Abejorros resuelven problemas sin entrenamiento


Un estudio publicado en Science muestra que estos insectos pueden mover una bola, trepar sobre ella y alcanzar una recompensa sin haber aprendido antes esa solución


Redactor: Valentina Ríos
Editor: Eduardo Schmitz

Los abejorros vuelven a desafiar la idea de que los insectos actúan solo por reflejo o por ensayo y error simple. Un equipo de investigadores de la Universidad de Oulu, la Universidad de Helsinki y la Universidad de Turku, en Finlandia, demostró que estos polinizadores pueden resolver de forma espontánea un problema completamente nuevo: mover una bola debajo de una flor artificial, subirse a ella y alcanzar una recompensa de alimento.

El estudio, publicado el 4 de junio de 2026 en la revista Science, trabajó con abejorros de la especie Bombus terrestris. Los insectos no fueron entrenados para utilizar la bola como herramienta. Antes de la prueba solo habían aprendido dos cosas: que una flor artificial azul estaba asociada con una recompensa y que la bola era un objeto móvil y seguro.

Una prueba inspirada en experimentos clásicos

El experimento recuerda a las pruebas históricas de Wolfgang Köhler con chimpancés, en las que los animales debían combinar objetos para alcanzar comida fuera de su alcance. En este caso, la escala fue mínima, pero el reto cognitivo era notable para un insecto: la flor azul fue colocada en el techo de una arena transparente, fuera del alcance directo de los abejorros.

Para llegar a la recompensa, los insectos debían mover una bola hasta colocarla justo debajo de la flor y luego trepar sobre ella. Esa secuencia no formaba parte de su entrenamiento previo ni de un comportamiento natural habitual de búsqueda de néctar. Por eso, el resultado aporta una nueva mirada sobre la inteligencia de los abejorros durante la polinización.

El equipo identificó que muchos individuos lograron resolver la tarea sin demostraciones previas. En las pruebas más exigentes, la flor quedaba oculta mientras el abejorro movía la bola, lo que impedía que el insecto se guiara únicamente por una señal visual inmediata.

Conducta dirigida a una meta

Akshaye A. Bhambore, autor principal del estudio, explicó que los controles experimentales fueron diseñados para descartar explicaciones más simples, como éxito accidental, juego, aprendizaje por ensayo y error o guía visual directa. La clave fue observar si los abejorros podían actuar hacia un objetivo aunque la recompensa no estuviera siempre visible.

Los resultados mostraron que los insectos no solo reaccionaban al estímulo de la flor azul o al movimiento de la bola. En varias pruebas, colocaron el objeto en la posición correcta para alcanzar la recompensa, lo que sugiere una conducta orientada a una meta.

Este hallazgo es importante para la agricultura porque los abejorros no son insectos marginales. Son polinizadores relevantes en cultivos y ecosistemas agrícolas, donde su comportamiento influye en la reproducción vegetal, la calidad de frutos y la estabilidad de ciertos sistemas productivos. La protección de polinizadores en sistemas agrícolas sigue siendo una pieza clave para mantener servicios ecosistémicos esenciales.

Cerebros diminutos con soluciones flexibles

Olli J. Loukola, investigador asociado al estudio, aclaró que los autores no afirman que los abejorros piensen como los seres humanos. El punto central es otro: cerebros muy pequeños pueden generar respuestas flexibles ante problemas nuevos.

Durante más de un siglo, la resolución espontánea de problemas mediante objetos fue estudiada sobre todo en vertebrados, como primates, aves y otros animales de cerebros relativamente grandes. El nuevo trabajo plantea que los insectos también deben formar parte de esa conversación científica.

La observación resulta especialmente relevante porque los abejorros cumplen funciones ecológicas y productivas en ambientes cada vez más presionados. La pérdida de hábitat, los plaguicidas y la reducción de flores disponibles afectan directamente a estos insectos. Por eso, el debate sobre hábitats de calidad para polinizadores no solo tiene valor ambiental, sino también agrícola.

Más que instinto en los polinizadores

El estudio se suma a una línea creciente de investigaciones que muestran capacidades cognitivas complejas en abejas y abejorros. Trabajos anteriores ya habían mostrado aprendizaje social, manipulación de objetos y adaptación flexible del comportamiento. La diferencia ahora es que los insectos resolvieron una tarea nueva sin haber sido entrenados en la solución específica.

Ece N. Akmeşe, coautora de la investigación, señaló que observar a los abejorros resolver la tarea fue sorprendente incluso para el propio equipo científico. En algunos momentos, los animales parecían explorar sin dirección clara y luego ejecutaban una secuencia eficiente que llevaba directamente a la solución.

Desde el punto de vista agropecuario, estos resultados invitan a mirar a los polinizadores con mayor atención. No son solo agentes biológicos que trasladan polen entre flores. También son organismos capaces de aprender, recordar, explorar y ajustar su conducta en entornos cambiantes. Esa flexibilidad puede influir en cómo interactúan con cultivos, paisajes y recursos florales.

Implicaciones para agricultura y biodiversidad

La investigación no propone una aplicación agrícola inmediata, pero sí refuerza la importancia de conservar comunidades de polinizadores diversas y funcionales. En cultivos como girasol, tomate, frutales y otras especies dependientes de insectos, la presencia de polinizadores puede incidir directamente en rendimiento y calidad.

La biodiversidad en el paisaje agrícola ayuda a sostener poblaciones más estables de insectos útiles. Estudios previos han mostrado que la combinación de recursos florales, manejo adecuado del hábitat y menor presión química puede favorecer la permanencia de polinizadores en las fincas. Esa relación también se observa en investigaciones sobre biodiversidad y rendimiento del girasol.

El trabajo finlandés amplía la discusión: proteger a los abejorros no solo significa conservar una especie útil para la polinización, sino también reconocer que estos insectos poseen capacidades conductuales más complejas de lo que se asumía. En un contexto de agricultura intensiva, pérdida de hábitat y cambio climático, comprender mejor su comportamiento puede ayudar a diseñar paisajes productivos más compatibles con la vida de los polinizadores.

Fuente(s) referenciales

ABC Ciencia: “Abejorros resuelven problemas de forma espontánea de manera similar a los chimpancés”. Basado en Akshaye A. Bhambore, Ece N. Akmeşe, Emma Häkkinen, Milla K. Jussila, Juha-Heikki Kantola y Olli J. Loukola, “Spontaneous problem-solving in bumble bees”, Science (2026). DOI: 10.1126/science.ady1618.