Una investigación en Brasil registró 773 abejas durante la floración y encontró mayor diversidad de especies en poblaciones naturales que en cultivos comerciales
Redactor: Raúl Méndez C.
Editor: Karem Díaz S.
La producción del camu-camu, uno de los frutos de mayor interés nutricional y comercial de la Amazonía, depende del trabajo de una comunidad diversa de abejas. Una investigación realizada en Brasil comprobó que estos insectos visitan sus flores tanto en poblaciones naturales como en plantaciones, aunque los ambientes silvestres conservan una variedad considerablemente mayor de polinizadores.
El estudio, desarrollado por investigadores vinculados con instituciones de Brasil, Reino Unido y Ecuador, comparó las interacciones entre abejas y flores de Myrciaria dubia. Sus resultados advierten que la sustitución o disminución de especies nativas puede debilitar la polinización y comprometer la producción sostenible del fruto.
El estudio registró 24 especies en el ambiente natural
Los científicos recolectaron 773 abejas durante el pico de floración del camu-camu. De ese total, 408 individuos pertenecientes a 24 especies fueron encontrados en el ambiente natural, mientras que en el cultivo agrícola se contabilizaron 365 ejemplares correspondientes a 14 especies.
La diferencia muestra que una plantación puede recibir un número elevado de visitantes y, al mismo tiempo, albergar una comunidad menos diversa. La abundancia total, por tanto, no describe por sí sola la calidad del servicio de polinización ni la capacidad del sistema para responder ante la pérdida de alguna especie.
Los investigadores observaron que las redes de interacción entre flores y abejas mantenían una organización semejante en ambos ambientes, pero estaban integradas por polinizadores diferentes. Este recambio resulta importante porque cada especie puede variar en horario de actividad, comportamiento, tamaño corporal y capacidad para trasladar polen.
Otros sistemas agrícolas también aprovechan esa especialización. En Estados Unidos, por ejemplo, las abejas alcalinas sostienen la producción de semillas de alfalfa gracias a su adaptación a la estructura floral del cultivo y a los suelos salinos donde construyen sus nidos.
La diversidad mejora la estabilidad de la polinización
Una comunidad compuesta por numerosas especies puede distribuir la actividad a lo largo de diferentes horas y condiciones ambientales. Si una abeja reduce sus visitas debido a la lluvia, el calor o cambios en la disponibilidad de alimento, otras pueden continuar transportando polen entre las flores.
Esta complementariedad ayuda a estabilizar la formación de frutos. También reduce la dependencia de un único polinizador, una condición especialmente relevante en paisajes agrícolas donde la simplificación de la vegetación y el uso inadecuado de pesticidas pueden eliminar especies sensibles.
Las abejas silvestres no siempre pueden sustituirse mediante la instalación de colmenas de Apis mellifera. Aunque la abeja melífera participa en numerosos cultivos, las especies nativas pueden mostrar una relación más estrecha con las plantas de su región y realizar visitas más eficaces bajo determinadas condiciones.
La importancia de combinar distintos polinizadores también aparece en investigaciones sobre abejas nativas empleadas en campos de arándanos, donde la estructura de las flores dificulta el trabajo de la abeja melífera y favorece a especies con comportamientos especializados.
Las abejas pueden elevar la formación de frutos
Una investigación anterior realizada en la Amazonía peruana evaluó seis parcelas de camu-camu en dos comunidades del bajo río Ucayali, en la provincia de Requena, departamento de Loreto. Los científicos registraron nueve especies de abejas nativas sin aguijón y la presencia de la abeja melífera.
En ese estudio, los insectos —principalmente las abejas— incrementaron hasta un 44% la producción de frutos. Las especies más abundantes fueron Apis mellifera, con el 26,5% de los registros, y la abeja sin aguijón Melipona eburnea, con el 19,2%.
Los resultados obtenidos en Perú y Brasil proceden de lugares, años y metodologías diferentes, por lo que sus cifras no deben compararse como si pertenecieran a un único experimento. En conjunto, sí aportan evidencia de que la disponibilidad y diversidad de visitantes florales influyen directamente en el rendimiento potencial del camu-camu.
Un fruto adaptado a los bosques inundables
El camu-camu es un arbusto frutal de la familia de las mirtáceas que crece naturalmente en áreas amazónicas sometidas a inundaciones estacionales, especialmente en márgenes de ríos, lagos y otros ambientes ribereños de Perú, Brasil, Colombia y Bolivia.
Sus frutos son conocidos por su elevada concentración de vitamina C y por la presencia de otros compuestos bioactivos. La pulpa se utiliza en bebidas, alimentos procesados, suplementos y productos destinados a mercados que valoran ingredientes de origen amazónico.
El desarrollo comercial del cultivo ofrece oportunidades para productores y comunidades rurales, pero su expansión debe conservar las relaciones ecológicas que permiten la fructificación. Una plantación uniforme, aislada de la vegetación natural y sin lugares de anidación puede mantener las plantas, pero perder parte de los insectos necesarios para aprovechar plenamente la floración.
La agricultura necesita hábitats alrededor del cultivo
La protección de las abejas requiere conservar áreas con vegetación nativa, plantas que florezcan en diferentes momentos y espacios donde las especies silvestres puedan construir sus nidos. Algunas viven en cavidades de árboles, mientras otras dependen de suelo expuesto, madera muerta o estructuras vegetales específicas.
Un estudio sobre la calidad de los hábitats para insectos polinizadores señaló que la disponibilidad continua de flores resulta esencial para sostener abejas y mariposas. Los recursos deben estar presentes antes y después de la floración del cultivo comercial, no únicamente durante la temporada productiva.
También es necesario reducir la exposición a productos fitosanitarios durante las horas de actividad de los insectos y evitar aplicaciones sobre flores abiertas. La deriva desde parcelas cercanas puede afectar incluso a colonias situadas fuera del cultivo tratado.
Las amenazas no se limitan a los agroquímicos. La deforestación, los incendios, la fragmentación de los bosques y los cambios en los ciclos de lluvia alteran simultáneamente los recursos florales, los refugios y la sincronización entre las plantas y sus visitantes.
Conservar polinizadores protege ingresos rurales
La pérdida de abejas puede traducirse en menos frutos, menor uniformidad y cosechas más variables. Para las familias que recolectan o cultivan camu-camu, ese descenso afectaría tanto el ingreso como la capacidad de abastecer cadenas de procesamiento y comercialización.
La situación coincide con advertencias formuladas para otros territorios latinoamericanos, donde la disminución de polinizadores amenaza cultivos y biodiversidad. La respuesta productiva requiere integrar conservación, manejo agrícola y seguimiento de las poblaciones de insectos.
En el camu-camu, proteger una comunidad diversa de abejas significa conservar una infraestructura biológica que no puede reemplazarse únicamente con fertilizantes, riego o ampliación de la superficie sembrada. El rendimiento del fruto depende también de los bosques, las flores y los lugares de anidación que rodean las parcelas amazónicas.
Fuentes referenciales:
Mongabay Latam
Anais da Academia Brasileira de Ciências
Instituto de Investigaciones de la Amazonía Peruana

