquirido especial importancia. Hasta el 11 de septiembre, el grupo nacional de trabajo sobre el virus del Nilo Occidental había contabilizado 39 aves silvestres positivas. Los especialistas destacaron una mortalidad relativamente elevada entre los córvidos, un indicador que puede advertir de circulación activa del virus en un territorio.

También se han encontrado mosquitos infectados en Países Bajos. La coincidencia de resultados positivos en vectores, aves y caballos proporciona evidencias procedentes de diferentes componentes del ciclo epidemiológico y permite delimitar mejor las zonas donde existe transmisión.

Las aves constituyen los principales hospedadores amplificadores del virus. Un mosquito puede adquirirlo al alimentarse de un ave infectada y posteriormente transmitirlo mediante una nueva picadura. El mosquito común, Culex pipiens, figura entre los vectores de importancia epidemiológica en Europa, y el desarrollo de sistemas capaces de identificar automáticamente mosquitos del género Culex muestra el creciente interés por reforzar la vigilancia de estos insectos.

Los caballos y los seres humanos son considerados huéspedes terminales del virus del Nilo Occidental. Aunque pueden enfermar tras una picadura infectante, normalmente no desarrollan concentraciones del virus en sangre suficientes para infectar a nuevos mosquitos y mantener el ciclo. Por ello, un caballo infectado no transmite directamente la enfermedad a otros caballos ni a las personas.

Los signos neurológicos requieren atención veterinaria

La mayoría de las infecciones equinas puede desarrollarse sin manifestaciones clínicas evidentes. Cuando aparecen síntomas, estos pueden incluir fiebre, letargo y reducción del apetito. Una proporción de los animales desarrolla alteraciones neurológicas, entre ellas falta de coordinación, temblores musculares, rigidez o debilidad.

En los casos más graves pueden presentarse parálisis y otras complicaciones neurológicas capaces de comprometer la supervivencia del animal. Durante las primeras detecciones múltiples de agosto, los caballos afectados presentaron signos como ataxia y temblores musculares; algunos también tuvieron fiebre.

Los veterinarios neerlandeses han sido instados a mantener una vigilancia especial frente a estos signos, particularmente en las regiones donde ya existen infecciones confirmadas. El diagnóstico de laboratorio resulta importante porque diferentes enfermedades pueden producir manifestaciones neurológicas semejantes.

La vigilancia de enfermedades transmitidas por insectos representa un desafío creciente para la ganadería europea. Otros vectores de pequeño tamaño también pueden transportar patógenos de relevancia pecuaria, como ocurre con los jejenes del género Culicoides que transmiten virus capaces de enfermar al ganado.

El aumento de muestras agotó el presupuesto para pruebas gratuitas

El crecimiento de las sospechas clínicas tuvo un efecto directo sobre el sistema de vigilancia. Wageningen informó que durante las últimas semanas aumentó con fuerza el número de muestras de sangre remitidas para análisis.

Como consecuencia, se agotó el presupuesto disponible para el programa gratuito de diagnóstico destinado a descartar infecciones. Esta modalidad de seguimiento fue suspendida, aunque el diagnóstico rutinario del virus del Nilo Occidental continúa disponible.

Las autoridades científicas insisten en la importancia de mantener el diagnóstico y la notificación oportunos. Los resultados no solo permiten orientar el manejo veterinario de cada caballo, sino que proporcionan datos necesarios para seguir la distribución geográfica y la evolución temporal de la circulación viral.

La vacunación y el control de mosquitos reducen el riesgo equino

Existe vacunación contra el virus del Nilo Occidental para los caballos. La protección no se desarrolla inmediatamente después de administrar la vacuna, por lo que la planificación debe realizarse con suficiente antelación respecto de la temporada de mayor actividad de los mosquitos.

La inmunización puede complementarse con medidas dirigidas a disminuir la exposición a los vectores. Entre ellas figuran mantener a los caballos bajo resguardo durante los periodos de mayor actividad de mosquitos y eliminar acumulaciones de agua que puedan convertirse en lugares de reproducción alrededor de establos y explotaciones.

Recipientes, canaletas, depósitos abiertos y otros puntos donde permanezca agua estancada pueden favorecer el desarrollo de larvas. Reducir estos criaderos no elimina por completo la exposición, pero forma parte de las medidas de manejo aplicables alrededor de instalaciones ecuestres.

La investigación sobre control de vectores también explora mecanismos complementarios. Algunos estudios han analizado cómo las fuentes vegetales de néctar influyen en la supervivencia de mosquitos transmisores de enfermedades, una línea que busca comprender mejor los recursos ambientales utilizados por estos insectos.

El descenso de temperaturas puede frenar la transmisión

La temporada todavía puede producir nuevos diagnósticos porque existen mosquitos activos y el virus está circulando en distintas partes de Países Bajos. No obstante, la llegada de temperaturas más bajas debería reducir progresivamente la actividad de los vectores y, con ella, la probabilidad de nuevas transmisiones.

La cifra de 58 infecciones recientes no representa necesariamente el número total de caballos que han estado expuestos al virus. La presencia de animales sin síntomas y las diferencias en el acceso al diagnóstico hacen que los casos identificados funcionen principalmente como indicadores de circulación.

La detección simultánea en caballos, aves silvestres y mosquitos proporciona por ello una imagen epidemiológica más completa que el seguimiento de una sola especie. Para las explotaciones ecuestres situadas en las zonas afectadas, la prioridad durante el periodo restante de actividad vectorial es vigilar signos neurológicos, reducir el contacto con mosquitos y recurrir al diagnóstico veterinario ante cualquier sospecha compatible.

Fuentes referenciales:
Wageningen University & Research — actualización del 11 de septiembre de 2026
Wageningen University & Research — actualización del 25 de agosto de 2026
Wageningen University & Research — confirmación del primer caso equino de 2026



Mundo Agropecuario
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.