Ciencia y Tecnología

Un tratamiento térmico experimental aumenta la cosecha de tomates

Publicado el 28/10/2026 ·

Investigadores del Instituto Leibniz de Horticultura, en Alemania, comprobaron que una exposición moderada al calor puede preparar las plantas de tomate para resistir episodios posteriores de temperaturas extremas. Los ensayos registraron aumentos del número de frutos del 41 % en condiciones controladas y del 53 % en una prueba de campo.


Redacción: Redacción Mundo Agropecuario
Editor: Eduardo Schmitz

Un equipo internacional de investigadores dirigido por el Instituto Leibniz de Horticultura (IGZ), en Alemania, ha demostrado que las plantas de tomate pueden conservar durante varios días una respuesta protectora después de experimentar un episodio moderado de calor. Esta capacidad, conocida como memoria térmica, permitió mejorar la tolerancia de las plantas frente a temperaturas elevadas posteriores y estuvo acompañada por incrementos significativos en la producción de frutos.

La investigación, difundida el 26 de octubre de 2026 y publicada en la revista científica The Plant Journal, fue dirigida por la investigadora Justyna Olas. El trabajo combinó experimentos bajo condiciones controladas, una prueba de campo realizada en Alemania durante 2025 y análisis de los mecanismos moleculares relacionados con la respuesta de las plantas al estrés térmico.

Los resultados son relevantes para la horticultura porque las temperaturas excesivas pueden perjudicar la fotosíntesis, el desarrollo de las flores, el establecimiento de los frutos y el rendimiento de los cultivos. Sin embargo, los científicos advierten que todavía se necesitan más ensayos antes de recomendar el procedimiento como una práctica agrícola generalizada.

Las plantas pueden conservar una memoria de episodios anteriores de calor

El fenómeno estudiado se denomina acondicionamiento térmico o priming térmico. Consiste en exponer inicialmente una planta a temperaturas moderadamente elevadas para estimular mecanismos fisiológicos que puedan mejorar su respuesta ante un episodio posterior de estrés más intenso.

La primera exposición no busca provocar daños graves, sino activar respuestas de protección que permanezcan disponibles durante un período determinado.

Cuando la planta vuelve a enfrentarse a temperaturas elevadas, esos mecanismos pueden permitirle reaccionar con mayor rapidez o eficacia que otra planta que no haya recibido el acondicionamiento previo.

La investigación se concentró en comprobar cuánto tiempo permanece esta memoria y si sus efectos pueden traducirse en una mejora real de la producción de tomates.

El interés por comprender estas respuestas se relaciona con los efectos de las olas de calor sobre la producción de tomates, especialmente durante las etapas de desarrollo reproductivo, cuando las temperaturas excesivas pueden limitar la formación y maduración de los frutos.

El acondicionamiento térmico representa una línea de investigación diferente de la selección convencional de variedades tolerantes al calor. En lugar de modificar permanentemente las características de una planta, busca aprovechar su capacidad natural de responder a experiencias ambientales anteriores.

El experimento comenzó con tomates de la variedad Moneymaker

Los investigadores utilizaron inicialmente plantas de tomate de la variedad Moneymaker, ampliamente empleada en estudios científicos por sus características conocidas y su utilidad para analizar procesos fisiológicos.

Durante la primera etapa, las plantas fueron sometidas a una exposición moderada al calor. Posteriormente, después de transcurrir varios días, experimentaron episodios de estrés térmico más intenso.

El equipo comparó su comportamiento con el de plantas que no habían recibido el acondicionamiento previo.

Los resultados mostraron que las plantas tratadas soportaron mejor el segundo episodio de calor, mientras que las plantas sin preparación presentaron daños más importantes.

Esta diferencia permitió confirmar que el tomate puede desarrollar una memoria fisiológica del estrés térmico y utilizarla para mejorar su respuesta ante nuevas condiciones adversas.

El trabajo también examinó la duración de esa protección. Los investigadores observaron que el efecto todavía podía detectarse cuando transcurrían diez días entre el acondicionamiento inicial y la exposición posterior al calor intenso.

Sin embargo, la respuesta protectora disminuía progresivamente con el paso del tiempo y dejaba de ser detectable después de veinte días.

La duración observada fue superior a la registrada en determinados experimentos anteriores con Arabidopsis thaliana, una especie utilizada frecuentemente como modelo en investigaciones de fisiología vegetal.

La producción de frutos aumentó un 41 % en condiciones controladas

Uno de los resultados más importantes del estudio fue comprobar que la respuesta al calor no se limitaba a una mayor supervivencia o a una reducción de los daños visibles.

Los investigadores también evaluaron las consecuencias sobre la producción de tomates.

En los experimentos realizados bajo condiciones controladas, las plantas previamente acondicionadas y posteriormente sometidas a episodios intensos de calor produjeron, en promedio, un 41 % más de frutos que las plantas del grupo de referencia sin estrés térmico.

La masa total de los frutos también fue superior, lo que indica que el incremento del número de tomates estuvo acompañado por una mejora del rendimiento productivo.

Este resultado es particularmente interesante porque demuestra que la respuesta fisiológica inducida por una exposición moderada al calor puede estar asociada con beneficios que van más allá de la protección inmediata de los tejidos vegetales.

No obstante, el porcentaje obtenido corresponde a las condiciones experimentales específicas del estudio. No significa que cualquier cultivo de tomate pueda aumentar automáticamente su producción un 41 % mediante una exposición previa a temperaturas elevadas.

La magnitud del efecto puede depender de la variedad, la intensidad y duración del acondicionamiento, las condiciones posteriores de crecimiento y el momento en que se produzcan los episodios de estrés.

Un ensayo de campo en Alemania registró un 53 % más de tomates

Para investigar si la respuesta también podía observarse fuera de un ambiente estrictamente controlado, los científicos realizaron una prueba de campo durante 2025 en Großbeeren, Alemania.

Las plantas recibieron inicialmente un tratamiento moderado de calor y posteriormente fueron sometidas a episodios recurrentes de estrés térmico.

En estas condiciones, el número de frutos aumentó aproximadamente un 53 % respecto al grupo de referencia sin estrés térmico. La masa total cosechada también fue superior.

La coincidencia entre los resultados obtenidos en condiciones controladas y los observados en campo proporciona una evidencia adicional del potencial agronómico del acondicionamiento térmico.

Sin embargo, los investigadores señalaron una limitación importante: el ensayo de campo se realizó una sola vez y estuvo expuesto a variaciones ambientales de temperatura, humedad e intensidad de luz.

Por esa razón, todavía no es posible establecer si el procedimiento produciría resultados semejantes en diferentes campañas agrícolas, regiones climáticas o sistemas de cultivo.

La investigación aporta una base experimental para continuar estudiando el fenómeno, pero no constituye todavía una validación comercial de un método de manejo térmico.

La calidad de los frutos no mostró alteraciones significativas

Además de medir el número de tomates y la masa total cosechada, el equipo científico examinó determinados componentes relacionados con la calidad de los frutos.

Los análisis se concentraron en el betacaroteno y la luteína, dos carotenoides presentes en los tejidos vegetales y relacionados con características nutricionales y fisiológicas.

Los investigadores no encontraron diferencias significativas en estos indicadores entre los tratamientos examinados.

Este resultado sugiere que el aumento de la producción observado durante los experimentos no estuvo acompañado por alteraciones detectables en los dos componentes analizados.

Sin embargo, la ausencia de diferencias en betacaroteno y luteína no permite concluir que todas las características de calidad permanezcan invariables.

Para establecer el efecto completo sobre la calidad comercial sería necesario evaluar otros parámetros, como firmeza, contenido de azúcares, acidez, comportamiento durante el almacenamiento y características sensoriales.

La relación entre ambiente y calidad también ha sido examinada en investigaciones sobre los efectos combinados del estrés climático en la fotosíntesis y productividad del tomate, que muestran la importancia de considerar simultáneamente diferentes factores ambientales.

La memoria térmica puede mantenerse durante diez días

La duración de la respuesta protectora constituye uno de los aspectos más importantes para determinar la posible utilidad agrícola del acondicionamiento térmico.

Los experimentos mostraron que el tomate conservaba una respuesta medible cuando el segundo episodio de calor ocurría diez días después del tratamiento inicial.

Esto significa que los mecanismos activados durante la primera exposición podían continuar influyendo en el comportamiento de la planta incluso después de que las condiciones térmicas hubieran regresado a valores menos exigentes.

Sin embargo, cuando el intervalo alcanzaba veinte días, el efecto protector ya no podía detectarse.

La observación demuestra que la memoria térmica es temporal y que su duración debe considerarse al estudiar posibles aplicaciones productivas.

Una dificultad práctica consiste en que los episodios de calor extremo no siempre pueden anticiparse con suficiente precisión.

Para aprovechar esta respuesta en sistemas comerciales sería necesario determinar cuándo conviene aplicar el acondicionamiento, qué intensidad térmica resulta adecuada y cómo evitar que el tratamiento inicial provoque daños o costos adicionales.

Los científicos identificaron 267 genes relacionados con la respuesta

El equipo también investigó los procesos moleculares que acompañan a la memoria térmica.

Mediante secuenciación de ARN, los científicos analizaron tejidos del meristemo apical del brote, una región donde se encuentran células responsables del crecimiento y desarrollo de nuevos órganos vegetales.

Los análisis permitieron identificar 267 genes cuya actividad aumentaba intensamente después del acondicionamiento inicial y durante las exposiciones posteriores al calor.

Estos genes forman parte de mecanismos de memoria transcripcional, mediante los cuales una experiencia ambiental previa modifica la respuesta de la planta ante un nuevo episodio de estrés.

Entre los componentes identificados se encuentran SlHSFA2 y SlBAG6, relacionados con la regulación de las respuestas celulares frente a temperaturas elevadas.

Los investigadores observaron que SlHSFA2 desempeña una función importante en la activación de mecanismos asociados con la memoria térmica.

También encontraron que este factor interactúa con otras proteínas reguladoras conocidas como factores de respuesta al etileno, o SlERFs.

Estas interacciones contribuyen a activar genes implicados en la respuesta protectora de las plantas.

Aunque esta parte del estudio incorpora herramientas de biología molecular, el principal interés agronómico de los resultados reside en comprender un mecanismo fisiológico que podría aprovecharse mediante prácticas de manejo del cultivo.

El tratamiento todavía necesita evaluaciones agrícolas adicionales

La investigación no establece un protocolo universal para preparar las plantas de tomate frente a futuras olas de calor.

Los autores consideran necesario continuar evaluando el procedimiento en distintas condiciones ambientales y productivas, especialmente porque los resultados de campo proceden de una sola campaña experimental.

También será importante determinar si la respuesta se reproduce en otras variedades comerciales y si el acondicionamiento afecta de manera diferente a plantas cultivadas en invernaderos y a cielo abierto.

La necesidad de adaptar las prácticas agrícolas a condiciones térmicas específicas también se observa en Brasil, donde una nueva zonificación de riesgos climáticos para el tomate industrial irrigado considera las temperaturas extremas y las precipitaciones como factores que pueden comprometer distintas etapas del cultivo.

En China, por otra parte, un ensayo con niebla fina en invernaderos de tomate examinó una estrategia diferente para aliviar el estrés atmosférico y mejorar el rendimiento comercializable durante el verano.

Ambas líneas de trabajo reflejan que la adaptación de la horticultura al calor puede abordarse mediante distintas estrategias, desde la modificación de las condiciones ambientales hasta el aprovechamiento de respuestas fisiológicas propias de las plantas.

El acondicionamiento térmico deberá evaluarse también desde el punto de vista operativo, considerando la energía necesaria, los equipos disponibles y la posibilidad de aplicar temperaturas moderadas de manera uniforme sin perjudicar otras etapas del desarrollo.

Una nueva vía para estudiar la tolerancia del tomate al calor

El estudio dirigido por Justyna Olas aporta evidencia de que la exposición inicial a un calor moderado puede modificar la respuesta posterior de las plantas de tomate y favorecer la producción de frutos en determinadas condiciones experimentales.

La combinación de ensayos controlados, observaciones de campo y análisis moleculares permite relacionar la memoria térmica con cambios fisiológicos que influyen en la capacidad de recuperación de las plantas.

Los resultados también amplían el conocimiento sobre la duración de esta memoria, que en los tomates estudiados permaneció detectable durante diez días, pero no después de veinte.

La investigación deja abierta una cuestión fundamental: todavía no se conoce con precisión cómo los mecanismos moleculares identificados se traducen finalmente en el aumento de la producción.

Resolver esa relación permitirá determinar si el acondicionamiento térmico puede transformarse en una herramienta agronómica reproducible y si sus beneficios se mantienen en distintas variedades, regiones y campañas agrícolas.

El trabajo científico, encabezado por Pratima Debnath y colaboradores, fue publicado en The Plant Journal con el identificador DOI 10.1111/tpj.71162.

Fuentes referenciales:
The Plant Journal — Thermal priming enhances yield after recurrent heat stress and involves SlHSFA2-SlERFs in the regulation of transcriptional thermal memory in tomato (2026)
Instituto Leibniz de Horticultura — Información científica sobre el acondicionamiento térmico del tomate, 26 de octubre de 2026